<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382</id><updated>2012-02-01T07:51:40.840-03:00</updated><category term='Número 7'/><category term='Reseñas críticas'/><category term='Número 5'/><category term='Noticias y adelantos'/><category term='Número 6'/><category term='Traducciones'/><category term='Número 8'/><category term='Número 4'/><category term='Los redactores'/><category term='Número 3'/><category term='Entrevistas'/><category term='Biblioteca El Desaguadero'/><category term='Número 9'/><category term='El reportaje haiku'/><category term='La historia de un poema'/><category term='Verso libre'/><category term='La excusa del poema'/><category term='Número 1'/><category term='Informes y crónicas'/><category term='Notas y ensayos'/><category term='Número 10'/><category term='Número 2'/><title type='text'>El desaguadero</title><subtitle type='html'>Un espacio donde confluyen la nueva poesía y la reflexión

Blog de poesía escrito por poetas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>109</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-8249897767846506284</id><published>2011-12-18T17:36:00.007-03:00</published><updated>2011-12-18T19:25:05.628-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>El último de los molinos de viento</title><content type='html'>&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enseñar poesía en las escuelas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-rn7JIHIvccM/Tu5O4etDl9I/AAAAAAAABEk/g48BkeDWl6g/s1600/molinos%2Bde%2Bviento.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="345" src="http://1.bp.blogspot.com/-rn7JIHIvccM/Tu5O4etDl9I/AAAAAAAABEk/g48BkeDWl6g/s400/molinos%2Bde%2Bviento.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://palabramuda.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;C&lt;/b&gt;&lt;b&gt;ecilia Restiffo&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;1.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;En el intento diario de romper el cerco entre el lector «de hoy» y la palabra, andamos por carreteras a veces principales y otras por caminos inhóspitos y desconocidos en los que solo los perros deambulan al calor de la siesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si he de decirlo, este texto intenta ser una propuesta, una cronología y un ensayo al mismo tiempo; aunque sé de antemano que este último rótulo es quizás demasiado grande , como así la expectativa que genera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;2.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;La palabra poética es, digamos, un desafío para todo aquel que desee comprenderla, asirla, capturarla. Pero lo es más para aquellos que anhelan «enseñarla». Delimito con esto mi campo de investigación-acción: lectores niños, jóvenes y adultos que «aprenden» a leer poesía por fuerza más que por gusto, como todas las actividades que se practican en el ámbito escolar, tal vez así dispararía la tesis sobre si «la escuela debería ser un espacio de libertad o de límites», pero esto es harina de otro costal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, el punto es que, ante la experiencia de enseñanza en distintos ámbitos de nuestra educación, pongamos por caso: el aula de una escuela de primer ciclo, un salón de clases de la carrera de magisterio o un  curso de escuela media; el asombro y la alegría se fusionan al observar que, contra todo pronóstico, los alumnos/lectores/oyentes disfrutan y comprenden la poesía tanto o más que cualquier otro género literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;3.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;La lectura de la palabra poética provoca un grado de asombro y miedo que el docente/lector/guía debe y tiene que «dejar ser», es decir, en la primera lectura el poema apela a los sentidos exclusivamente y esto se reviste de miedo cuando el lector intenta comprender rápidamente algo que sabe que está ahí pero no puede descifrar. Este estupor deviene luego en incomodidad, es entonces cuando la mirada del «experto» debe guiar una segunda lectura, un recorrido acompañado, que hará alto en los lugares donde el camino se angoste o se precipite una curva peligrosa.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la poesía el acercamiento debe darse con paciencia y sin prejuicios, sin guías de extracción de recursos ni trabajos prácticos que diseccionen la metáfora o análisis exhaustivos e inexactos sobre tal o cual interpretación; pero por sobre todo debe tener un pausado ritmo de exploración: leer mucho en clase, leer y que escuchen, leer y que opinen, leer y callar hasta que alguien arriesgue una explicación, leer e interrumpir para preguntar. En definitiva: leer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;4.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;La propuesta de todo poema está incompleta sin su interlocutor, nada en la poesía está dicho totalmente. Los lectores inexpertos llegan al poema con la misma actitud que se llega al trabajo de todos los días, a la lectura de un periódico, a la cola del rapipago, a la novela de algún autor brasilero, a la revista de alguna diva vernácula y a todos esos lugares que nos esperan para ofrecernos la misma «rutina de destejido o  indigestión». Sin embargo cuando «entran» en el texto poético descubren que la desnudez de esas palabras sin frío, los acomete sin piedad, es allí cuando la mirada de socorro indica que es tiempo de salir del espanto para pasar al descubrimiento del significado, al completamiento del sentido para apelar a lo que cada lector ya conoce del mundo, a lo que, también,  ha experimentado a lo largo de su recorrido vital; porque todas esas «cosas» que ya sabe están latiendo en el poema, en la mirada del poeta que no es más que un ser humano mirando el mundo para después nacerlo en palabras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, abiertos los canales de atención, habituado el oído a la cadencia poética, podemos decir que estamos en condiciones de pasar al intelecto, al desciframiento de ese verso que nos habla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;«...¿Pero el alma qué puede explicar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Por eso mi vecino tiene tormentas en la boca,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;palabras que naufragan, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;palabras que no saben que no hay sol&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;porque nacen y mueren &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;la misma noche en que amó,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;y dejan cartas en el pensamiento&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;que él nunca escribirá&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;como el silencio que hay entre dos rosas…»&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Fragmento de &lt;i&gt;Lluvia &lt;/i&gt;de &lt;b&gt;Juan Gelman&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;5.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;El trabajo con el género lírico implica tirarse al barro, dejarse de postulaciones editoriales fragmentarias, vetustas y analíticas, para pasar a una  selección de textos con sentido y significado para el alumno/lector, no para el docente que lleva prendido en la solapa el “Romance del prisionero” desde su más tierna edad; texto por demás hermoso si lo hay, pero que se instala en el sinsabor de la gelatina, cuando se lo presentamos de improviso a un remoto lector «en ciernes».  Por ello, búsqueda y selección del material de lectura con el que iniciaremos al lector/oyente de poesía, será el caballo de troya que debamos construir para vencer el acostumbramiento que tienen nuestros alumnos a consumir lo precocido, lo preanunciado, lo predigerido, lo periférico de las ideas que muchas veces es el único «recurso-método-pedagogía» de la enseñanza. Si renunciamos a la comodidad de don Santillana y don Kapelusz podremos iniciar un camino de descubrimiento con almas que, aunque adormecidas, no pueden resistirse al «cross en la mandíbula» de un buen par de poemas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;LA AUSENCIA ES UNA FORMA DEL INVIERNO &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Con ese mismo invierno que hiela las canciones &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Cuando la tarde cae en la radio de un coche, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Como los telegramas, como la voz herida &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Que cruza los teléfonos nocturnos, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Igual que un faro cruza &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;por la melancolía de las barcas en tierra, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Como las dudas y las certidumbres, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Como si mi silueta en la ventana, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Así duele una noche, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Con ese mismo invierno de cuando tú me faltas, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Con esa misma nieve que me ha dejado en blanco, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Pues todo se me olvida &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Si tengo que aprender a recordarte. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;de&lt;b&gt; Luis García Montero&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;*&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;UNA NOCHE DE VERANO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Una noche de verano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;-estaba abierto el balcón&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;y la puerta de mi casa-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;la muerte en mi casa entró.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Se fue acercando a su lecho&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;-ni siquiera me miró-,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;con unos dedos muy finos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;algo muy tenue rompió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Silenciosa y sin mirarme,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;la muerte otra vez pasó&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;delante de mí. ¿Qué has hecho?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;La muerte no respondió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Mi niña quedó tranquila,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;dolido mi corazón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;¿Ay, que lo que la muerte ha roto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;era un hilo entre los dos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;de &lt;b&gt;Antonio Machado&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;6. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;¿Y si el alumno no es siquiera un lector «en ciernes»? Allí también el texto poético tiene algo que decir, porque en los lectores más pequeños que leen -o solo escuchan- la cadencia poética resulta ser un arrullo que despierta la curiosidad y el placer por la palabra. La poesía es el género más adecuado para enseñar a leer y a escribir, es decir, a descubrir la mitad del mundo que un niño interpela cuando se adueña de las palabras, como explica &lt;b&gt;Ana María Borzone&lt;/b&gt;: «El conocimiento de rimas se relaciona con la conciencia fonológica, es imprescindible que la poesía ocupe un lugar fundamental pues contribuye a la reflexión sobre las posibilidades materiales de la lengua. La lectura asidua de poemas tiene un efecto inmediato en los niños...» Para eso, la lírica ofrece a los infantes el ritmo, el juego, la libertad de sentidos y sobre todo la reflexión revestida de canto; el poema desafía al pequeño y le guiña un ojo porque sabe que en esta escondida nadie vuelve a contar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto lírico permite que el niño diga y lea las palabras sintiendo su sabor, su color, sus distintas formas; y así, ese lenguaje que se le presentaba antes ajeno es ahora una estrategia que el chico ha comenzado a manejar con soltura pero sobretodo con felicidad. Porque el poema dicho, cantado, recitado y leído permite descubrir un mundo y, al mismo tiempo, descubrirse en ese mundo. Las palabras dicen algo y lo otro también:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;EL SHOW DEL PERRO SALCHICHA&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Perro Salchicha, gordo bachicha,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;toma solcito a la orilla del mar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Tiene sombrero de marinero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;y en vez de traje se puso collar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Una gaviota medio marmota,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;bizca y con cara de preocupación&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;viene planeando, mira buscando&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;el desayuno para su pichón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Pronto aterriza porque divisa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;un bicho gordo como un salchichón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Dice “qué rico” y abriendo el pico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;pesca al perrito como un camarón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Perro salchicha con calma chicha&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;en helicóptero cree volar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;La pajarraca, cómo lo hamaca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;entre las nubes y arriba del mar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Así lo lleva hasta la cueva&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;donde el pichón se cansó de esperar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Pone en el plato liebre por gato,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;cosa que a todos nos puede pasar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El pichón pía con energía,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;dice: –Mamá, te ha fallado el radar;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;el desayuno es muy perruno,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;cuando lo pico se pone a ladrar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Doña Gaviota va y se alborota,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Perro Salchicha un mordisco le da.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;En la pelea, qué cosa fea,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;vuelan las plumas de aquí para allá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Doña Gaviota: ojo en compota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Perro Salchicha con más de un chichón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Así termina la tremolina,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;espero que servirá de lección:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El que se vaya para la playa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;que desconfíe de un viaje en avión,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;y sobre todo haga de modo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;que no lo tomen por un camarón.&lt;b&gt;&lt;span style="color: #f1c232;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;de &lt;b&gt;María Elena Walsh&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;7.