viernes, 28 de agosto de 2009

El cruce entre el voseo y el tuteo



Complejos (y complejidades) de los poetas argentinos



por Hernán Schillagi

1.La vendedora de fantasías. Sábado a la tarde. Los intrincados laberintos del zapping me conducen hasta canal 7 de Buenos Aires. Extrañado, observo a una Mirtha Legrand hermosa, aunque sin photoshop de por medio. Sí, toda en blanco y negro, su voz atiplada vuelve loco al galán de turno y me confunde a mí que escucho: «Tú», «Por ti», «Tienes», «Óyeme», como ráfagas discordantes e incómodas. Entonces me pregunto ¿Esto no es el cine de oro argentino?¿O es que puertas para dentro del Río de la Plata no hablamos de vos? Inmediatamente, sin desvíos, la cabeza se me dispara hacia la poesía para trasladar el interrogante: ¿Cómo nos hemos llevado –y nos llevamos- con el voseo los poetas argentinos?

2.No sos vos soy yo. Cualquiera que se haya acercado a la poesía alguna vez sabe que ésta no tiene por qué ser verosímil y mucho menos realista. Hacer creíble el discurso es una mochila que cargan desde siempre la novela y el cuento. A ningún poeta se le ocurriría la necesidad estilística de reflejar «el idioma de los argentinos», como le gustaba decir a Borges. También es cierto que el voseo tiene el estigma de no ser muy musical que digamos. La mayoría de sus flexiones verbales son agudas, cortantes, ásperas y suenan imperativas al resto de los oídos latinoamericanos: «Me gustás cuando callás, porque estás como ausente», recitaría Neruda, apoyado en un farol del barrio de Flores. ¡Todo un engendro! Y así de artificial nos tendría que sonar a nosotros el tuteo de boca de nuestros poetas. Como también, estoy seguro, nos resultaría extrañísimo escuchar en la performance de un argentino el pronunciamiento interdental de las zetas y las ces, como se hace en España.

3.Poesía eres (y siempre serás) tú. Me acerco a mi biblioteca y tanteo sin elegir demasiado. Olga Orozco: «Me reconoces, me palpas, me recuentas». Enrique Molina: «Óyeme:/perdida hechicera del perfume del viento». Amelia Biagioni: «Recuérdate surgir de mi balada». Basta, no sigo más y me alejo. Seguro que alguien pensará que el tuteo no les impidió a estos poetas plasmar una poesía alucinante y única. Nadie lo niega. Sin embargo no puedo dejar de ser un aguafiestas que en medio del carnaval carioca inquiere: ¿Por qué escritores como ellos, con una voz tan poderosa y original, no se atrevieron a vosear? Vuelvo a estirar mi brazo temblando y saco otro libro. No, Alejandra, vos no: «Porque a Ti te debo lo que soy» (Pizarnik).

4.La traición de Tita Merello. Viene un amigo y me trata de convencer. «Usar el voseo», me dice, «nos convertiría en una comarca aislada, cuando afuera nos esperan 400 millones de hispanohablantes que tutean a lo loco». Lo que sí estoy seguro, le contesté, es que Juan Gelman no pensó en lo mismo para convertirse, a fuerza de un lenguaje tan personal como argentino, en el poeta (nacido en estas huestes) más conocido y premiado del mundo en la actualidad. «Pero ponete a escribir tangos, che», y mi amigo pega un portazo y se va. Entonces no me deja decirle que sí, que uno de los «peligros» de vosear es parecerse demasiado a un milonguero de pucho en la boca y pelo engominado. Sin embargo, ¿no sería un desafío mayor escribir poemas sin complejos ni complejidades para no tener que recurrir a la ortopedia del tuteo ibérico?

5.Che papusa, oí. Por lo tanto, el planteo sería el siguiente: ¿Escribimos tuteando por comodidad auditiva?¿Para ampliar el «nicho comercial» de lectores?¿Tenemos miedo que en un futuro distante el voseo sea avasallado por tanta telenovela colombiana y doblaje mexicano y se repliegue hasta desaparecer, como le está pasando al respetuoso y atribulado Usted? Porque si de algo estamos seguros es que al le queda una larga vida en la comunidad hispanoamericana.

