por Paula Seufferheld
principio de permanencia
a Juan Luis Andrade
así como en lo puro habrá crudeza
como fue lucifer el más hermoso entre los ángeles
abril el más ligero de los meses
y nadie
ha caminado jamás sobre papel de arroz sin dejar huella
ni trazado un sendero sobre el agua
creés en la distancia
y nada más girás sobre tu centro a la velocidad de un disco de vinilo
una voz te persigue
una carta te pisa los talones y lo darías todo por convertirte en sal si volteás a mirarla
(que un relámpago surque de nervaduras líquidas el cielo
que te lleven las aguas si con eso evitaras sus ojos implorando)
creés en el avance
así la travesía es el principio
de una ley que refuta el movimiento
no hay recuerdo tan límpido que pueda atravesarte cuando ya te hayas ido
tan lejos como puedas es demasiado cerca
no hay cuchillo tan lento
***
La excusa del poema
El poema que nos conmueve se escribe en el cuerpo porque nos habla de quiénes somos con palabras que no conocíamos pero intuíamos. Así el poema se vuelve revelación. Intentaré transcribir con palabras –a menudo torpes y mezquinas- mi experiencia luego de leer y releer «principio de permanencia» del libro Ripio (NuevoHacer, 2007) de Laura Yasan.
Mi propuesta: interactuar con el texto, ser una voz que trabaja entre los versos, que los interpela y resignifica. Mostrar mi hoja de ruta para que al enfrentar el poema y mis impresiones, en ese juego de espejos, tanto yo como ustedes quedemos atrapados en un sinnúmero de imágenes que se replican y repelen.
así como en lo puro habrá crudeza
como fue lucifer el más hermoso entre los ángeles
abril el más ligero de los meses
y nadie
ha caminado jamás sobre papel de arroz sin dejar huella
trazado un sendero sobre el agua
Las antítesis se suceden y no sé donde te llevan. Asentís con la cabeza luego de repasar cada verso: lo puro y lo crudo, el viejo tópico de la rosa con espinas… no hay tersura que no tenga un revés de aspereza, pensás. El señor de la muerte fue el primero de los ángeles en el paraíso perdido. El más gris de los meses es también el de la brisa amable que se asimila a la libertad de las hojas. El papel más delicado, material para flores y acuarelas, imposible de escribir, es, a la vez, tierra firme para imprimir tu huella. Y el agua por más que recupere continuamente su forma, ya fue surcada por tus pies descalzos.creés en la distancia
Cierre de la antítesis. Aquí hay una afirmación que destruye un acto de fe: creer en la distancia es absurdo, imposible como todo lo enumerado.
Te detenés y observás en la mitad del poema una duda: ¿la distancia es imposible o tiene una naturaleza diferente a la que le atribuiste siempre?
y nada más girás sobre tu centro a la velocidad de un disco de vinilo
una voz te persigue
La voz que habla sentencia, como en el mito de Edipo, llega el momento de mostrar la verdad, destapar los ojos: a 33 ½ rpm, en un disco donde solo has grabado los latidos de tu corazón, el bombeo monocorde se confunde con el chirrido de la púa. Diástole y sístole que saltan en los surcos sucesivos de tu larga duración y el centro se aproxima más y más. No hay distancia física (la probaste, ¿te acordás?) y en un páramo perdido gritaste y en lugar de tu eco, hallaste esa voz que insiste, que no da tregua, que persigue.
una carta te pisa los talones y lo darías todo por convertirte en sal si volteás a mirarla
Voz, carta… «el otro» hecho texto, trama que amenaza, que quiere enredarte. Escapar es girar en círculos y la distancia un acto imposible. Atrás Sodoma. Fuego y azufre para los condenados pecadores. El desastre. Aunque no girés la cabeza el resplandor de la ciudad incendiada se refleja en los objetos que tenés por delante. Orfeo miró y terminó perdiendo el amor para siempre. Pero atrás no está Eurídice, bien podría estarlo, reemplazar los terrores de Sodoma por el mito griego, mirar y perder, eso es lo que querés, perder. Olvidar, aquí y ahora. Pero el olvido se demora, apenas se arrastra en su letanía de caracol.
(que un relámpago surque de nervaduras líquidas el cielo
Y girás pero la luz del cielo y su tormenta te enceguecen, no ves a quien amás y agradeces el acto piadoso de esa naturaleza encrespada. Cuando volvés la espalda seguís siendo un hato de carne y huesos caliente, excitado, concentrado en tu huida.
que te lleven las aguas si con eso evitaras sus ojos implorando)
Pero las aguas forman remolinos y dejarte arrastrar es volver al centro, como en el disco, pero ahora la melodía de tu sangre es disonante, violenta y adquiere la contundencia de las olas al romper contra las piedras.
creés en el avance
así la travesía es el principio
de una ley que refuta el movimiento
Primero fue destruir tu fe en la distancia, ahora, el poema intenta demoler tu fe en el avance. Recordás algunos pasajes del poemario Viajero inmóvil de Fernando G. Toledo. Los versos del poeta mendocino llegan a conclusiones similares sobre el concepto de distancia vertidos por Yasan: «Con este vicio nómade estancado en la partida» (poema 1), «Cuento los pasos otra vez uno a uno despacio/ Y descubro que dibujan un círculo obsceno» (poema 13), «Viajero inmóvil que gira sin eje/ Hacia un remedo de repeticiones» (poema 18).
no hay recuerdo tan límpido que pueda atravesarte cuando ya te hayas ido
tan lejos como puedas es demasiado cerca
no hay cuchillo tan lento
Si el camino es el círculo, el disco de vinilo, la púa que dibuja el surco o el dedo que da forma al remolino de agua; si convertirse en estatua de sal es ver por una eternidad unos ojos implorando, conviene abandonar tu fe en la distancia y dejarte desangrar hasta el olvido.

3 comentarios:
¡ Qué poema tan pero tan bello!
Es increíble como todavía se pueden hallar metáforas cuando parece que todo está dicho.
Gracias por hacérmelo conocer.
Susana Tampieri
La distancia como concepto, es un tema que me obsesiona; es increíble como Laura consigue de manera tan gráfica y sensorial definirla pero deconstruyéndola: la distancia es un círculo, la distancia es apenas un rostro que gira con el riesgo seguro de convertirse en estatua de sal.
Paula: cómo me gusta esta nueva sección donde el poema es la excusa para mostrar la pasión febril por la lectura de poesía. Aunque no deja de haber pericia y conocimiento de causa en las interpretaciones (o como quieran llamarlas).
El poema de Yasan es increíble. Me gusta cómo el poema, de algún modo, se desborda en su centro mismo. Los versos se ensanchan y rompen cierta cadencia, para crear otra alucinada representada por el paréntesis.
Gracias por compartir esta experiencia de lectura.
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