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;Nada hace suponer que esta sea la pócima para desentrañar el desafío de «enseñar» poesía, pero si creemos que solo con la palabra podemos cambiar el mundo, si necesitamos remover el «alma dormida» de ese que nos espera sentado en un aula, si disfrutamos cuando otro aprende, si deseamos que cada ser humano de este mundo descubra la felicidad que otorga un texto poético, si enseñar, por tanto, es la forma que hemos elegido para vivir para ser completamente; es entonces cuando este texto comienza a tener sentido, a convertirse en el primer paso para enarbolar la espada y, cual hidalgo de carne flaca embestir a los molinos que siguen girando para hacernos creer que esta real locura todavía es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="color: #f1c232;"&gt;*&lt;/span&gt; Los poemas y canciones que forman parte de este ensayo han sido leídos -y probados- en distintas aulas, tanto de colegios secundarios como en CENS de jóvenes y adultos, así como también en capacitaciones en afabetización en el Nivel Inicial y Primer Ciclo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-8249897767846506284?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/8249897767846506284/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=8249897767846506284&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/8249897767846506284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/8249897767846506284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/12/el-ultimo-de-los-molinos-de-viento.html' title='El último de los molinos de viento'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-rn7JIHIvccM/Tu5O4etDl9I/AAAAAAAABEk/g48BkeDWl6g/s72-c/molinos%2Bde%2Bviento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-4463361392602636210</id><published>2011-11-29T00:01:00.001-03:00</published><updated>2011-12-04T17:41:02.337-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>A 100 años de una obra impar</title><content type='html'>&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-JJHOvDjS9ho/TsvHLYs6XsI/AAAAAAAAD9A/5NLsLiVH28k/s1600/Banchs+por+Carlos+Alonso.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-JJHOvDjS9ho/TsvHLYs6XsI/AAAAAAAAD9A/5NLsLiVH28k/s400/Banchs+por+Carlos+Alonso.JPG" width="277" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Enrique Banchs, autor de &lt;i&gt;La urna, &lt;/i&gt;en un dibujo de Carlos Alonso.&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;por &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;Fernando G. Toledo&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una categórica sentencia final de su obra más influyente, el filósofo Ludwig Wittgenstein iba a  dejar anotado un pensamiento, conclusión a la andadura de las páginas precedentes que también hacía las veces de advertencia: «Lo que no se puede decir, hay que callarlo» [1].&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Enrique Banchs&lt;/b&gt; (1888-1968) parece haber anticipado, con su propio silencio, el mandato del autor del &lt;i&gt;Tractatus Logico Philosophicus. &lt;/i&gt;Un silencio poético, el de Banchs, proveniente de un escritor que supo trazar un libro del que ahora se cumple un siglo y que ha sido considerado por Borges, su más entusiasta vindicador, como «uno de los mejores de la literatura argentina».&lt;br /&gt;Ese libro es&lt;i&gt; La urna&lt;/i&gt;, obra de tal maestría que constituye una de esas excepciones que ofrece la hechura humana, aunque su aporte haya sido «en gran medida descuidado, sino totalmente olvidado de parte de la crítica literaria» (como opina Vanesa Ledesma Urruti [2]).&lt;br /&gt;La historia es así: Banchs es un poeta precoz. A los 19 ha publicado su primer libro, &lt;i&gt;Las barcas&lt;/i&gt; (1907), al que siguen &lt;i&gt;El libro de los elogios&lt;/i&gt; (1908) y &lt;i&gt;El cascabel del halcón&lt;/i&gt; (1909). Quizá la precocidad es lo más destacado de ese puñado de obras. Precocidad, eso sí, acompañada por una gran pericia técnica y la no menos insólita capacidad del joven vate para abordar desde sus versos temas profundos y solemnes, aromados por cierto perfume modernista, propio de la época.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El caso es que tras una breve pausa y cuando cursa sus 23 años, Banchs publica &lt;i&gt;La urna, &lt;/i&gt;y calla para siempre. Se verá, quizá, un poema suelto en algún diario décadas después, algún texto sacado del pudor, pero como Rimbaud (por dar otro caso célebre de poeta precoz en su voz y en su mudez), decide cerrarle las puertas a la poesía.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Banchs no huye ni desaparece. De hecho, tiene una actividad social destacada (integra el primer cuerpo de la Academia Argentina de Letras, preside la SADE) y lleva adelante una tarea periodística y educativa incesante. Pero su poesía queda sepultada, obcecadamente sepultada, pues él mismo se niega a reeditar sus obras. Tal decisión, sin duda, incrementa su aura legendaria.&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-IfIItnSR1YQ/TsvHiXTjzwI/AAAAAAAAD9I/YkWagvD5Ask/s1600/enrique+banchs+la+urna+primera+edici%25C3%25B3n.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-IfIItnSR1YQ/TsvHiXTjzwI/AAAAAAAAD9I/YkWagvD5Ask/s400/enrique+banchs+la+urna+primera+edici%25C3%25B3n.JPG" width="300" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Primera edición de &lt;i&gt;La urna.&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;¿Qué ha sucedido con este autor? Es Borges –otra vez Borges– quien avanza algunas hipótesis: «Tal vez (…) la carrera literaria le parezca irreal (…). Tal vez no quiere fatigar el tiempo con su nombre y su fama. Tal vez (…) su propia destreza le hace desdeñar la literatura como un juego demasiado fácil (…), hechicero feliz que ha renunciado al ejercicio de su magia» [3]. Pero el propio Borges sabe que ya ha dado Banchs con &lt;i&gt;La urna &lt;/i&gt;un «libro impar, uno de los más admirables de nuestro idioma» [4]. Lo demás importa menos, como sugeriría en el poema que le dedicó en &lt;i&gt;Los conjurados&lt;/i&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;«Cumplida su labor, fue oscuramente&lt;br /&gt;Un hombre que se pierde entre la gente;&lt;br /&gt;Nos ha dejado cosas inmortales» [5].&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;El motor de los sonetos de &lt;i&gt;La urna&lt;/i&gt; es una ausencia: la de un amor fallido. «Una mujer dejó a Enrique Banchs o lo rechazó o, lo que puede ser más doloroso, no se percató de él» [6], anotaría de nuevo Borges en un discurso para la Academia Argentina de Letras en 1970.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El desamor que provoca la escritura de los poemas, sin embargo, no convierte a estos textos en el testimonio de una exaltación, no hacen de Banchs una víctima del&lt;i&gt; amour fou&lt;/i&gt;. Por el contrario, el poeta exhibe al trazar sus poemas la frialdad de un médico herido, que sabe qué daños tiene y cómo va a desangrarse. Muerto en vida («¡un esqueleto nada más!»), ha hecho de su cuerpo una urna en la que está depositado ese dolor, que contempla con una rima excelsa y endecasílabos que sólo a veces se permiten la oscilación hacia siete o cinco sílabas centelleantes.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;De todos esos versos surge «un llanto viril», «una danza con lo fugitivo y con lo esquivo» (las palabras son de María Gabriela Mizraje [7]) con los que Enrique Banchs alcanza otros temas, por supuesto: el tiempo inexorable, la putrefacción del «deseo difunto», la vacuidad de lo que se escribe. Y también el suicidio, como cuando el poeta mira en un soneto sus propias manos y las desconoce:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;«Quizás conduzcan de otro ser la suerte&lt;br /&gt;de paso frágil a mejor fortuna;&lt;br /&gt;y quién sabe si no me darán muerte».&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Hay una perfección diamantina en los sonetos de &lt;i&gt;La urna&lt;/i&gt;. Es imposible escapar a esa perfección cuando se recorre, uno a uno, los poemas. La forma del soneto parece ofrecerle a Banchs un encastre implacable para su cometido estético: muchos poetas argentinos trazarían sonetos después de él, pero tal vez sólo los de Borges y los del Wilcock de &lt;i&gt;Sexto&lt;/i&gt; atisbarían tales alturas.&lt;br /&gt;Parece, acaso, que Banchs supiera que en semejante belleza puede atrapar la carnal belleza perdida. Se anima, incluso, a proyectar un deseo, como en el inolvidable poema sobre el «hospitalario espejo». Pero no se engaña, pues&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;«igual en la verdad o en la mentira&lt;br /&gt;tengo este solo compañero, el llanto».&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Llanto de doble dolor, diría Pablo Anadón, pues «es posible leer en &lt;i&gt;La urna&lt;/i&gt; no sólo el debatirse de una ilusión de amor por seguir existiendo en una circunstancia existencial que la condena, sino también la extinción de una idea de poesía absoluta en medio de condiciones epocales -las mismas que aún vivimos- que la han vuelto un devaneo inútil para la sociedad» [8].&lt;br /&gt;Ahogada o no la idea, tomada por fútil o todavía necesaria esta poesía, a un siglo de su publicación, &lt;i&gt;La urna&lt;/i&gt; sigue siendo un enigma y también un legado. Quizá en la combinación de eso que nos queda de este libro de Enrique Banchs pueda entenderse su magnitud, al menos si hacemos caso a lo que nos dice su autor en dos de sus versos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;«Aun del mismo dolor de haber amado&lt;br /&gt;se hace el Arte un trofeo conquistado».&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;Una primera versión de este artículo fue publicada el sábado 19 de noviembre en Diario UNO de Mendoza.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Notas&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Wittgenstein, Ludwig. &lt;i&gt;Tractatus Logico Philosophicus,&lt;/i&gt; 1922. Proposición 7. En el alemán original: «Wovon man nich Sprechen kann, darüber muß man schweigen».&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] Ledesma Urruti, Vanesa. &lt;a href="http://www.ucm.es/info/especulo/numero40/e_banchs.html"&gt;«Enrique Banchs: Poeta olvidado, poeta del olvido»&lt;/a&gt;, en &lt;i&gt;Espéculo&lt;/i&gt;. Revista de estudios literarios Nº 40. Universidad Complutense de Madrid, 2008.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[3] Borges, Jorge Luis. «Enrique Banchs ha cumplido este año sus bodas de plata con el silencio», en revista &lt;i&gt;El Hogar&lt;/i&gt; del 25 de diciembre de 1936, incluido en &lt;i&gt;Obra crítica&lt;/i&gt;, vol 2. Emecé, 2010.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[4] Borges, Jorge Luis. «Enrique Banchs», discurso ante la Academia Argentina de Letras, ibídem, 2010.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[5] Borges, Jorge Luis. Enrique Banchs, en&lt;i&gt; Los conjurados,&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Obras completas, &lt;/i&gt;vol. 3. Emecé, 1991.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[6] Borges, Jorge Luis. «Enrique Banchs», ibídem 2010.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[7]  Mizraje, María Gabriela. &lt;a href="http://www.lanacion.com.ar/214341-el-retorno-de-un-poeta"&gt;«El retorno de un poeta»&lt;/a&gt;, en &lt;i&gt;La Nación&lt;/i&gt; del 22 de marzo de 2000.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[8] Anadón, Pablo. &lt;a href="http://eltrabajodelashoras.blogspot.com/2011/06/en-torno-de-la-urna-de-enrique-banchs-i.html"&gt;«En torno a &lt;i&gt;La urna,&lt;/i&gt; de Enrique Banchs»&lt;/a&gt;, en revista &lt;i&gt;Fénix &lt;/i&gt;Nº 9, abril de 2001.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Sonetos de &lt;i&gt;La urna&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;de Enrique Banchs&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Entra la aurora en el jardín; despierta &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;los cálices rosados; pasa el viento &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y aviva en el hogar la llama muerta, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;cae una estrella y raya el firmamento; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;canta el grillo en el quicio de una puerta &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y el que pasa detiénese un momento, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;suena un clamor en la mansión desierta &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y le responde el eco soñoliento; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y si en el césped ha dormido un hombre &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;la huella de su cuerpo se adivina, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;hasta un mármol que tenga escrito un nombre &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;llama al Recuerdo que sobre él se inclina... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Sólo mi amor estéril y escondido &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;vive sin hacer señas ni hacer ruido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Nunca como esta noche de verano &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;de gran silencio melodiosa y pura &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;he sentido la lánguida dulzura, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;la irrealidad, de mi pasión que en vano &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;confieso al alma de la noche oscura. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Bien sé que espero en algo muy lejano, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;algo que no se toca con la mano, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;que no se puede ver ni se figura; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;algo como plegaria de intangible &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;boca, pero plegaria imperceptible; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;un suspiro del viento, acaso una &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;música de violines escondidos; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;una vaga mujer cuyos vestidos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;ondulan en el claro de la luna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;i&gt;I&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Cubra tu forma de ánfora un sudario, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;lleva en la mano el arlequín de paja &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;del deseo difunto y desencaja &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;de ti misma el impulso pasionario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Y anima en tu atavío funerario &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;un pie de sombra, un paso, así, en voz baja... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Vayamos al país de la mortaja &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y al sitio finalmente hospitalario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Vamos a ver la dama que con metro &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;igual nos mide a todos. Cuyo cetro &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;es la amapola erecta y asfixiante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Cuyos son el palacio y los salones &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;con la base en la tierra devorante &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y con techumbre en las constelaciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;i&gt;II &lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Surge una hoz en la marmórea entrada, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;blanca como el silencio... O voi che entrate... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;vosotros, mármol en que nada late, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;columna en tierra, espiga cosechada... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;En vez del huésped de la rama, el trino, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;grandes lágrimas vierten los cipreses. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Alma, enmudece, que no sirven preces, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;ni vale el lloro donde está el Destino. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Mira el rebaño blanco de las piedras &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;tumbales, y pastores, a las hiedras &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;quietos en la pradera taciturna... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;-¡Juventud!- ¡oh, qué cosa llamas, alma!, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿con gloria y tempestad nombras la calma?... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Y en eso sonó un canto en una urna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;i&gt;III &lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;En una antigua urna cantó un grillo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Decía: "en la cabeza de tu hermano &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;levanto un canto rápido y lozano &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y me sirve de atril cráneo amarillo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Por furtiva rendija entré en la fría &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;caja; y entre los pálidos despojos, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(¡maravilla de oídos y de ojos!): &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;venciendo al Tiempo su ilusión vivía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¡Alegría fugaz de haber vivido, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;alegría fugaz, la he recogido &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;como la abeja de la flor el polen, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;para que mis sonidos la enarbolen; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y de ensueños del muerto se hace el canto &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;que como musical pendón levanto!".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Hijo blanco y moreno de las mieses, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;pan nutridor, mi sangre te incorpora. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Serás quizás al cabo de los meses &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;la viva luz que mis pupilas dora, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;o en el cerebro el nervio de la oda, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;o en la garganta el hálito vocal, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;ya que la ley renovante cambia toda &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;materia en expresión espiritual... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Hijo triste y fatal de los sentidos, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¡oh, amor! En esto acabas: en canción. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Nada es estéril, no, ni la ilusión, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;ni el sueño, ni los pétalos caídos... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Aun del mismo dolor de haber amado &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;se hace el Arte un trofeo conquistado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Hospitalario y fiel en su reflejo &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;donde a ser apariencia se acostumbra &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;el material vivir, está el espejo &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;como un claro de luna en la penumbra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Pompa le da en las noches la flotante &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;claridad de la lámpara, y tristeza &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;la rosa que en el vaso agonizante &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;también en él inclina la cabeza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Si hace doble al dolor, también repite &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;las cosas que me son jardín del alma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Y acaso espera que algún día habite &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;en la ilusión de su azulada calma &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;el Huésped que le deje reflejadas &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;frentes juntas y manos enlazadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿De dónde vienen, de qué inaccesible &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;templo, de qué país maravilloso, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;las sombras que nos dan un imposible &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;beso en el sueño vago y silencioso? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Las coronas que en sueños nos coronan, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;las flores que llevamos, mas dormidos, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;y las mujeres blancas que abandonan &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;nuestros febriles brazos extendidos? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Quiénes están soñando con nosotros &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;cuando soñamos? ¿quiénes son los otros &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;seres que no veremos ni hemos visto? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Y qué piedad desconocida quiere &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;que me vengas a hablar y que te espere &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;cuando apenas si existo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-4463361392602636210?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/4463361392602636210/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=4463361392602636210&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4463361392602636210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4463361392602636210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/11/100-anos-de-una-obra-impar.html' title='A 100 años de una obra impar'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-JJHOvDjS9ho/TsvHLYs6XsI/AAAAAAAAD9A/5NLsLiVH28k/s72-c/Banchs+por+Carlos+Alonso.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-2667597573637169709</id><published>2011-11-19T16:58:00.001-03:00</published><updated>2011-11-21T19:35:50.562-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>La plenitud de un instante</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-w_MSelgr-wA/TsgOl8X3aYI/AAAAAAAABEA/hXYHcUF1lvg/s1600/tapa+la+plenitud+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-w_MSelgr-wA/TsgOl8X3aYI/AAAAAAAABEA/hXYHcUF1lvg/s400/tapa+la+plenitud+2.jpg" width="243" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;La plenitud&lt;/i&gt;, Cladia Masin. Hilos editora, 2010, 52 pág.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;i&gt;Fernando G. Toledo&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Platón estableció el curso del pensamiento con los conceptos de &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.filosofia.org/filomat/df229.htm"&gt;progressus&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;y &lt;a href="http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Regressus"&gt;&lt;i&gt;regressus&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;. El &lt;i&gt;regressus&lt;/i&gt; nos lleva desde los asuntos concretos hasta las ideas y luego, desde el análisis que éstas nos permiten, podemos hacer el &lt;i&gt;progressus &lt;/i&gt;nuevamente hacia los fenómenos de que partimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ko6Ffr1jLFE/TsgKLEhkfbI/AAAAAAAABD4/dC80qNVPmTI/s1600/masin+y+la+plenitud+2.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/-ko6Ffr1jLFE/TsgKLEhkfbI/AAAAAAAABD4/dC80qNVPmTI/s200/masin+y+la+plenitud+2.jpg" width="167" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;A la derecha, Masin brinda por &lt;/i&gt;La plenitud&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Ese fluir parece abrirse ante nuestros ojos en &lt;i&gt;La plenitud&lt;/i&gt;, último libro de la gran poeta &lt;a href="http://www.facebook.com/masin1"&gt;&lt;b&gt;Claudia Masin&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, autora de &lt;i&gt;la vista &lt;/i&gt;(2002)&lt;i&gt; &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;Abrigo &lt;/i&gt;(2007). Si casi cada poema propone una idea desde los universales (&lt;i&gt;La gracia, La lluvia, El mundo, El descanso&lt;/i&gt;), sin embargo los textos nos llegan desde la carnal contundencia de lo particular, físico y corpóreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autora pone aquí fragmentos, partes de sus días, de sus recuerdos, objetos del paisaje con que convive, y su interlocutor o interlocutora espera desde lo tácito. Una espera que, sin embargo, no parece pasiva, sino cómplice, pues cada letra de cada poema está escrita para ser exhibida, mostrada, obsequiada a ese o esa que allí la lee, la oye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo que le dice y nos dice Claudia Masin es que &lt;i&gt;plenitud &lt;/i&gt;no significa necesariamente &lt;i&gt;completud &lt;/i&gt;y por ello no importa –nos repite– tener lo que hemos buscado: basta apenas con tocarlo. Pero, claro, sin ese roce, sin ese tacto, nada será pleno, pues «De qué sirve / una belleza material que no pueda tomarse entre las manos / como una piedra y ser llevada siempre encima del cuerpo», como canta en &lt;i&gt;El talismán.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, por todo eso, es tan sólido este libro. Porque con él la autora rescata los instantes en que acaso alcanzó, breve y fugazmente, esa plenitud. Porque contempla esa plenitud y la revive en palabras. Y así los lectores nos sentimos «como animales que han luchado demasiado por su vida, / no sabemos qué hacer con la alegría, y si llega, / seguimos huyendo para salvarnos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Dos poemas de &lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La plenitud&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;por&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Claudia Masin&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;EL HÁLITO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Pero los miedos, las ilusiones infantiles no tienen evolución&lt;br /&gt;ni progreso, son hálitos que sostienen la vida,&lt;br /&gt;pequeños círculos de aire que nos rodean como una órbita&lt;br /&gt;de la que no se puede salir porque no hay nada fuera de ella,&lt;br /&gt;el vacío, el espacio exterior donde flotan los planetas&lt;br /&gt;y nadie podría respirar, mantenerse en movimiento.&lt;br /&gt;Quisiera que entiendas. Lo que se hace al huir del amor&lt;br /&gt;es huir de ese hálito, y entonces lo imposible sucede:&lt;br /&gt;la propia vida queda en suspenso y conocemos la libertad&lt;br /&gt;de los que nunca han existido o de los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #f1c232;"&gt;EL DESCANSO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay, entre todos los que se aman, algunos que no pueden&lt;br /&gt;lograr el descanso en los brazos del amado. A esos,&lt;br /&gt;la serenidad del corazón no los alcanza, y les toca el trabajo&lt;br /&gt;constante de inventar -para poder saber el uno del otro-&lt;br /&gt;un lenguaje de señas semejante al de los barcos&lt;br /&gt;que a través de luces o sirenas se llaman en la noche,&lt;br /&gt;a veces se responden, otras veces se ignoran y se vuelven&lt;br /&gt;solitarios y callados como las criaturas&lt;br /&gt;del fondo del mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-2667597573637169709?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/2667597573637169709/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=2667597573637169709&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2667597573637169709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2667597573637169709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/11/la-plenitud-de-un-instante.html' title='La plenitud de un instante'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-w_MSelgr-wA/TsgOl8X3aYI/AAAAAAAABEA/hXYHcUF1lvg/s72-c/tapa+la+plenitud+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-4797203935041685291</id><published>2011-10-08T21:39:00.006-03:00</published><updated>2011-10-09T11:22:14.620-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El reportaje haiku'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><title type='text'>Débora Benacot, punzante y al sol</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-34KiiX8W3TY/TpDsE4BbsSI/AAAAAAAABCM/G-Of9wve4h0/s1600/d%25C3%25A9bora+leyendo.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-34KiiX8W3TY/TpDsE4BbsSI/AAAAAAAABCM/G-Of9wve4h0/s1600/d%25C3%25A9bora+leyendo.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b style="color: #f1c232;"&gt;REPORTAJE HAIKU&lt;/b&gt; &lt;b style="color: #f1c232;"&gt;A DÉBORA BENACOT&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Hernán Schillagi&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Intro &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La sección consiste en que los poetas nos respondan tres preguntas (tres versos tiene el haiku) que están referidas a las tres características esenciales -según Matsuo Basho- del haiku japonés: en este momento, en este lugar, atravesados por una reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://acarosalsol.com.ar/"&gt;&lt;b&gt;Débora Benacot&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, nacida en Mendoza en 1976, su voz comenzó a sonar por los bares de la ciudad en sus numerosas performances poéticas, fue partícipe de varias antologías locales y columnista literaria en el programa de radio &lt;i&gt;Oso Anda&lt;/i&gt;. Publicó a comienzos de este año&lt;i&gt; Ácaros al sol&lt;/i&gt;, su primer libro, que resulta una suerte de poesía reunida donde a través del humor, la ironía, caligramas y los juegos de palabras hace una revisión de las vanguardias históricas. Acaba de recibir el &lt;b&gt;Primer Premio Vendimia&lt;/b&gt; de poesía por su obra &lt;i&gt;Pirsin&lt;/i&gt;. Multifacética, incisiva y clara. Tres características que, de algún modo, la definen para las tres preguntas que nos va a responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;1/En este momento&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-&lt;/i&gt;&lt;i&gt;Este año publicaste &lt;/i&gt;&lt;b&gt;Ácaros al so&lt;/b&gt;&lt;b&gt;l&lt;/b&gt;&lt;i&gt;, tu primer libro ¿Qué cambios necesarios y diferencias notás que aparecen en un poeta al dejar de ser inédito?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-VfMjqdMiWys/TpDtPMyOMFI/AAAAAAAABCY/tXK_kZToLsE/s1600/acaros+detalle.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/-VfMjqdMiWys/TpDtPMyOMFI/AAAAAAAABCY/tXK_kZToLsE/s200/acaros+detalle.jpg" width="198" /&gt;&lt;/a&gt;-El primer cambio es haber asumido el oficio de una manera concreta (en el sentido más atávico). No había difundido mis escritos más que en revistas y antologías, tener un libro propio era un anhelado proyecto que pude cristalizar, ahorros mediante. Dejar de ser inédito, en cualquier sentido, es sacarsetambién el escudo protector del anonimato. Pero no porque la gente vaya a reconocerte por la calle, sino porque esos poemas que antes estaban resguardados y a salvo en tus cajones o archivos de computadora, ahora están desnudos sin más, frente al mundo y uno ya no está ahí para cuidarlos. Es un buen ejercicio de apertura, humildad, entrega y realidad, si se quiere. El resto del camino implica seguir escribiendo y creyendo en lo que uno hace. Puedo hablar de lo que me pasó a mí, tal vez a otras personas les suceda algo distinto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;2/En este lugar&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Cuando se lee en los bares ante el público ¿Cuánto y de qué manera se transforma la lectura de poemas en solitario?¿Escribís poemas pensando en una puesta en escena?