6.La voz, ¿a vos debida? En todo este divague compulsivo del voseo contra el tuteo no puedo dejar de pensar en poetas como Dante Alighieri. ¿Creen que me fui muy lejos? Tal vez, pero el florentino se arriesgó con un convencimiento de hierro por su lengua nativa ante el prestigioso e «inmortal» latín. Dante, junto con otros poetas (Cavalcanti y Guinizelli), en el siglo XIII propulsaron el «Dolce Stil Novo»; que era, nada más y nada menos, escribir poemas con el habla de uso cotidiano, aunque los académicos de la época recomendaran, para la perdurabilidad de una obra, la lengua de los antiguos romanos per secula seculorum. Por gestos de valentía como éste nos quedó La divina comedia y, más adelante, los sonetos de Petrarca. ¿Tanto nos costará a nosotros, por tanto, encontrarle la vuelta al ripioso vos?

7.Rezo por vos. Como la hegemonía de lo que se conoce con el mote de «Poesía de los ‘90» está en un lógico y oxigenable retroceso (basta con leer un poco lo que están publicando editoriales como Gog & Magog, Abeja Reina y Del Dock); otro temor sería, pues, que vosear en un poema te convierte en «chabón», «cartonero» o en un «cronista posmo» del reviente nocturno. El verdadero riesgo aquí siempre ha sido el volverse funcional a una estética de moda, en un colaboracionista del eje poético dominante. Es por eso que no dejo de reconocerles (y agradecerles) a Fabián Casas y a Patricia Rodón que, en su momento, levantaran la «bandera del vos» y que, de ningún modo, resignaran lirismo por veracidad sociolingüística.

8.Seremos como el Che. Finalmente, todos saben (aunque prefieren ignorarlo) que el voseo es un fenómeno que está en el habla de casi todos los países de Latinoamérica desde el siglo XVII. En algunos es de uso estrictamente familiar, en otros lo paladean sólo los jóvenes y las clases más populares; o como en Uruguay, el vos se mezcla con las formas del tuteo. Si hasta el mismo Andrés Bello amonestó a los chilenos y su particular «vos, cómo andái»; y los mandó a escribir cien veces al pizarrón de la vergüenza estándar. Lamentablemente, esta realidad del voseo es pasada por alto y nadie conjuga aquí como Martín Fierro manda. Muy pocos poetas se la juegan hoy por encontrarle la verdadera cadencia siglo XXI sin tropezar con los tópicos del 2x4. Quizá, una posibilidad se encuentre en la siempre atenta y punzante Tamara Kamenszain: «donde hubo hogar quedan fotogramas/vos tú él el hombre con la cama doble». Aunque, parece, muchos prefieran ser los que mañana escribirán sus textos como si teclearan en el teleprompter poético de la CNN en español.

Final.Va por vos. Incluir las formas verbales del voseo en los poemas, entonces, no implicaría un regreso lugoniano al nacionalismo reaccionario; sino un salto ecuestre a una nueva musicalidad, un oír «el ruido de rotas cadenas» que nos libere de prejuicios y complejos de inferioridad, una apertura simultánea de ventanas a las naftalinas líricas del tú, un tomarle las astas al toro pesado del canon. ¿Acaso por mucho menos que eso, algunos no andan diciendo que escriben poesía?

28 comentarios:

Damián dijo...

ok, ahi voy

tiro la mano y escondo la piedra...

Me parece que, como para complementar la noción de Hernán (absolutamente coherente y válida en sí misma), podríamos expandir el concepto y decir que muchas veces los "poetas" se alejan de su propio idioma, no sólo en términos de voseo, sino en el uso de giros lingüísticos propios de su "habla". El caso más común junto al voseo sería el uso del futuro simple en lugar del perifrástico (decir "viajaré" en el poema y "voy a viajar" en la vida real).

