domingo, 14 de octubre de 2012

Reportaje haiku: Fabián Almonacid y sus máscaras mutantes

Fabián Almonacid




Intro 

La sección consiste en que los poetas nos respondan tres preguntas (tres versos tiene el haiku), que están referidas a las tres características esenciales –según Matsuo Basho– del haiku japonés: «en este momento, en este lugar, atravesados por una reflexión».

Fabián Almonacid nació en Mendoza en 1972. Estudió la Licenciatura en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo). Trabaja como corrector en el Diario Uno. Bajo el heterónimo de Antonio Nogueira publicó en 2005 Trampas de la noche, por la editorial Libros de Piedra Infinita. Allí aparecen una treintena de poemas breves, intensos, de alto voltaje lírico, pero con la hondura del que sabe que la palabra es siempre una trampa abierta en la oscuridad. En estas tres respuestas nos irá revelando las diferentes máscaras que utiliza para atravesar la poesía.


1/En este momento

–¿Después de la publicación de Trampas de la noche, ¿qué direcciones tomó tu escritura poética? ¿Estás preparando un nuevo libro?

–Luego de Trampas de la noche, ya que me había acostumbrado al poema breve y no había camino que seguir por ahí, salvo el silencio, según el precepto de la poesía pura; la profesora Cristina Salatino, quien es desde siempre «la mano que escribe sobre mi mano», me recomendó ejercicios de amplificatio: «lo que dijo en una línea debe decirlo en cuatro», era la propuesta. Así fue que tomé primero poemas que había escrito para «extenderlos» y luego, como me aburrí con los míos y me resultaba muy complicado, opté por tomar poemas de poetas en serio. De ese modo lúdico aparecieron muchos que he dado en llamar «variaciones», porque son «ejercicios intertextuales» conscientes y evidentes. Básicamente, consiste en leer un poema o conjunto de ellos y, al mismo tiempo, ir elaborando una escritura paralela. Una especie de «improvisación» sobre una base melódica ya existente. De ese modo pude escribir unos 40 poemas, todos con la misma particularidad.

Eso sucedió hasta 2008, cuando dejé de escribir. Este año he retomado y tengo varias ideas en carpeta. Quiero escribir «libros», es decir, tomos que tengan un eje aglutinador claro. Diez, quince poemas que pueda publicar en internet. Entre ellos, la idea es concretar viejos anhelos, como un libro que he rumiado años y años sobre números y otro, que tendría alguna semejanza con Variaciones, relacionado con una intertextualidad bíblica. También estoy trabajando en una serie de personas que leen, con título tentativo de Gente leyendo, y otro relacionado con un texto de Derrida que se encarga de analizar las implicancias estéticas e ideológicas que supone escribir con dos manos, con el auge de las computadoras. ¿Qué viene a decir esa mano que estuvo apartada del proceso creativo durante centurias?, ¿cómo son los poemas escritos en una pantalla?, ¿qué supone la facilidad de borrar, no tachar, en los textos que escribimos cotidianamente?

 
2/En este lugar

–¿Cómo es tu relación con la poesía actual de Mendoza? ¿Tenés en claro alguna pertenencia estética o generacional?

–Hace unos años participé en algunos ámbitos, pero ahora ya no, aunque gracias a varios blogs estoy en contacto con poetas que trato de seguir, como vos, Dionisio Salas Astorga o Rubén Valle, por ejemplo. Además de Pablo Gullo, aunque es narrador. No creo pertenecer a ninguna generación ni grupo con una misma estética en particular.

 
3/Una reflexión

–En tu obra utilizaste un heterónimo para publicar y has escrito Variaciones, un libro que interviene poemas de autores renombrados ¿Existen, además,  procesos de ficcionalización en tu poesía?

–Variaciones es propiedad del heterónimo Francisco Robles, un español remolón que escribe mientras toma café por las mañanas. Muy distinto del Antonio Nogueira que escribió Trampas de la noche. Una forma de explicar esto podría resumirse en estos cuatro conceptos:
1.El uso (ficcional) de heterónimos responde, en primer lugar, a una forma concreta de dejar en claro la fuerte influencia que lo literario tiene sobre lo que escribo, mucho más que lo anecdótico o meramente biográfico. Unos versos leídos al azar en cualquier libro me inclinan al papel mucho más que un sentimiento o un paisaje. Podría decir que el 90% de mis poemas están basados en palabras, frases, climas provenientes de la literatura. Es obvio, entonces, que el modo de presentarme ante los demás sea basado en un artilugio literario.