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como apunta Octavio Paz, «leer un poema es oírlo con los ojos; oírlo, es verlo con los oídos». Son dos experiencias diferentes y, a la vez, las caras de una misma moneda. La principal diferencia es que al leerlos en solitario, la voz es esa que programa nuestro cerebro, familiar, escurridiza, indescifrable. En cambio, al escucharlos en la voz de un tercero, el fenómeno se torna espectacular, queda enmarcado en el tono y el ritmo de ese otro, nos volvemos testigos de un acontecimiento que ya no nos contiene como el de antes. Son, entiendo, dos naturalezas que a veces se unen y potencian mágicamente. Jamás escribo pensando en una puesta en escena. Nunca sé si lo que escribo va a ser leído por mí frente a terceros y tampoco es lo que importa. Me concentro en que el fondo y la forma se sostengan por sí mismos, en el límite del poema. Recién empiezo a pensar cómo haré para leerlos cuando tengo alguna presentación a la vista. Entonces busco la mejor manera de decirlos y a veces hasta los acompaño con algún accesorio dramático, porque me divierte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;3/Una reflexión&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Tu nuevo libro, que acaba de ganar el Vendimia, se llama Pirsin ¿Cómo debe ser de punzante un poeta -y sus poemas- en la piel de los lectores?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El poeta escribe porque está en su naturaleza y el lector reescribe en su lectura, porque así funcionan las cosas. Traducción simultánea e imposible de una intuición, si uno es lo suficientemente certero y veloz (cosa difícil), la flecha llegará con éxito al blanco. Aunque al momento de escribir no se piense tanto en el lector (como en el caso de la narración, se me ocurre), sino más bien en ese objeto misterioso que está siendo construido con palabras. Cuando el mecanismo queda oportunamente ensamblado en su unicidad y extrañeza (sabemos que no hay instrucciones ni foto de modelo terminado), solo es cuestión de tiempo para que el lector se acerque, toque, se pinche, sangre. En esta tribu urbana (o mejor: humana) de quienes usamos como pirsin la poesía, siempre habrá espacio en la piel para otro poema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Haikus &lt;/i&gt;(inéditos)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamó tu amor&lt;br /&gt;arrepentido, frágil&lt;br /&gt;y vos sin crédito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así al trasluz&lt;br /&gt;la piel parece menos&lt;br /&gt;definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu ausencia-lobo&lt;br /&gt;duele más en las noches&lt;br /&gt;de luna llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí y ahora&lt;br /&gt;seguirnos respirando&lt;br /&gt;es lo que cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reza el cartel:&lt;br /&gt;“Cuidado: tinta fresca”.&lt;br /&gt;Leer es húmedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Final de charla&lt;br /&gt;sonrisa de gurú&lt;br /&gt;preguntas sobran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo este día&lt;br /&gt;escandiendo los versos&lt;br /&gt;por si importara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style="color: #f1c232;"&gt;de &lt;i&gt;Ácaros al sol &lt;/i&gt;(2011)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pendiente&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En esta casa&lt;br /&gt;crece la ausencia&lt;br /&gt;su llanto&lt;br /&gt;tejido de retazos&lt;br /&gt;noche a noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la araña&lt;br /&gt;el cristal&lt;br /&gt;boya en suspenso&lt;br /&gt;desde el cielorraso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;todo es así de triste&lt;br /&gt;y desolado&lt;br /&gt;como plaza inundada&lt;br /&gt;y sin columpios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;DIANA LIVIANA&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Te conozco, cascarita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sos la etérea soberana inapetente&lt;br /&gt;la domadora de endebles voluntades&lt;br /&gt;mamacita piernasflacas&lt;br /&gt;ejemplo de masas por las masas que no ingieres&lt;br /&gt;y los meses que sostienes cada rollo a raya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ser o no Ser?&lt;br /&gt;He aquí el dilema del yogur insulso&lt;br /&gt;No sólo serlo, sino padecerlo.&lt;br /&gt;Sólo los fuertes pasan de largo&lt;br /&gt;el costo del suplicio&lt;br /&gt;y entrenan su hambre con ahínco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un séquito de ninfas fofas, resentidas,&lt;br /&gt;besa los cortos gramos que tu cuerpo pesa.&lt;br /&gt;Te aclaman, te envidian, te odian, por bella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te conozco, cascarita&lt;br /&gt;de tan leve&lt;br /&gt;tan frágil&lt;br /&gt;tan amarga y magra&lt;br /&gt;tan sutil&lt;br /&gt;toda oquedad y angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te tragues esas lágrimas,&lt;br /&gt;que engordan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-4797203935041685291?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/4797203935041685291/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=4797203935041685291&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4797203935041685291'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4797203935041685291'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/10/el-reportaje-haiku-debora-benacot.html' title='Débora Benacot, &lt;i&gt;punzante y al sol&lt;/i&gt;'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-34KiiX8W3TY/TpDsE4BbsSI/AAAAAAAABCM/G-Of9wve4h0/s72-c/d%25C3%25A9bora+leyendo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-1197805853350811093</id><published>2011-09-26T17:44:00.006-03:00</published><updated>2011-09-27T13:15:46.035-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>Elogio de la variedad</title><content type='html'>&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Repercusiones de los recientes Premios Nacionales de Poesía &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6Y3DGY04Oho/ToDj5p7mDvI/AAAAAAAABBs/UEue7bhjzD0/s1600/VARIEDAD+BELLESSI.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="319" src="http://2.bp.blogspot.com/-6Y3DGY04Oho/ToDj5p7mDvI/AAAAAAAABBs/UEue7bhjzD0/s320/VARIEDAD+BELLESSI.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;a href="http://planetasergio.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Sergio Pereyra&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un artículo aparecido unas semanas atrás en el que cuestiona la adjudicación de los &lt;b&gt;Premios Nacionales de Poesía&lt;/b&gt;, la poeta y ensayista &lt;a href="http://www.lanacion.com.ar/1402601-los-ultimos-seran-los-primeros"&gt;&lt;b&gt;Ivonne Bordelois&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, autora de los estupendos &lt;i&gt;La palabra amenazada&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;El país que nos habla&lt;/i&gt;, luego de analizar un poema («Sudorosos en el porche») de la galardonada con el primer premio, &lt;b&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/entrevista-diana-bellessi.html"&gt;Diana Bellessi&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, se detiene en un verso («batiendo grácil las alas»), ante el cual se interroga: «¿se puede escribir así en el 2011?». Y nos preguntamos el porqué de esta pregunta que, amén de tener ya una respuesta (el verso existe), es tan prescriptiva. Es decir, ¿hay una única forma de escribir? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-IpUjYncRpR8/ToH2fn_r3FI/AAAAAAAABB0/0FPe1Y0GdEA/s1600/diana%2Bbellessi%2Btener%2Blo%2Bque%2Bse%2Btiene.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-IpUjYncRpR8/ToH2fn_r3FI/AAAAAAAABB0/0FPe1Y0GdEA/s200/diana%2Bbellessi%2Btener%2Blo%2Bque%2Bse%2Btiene.jpg" width="128" /&gt;&lt;/a&gt;Que Bordelois estime que la hay, parece contradecir otro pasaje de su nota donde elogia «el capital poético extraordinario de nuestro país», porque, ¿no es acaso la presencia simultánea de poetas como Bellessi, &lt;b&gt;Arturo Carrera&lt;/b&gt;,&lt;b&gt; Hugo Gola&lt;/b&gt; (acreedores del segundo y tercer premio respectivamente) y &lt;b&gt;Jorge Leónidas Escudero &lt;/b&gt;(apenas mencionado, y pan de la discordia); y muchos pero muchos otros, un factor determinante de este saldo positivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lectores una de las experiencias más interesantes que nos pueden suceder es precisamente encontrarnos (en ocasiones, toparnos) con una variedad de obras que cubren un arco que va de lo lírico a lo prosaico, de la elaboración puntillosa al aparente descuido. Y es que hay poesía para todos los gustos, aun para los distintos gustos de un mismo lector; pues, «si ser siempre el mismo es un fastidio» (Foucault), leer siempre lo mismo, además de empobrecedor, es aburrido; y el aburrimiento, el peor pecado que un aficionado a las letras puede cometer. Entonces, según las circunstancias, ¿por qué no regocijarse con estéticas diversas, a veces incluso opuestas? O sea, hay momentos cuando ansiamos que nos hablen de determinadas cuestiones y de determinadas maneras, y otros, todo lo contrario. ¿O un mismo señor no puede disfrutar de los arabescos verbales de una &lt;b&gt;Bárbara Belloc&lt;/b&gt; («Quiero un poncho del color de los caminos./ Quiero un poncho hecho de lana de la luna./ Un velo más de la cebolla menos un pétalo, un paso/ sin huella…») tanto como del ascetismo de la gran &lt;b&gt;Juana Bignozzi&lt;/b&gt;? («Consagré y consagraron mi vida/ a tareas que se cumplirán sin mí// no veré morir a mi madre/ no conoceré el delirio por un hombre/ no viviré en la revolución») Y si esto sucede cuerpo adentro de un sujeto, imaginemos lo que puede ocurrir en una comunidad de lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al poeta, ¿quién, sino su propio deseo, podría indicarle qué o cómo debe escribir? Aunque hoy por hoy la rima (la consonante sobre todo) huela a naftalina,  si  fuera del gusto de un autor usarla, nadie podría impedírselo; en última instancia serán los receptores (los de a pie, los especializados) quienes juzguen si en ese caso concreto tal procedimiento resultó adecuado, o si merece –o no- ser premiado. Y ya que el asunto de los premios regresa (en el caso del restaurado Premio Nacional de Poesía, causa de algunos enojos, y de muchas alegrías), qué decir, sino que son poco más que un frágil puente –publicitario- tendido entre el poema y sus posibles lectores, ya que, por lo usual, un poeta premiado solo accede -cuando accede- a su cuarto de hora de pequeña fama en las páginas de los suplementos culturales, páginas que, también por lo usual, suelen ser las primeras destinadas por el comerciante de barrio a envoltorio de huevos. Por experiencia sabemos que ningún libro por muy internacional y merecidamente laureado que sea (valgan como ejemplos los muy bellos &lt;i&gt;la vista&lt;/i&gt; de &lt;b&gt;Claudia Masin&lt;/b&gt; y &lt;i&gt;La llave Marilyn &lt;/i&gt;de &lt;b&gt;Laura Yasan&lt;/b&gt;) provoca amontonamientos histéricos a las puertas de las librerías cual si del último &lt;i&gt;Harry Potter&lt;/i&gt; se tratara. O sea, de lo que se habla es de «una ausencia de demanda que hace de la poesía un margen, pero un margen (y no es un consuelo de tontos) en el que ha estado y está su posibilidad de resistencia, su posibilidad de fiesta y de goce» (Genovese).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b style="color: #f1c232;"&gt;MUESTRARIO DE VARIEDAD&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Un poema por poeta mencionado.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Títere de la moneda&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pringles, 4 de enero de 2004.&lt;br /&gt;Viene un chico a la puerta y grita desde afuera:&lt;br /&gt;“Señor, ¿tiene una monedita?”&lt;br /&gt;Abro la mirilla grande de la puerta negra,&lt;br /&gt;Le digo entre los relieves oscuros: “¡Sí; ya&lt;br /&gt;Vuelvo!” Y voy hasta la caja donde guardo&lt;br /&gt;Los títeres de guante; me calzo uno y&lt;br /&gt;Lo llevo hasta la mirilla, ahora Boca de Teatrino:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii?”- y el chiquito se ríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el títere de la moneda le da la moneda.&lt;br /&gt;¡Por suerte no soy yo!&lt;br /&gt;El títere de la moneda le da la bienvenida a mi puerta.&lt;br /&gt;¡Por suerte no soy yo!&lt;br /&gt;El títere le dice que todos los remordimientos&lt;br /&gt;Son esa moneda trucha que le da.&lt;br /&gt;Que todo el dinero del mundo&lt;br /&gt;Es su mentira que le entrega.&lt;br /&gt;Que toda la falsedad de la tierra cabe&lt;br /&gt;En nuestro dolor, en la mísera alegría&lt;br /&gt;De ese instante sin rencor: “¡Gracias, Señor,&lt;br /&gt;Hasta mañana!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Arturo Carrera&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Potlach&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;SI SOLO FUERA UN SOPLO&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;el amor&lt;br /&gt;poco valdría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si fuera solo un fuego&lt;br /&gt;el paso de los días&lt;br /&gt;lo apagara&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si un agua suave fuera&lt;br /&gt;el sol lo absorbería&lt;br /&gt;con su llama imperial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;qué es entonces&lt;br /&gt;si no es soplo&lt;br /&gt;ni fuego&lt;br /&gt;ni agua?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tal vez una sed&lt;br /&gt;que clama&lt;br /&gt;un llamado que no puede&lt;br /&gt;ser oído&lt;br /&gt;una memoria que traspasa&lt;br /&gt;los días&lt;br /&gt;un olvido que vuelve&lt;br /&gt;y vuelve&lt;br /&gt;más vivo que todo&lt;br /&gt;lo vivido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Hugo Gola&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;* &lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;LE DIGO A UN GRAN POETA&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hölderlin,&lt;br /&gt;a tu mamá una carta le dijiste,&lt;br /&gt;¿recuerdas?, «todo lo alcanza el amor». Escribiste eso y hoy&lt;br /&gt;desdícete, por favor te lo pido, Hölderlin,&lt;br /&gt;pues quise detener lo que huía&lt;br /&gt;con palabra a mujer y no alcancéla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso me duele haber creído&lt;br /&gt;lo tan absoluto que escribiste&lt;br /&gt;y tan serio en mi que speranzado&lt;br /&gt;corrí tras el amo a lo tonto&lt;br /&gt;cayéndose la baba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es que mentiste?&lt;br /&gt;Sea como sea desdícete, Hölderlin,&lt;br /&gt;así ningún pobre namorado en desgracia&lt;br /&gt;se largue al infinito con todo&lt;br /&gt;y sufra como yo destrozo de alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Jorge Leónidas Escudero&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Antología personal&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;b&gt;Hosanna:&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;b&gt;Oculato osario&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Apenas se puede mover el viejo, está hecho concha: todo blanquito y calcáreo, quietecito en el fondo de la residencia Egeo, sin una perla en la boca ni una moneda en los bolsillos, con los huesos ensanchados como una mantarraya y un abanico estático en la mano aun más estática. Está esperando la visita, mudo, tieso; un bailarín congelado en el aire en pleno salto y sometido de inmediato a rayos X cuyos efectos lo convierten en la idea de un muerto capturada en la fugacidad del movimiento, cuando comienzan a caer al suelo las costillas, las dos rótulas, el fémur, el sacro. Es una víctima nuclear, todo él digno de relicario; esperando el más allá como quien espera un barco que zarpó recién, como quien espera cura, o amor de parte de quien no ama. Parece un aljibe. Parece una fuente de agua sin agua, de piedra. Pero el viejo escucha todo, pero no lo que pasa: escucha el río que corre y los grillos de madera, la burbuja de la valva que sube a superficie, el crujido de la piel de la serpiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(recuerdo de la rambla)&lt;br /&gt;A propósito de: Ítalo Svevo: Senilitá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Bárbara Belloc&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Espantasuegras&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;después de décadas vos me anunciarás mi muerte&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el día que dejes de hablarme de manera irónica&lt;br /&gt;seca y un poco desatendida&lt;br /&gt;sabré que me estoy muriendo&lt;br /&gt;el día que dejes de decirme&lt;br /&gt;por favor se habla con el subjuntivo lo has olvidado&lt;br /&gt;no se viste uno con flores y rayas&lt;br /&gt;no se sale así a la calle&lt;br /&gt;ese día seré conmovedora&lt;br /&gt;digna de piedad&lt;br /&gt;y toda forma de felicidad habrá desaparecido&lt;br /&gt;el día que me disculpes cualquier&lt;br /&gt;cosa que diga&lt;br /&gt;sabré que ha llegado el final&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Juana Bignozzi&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Si alguien tiene que ser después &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Madre e hijo &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despacio, despacio, que hasta aquí no llegue la prisa&lt;br /&gt;de la muerte. No quiero que venga la primavera&lt;br /&gt;dijiste, no tengo ropa que ponerme. En las montañas&lt;br /&gt;pareciera que siempre está a punto de desatarse&lt;br /&gt;una tormenta, pero hay una sola tormenta en todo&lt;br /&gt;el invierno. Cuando sucede salimos los dos&lt;br /&gt;a verla. Te tiemblan las manos como a una niña&lt;br /&gt;pequeña, siempre me pregunté si de alegría&lt;br /&gt;o de miedo. Todas las cosas únicas aterran.