Para mí, lo que subyace a todos estos "virajes" es la necesidad de establecer/buscar/perpetrar un lenguaje intrínsecamente poético: como si decir "firmamento" en vez de "cielo" fuera una garantía a priori de que la poesía "está sucediendo". Sufrimos entonces

Respecto de si la poesía es o no realista, creo que es profundamente realista, en los términos de su propia naturaleza. Estoy de acuerdo con Barthes y Juarroz en que la poesía, la literatura en general, crea realidad. Y esa realidad no se mide en que las cosas se caen para abajo tanto en el texto como en el mundo, o detalles así, sino en que la Literatura funda un nuevo espacio para "lo humano"; la poesía es inevitablemente terrenal, no puede despegarse de lo mundano, del ser-aquí del hombre. Sin embargo, la verosimilitud de la Literatura no debe (para mí, repito) estar dada por la copia de la realidad, sino por establecer un nuevo plano de lo real, superpuesto al impuesto por el lenguaje de la comunicación de masas, o el lenguaje pragmático de la cotidianeidad.

Me explico mejor (y sigo retomando a Barthes y Juarroz):
La "mímesis" no es específicamente la capacidad de semejar la realidad, sino la posibilidad de poner la realidad en el lugar de un objeto de deseo. Lo cual de por sí es irracional, ya que la "realidad" (como un todo coherente y dado de antemano) es inaprensible. Lo llamado "realidad" es un constructo intersubjetivo (a lo sumo). Y en mi opinión, deberíamos dejarnos de embromar con la esencia de las cosas y quedarnos con la costra, que es lo que humanamente nos concierne.

Ya parafraseando a Juarroz, la poesía es el resultado (el paroxismo) de una capcidad inherente al ser humano: la simbolización. El hombre utiliza algo para representar otra cosa. El lenguaje es la máxima expresión de esta conducta. Y la poesía, la Literatura, es la potencialidad del lenguaje llevada a sus propios márgenes: en la poesía, las cosas se dicen de manera tal que no podrían decirse (aquí y ahora) de otra manera. El anclaje de la poesía siempre es "lo real", pero es necesario despegarse del lenguaje pragmático-cotidiano (que ha sido manoseado por los grandes discursos de Poder) para que esa máxima simbolización ocurra, pueda ocurrir.

Y aquí volvemos al problema del día: despegarse del lenguaje cotidiano no significa usar palabras extrañas, expresiones ajenas, modismos retrógrados, o costumbres extranjeras (o neutras). Tampoco significa usar el "tú". Despegarse del lenguaje cotidiano significa (para mí) renovar en las palabras la libertad que se les prohíbe desde los grandes discursos de poder, donde todo tiene que tener un solo sentido, directo y automático.

En definitiva, no hay palabras, ni modos, ni pronombres, "poéticos" en sí mismos.

El verdadero compromiso del escritor está en como logra revolucionar el lenguaje, atentar contra su status quo, buscarle el reverso, explotar nuevos y viejos sentidos, apropiarse de la palabra al punto de actuar contra la univocidad que se nos impone desde el poder.

Y por sobre todas las cosas, ser honesto.


Gracias, y perdón por el choclo...

Damián López
www.desconfianzacronica.blogspot.com



P.D: al final, la culpa de todo siempre la tiene Mirtha Legrand

Hernán Schillagi dijo...

Damián: uno a veces escribe algo (un poco irresponsablemente) y no sabe las resonancias que puede tener y las reflexiones que puede llegar a disparar. Me han sorprendido gratamente tus palabras.

Veo que te centrás, sobre todo, en el "realismo" en la lírica. Si bien en este mini-ensayo sobre el voseo se hace alusión a ello y se refuta fugazmente (ya que lo que me importaba era lo otro); concuerdo conque la poesía, más que crear una realidad, la destruye. O la desarma al menos para luego darle una forma que contenga música, belleza esquiva y oscuridad abierta.