2. Antonio Nogueira es parte del nombre verdadero de Fernando Pessoa, ya que su nombre completo es Fernando Antonio Nogueira Pessoa. Seguramente él no sabía que hasta su propio nombre encerraba también un heterónimo. Y me gusta pensarme así, como un heterónimo tardío de Fernando Pessoa, como dice Santiago Kovadloff.

3. «Si el artista debe asumir una actitud exterior cualquiera, como de todas maneras será falsa, que por lo menos sea exageradamente falsa, evidentemente ilusoria. Es un homenaje al escepticismo del interlocutor». Esta frase aparece en un ensayo de Juan José Saer. Y me parece que define de manera precisa el «chiste» de los heterónimos. Como los carteles que colocaba Brecht en sus obras de teatro del tipo: «No ponga esa cara de tristeza, esto es sólo teatro». Al llamarme Nogueira, les estoy advirtiendo a los que leen, y hasta a mí mismo, que lo escrito es sólo literatura. Aunque duela.

4. Y por último, si cabe alguna duda, lo que decía un personaje de Pío Baroja: «como el andaluz a quien le preguntaban si era Gómez o Martínez y contestaba: es igual, la cuestión es pasar el rato».


Algunos poemas de Fabián Almonacid 



14

Descansa en el viento
una blanca presencia de luna.

Anzuelos de sombras
penetran el sueño de los hombres.

Duerme solo 
ajeno al poema. 


23

El asombro del niño
perdido en la noche.

Sin hombros
padres
aplausos
ni mar.


30

En la profundidad de la noche
se deja adivinar
la sorda lucha

–peso muerto
apagado eco–

Careces de todo lo que nombras.


de Trampas de la noche (2005)

*

Fugacidad / variación Arrieta


Contrafiguras a través de un espejo:
bruma del sueño indolente y firme
que despierta al tumultuoso día
como un raso cerrar de malogrados ojos.

Es la noche sin astros, una túnica
de invisible desdén, de compás mudo.
Duplicado abrazo, imagen fugitiva:
noches doradas armonizan en la ventana.

¿Vive aquel? ¿Vivo yo? ¿Vivimos?
Renace el tenebroso trueno de la soledad:
ser dos en uno, uno mismo dividido en dos,
la improbable unidad de la lucidez.
  

Estepario y las ovejas / variación Hesse
 
Lobo perdido entre nosotros
que yerra en las ciudades
hacinadas de rebaños.

Lobo que no se sabe lobo
sosegado instinto que se afana
con violencia hacia adelante.

Lobo sin arma ni grito de combate,
altivo, procaz, procesión en pos
de una redentora materia humana.

Aunque una noche impostergable,
cegado de plata, reclamos y celo,
nos dedique una única mirada primitiva.


de Variaciones (inédito)


*


Adiós

Los viajeros no mienten,
sólo lo hacen los establecidos,
los que hacen viajes cortos
y deben ver a las mismas personas,
a sí mismos,
todos los días.


Certezas

Después de tantas noches sin escribir
sin encontrar la gracia prometida,
ni la semilla de la calma,
ni la raíz de la indolencia,
sólo oyes el despertar ocioso de las cosas.

Y tiendes a creer que en este río sin márgenes,
revuelto de camalotes sin sentido,
no queda nada,
nada encontrarás,
desvanecido a fuerza de ir a tientas…

Pero, como siempre, estás errado.
  
de Poemas inéditos

7 comentarios:

flezica dijo...

Emocionada por tu poesía, emocionada por la verdad del reportaje, emocionada...Gracias Fabián por tu entereza, y la ternura.

Marisa Perez Alonso dijo...

Me encantó este reportaje, aunque las lecturas de Fabián sean un tanto machista ya que no leí ni una autora entre sus admiraciones, excepto a la Profesora Salatino que ha escrito palabras poéticas en el lienzo de nuestras almas. Además de la honestidad, manifiesta en sus "variaciones" y de su persistente mirar filosofico. Gracias Hernán por tan profunda entrevista.

Anónimo dijo...

¿ Qué significa "acinado", sr. corrector?

Hernán Schillagi dijo...

Gracias por la observación. Ya se corrigió.

Anónimo dijo...

Gracias, Hernán, como dice bien Flezica, la verdad sale del reportaje. Marisa, no seas tan peliaguda, todo lo dije antes de conocerte... Y anónimo/a, acinado significa que, a pesar de la mala leche, te detuviste en cada palabra buscando el error. Ojalá esa deferencia te sirva de algo...
Fabián Almonacid

Jorge Ampuero dijo...

Un autor algo flojo e irregular a mi parecer. Bacano blog.

Saludos.

Hernán Schillagi dijo...

Jorge Ampuero: todo bien con tu comentario desalentador, pero sumale argumentos, al menos. Serán bien recibidos.