&lt;br /&gt;A veces quisiera protegerte, taparte los ojos,&lt;br /&gt;que no adviertas la primera gota&lt;br /&gt;desprendiéndose, inevitable, del cielo. Que no sepas&lt;br /&gt;que por más que hagamos silencio por meses,&lt;br /&gt;por años enteros, acabaremos por decirnos una&lt;br /&gt;u otra palabra y en ese momento comenzará&lt;br /&gt;a correr el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claudia Masin&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;la vista &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Plegado en sí&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;como un juego de cubos infinito&lt;br /&gt;una muñeca rusa que guardara en el fondo&lt;br /&gt;los gajos de una flor crecida en una grieta&lt;br /&gt;hago trinchera en el silencio&lt;br /&gt;y es la palabra que no digo&lt;br /&gt;el ladrillo de furia en la cara del miedo&lt;br /&gt;un lunes con la lengua cortando el paladar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;lo que resta es apenas un átomo de tiempo&lt;br /&gt;una laguna quieta duplicando la imagen del presente&lt;br /&gt;plegándola en sí misma para aguantar la vida adentro de la vida&lt;br /&gt;mi corazón latiendo en su mensaje turbio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿es posible morir de intensidad en la jaula del cuerpo?&lt;br /&gt;¿es posible que en ese atardecer&lt;br /&gt;brille el error como una luna enferma&lt;br /&gt;que me devuelva limpia al punto de partida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;lo real es impuro&lt;br /&gt;podría soportar esa fragilidad&lt;br /&gt;si conservara intactos los ojos cuando vuelvo&lt;br /&gt;si pudiera ganarme la otra parte del día&lt;br /&gt;merecer el misterio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Laura Yasan&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Ripio&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;PRIMAVERA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las calas, aros de Etiopía, abren su corola&lt;br /&gt;blanca. Señalan un sol. La forma más simple&lt;br /&gt;y perfecta.&lt;br /&gt;Un aro de música para esta mañana.&lt;br /&gt;un viento del oeste&lt;br /&gt;y la decisión de sostener la vida&lt;br /&gt;entre los brazos abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pato biguá&lt;br /&gt;deja su estela de plata.&lt;br /&gt;Ramón cruza a remo&lt;br /&gt;como oficiando misa en el agua.&lt;br /&gt;Él es el símbolo, la clave.&lt;br /&gt;De espuma que se borra,&lt;br /&gt;de espuma la canoa&lt;br /&gt;donde el Mudo&lt;br /&gt;despliega su canción.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Diana Bellessi&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-1197805853350811093?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/1197805853350811093/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=1197805853350811093&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1197805853350811093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1197805853350811093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/09/elogia-de-la-variedad.html' title='Elogio de la variedad'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-6Y3DGY04Oho/ToDj5p7mDvI/AAAAAAAABBs/UEue7bhjzD0/s72-c/VARIEDAD+BELLESSI.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-3989200127745226745</id><published>2011-09-09T22:19:00.044-03:00</published><updated>2011-09-09T22:37:53.099-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La excusa del poema'/><title type='text'>«Principio de permanencia», de Laura Yasan</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-QW79ZBKx23Y/Tmq7At6yEAI/AAAAAAAABBM/3SSU_WL1cdU/s1600/Laura%2BYasan.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-QW79ZBKx23Y/Tmq7At6yEAI/AAAAAAAABBM/3SSU_WL1cdU/s400/Laura%2BYasan.jpg" width="247" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://proyectomariacastana.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Paula Seufferheld&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;principio de permanencia&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;i&gt;&amp;nbsp; a Juan Luis Andrade&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;así como en lo puro habrá crudeza&lt;br /&gt;como fue lucifer el más hermoso entre los ángeles&lt;br /&gt;abril el más ligero de los meses&lt;br /&gt;y nadie&lt;br /&gt;ha caminado jamás sobre papel de arroz sin dejar huella&lt;br /&gt;ni trazado un sendero sobre el agua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; creés en la distancia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y nada más girás sobre tu centro a la velocidad de un disco de vinilo&lt;br /&gt;una voz te persigue&lt;br /&gt;una carta te pisa los talones y lo darías todo por convertirte en sal si volteás a mirarla&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; (que un relámpago surque de nervaduras líquidas el cielo&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; que te lleven las aguas si con eso evitaras sus ojos implorando)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; creés en el avance&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;así la travesía es el principio&lt;br /&gt;de una ley que refuta el movimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no hay recuerdo tan límpido que pueda atravesarte cuando ya te hayas ido&lt;br /&gt;tan lejos como puedas es demasiado cerca&lt;br /&gt;no hay cuchillo tan lento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;***&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;La excusa del poema&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El poema que nos conmueve se escribe en el cuerpo porque nos habla de quiénes somos con palabras que no conocíamos pero intuíamos. Así el poema se vuelve revelación. Intentaré transcribir con palabras –a menudo torpes y mezquinas- mi experiencia luego de leer y releer «principio de permanencia» del libro &lt;b&gt;&lt;i&gt;Ripio &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;(NuevoHacer, 2007) de &lt;a href="http://www.laurayasan.com.ar/"&gt;&lt;b&gt;Laura Yasan&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Mi  propuesta: interactuar con el texto, ser una voz que trabaja entre los versos, que los interpela y resignifica. Mostrar mi hoja de ruta para que al enfrentar el poema y mis impresiones, en ese juego de espejos, tanto yo como ustedes quedemos atrapados en un sinnúmero de imágenes que se replican y repelen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;así como en lo puro habrá crudeza&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;como fue lucifer el más hermoso entre los ángeles&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;abril el más ligero de los meses&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;y nadie&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;ha caminado jamás sobre papel de arroz sin dejar huella&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;trazado un sendero sobre el agua&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-msKdimcA0t0/Tmq-2XmcH4I/AAAAAAAABBU/Tmqlp1w0VFY/s1600/ripio%2Btapa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-msKdimcA0t0/Tmq-2XmcH4I/AAAAAAAABBU/Tmqlp1w0VFY/s200/ripio%2Btapa.jpg" width="121" /&gt;&lt;/a&gt;Las antítesis se suceden y no sé donde te llevan. Asentís con la cabeza luego de repasar cada verso: lo puro y lo crudo, el viejo tópico de la rosa con espinas… no hay tersura que no tenga un revés de aspereza, pensás. El señor de la muerte fue el primero de los ángeles en el paraíso perdido. El más gris de los meses es también el de la brisa amable que se asimila a la libertad de las hojas. El papel más delicado, material para flores y acuarelas, imposible de escribir, es, a la vez, tierra firme para imprimir tu huella. Y el agua por más que recupere continuamente su forma, ya fue surcada por tus pies descalzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;creés en la distancia&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierre de la antítesis. Aquí hay una afirmación que destruye un acto de fe: creer en la distancia es absurdo, imposible como todo lo enumerado.&lt;br /&gt;Te detenés y observás en la mitad del poema una duda: ¿la distancia es imposible o tiene una naturaleza diferente a la que le atribuiste siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;y nada más girás sobre tu centro a la velocidad de un disco de vinilo&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;una voz te persigue&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz que habla sentencia, como en el mito de Edipo, llega el momento de mostrar la verdad, destapar los ojos: a 33 ½ rpm, en un disco donde solo has grabado los latidos de tu corazón, el bombeo monocorde se confunde con el chirrido de la púa. Diástole y sístole que saltan en los surcos sucesivos de tu larga duración y el centro se aproxima más y más. No hay distancia física (la probaste, ¿te acordás?) y en un páramo perdido gritaste y en lugar de tu eco, hallaste esa voz que insiste, que no da tregua, que persigue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;una carta te pisa los talones y lo darías todo por convertirte en sal si volteás a mirarla&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voz, carta… «el otro» hecho texto, trama que amenaza, que quiere enredarte. Escapar es girar en círculos y la distancia un acto imposible. Atrás Sodoma. Fuego y azufre para los condenados pecadores. El desastre. Aunque no girés la cabeza el resplandor de la ciudad incendiada se refleja en los objetos que tenés por delante. Orfeo miró y terminó perdiendo el amor para siempre. Pero atrás no está Eurídice, bien podría estarlo, reemplazar los terrores de Sodoma por el mito griego, mirar y perder, eso es lo que querés, perder. Olvidar, aquí y ahora. Pero el olvido se demora, apenas se arrastra en su letanía de caracol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; (que un relámpago surque de nervaduras líquidas el cielo&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y girás pero la luz del cielo y su tormenta te enceguecen, no ves a quien amás y agradeces el acto piadoso de esa naturaleza encrespada. Cuando volvés la espalda seguís siendo un hato de carne y huesos caliente, excitado, concentrado en tu huida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; que te lleven las aguas si con eso evitaras sus ojos implorando)&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero las aguas forman remolinos y dejarte arrastrar es volver al centro, como en el disco, pero ahora la melodía de tu sangre es disonante, violenta y adquiere la contundencia de las olas al romper contra las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; creés en el avance&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;así la travesía es el principio&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;de una ley que refuta el movimiento&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero fue destruir tu fe en la distancia, ahora, el poema intenta demoler tu fe en el avance. Recordás algunos pasajes del poemario &lt;b&gt;&lt;i&gt;Viajero inmóvil&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; de &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;b&gt;Fernando G. Toledo&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;. Los versos del poeta mendocino llegan a conclusiones similares sobre el concepto de distancia vertidos por Yasan: «Con este vicio nómade estancado en la partida» (poema 1), «Cuento los pasos otra vez uno a uno despacio/ Y descubro que dibujan un círculo obsceno» (poema 13), «Viajero inmóvil que gira sin eje/ Hacia un remedo de repeticiones» (poema 18).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;no hay recuerdo tan límpido que pueda atravesarte cuando ya te hayas ido&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;tan lejos como puedas es demasiado cerca&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;no hay cuchillo tan lento&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el camino es el círculo, el disco de vinilo, la púa que dibuja el surco o el dedo que da forma al remolino de agua; si convertirse en estatua de sal es ver por una eternidad unos ojos implorando, conviene abandonar tu fe en la distancia y dejarte desangrar hasta el olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-3989200127745226745?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/3989200127745226745/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=3989200127745226745&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3989200127745226745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3989200127745226745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/09/principio-de-permanencia.html' title='«Principio de permanencia», de Laura Yasan'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-QW79ZBKx23Y/Tmq7At6yEAI/AAAAAAAABBM/3SSU_WL1cdU/s72-c/Laura%2BYasan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-4504861852513461308</id><published>2011-08-11T01:16:00.001-03:00</published><updated>2011-08-11T12:02:08.243-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>La disputa por el margen</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-LCQe_xZ1C-U/TkMcu2CZ8FI/AAAAAAAABAo/T5toJw35dBA/s1600/rimbaud.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="257" src="http://1.bp.blogspot.com/-LCQe_xZ1C-U/TkMcu2CZ8FI/AAAAAAAABAo/T5toJw35dBA/s400/rimbaud.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Esa empleada doméstica indocumentada del mercado. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;María Moreno.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;por &lt;i&gt;&lt;a href="http://planetasergio.blogspot.com/"&gt;Sergio Pereyra&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;1.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;Apenas el muchacho con veleidades de poeta llena su primer cuaderno de versos, tarea que suponemos concreta con rapidez, pues «escribir para abajo» rinde, y como le urge que el mundo se anoticie de sus miserias -las del mundo-, o de la belleza de los pechos de su novia –de la novia del poeta-, sale en busca de edición en editorial prestigiosa. Mas como en tales empresas nadie se interesa por su trabajo ni, en general, por el de poeta alguno, el muchacho repudiado de manera tan grosera cuélgase el mote de marginal. Y como todo margen para serlo necesita de un centro, el mencionado muchacho edifica uno -imaginario- habitado por aquellos que sí publicaron, a quienes desdeñosamente comienza a referirse como a «los comprados»; rótulo con el que, aunque por razones distintas, concordamos: «comprados», sí, porque fueron ellos mismos quienes financiaron la impresión de sus libros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-nw1zBLzD_rs/TkPuvRhjm-I/AAAAAAAABA0/xfv9nc2C6Go/s1600/manuscrito.