Me quedé con ganas de que me contarás cuál es tu opción al escribir: ¿el voseo, el tuteo, o como pinte?. Es por eso que meto el dedo (dedito) en la llaga. ¿Por qué antes nadie había reparado en esta rareza de la poesía argentina? Porque, como digo, a nadie se le ocurriría hablar con la "zeta" española en una lectura de poemas. ¿O me equivoco?

Algunos piensan -como Liliana Bodoc- que la poesía es una manera de encontrar la verdad. Entonces ¿por qué el crear un nuevo lenguaje (y realidad) nos acercamos tanto a la sosa neutralidad iberoamericana?

Hernán Schillagi dijo...

Amigos: quiero darles la bienvenida a Mario y a Eliana, nuestros más recientes seguidores. A Damián también, que ya le agradecimos sus comentarios atentos en su momento, luego se sumó como seguidor.

Esto, aunque no todos dejen sus comentarios, nos entusiama y nos compromete aún más.

¡Abrazos desaguaderos!

Damián dijo...

(que lindo que es ser bien recibido, confrontado en sus palabras, obligado a definirse, aceptado por enunciarse)

respondo a la pregunta:

son muy pocos los casos en mi poesía en los que aparece lo que denominamos un "tú" (como espacio retórico)

en esos casos... "yo, argentino"

me resulta bellísima la musicalidad de del "tú" (ahora sí como pronombre) pero siempre ajena.

en los poetas argentinos me hace ruido, casi diría que me impide creerles.

Saludos para todos!

Hernán Schillagi dijo...

Damián: pues ése es el carozo de mi tesis. No puedo entenderlo. Suena bien el tuteo, es cierto. ¿Suena mejor? Mmmmh, me permito dudar. Nos ha costado (y nos cuesta tanto) la emancipación de la literatura española, es tan fuerte el tema del doblaje mexicano (hasta pensamos que Homero Simpson debe tutear en inglés), que hemos (me incluyo) replegado el voseo sólo a la prosa. Ya que es inadmisible que en una novela, dos tipos nacidos aquí se tuteen entre sí en un bar de la calle Corrientes.

A mí me venía haciendo ruido hasta que me aturdió. Por eso mis opiniones.

Anónimo dijo...

Imposible agregar más. Todo está dicho. En paritcular, me resulta musical el "tú". Lo que rescato es la escritura del artículo. Usar de punto de partida a la señora Legrand, para llegar a plantear un análisis de la poesía argentina. Increíble como siempre Hernán.

sergio dijo...

Juro que tengo esbozado un comentario como la gente, pero aquí y ahora me surge esto ¿tiene que ver el "subgénero" del poema en cuestión, a la hora de elegir entre un tú o un vos? O sea, una canción (poema breve generalmente de temática amorosa. Sí, es una definición de diccionario) escrita por un argentino usando "tú" o "a ti" y en medio de un contexto eminentemente argentino (ciertas ciudades, bares, etc, etc), me suena pretencioso y hasta falso. Ahora, un "himno" o una "oda" ¿pueden escribirse usando el voseo"? Ya sé, poder se puede. Todo se puede. Pero ¿suena bien algo como "vos, patria guerrera"?

Cecilia Restiffo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cecilia Restiffo dijo...

Hernán: SabÉs que respeto lo planteado en el texto pero tengo mi corazón y mi escritura alineada en la fila del "tú", estaba pensando que cuando comenzamos a transitar por lo que es el "sistema de la lengua escrita", es decir, cuando nos alfabetizamos recorremos el camino de los verbos sobre un paradigma verbal que tiene al tú como segunda persona indiscutible. Parto de este planteo porque creo que tanto Mirtha como Rosario (nuestra hija) han aprendido o están aprendiendo que el sistema es arbitrario, convencional, dual en su articulación, formador y apoyo de la conciencia fonológica; pero por sobre todas las cosas es decididamente español. De ahí quizás que no suene raro el TUTEO al hablante; lo que es innegable es que para los argentinos y algunos otros este tuteo corresponde definidamente a la lengua escrita y eso, señor mío, ya en primer grado está más que claro.
En segundo lugar mi defensa del tuteo tiene que ver con algo ya mucho más personal que es la musicalidad que presta a la lírica,( como dijo nuestro anónimo más arriba) pero también tiene que ver, creo, con la temática de la cual trate el poema y con el estilo de la voz que habla en el texto, repito: a mi humildísimo entender. Es por ello que me siento más cómoda con el tuteo, o para ser más sincera NO ME SALE vosear, y es así literalmente ya que "nuestra albabetización inicial" ha hecho que tengamos incorporadas ambas formas: la de la oralidad y la de la lengua escrita.

Desde el viernes que aún resuena en mí la lección de conjugaciones de mis alumnos de noveno dicha casi al unísono con ese "tú amas", o aquel más lejano "vosotros temíais", que como las moscas de Machado me evocaron la infancia de 2° grado allá en la escuela de monjas, poema que me hicieron repetir durante toda una primavera. He aquí el recuerdo de la ventana abierta y los cerezos que me escuchaban decir:

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas;
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas...

En fin, otro día paso a seguir comentaros y quizás a recitaros el poema completo!!!

sergio dijo...

A m{i el tuteo me suena, o bien a Axel:

Qué haces aquí, yo no te vi llegar
Qué hace el amor si se vuelve a encontrar
Qué fue de ti, que lejos del ayer
Se fue una niña, hoy veo una mujer.


O bien a Agrupaciön Marilyn:

Baby cuéntale
dile que me amas
y que en las noches solo a mi me llamas
porque fui yo quien descubrio
tu piel

O bien al Original (pueden creer que hasta en un discurso que se pretende radical, transgresor como la cumbia villera, se tutea?)

A donde vas,
tan solo deja una señal,
de algún lugar
en donde te pueda hallar.

Por que te vas, si yo quiero
estar contigo, si me falta tu cariño,
presiento que moriré.

Proyecto María Castaña dijo...

Puede ser una reverenda estupidez por eso lo voy a exponer brevemente: me parece que el "yo lírico" que vosea, que rescata la verdad farragosa del diálogo cotidiano, tiene un destinatario más íntimo, un conocido, alguien con nombre y apellido, un lector u oyente a quien las rispideces de los finales agudos le parecen el más dulce francés: esas palabras van dirigidas a él exclusivamente y puede intuirlo. En cambio el tuteo está adherido a un "yo lírico" de alto vuelo que busca un receptor universal y lo endulza con esa musicalidad de la que -es cierto- carece el voseo.
Más allá de eso, me gustan las dos modalidades y, humildemente, cuando produzco poesía experimento con las dos formas.
Insisto: el voseo tiene algo íntimo y directo que me conmueve mucho. Siempre siento la sensación de que esos poemas han sido escritos para mí (hablo de bellas obras y no de malas letras de rock, tango o cumbia villera).

Proyecto María Castaña dijo...

Para anónimo:

Parafraseando la milenaria frase: "Todos los caminos conducen a Mirtha Legrand". Como le sigo la trayectoria, podés encontrar una Mirtha voseante y más madura en pelis como "La patota" y "Con gusto a rabia".
Más acá en el tiempo, la Mirtha televisiva, se volvió argenta 100% con su antológico grito de guerra: "mierda, carajo".
(Mi homenaje, señora).

Silvio dijo...