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-nw1zBLzD_rs/TkPuvRhjm-I/AAAAAAAABA0/xfv9nc2C6Go/s320/manuscrito.jpg" width="160" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;El paso siguiente en su camino autoconsagratorio como bardo de los bordes es despotricar contra el &lt;span id="goog_539585524"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_539585525"&gt;&lt;/span&gt;adocenamiento de esta sociedad (incluidos los poetas que no comulgan en su capillita), incapaz de captar la intensidad de sus iluminaciones (del muchacho con ínfulas de poeta, se entiende); lo cual no sería censurable si sólo se efectuara junto al oído de alguna jovencita deseosa de entibiar las sábanas del novel escritor, pero que cuando se erige en programa estético hace agua por los cuatro costados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;2.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;De un tiempo a esta parte, tanto en las grandes ciudades como en las de provincia, asistimos al cíclico recrudecimiento de la lucha por el margen; no por su enunciación, sino por &lt;b&gt;la exclusividad de enunciar desde él&lt;/b&gt;. No obstante, si ponemos la lupa sobre el fenómeno de la lectura veremos que se trata de una actividad más o menos marginal. Si continuamos nuestro examen, descubriremos además que dentro del universo de lectores, los de literatura representan a su vez un margen, puesto que un porcentaje significativo se inclina, entre otras temáticas, hacia la autoayuda, la metafísica o las biografías de famosos. Y si lo proseguimos, esta vez con lupa de mayor espesor (tal es la dificultad para hallarlos), apreciaremos que dentro de los lectores de literatura, los de lírica son un número aún más exiguo. Por lo tanto, en un mercado que no llega a «despensa» (las ediciones de poemarios raramente superan los 200 ejemplares, que con viento a favor su autor distribuye a precio de costo entre amigos y familiares), donde la poesía es un margen dentro del margen del margen: &lt;b&gt;¿qué poeta no es un «marginal»?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, muchacho con pretensiones de chamán, como el de dios,  el de la poesía no es un reino de este mundo. No en un país como el nuestro, donde los poetas pagan sus cuentas con las pobres monedas que les brindan la cátedra o el periodismo, con los billetes obtenidos en el estudio o el consultorio; no mientras, en todos sus niveles, la institución escolar se digne a recuperar su rol de entrenadora de lectores eficientes –y amorosos- de poesía. O sea, no deberías confundir «lo que da de comer con lo que alimenta» (Silvestri). Deberías en cambio aceptar -y agradecer- que la publicación de versos tenga todavía mucho de amateurismo, porque en esta condición radica una de sus más altas virtudes: la libertad; que a vos,  muchacho, te permitirá, si es ese tu deseo, seguir alabando las prominentes o modestas curvas de tu novia o lanzando diatribas contra el mundo, sin la obligación amarga de cautivar a los lectores o gerentes de las casas editoriales (testimoniada por más de un novelista mártir); tendrás tan solo que gustarte y, con suerte, gustarle a aquellos que naturalmente se inclinen hacia tu obra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;3. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;¿Cuál fue el objetivo que impulsó el movimiento de los dedos sobre el teclado para la redacción de estas notas? ¿Fue acaso la sola crítica de conductas? En parte. De algún modo (solo en este momento se visibiliza) estas líneas procuran que tanto el joven poeta como quienes ingresamos a un bar sin mostrar los documentos, abandonemos las minucias y animemos el fuego de una polémica genuina en torno a cuestiones relevantes para nuestro género; mientras, dejamos en manos de psicólogos (¿de qué otra cosa, sino de egos maltrechos o paranoicos, se habla cuando se instala el problema del margen y del centro?) y sociólogos el abordaje de temas para los que sin dudas están mejor calificados que nosotros. Nosotros que apenas sabemos del amor -¿obsesión?- por las palabras, nosotros que a duras penas intentamos escribir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-4504861852513461308?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/4504861852513461308/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=4504861852513461308&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4504861852513461308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4504861852513461308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/08/la-disputa-por-el-margen.html' title='La disputa por el margen'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-LCQe_xZ1C-U/TkMcu2CZ8FI/AAAAAAAABAo/T5toJw35dBA/s72-c/rimbaud.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-7608143772078393142</id><published>2011-08-02T18:35:00.007-03:00</published><updated>2011-08-02T20:55:39.365-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Informes y crónicas'/><title type='text'>La honda necesidad de seguir escuchando</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-cywNbGz-IIc/Tjhu7F-VDYI/AAAAAAAADzI/5t4UEW5PYcM/s1600/gelman%2Bpor%2Bchimi%2Br%25C3%25ADos.jpg"&gt;&lt;img alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5636376895149116802" src="http://4.bp.blogspot.com/-cywNbGz-IIc/Tjhu7F-VDYI/AAAAAAAADzI/5t4UEW5PYcM/s400/gelman%2Bpor%2Bchimi%2Br%25C3%25ADos.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 300px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Foto: Maximiliano Ríos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Del amor. Lectura: Juan Gelman. Música: Mederos Trío. Dirección: Cristina Banegas. Lugar: teatro Plaza. Público: 900 personas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;a style="font-style: italic;" href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fernando G. Toledo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Puedo por fin al fin llorar?» podría haber repetido, como en un inolvidable poema, la chica de la butaca de al lado. Ella no quería que todo acabara, pero ya era tiempo: dos horas después de que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Juan Gelman&lt;/span&gt; y el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodolfo Mederos Trío&lt;/span&gt; pisaran el escenario del teatro Plaza de Godoy Cruz, el espectáculo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Del amor&lt;/span&gt; concluía consiguiendo el extraño prodigio de dejar a toda la audiencia en estado de éxtasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gelman en su voz y sus textos, Mederos con su bandoneón infinito, más la guitarra de Armando de la Vega y el contrabajo de Sergio Rivas entretejieron una trama sutil que fue envolviendo al auditorio como con las artes de un hipnotizador. No es común ver un público tan amplio y heterogéneo (aunque en él abundaran escritores y diletantes), tan entregado a lo que, de seguro, muchos esperaban que fuera magnífico pero pocos que resultara así, avasallante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá porque Gelman eligió esos poemas de amor en los que las palabras más gastadas alcanzan un nuevo brillo, en los que las palabras novísimas copulan con las primeras para gestar al verso siguiente una nueva música, un nuevo sentido. Poco importaba que leyera esos sus poemas más célebres como alguno quizá más reciente y menos calado aún en nuestros huesos: su voz cansina, su constante embeberse en el silencio que acechaba, desgranó poemas como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mujeres, Gotán, Ofelia, Oración, Cada vez que paso por Rue des Arts, Cerezas, La estela. &lt;/span&gt;Y fue así como, desde el borde del escenario hasta la pared final del teatro Plaza, en el primer piso, una masa humana se rindió ante ese poeta sentado su mesa de madera amplia, quien parecía a veces estar, a veces esfumarse como el humo del cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado de la escena, en cambio, Mederos comenzaba a viborear con su música por entre los versos que caían. De a ratos, vale decir, el sonido de uno acallaba al otro, y desde las butacas era imposible elegir qué escuchar. Pero en otros momentos, los mejores, en cambio, un tango del trío era la siembra para la cosecha del poema siguiente. Y a veces lo que Gelman arrojaba al surco fértil de la noche del lunes, Mederos lo recogía para regarlo con su sonoridad sin par. Tocaba &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Merceditas, Sur, La pulpera de Santa Lucía&lt;/span&gt; o los valsecitos compuestos especialmente para este espectáculo, y era como soldar a cada espectador contra las butacas, hacerle a cada uno de los presentes más lento el tiempo, más honda la necesidad de seguir escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ratos, incluso, nada parecía suficiente. Un poema de Gelman despertaba un ansia por volver a oírlo pasar las hojas para seguir con el siguiente, y que nunca se detuviera. Pero luego, con Mederos, De la Vega y Rivas acaecía otro tanto. Quizá no sabían, ni el poeta ni los músicos, el modo soberano con que despertaban el aplauso fervoroso. Y por eso, tal vez, todo funcionaba mejor; porque estaban pasándola soberanamente bien, mientras desfilaban por encima de sus cabezas las proyecciones de las obras de Juan José Cambré, que era lo único que se parecía a los minutos que pasaban, como un desfile inmóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Puedo por fin al fin llorar?» podría haber dicho esa chica o cualquiera de los presentes. Gelman, Mederos, la poesía y la música merecían por igual lágrimas y aplausos, el llanto y la alegría, que es lo que el arte de los grandes conjuga, y enjuga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Publicado también en Diario UNO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Un poema de&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Juan Gelman&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Cerezas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;a elizabeth&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa&lt;br /&gt;en el revés de un éxtasis/hace dos o tres besos fue&lt;br /&gt;mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo&lt;br /&gt;cuando le dan de amar/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y un beso antes todavía/&lt;br /&gt;pisaba el mundo corrigiendo la noche&lt;br /&gt;con un pretexto cualquiera/en realidad es una nube&lt;br /&gt;a caballo de una mujer/un corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que avanza en elefante cuando tocan&lt;br /&gt;el himno nacional y ella&lt;br /&gt;rezonga como un bandoneón mojado hasta los huesos&lt;br /&gt;por la llovizna nacional/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas&lt;br /&gt;que lava con furor/con sangre/con olvido/&lt;br /&gt;encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel/&lt;br /&gt;caen calles de fuego de su barrio irrompible&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y una mujer y un hombre que caminan atados&lt;br /&gt;al delantal de penas con que se pone a lavar/&lt;br /&gt;igual que mi madre lavando pisos cada día/&lt;br /&gt;para que el día tenga una perla en los pies/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es una perla de rocío/&lt;br /&gt;mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío/&lt;br /&gt;le crecían cerezas en los ojos y cada noche los besaba el rocío/&lt;br /&gt;en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas&lt;br /&gt;creciendo/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza/&lt;br /&gt;siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día/&lt;br /&gt;limpiaba suciedades del mundo/&lt;br /&gt;lavaba el piso del sur/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;volviendo a esa mujer/en sus hojas más altas se posan&lt;br /&gt;los horizontes que miré mañana/&lt;br /&gt;los pajaritos que volarán ayer/&lt;br /&gt;yo mismo con su nombre en mis labios/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-7608143772078393142?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/7608143772078393142/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=7608143772078393142&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/7608143772078393142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/7608143772078393142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/08/la-honda-necesidad-de-seguir-escuchando.html' title='La honda necesidad de seguir escuchando'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-cywNbGz-IIc/Tjhu7F-VDYI/AAAAAAAADzI/5t4UEW5PYcM/s72-c/gelman%2Bpor%2Bchimi%2Br%25C3%25ADos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-6119036943879835686</id><published>2011-07-25T15:02:00.001-03:00</published><updated>2011-07-25T15:13:30.192-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La historia de un poema'/><title type='text'>Historia del poema Oda de Irene Gruss</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-zBOx2GkqIB4/Ti2tmcZ1QXI/AAAAAAAABAU/9K0k1DqkivU/s1600/Irene+Gruss+3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="275" src="http://3.bp.blogspot.com/-zBOx2GkqIB4/Ti2tmcZ1QXI/AAAAAAAABAU/9K0k1DqkivU/s400/Irene+Gruss+3.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;a href="http://lamitadelaverdad.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Irene Gruss&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Especial para &lt;i&gt;El Desaguadero&lt;/i&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a intentar contar la escritura de un poema publicado solamente en revistas e internet porque no pude incluirlo en ninguno de mis libros; sentía, siento todavía, que no pega con nada en la unidad o el discurso de cada uno, si bien tiene sus buenos añitos. Se trata de &lt;b style="color: #f1c232;"&gt;«Oda»&lt;/b&gt;, poema al que nunca le di mucha expectativa, y sin embargo repercutió de variada manera, casi diría a mi pesar, porque nunca como en este, como en muy pocos en realidad, pude separar tanto lo que suele llamarse el proceso de creación (es decir, como dijo &lt;b&gt;Valéry&lt;/b&gt;, lo que una hace en el poema) con lo que el poema dice o intenta decir; en cambio choqué con lecturas literales, lineales, lo que me decepcionó bastante. ¿Estará la falla precisamente en el poema? No lo sé; no lo considero barato pero me pregunto si algo de pobreza no debe tener, dados esos «resultados».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba yo con mi libretita y sentí que la cosa iba a ser para largo, por lo que me levanté y agarré una hoja de resma tamaño oficio (sabrán algunos que a veces la A4 es corta, no alcanza). Esto me sucede sin saber todavía qué, cómo ni cuánto voy a escribir pero en la nebulosa del inicio se «activa» lo que va a precisar ese texto; es casi inherente.  (Me pasó también con&lt;a href="http://lamitadelaverdad.blogspot.com/2010/11/levanten-las-reposeras-los-detalles.html"&gt; «El rito»&lt;/a&gt;, que escribí en un barcito de una playa, con &lt;b&gt;Charly García&lt;/b&gt; al mango; no tenía papel y robé un volante de propaganda y le pedí al mozo uno más, si no era molestia. El silencio que exigía el poema y su longitud me los hice a pura concentración, encapsulada casi únicamente en ese &lt;i&gt;leitmotiv &lt;/i&gt;«dejen conversar al mar conmigo».)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-3t0HbRIPSB0/Ti2yJcTCHhI/AAAAAAAABAc/BUEOtq-FEEM/s1600/mujer_telefono.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-3t0HbRIPSB0/Ti2yJcTCHhI/AAAAAAAABAc/BUEOtq-FEEM/s200/mujer_telefono.jpg" width="173" /&gt;&lt;/a&gt;Decía, estaba yo con las manos en la masa; quería hacer el recorrido del cuerpo pero no un manual de anatomía, como suele ser muchas veces este tipo de textos. Sabía que la enumeración iba a ser complicada con esto en cuenta, pero también sabía -o fui sabiendo- cómo era esa mujer que se masturbaba y por qué se masturbaba. No era solo gozar con su cuerpo; había una historia medio patética además: el otro está ajeno, lejano. Ese convivir de la autocompasión y el disfrute, y al mismo tiempo tratar de que este último prevaleciera sobre el estereotipo de la mujer sola que espera, «la lástima», fueron una de las cosas que más me divirtieron mientras lo escribía.  