He llegado, después de ller mucho, al momento de escribir!!!! Tenía ganas desde que vi el título. Voy a ser breve, aunque quiera extenderme. Maru, te quiero! Coincido. Creo que la opción radica en el "tono" (como jodo con el tono, ya sé) que uno le quiere dar al texto. El tuteo adquiere una cierta universalidad, es cierto, pero también puede caer en una intención acartonada. Digamos que un ejemplo es ver una telenovela venezolana. El voseo en cambio, es amigable, cotidiano. Estoy viendo epitafios y no tolero a Paola Krum decir frases como "Renzo, qué haces aquí!", hijos de mil puta. La hicieron así para venderla en los países de habla hispana. NO TOLERO ESAS COSAS. Yo las películas españolas me las tengo que bancar así como vienen, no recuerdo haber visto a Carmen Maura decir "Che, dale, venite a charlar un rato".
Por tanto, acepto el tuteo cuando el texto en su totalidad (la idea, el estilo, la trama, el concepto del la poesía) aupntan a un tema universal. Ahora, cuando esto no suceda, entonces, condenaré el tuteo por cuanto flanco se me ponga adelante. De todos modos creo que en la poesía es más aplicable que en la prosa.
Y creo, como dice Hernán, que las convenciones están para ser transgredidas. El riesgo es el error. Pero bien por aquel que lo corra. Yo apunto a ser de esos. Puedo dar fe por lo que estoy escribiendo.
Y otro tema aparte es que como acá hay mucho teacher de literarura saben todas esas cosas de los verbos y las hipérboles y etc etc que me dejan re colgado y me hacen sentir re bruto. Pero bue, en algún momento me pondré a estudiarlas.

Hernán Schillagi dijo...

Anónimo: querida Antonella ¿porque sos vos, no? Gracias por tu comentario. Es cierta la "musicalidad" del tú, tanto como que es una imposición de siglos (tanto de España como del doblaje latino). Si lo trasladamos a las canciones del rock argentino hasta es mucho más marcado. Empiezan con el tuteo, luego si les conviene (por la rima) vosean. Es cuestión de agarrar cualquier canción.

Y sí, Mirtha es una especie de "aleph" posmoderno, o lo que es peor un "agujero negro" que atrae todo energía que ande por ahí.

Hernán Schillagi dijo...

Sergio (comentario 1): amigo, ¿quién es capaz hoy de escribir una "oda" o un "himno"? En ese caso ya no importaría el uso de la segunda persona gramatical, sino la audacia para escribir en pleno siglo XXI ese tipo de formas estróficas (salvo que las utilice desde el humor, obvio).

Me pregunto: ¿Qué habrá pensado Garcilaso de La Vega cuando trasladó esas formas que decís, más el soneto y la égloga del italiano al castellano del siglo XVI? Creo que pensó en darle, a esos envases preconcebidos, el ritmo y la cadencia de su propia lengua. Si no, ¿por qué lo leemos tantos siglos después?

Hernán Schillagi dijo...

Cecilia: muy interesante tu comentario. Nos desasna (o nos hace remover el polvillo) sobre cómo adquirimos el lenguaje escrito. Pero el otro día estaba en una conferencia de unas profesoras de inglés (de Fonética III, para más datos) y dijeron algo impesando para los "españófonos" (si se puede decir "francófonos", ja). ¿Qué dijeron?: "Hace rato que los angloparlantes saben que el idioma inglés NO LES PERTENECE SÓLO A LOS INGLESES, es una lengua internacional, independizada de la metrópoli". Genial, dije. Por tu comentario (y por la realidad) veo que estamos muuuy lejos de una real autonomía.

Los pobres alumnos se quiebran la cabeza con el "vosotros" y el tuteo en los modos imperativo y subjuntivo los mata.

Entiendo tu chiste sobre el vosotros, pero ¿no te crispa como "una mosca" los oídos oírlo conjugado? En las viejas antologías poéticas del 40 y del 50, algunos ¿poetas? lo usaban como loco con la plena seguridad de que estaban "inmortalizando" un leguaje.

Sé que no la dudaste 2 veces a la hora de optar entre el voseo y el tuteo, pero ¿no te parece raro siendo de aquí?

Hernán Schillagi dijo...

Sergio (comentario 2): me encantó tu fugaz antología del tuteo. ¿Qué se puede esperar de la música romántico-comercial? Así y todo, siempre me sorprende (y me da la razón en parte) cómo Juanes y Cabas (ambos colombianos) utilizan el voseo:

Que si me muero, sea de amor
y si me enamoro, sea de vos...

Obvio que vio la rima fácil y no le importó nada, como tampoco le importó a toda la comunidad hispanohablante para que "A Dios le pido" sea el hit más importante de la carrera de Juanes y se lo pidan chilenos, mexicanos y cubanos residentes en Miami. ¡El voseo -en mayor o menor medida- es parte del castellano en América!