Y también el hacerla moverse, sentirse quizá por primera vez. El uso del tú y del imperativo me ayudó a conseguir un tono entre irónico y grave, que me separaba aún más de la anécdota. No tenía la menor idea de cómo llegar a un final pero también sabía que este debía ser brutal, casi diría cruel. Y justo sonó el teléfono; era uno de esos aparatos sólidos, pesados, de antes, esos que proveía &lt;b&gt;Entel&lt;/b&gt;. El acto de levantar el tubo y sopesarlo me dio, cual iluminación no me atrevo a decir divina, el final. Agradecí a quien llamó, corté, y terminé el poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera versión decía en su momento «Lubrica tu vagina», cosa que sonaba y suena a lubricación de automóviles. Lamentablemente, se publicó así en una revista. Por irresponsable o ansiosa, vaya a saberse. Lo leí por primera vez en &lt;b&gt;Cemento&lt;/b&gt;, en un ciclo que organizó &lt;b&gt;Fernando Noy&lt;/b&gt;; éramos diez mujeres poetas leyendo antes de la hora en que la gente iba a bailar, entre otras cosas. Mi hijo mayor, de unos quince años en ese entonces, estaba (no así mi hija menor, de unos diez, once) entre el público. Empecé a recibir llamados y mensajes pornográficos ¡de escritores! Y ahí empezó mi malestar. Corregí este poema por última vez el año pasado y ahora navega por internet en sitios de escritura erótica, y otros. Una anécdota de humor:  allá por los ’80, un trío de actrices, Marta Paccamici, Lydia Raggi y Damiana (no recuerdo ahora su apellido),  alumnas de Helena Tritek, hacía un espectáculo en el que decían y desacralizaban poemas, a la manera de &lt;b&gt;Batato Barea&lt;/b&gt;; una vez, en el &lt;b&gt;Centro Cultural Rojas de Recoleta&lt;/b&gt;, se aparecieron las tres vestidas de monjas. Primero paseaban entre el público (había una muestra de arte erótico) como si nada; en eso salen con incienso, rosarios, etc., y empiezan a decir como una oración la &lt;b&gt;«Oda»&lt;/b&gt;. Todavía no eran buenos momentos; vinieron los de seguridad y la policía y tuvimos que correr y subirnos al auto de una de ellas para salvarnos de los golpes y obviamente del ir presas. Las carcajadas todavía suenan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Few24Nk70fw/Ti2vbE4ngTI/AAAAAAAABAY/6nABOsYSXvg/s1600/Irene-Gruss1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="217" src="http://3.bp.blogspot.com/-Few24Nk70fw/Ti2vbE4ngTI/AAAAAAAABAY/6nABOsYSXvg/s320/Irene-Gruss1.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Oda&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Úntate cada pezón con miel&lt;br /&gt;y baja el mentón, la lengua,&lt;br /&gt;saben dulces, toca&lt;br /&gt;circularmente cada punta morada, agrietada o lisa&lt;br /&gt;y luego acaricia el vientre, el ombligo,&lt;br /&gt;haz cine o literatura&lt;br /&gt;con la mente pero no olvides los pezones,&lt;br /&gt;la miel, el dedo circular&lt;br /&gt;hazlo frente al televisor mientras te ríes&lt;br /&gt;y te humillas: mastúrbate, abandona,&lt;br /&gt;cuida el clítoris como a la piel de un niño,&lt;br /&gt;escucha el viento que suena detrás&lt;br /&gt;de la ventana cerrada, guarda tu jugo&lt;br /&gt;a escondidas del mundo&lt;br /&gt;y mastúrbate, que tus piernas&lt;br /&gt;comiencen a abrirse y cerrarse&lt;br /&gt;que tu murmullo sea un gemido ronco,&lt;br /&gt;grito agudo en el aire, en el hueco que pide&lt;br /&gt;penetración, contacto,&lt;br /&gt;habla despacio&lt;br /&gt;hazlo en silencio pero gime&lt;br /&gt;aúlla&lt;br /&gt;murmura aunque sea el goce&lt;br /&gt;el rozarse de tu pelo en la almohada&lt;br /&gt;en la alfombra en la nuca,&lt;br /&gt;mastúrbate,&lt;br /&gt;hasta que las rodillas tiemblen,&lt;br /&gt;hasta que caigan&lt;br /&gt;lágrimas y suene esta vez&lt;br /&gt;no un viento sino un timbre&lt;br /&gt;y otro, regular campanilla,&lt;br /&gt;recién entonces&lt;br /&gt;dilátate como en el parto,&lt;br /&gt;húmeda, tu vagina, el tubo que sigue llamando,&lt;br /&gt;levántalo, bájalo,&lt;br /&gt;introdúcelo, y escucha ahora su voz&lt;br /&gt;lejana, ajena,&lt;br /&gt;y cierra tus ojos, su boca&lt;br /&gt;tan adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Irene Gruss&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-6119036943879835686?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/6119036943879835686/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=6119036943879835686&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/6119036943879835686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/6119036943879835686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/07/historia-del-poema-oda-de-irene-gruss.html' title='Historia del poema &lt;i&gt;Oda&lt;/i&gt; de Irene Gruss'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-zBOx2GkqIB4/Ti2tmcZ1QXI/AAAAAAAABAU/9K0k1DqkivU/s72-c/Irene+Gruss+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-811486836849117992</id><published>2011-07-11T21:00:00.006-03:00</published><updated>2011-07-24T19:43:35.662-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>Una campaña del desierto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-qK1H9jjTnHM/ThuN5kIBhqI/AAAAAAAABAA/irXH0yrn1s8/s1600/Libro+del+desierto+tapa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-qK1H9jjTnHM/ThuN5kIBhqI/AAAAAAAABAA/irXH0yrn1s8/s320/Libro+del+desierto+tapa.jpg" width="226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Libro del desierto&lt;/i&gt;, Omar Ochi. Ediciones Culturales de Mendoza, 2011. 84 pág.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-GfKMmdL0X-0/ThuRK8k87TI/AAAAAAAABAE/RD5ri7c90z4/s1600/ochi+foto.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/-GfKMmdL0X-0/ThuRK8k87TI/AAAAAAAABAE/RD5ri7c90z4/s200/ochi+foto.jpg" width="149" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Los premios literarios, más allá de la vanidad y el esnobismo, justifican su existencia entre los escritores solo cuando posibilitan el conocimiento de la obra de un poeta que -de otro modo- le hubiese llevado mucho tiempo llegar a los lectores y cobrar visibilidad. &lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/07/el-reportaje-haiku-omar-ochi-en-el.html"&gt;&lt;b&gt;Omar Ochi&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; (Mendoza, 1988) resultó el ganador de la edición 2010 del &lt;b&gt;Gran Premio Vendimia&lt;/b&gt; con el poemario &lt;b&gt;&lt;i&gt;Libro del desierto&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Digámoslo, obtener el primer puesto en un certamen de poesía no se encuentra en los intereses que desvelan a los jóvenes de &lt;i&gt;i-pod &lt;/i&gt;en mano, y mucho menos provoca una «mejora» en la escritura de nadie. Sin embargo es al menos auspicioso que un estudiante de la carrera de Letras se anime -entre el fárrago de voces medianeras- a levantar la mano empuñando la palabra poética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Piedra y camino&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de Ochi en su &lt;b&gt;&lt;i&gt;Libro del desierto&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; se hace explícita desde el primer poema: romper con el pasado, tanto literario como íntimo,  para plantear el tránsito hacia el desierto, es decir, hacia una metáfora de lo desconocido. Rápidamente descubre en dónde se encuentra. Sabe que el camino de la poesía paisajista y sentimental ya está agotado. Como un doctor Jekyll hastiado de lo remanido y acomodaticio separa su cuerpo de lo anterior y se lanza esta vez a buscar el cuerpo informe y malhadado del poeta: «hoy, abriendo el cofre del pensamiento/ y desenvainando la palabra,/ encuentro mi laberinto de arena…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta, entonces, debe dinamitar sus habilidades aprendidas para lograr descubrirse. Toda búsqueda en lo conocido se vuelve inútil. Únicamente a través de la reflexión, la voz se abre paso y avanza.  Es así cómo la arena se le presentará como un símbolo del lenguaje infinito o, al menos, como algo inabarcable.  Hay una dificultad, es cierto, la de ser una unidad luego de la separación. «Repaso el día en que te desprendiste de mí…», dice en uno de los primeros textos; para rematar luego: «Partirme en dos canciones/ y volverte a perder».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Todos tus desiertos &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El libro también apuesta a un viaje con tres paradas obligadas. La primera, como hemos visto, la «Separación». La segunda, ahora, es un adentrarse en el desierto con los escasos fragmentos que han quedado en las alforjas. Si en la primera parte, los poemas tienen título e intentan dar nombre a cada paso; en «Espejismos» hay una serie de 14 textos numerados como un inventario improbable de lo visto entre la arena y el sol.  La esquiva unidad la da el espacio: un desierto silente, inhóspito, alucinado. Es por eso que la reflexión aquí atiza sin miramientos. El dolor  se hace presente entre tanta ausencia y de algún modo habla: «una traición sin sospechas/ es tan real como la ilusión». Los hallazgos se vuelven cada vez más temerarios: «pero oímos/ que la muerte es la primera nota del silencio». La voz se desdobla en su soledad, comienza un enfrentamiento vital y se indaga como si fuera otro: «y encuentra un hombre/ que huye del hombre/ que lleva adentro». Entonces, el poeta se encuentra en el oxímoron, en todos los opuestos que desafían la lógica, pero que van produciendo palabras y zonas extranjeras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aunque lo tenía todo&lt;br /&gt;el halcón se despojó de sus alturas&lt;br /&gt;bajó al desierto&lt;br /&gt;y murió&lt;br /&gt;infinitamente vivo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;i&gt;Espejismos&lt;/i&gt;, XIV)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El libro de arena &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La última y anhelada parada, por lo tanto, es la «Poesía». La innumerable arena (¿el tiempo?) sigue siendo el motivo, la base de despegue; sin embargo el poeta encuentra las palabras a través de un «pacto secreto» con el desierto. En esta parte, si bien la tensión que hemos venido palpitando decae y se dispersa, también es cierto que Ochi nos ofrece las piedras ocultas de lo no transitado. Una veintena de poemas sobre la belleza, la escritura, la eternidad, la materia poética en sí;  aunque sin la solemnidad que ya estarán suponiendo algunos «bardos culposos» de la actualidad que piensan que, sin ironía y humor, la poesía deviene altisonante y engreída. Ochi, por el contrario, hace una defensa de la poesía, de su acto de escribir a través del tono bajo - sin énfasis- de los que tienen certezas, con vocablos precisos que condensan un eje verterbrador, con el escandido firme y trabajado de una música hipnótica: «Escribo esto que no es mío,/ sino de las manos de un verso/ y mis pedazos». Cuando el silencio dice, el desierto termina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Omar Ochi con su &lt;i&gt;Libro del desierto &lt;/i&gt;nos provoca, de algún modo, a realizar otros viajes de búsqueda poética y humana por algunas obras escritas en Mendoza como &lt;i&gt;Segundo Diluvio&lt;/i&gt; de Fernando Lorenzo o, más cerca en el tiempo, &lt;i&gt;La iluminada&lt;/i&gt; de Raúl Silanes. Distancias, seguro que las hay y de todo tipo; sin embargo como exige Rodolfo Alonso: «La devoción por la poesía, en la poesía, […] implica aún, mal que les pese a tanto profeta posmoderno, a la vez exigencia y entrega, precisión e infinitud, solvencia e instinto, cerebro y oído…» Quizá por eso, un poeta no merezca un premio; sino que los premios son los que se merecen a la poesía.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Algunos poemas de Omar Ochi&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br clear="all" style="page-break-before: always;" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Repaso&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Ya ves, ninguno ganó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Perdimos la historia, las manos, la piel&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;por tirar nuestras cartas y jugar a llovernos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Repaso el día en que te desprendiste de mí,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;el maldito día, la bendita lluvia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;escrita para siempre en el texto de las lágrimas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Luego te pierdo en la arena, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;sangrando tus voces, llorando así:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;con la verdad que se sufre en los ojos del tiempo,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;en el latido innumerable,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;en el final y al revés.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Pues sucede que para volver a hallarte&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;debo hallarme mil veces,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;partirme en dos canciones&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;y volverme a perder…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;en las dunas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;el hombre estaba solo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;sólo acompañado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;de sus piedras invisibles&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;sus dudas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;y un pueblo de fantasmas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;solos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;entonces de su costilla&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;salió un poema&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mientras alguien callaba&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Reíste cuando algo desentonó&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;cuando alguien perdió su pájaro y nevaba en otra parte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cantaste, dijiste una música;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;vengaste el silencio, su crueldad, sus sonidos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;y le diste al amor tu nota más alta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Reíste, lanzaste luz por la boca&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;mientras alguien, en el invierno de una rosa,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;y en alguna otra parte, callaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-811486836849117992?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/811486836849117992/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=811486836849117992&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/811486836849117992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/811486836849117992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/07/una-campana-del-desierto.html' title='Una campaña del desierto'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-qK1H9jjTnHM/ThuN5kIBhqI/AAAAAAAABAA/irXH0yrn1s8/s72-c/Libro+del+desierto+tapa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-5717938803373070276</id><published>2011-07-03T12:36:00.005-03:00</published><updated>2011-07-03T16:50:39.519-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias y adelantos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><title type='text'>La incertidumbre ante la poesía: Nueva antología de poetas hispanoamericanos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-5t40uJx8PIo/ThCHZMe-8TI/AAAAAAAAA_s/kgIVmOuxj7c/s1600/poesia-ante-la-incertidumbre_medium.