Hernán Schillagi dijo...

Paula arrabalera: por supuesto que tu reflexión no es una tontera, pero sí tiene un toque de los estigmas conque se lo crucifica hace años al "voseo". Cuando te referís al voseo, decís: "tiene un destinatario más íntimo, un conocido, alguien con nombre y apellido..." Paso en limpio, para tu parecer el "voseo" es para las cartitas amorosas, lo poemitas de pulso febril en la contratapa de una carpeta escolar; ¿o me equivoco?

Por otro lado, está visto que el "tuteo" y sus injertos no garantizan una poesía de "alto vuelo"; es más, la mayoría de los poemas que tutean por comodidad son de vuelo gallináceo, ya que piensan que si Neruda, Benedetti o Bécquer lo hacían es porque eso es lírica y no lo otro. Ya se dijo aquí, eso hace un ruidito extraño en las tripas.

Pero para todo hay honrosas salvedades. Una sola alcanza: la poesía de Claudia Masin. Tanto en "la vista" como en "Abrigo" propone una idea ficcional, películas en una, las cartas de K. Mansfield en otra; así tutea sin culpas y todos felices.

Hernán Schillagi dijo...

Silvio: qué bueno verte por aquí de nuevo y que te hayás prendido como "seguidor", me encanta que tu mirada de narrador nato (aunque con algunos "deslices" en la poesía)cambien el "tono" (ja!) y la óptica de lo que se viene debatiendo.

Amigo, coincido plenamente en las versiones televisivas que le echan lavandina a los modismos propios de un lugar. A mí me encanta conocer en las novelas o series de otros países sus regionalismos, sus gestos espontáneos y su manera de insultar. Es cierto que "Epitafios", por caso, es un policial y casi es un artificio estilístico e inverosímil donde el tuteo apenitas está justificado.

Sin embargo, has planteado algo más que importante: la universalidad de la poesía. No obstante, "tutear" no garantiza que el poeta no nos ofrezca sus sentimientos en "carne viva" como un vómito de tinta, sin pasarlos por el tamiz del recuerdo y el trabajo estilístico (dos acciones que sí aseguran que el poema transite otras lecturas que no sean la de la tía Pocha).

Finalmente, no te hagás el humilde. Generalmente, en una facultad te tiran el juego de fotocopias, una lista de libros de autores críticos y nada más. El tema aquí es leer hasta que se te pulvericen los ojos (cito mal a Pizarnik).

Proyecto María Castaña dijo...

Te equivocás de cabo a rabo, cuando pienso en una voz que me vosea no lo asoció a ninguna tarjetita o expresión anquilosada de cursilería similar. Cabe aclarar que SIEMPRE, SIEMPRE me referí a la poesía y no a ningún subproducto poético de la cultura de masas. El yo lírico que me conmueve es aquel que me susurra con belleza serena, a mí, su destinataria íntima de sensibilidad y gusto exquisito. Porque, y lo digo con sincero orgullo, ambos atributos los tengo por intuición, por lecturas y por inteligencia.

Cuando me refiero al "alto vuelo" del tuteo lo hago de manera irónica, coincido en que se ha usado de manera pretenciosa y artificial justamente buscando a un receptor del universo hispanohablante que no existe.

Damián dijo...

Vayamos pasando en limpo entonces, como propuso Hernán:

1. Creo que se recurre al tú, junto con otros recursos, como las formas fijas y cierto lenguaje ampuloso, porque se los considera una "garantía de poeticidad". Lo que no se comprende es que la poesía tiene un pulso propio, ajeno al uso que sus materializadores hagan del lenguaje. Si esto no fuera cierto, no sería posible que Catulo y Girondo fueran igualmente poetas.

2. El lenguaje es un constructo social. Por eso muta, y por eso mismo no muta. Cada generación que se superpone a la anterior en el uso del lenguaje delimita sus prohibiciones y sus legitimaciones: el lenguaje siempre sirve a algun poder (poder entendido como ejercicio de la ideología, como acto de regir). Se ha dicho en este espacio (con ironía o sin ella) que el "vos" tiene un destinatario más íntimo y el "tú" uno más universal. Perdón por lo tajante, pero años de Semiótica me impulsan: el vos y el tú no TIENEN nada. No hay una CONDICION NATURAL en el vos y en el tú que haga que cada uno tenga tal o cual destinatario. El lenguaje es social, está jerarquizado, posee "zonas de prestigio" y "espacios de margen". Lo que se ve como STATU QUO no es más que el resultado de un proceso complejo y prolongado en el que no se nos permitió legitimar nuestro modo de apropiación de un idioma tan multifacético, geográficamente extenso y multiculturalmente habitado como el español.

3. Dejámonos de macanear che!


Lo que no digo en este comentario no lo digo por dos razones: la primera es que me estoy cayendo de sueño. La segunda, que ya lo dije antes, en el primer comentario.


Saludos

dario dijo...

hola. les escribo para contarles que estoy presentando un microespacio radial sobre literatura contemporánea.
"contemporáneos", jueves 22.30hs, a través de radio Nihuil, en el programa "La Esquina" de Miguel Garcia Urbani. (En los primeros capítulos estuvieron Calveyra y Kamenszain)
Un saludo para todoas y se agradece -muy muy- la difusión

dario dijo...

ah¡¡,,,perdón,, soy dario zangrandi

Hernán Schillagi dijo...

Damián: gracias por el trabajo que te has tomado con el sueño de por medio. Está bueno que se hayan llegado -entre todos- a algunas conclusiones.

*Es verdad que casi todos coincidimos en la "singularidad" del tuteo en los voseantes poetas argentinos.

*También hemos acordado que es un artificio (uno más, quizá) en pos de la llamada "universalidad" de la poesía.

*La musicalidad del tuteo es indiscutible, pero no garantiza que un poema sea mejor por esto.

Y a mí me gustaría que alguien alce el guante del desafío propuesto: encontrarle la cadencia al voseo para equipararlo al canónico "tú". Lo mejor de todo es instalar la "problematica" y debatirla. Después cada uno, a la hora de escribir, se batirá con sus propios fantasmas.

Hernán Schillagi dijo...

Darío: buenísimo que la poesía tenga su espacio en la radio. Estaré firme escuchando.

La próxima se agradece, también, que opinés sobre lo que se está debatiendo.

Suerte.

Damián dijo...

Hernán: me parece que "alzar el guante" en pos del voseo sería caer en lo mismo que se hace con el tú. No creo que sea posible encontrar UNA musicalidad ni para el vos ni para el tú ni para nada.

Pero te propongo algo: por qué no abrimos el debate para que cada escritor reflexione sobre el "pulso único" de su poesía, sobre ese espacio de máxima honestidad que cada uno carga en su interior y que (a veces) intenta salir.

Que cada autor reflexione seriamente sobre su propia pretensión de musicalidad (todos los poetas la tienen, lo presiento)y que nos la exprese en este foro.

Prometo hacer la mía, pero otra vez estoy con sueño!

Saludos

Hernán Schillagi dijo...

Amigos: quiero agradecer -no dejo de sorprenderme gratamente- a los nuevos seguidores: Yvan Conna, poeta y la revista Palabra (¡hola, Javier!). Ah, y no se olvide de pasar por el blog de Toto "Escritores en Mendoza" con todas las novedades de la movida literaria.

Fragaria Vesca dijo...

Como experiencia personal, nunca me he tenido que plantear si el poema iba de "vos" o de "tú", siempre salió solito (para uno y otro caso). Es decir, el "tú lírico" o el "vos poético" están libres de cuajar en mis palabras, siempre y cuando "suene que así debe ser".

Interesante la teoría de la proximidad que plantea Paula.

Cuando lea tooodos los comentarios, si se me ocurre algo más, la sigo.

Hernán: un lujo esta clase de reflexión que abre el debate. Gracias a vos y al Desaguadero por el fluir de pensamiento.