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-5t40uJx8PIo/ThCHZMe-8TI/AAAAAAAAA_s/kgIVmOuxj7c/s320/poesia-ante-la-incertidumbre_medium.jpg" width="202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La editorial &lt;b&gt;Visor &lt;/b&gt;publicó en mayo, en conjunto con otras cuatro editoriales en Latinoamérica, &lt;a href="http://www.laestafetadelviento.es/actualidad/noticias/poesia-ante-la-incertidumbre"&gt;&lt;i&gt;Poesía ante la incertidumbre:&lt;/i&gt; Antología de nuevos poetas en español&lt;/a&gt;. Ocho poetas hispanoamericanos nacidos en los '70. Más que «ante la incertidumbre», estos &lt;a href="http://www.poesiaantelaincertidumbre.com/autores.html"&gt;jóvenes poetas&lt;/a&gt; han levantado la mano ante una polvareda de comentarios adversos por su «defensa de la poesía» y por el recelo que -de seguro- ha despertado sus ya más de 10.000 ejemplares vendidos. Entre los «cinco latinos» se cuela una poeta argentina, &lt;a href="http://www.losnoveles.net/e2awajszczuk.htm"&gt;Ana Wajszczuk&lt;/a&gt;, una interesante inclusión que no responde tanto a la hegemonía poética de los últimos años en nuestro país, sino más a un camino solitario que se abre paso hacia el continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-9tW1kE-w3F8/ThCMVQUGDyI/AAAAAAAAA_w/ofRJOzBrI1c/s1600/awajszczuk.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/-9tW1kE-w3F8/ThCMVQUGDyI/AAAAAAAAA_w/ofRJOzBrI1c/s200/awajszczuk.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Ana Wajszczuk&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Hasta la poeta &lt;b&gt;Tamara Kamenszain&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;Ñ de Clarín&lt;/i&gt;, 26/6/2011) ha tomado posición frente a esta antología marcada por la incertidumbre de la crisis: «El tono un tanto anacrónico del manifiesto parece más afín a un momento literario español que a las tensiones que atraviesa la producción poética latinoamericana...». Aquí, entonces, reproducimos el manifiesto en forma de «defensa». Como siempre, la poesía espera sentada -con más de una certeza- en la última fila para ser leída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;DEFENSA DE LA POESÍA&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento de la Historia que nos ha tocado vivir está marcado por la incertidumbre en todos los sentidos. Cuando pensábamos que el siglo XX agonizaba y con él los grandes temores y catástrofes capaces de minar la fe en la humanidad, no han surgido los puentes que destruyan nuestros precipicios. Al contrario, resulta más difícil intuirlos, imaginarlos. La incertidumbre parece abarcarlo todo: la política, la moral, la economía, las nuevas formas de comunicación que paradójicamente han provocado una mayor incomunicación... También las viejas utopías que parecieron realizables y llenaron de ilusión a millones de ciudadanos se han desmoronado mostrando sus miserias cuando han sido suplantadas por los hombres, añadiendo aún más incertidumbre a todo lo que nos rodea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra generación está marcada por esta incertidumbre y creemos que es necesario hacer un alto en el camino, reflexionar, mirarnos a los ojos, establecer una cercanía menos artificial, más humana. La poesía puede arrojar algo de luz para alcanzar algunas certidumbres necesarias. "La poesía es un modo de ajustar cuentas con la realidad", ha repetido muchas veces el poeta español Luis García Montero. Sin duda sucede así en los buenos poemas, aquellos que son capaces de provocar emoción, de conmover, de hacer pensar, de llenar un vacío que nos acompaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Deseo expulsar de mí cualquiera palabra, cualquiera sílaba que no nazca de la combustión de mis huesos", escribió el mexicano Ramón López Velarde en 1916. Casi un siglo después, el poeta Joan Margarit trataba de explicar, porque realmente se hacía de nuevo necesario, que el límite de la poesía es el de la emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La emoción no puede estar de moda. La emoción es universal e intemporal. Y la poesía tiene que emocionar. Ante tanta incertidumbre, para nuestra sorpresa, una gran parte de los nuevos poetas en español se han adscrito a una tendencia tan experimental como oscura. Como los hombres que rodeaban a Orfeo para escucharlo tocar su lira y de ese modo hacer descansar su alma, asisten a las preguntas de nuestro tiempo tratando de ignorarlas, entregándose al arte por el arte, renunciando a las preocupaciones que conmueven a la gente normal, a las almas que buscan respuestas, que rozan el milagro de la supervivencia y que se hacen preguntas, que sienten la incertidumbre en sus manos y en sus aspiraciones. Esa reacción de los artistas, de los poetas en particular, no es nueva. Los jóvenes siempre han tenido la tentación de contradecir a sus mayores en un arrebato adolescente en busca de construir sus identidades. En la poesía actual, ese camino supone oponerse a quienes tanto han trabajado para que la poesía se entienda, se humanice, se aproxime a la gente corriente. Si en la segunda mitad del siglo XX los mejores poetas de nuestra lengua abandonaron las liras y las torres de marfil, la poesía última, en busca de un nuevo camino, de una nueva actualidad literaria, se ha subido a un pedestal. En esta tarea se han visto legitimados por algunos poetas cuyos proyectos literarios fracasaron de manera estrepitosa precisamente por abrazar el barroquismo gratuito y la frivolidad de la moda literaria. Ahora buscan una segunda oportunidad elogiando lo que precisamente les condujo al callejón sin salida de las palabras huecas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queremos mostrar nuestra desolación ante esta dinámica que nos parece destructiva para la poesía porque conduce, de manera inevitable, a su deshumanización. Admiramos a poetas a los que hemos tenido o tenemos la suerte de conocer, como Ángel González, Jaime Gil de Biedma, Gonzalo Rojas, Claribel Alegría, José Hierro, Luis García Montero, Benjamín Prado (y los poetas de la conocida como Poesía de la Experiencia), Juan Manuel Roca, Marco Antonio Campos, Jorge Boccanera, José Emilio Pacheco, Mario Benedetti, Gioconda Belli, Oscar Hahn, Omar Lara, Waldo Leyva, Piedad Bonnett... Ellos siguieron el camino, la tradición literaria de Rafael Alberti, Antonio Machado, César Vallejo, el primer Octavio Paz, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Luis Cernuda... Son muchas las lecciones que pueden desprenderse de ese largo camino. Han escrito una poesía perfectamente entendible, han procurado reflexionar sobre el mundo que los rodeaba tratando de ordenarlo en un poema, han dialogado con sus fantasmas y con sus lectores, estableciendo una comunicación imprescindible en cualquier género literario, y han huido de las modas y de la actualidad poética, es decir, nunca han escrito contra nadie, no han tratado de ser novísimos. Estamos convencidos de que no se puede escribir poesía contra alguien, del mismo modo de que la peor idea de todas es escribir un poema sin ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los discursos fragmentarios, el irracionalismo como dogma y el abuso del artificio han supuesto la ruina de la poesía en muy diferentes etapas de la historia de la literatura. Han hecho tanto daño, que hoy la poesía está considerada como un género difícil que sólo leen los poetas, porque sólo parecen entenderse entre ellos como los habitantes de unas ínsulas extrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba de ello es el estado comatoso que tiene el panorama poético en la mayor parte de los países europeos, algunos de ellos con tradiciones literarias tan importantes como Italia o Francia. También es evidente la marginación que sufren los libros de poesía en cualquier espacio, ya sea una librería, un suplemento cultural, un periódico, una biblioteca... Los lectores empiezan a alejarse peligrosamente de la poesía, entre otras cosas porque cuando empezaban a intuir que se trataba de un género accesible, que transmitía emociones, algunos poetas de las nuevas generaciones están sembrando la oscuridad en la incertidumbre, eso por no mencionar las poéticas del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un poema no se entiende, el lector suele culparse a sí mismo, inducido por la idea generalizada de que el poeta es un ser con una sensibilidad diferente, superior. Una idea tan falsa como interesada. Si un poema no se entiende el único responsable es quien ha tratado de establecer la comunicación. O bien no ha sido capaz por sus limitaciones, o bien no lo ha conseguido porque no era su propósito, porque sólo buscaba la erudición y el artificio, algo que está bien visto, que tiene buena prensa y que provoca una palmadita en la espalda de la crítica, sumida en gran parte en la misma torpeza. Si un poema no se entiende, por lo general lo que sucede es que el poeta no ha hecho bien su trabajo. Los poetas somos personas normales, con los mismos temores y preocupaciones que el resto de los seres humanos, aunque tratemos de mirar con atención lo que nos rodea, buscando lo que hay detrás de la apariencia, para después afrontar el acto de incertidumbre que es escribir un poema que pueda arrojar algo de luz a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estos motivos, todos los inventarios simbólicos artificiales que alejan a la poesía de su consustancial sentido comunicativo no hacen sino ocultar una falta de latido vital o de auténticas ideas. Los versos puros no necesitan disfraces ni simulada complejidad, simplemente redefinen las peculiaridades de la realidad sin abandonar jamás la atalaya de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas, / y una voz cariñosa le susurró al oído: / --¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira? / Y él respondió: / --Lo sé; / pero lo que yo siento es de verdad". Este poema de Ángel González resume de forma excepcional lo que entendemos como el milagro de la poesía, la capacidad de transmitir un sentimiento gracias al idioma y a los diferentes recursos que ofrece el género. Sin ese intento de transmitir emociones, de llenar un vacío, de reflexionar sobre el mundo, de convertirse en mil hombres; el poema está hueco, no tiene vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es necesario superar el artificio estéril y soso, el poema que no dice nada, el poema que enuncia y enuncia y jamás encuentra el sentido, la histeria por el experimento per se, la ingenua búsqueda de una "novedad" que jamás se halló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía nace, como todo arte, de un sentimiento humano universal como es el anhelo trascendente. Va mucho más allá de los atrevidos juegos de estilo o las oscuras construcciones lingüíticas que parecen facturados sólo para un selecto grupo de iniciados. La poesía ha pertenecido y pertenecerá siempre a la humanidad entera, es un caleidoscopio luminoso y claro que se adentra en los recovecos más recónditos de nuestra conciencia. Nace desde un yo poético pero se remansa indefectiblemente en el nosotros, creando ese espacio de comunicación universal que puede existir tan sólo entre corazones humanos liberados de escudos y armaduras. La poesía no encadena ni encorseta a su lector u oyente con fingimientos prefabricados o yuxtaposiciones carentes de significado íntimo. Al contrario, la poesía nos libera y nos reviste de nobleza, pues propicia la sensibilidad a los estímulos del mundo exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, somos partidarios de una poesía que formalmente incluso alcance el preciosismo. Pero creemos en una poesía que además comunique, que diga algo, que porte sentido. Una poesía que conmueva y, en el mejor de los casos, estremezca, cimbre, cumpla con el rigor de lo poético que pedía Robert Graves, cuando se refería a la diosa blanca: "El motivo de que los pelos se ericen, los ojos se humedezcan, la garganta se contraiga, la piel hormiguee y la espina dorsal se estremezca cuando se escribe o se lee un verdadero poema, es que un verdadero poema es necesariamente una invocación de la Diosa Blanca". El poema entonces, también es un dictado, un puente hacia lo otro, hacia lo más. Quizá Borges, mitad con ironía, mitad en serio lo explique mejor cuando contaba lo siguiente: "Se trata de una cita de Bernard Shaw. A éste le preguntaron: "¿Usted cree realmente que el Espíritu Santo ha escrito la Biblia?", y Bernard Shaw contestó: "No sólo la Biblia, sino todos los libros que vale la pena releer." Es decir, para Bernard Shaw,el Espíritu Santo es lo que antiguamente llamaban la Musa."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, a fin de cuentas, ¿la musa para qué y por qué? Porque todo se hace para alguien, y la musa es la emoción y el talento, una metáfora de la necesidad de comunicación que tienen todas las personas, de sentirse comprendidas, de encontrar respuestas. Y también para dar cuenta de nuestra existencia concreta, del aquí y el ahora, de la manera en que participamos del mundo. Para mostrar la sensibilidad de nuestro tiempo, un tiempo lleno de incertidumbre sobre el que la poesía puede seguir arrojando algo de luz si los poetas quieren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos creyendo que una de las misiones de la poesía es enfrentarse al poder. Y el poder de hoy no hace más que invitarnos al silencio, al fragmento, a las subjetividades ensimismadas y a la pérdida de diálogo entre las conciencias. Queremos decirle adiós a todo eso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-5717938803373070276?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/5717938803373070276/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=5717938803373070276&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/5717938803373070276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/5717938803373070276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/07/la-incertidumbre-ante-la-poesia-nueva.html' title='La incertidumbre ante la poesía: &lt;i&gt;Nueva antología de poetas hispanoamericanos&lt;/i&gt;'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-5t40uJx8PIo/ThCHZMe-8TI/AAAAAAAAA_s/kgIVmOuxj7c/s72-c/poesia-ante-la-incertidumbre_medium.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-735955041055081176</id><published>2011-06-23T12:06:00.005-03:00</published><updated>2011-06-24T14:07:05.663-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>El asombro de los ácaros</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-XOTDJCD5N7g/TgKlKJ1y0NI/AAAAAAAAA_Q/WWWSbrQ0os8/s1600/%25C3%25A1caros+tapa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="391" src="http://1.bp.blogspot.com/-XOTDJCD5N7g/TgKlKJ1y0NI/AAAAAAAAA_Q/WWWSbrQ0os8/s400/%25C3%25A1caros+tapa.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Ácaros al sol&lt;/i&gt;, Débora Benacot, Fundíbulo Ediciones, Mendoza, 2011, 232 pág.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://planetasergio.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Sergio Pereyra&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los trabajos más largamente esperados del ambiente poético mendocino ha visto la luz. Este otoño, por fin, &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.dibatte.com.ar/"&gt;Débora Benacot&lt;/a&gt; &lt;/b&gt;sacó sus &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.acarosalsol.com.ar/"&gt;&lt;i&gt;Ácaros al sol&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/b&gt; Y a juzgar por el resultado -una suerte de &lt;i&gt;summa &lt;/i&gt;poética de esta habitué de recitales y antologías- la espera valió la pena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fuéramos por partes –las cinco que integran el libro- este comentario excedería sus intenciones. Nos concentraremos, por tanto, en el aspecto que, como un perfume, impregna el conjunto. Porque más allá de las temáticas y de las formas que la poeta maneja con singular pericia, el libro responde a lo que en este momento se nos ocurre denominar como «una poética de la extrañeza». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que el sujeto que enuncia los poemas de Benacot, al mirar el mundo como si fuera la primera vez consigue uno de los propósitos más apreciados de la literatura: presentar la realidad desde una perspectiva nueva, insólita; donde un verso puede desmontar una idea petrificada por el uso. Así,  el yo lírico, al dirigirse a una segunda persona, afirma: «Estás ultimando los detalles./ En el minuto &lt;b&gt;más pensado&lt;/b&gt;/ lo apuñalas» (el resaltado es nuestro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y este sujeto extrañado no lo está solo por lo que ve o piensa (la de Benacot,  en diversos grados, es siempre una poesía reflexiva), sino que su asombro se agudiza al usar el lenguaje, que pierde su sentido habitual y se llena de otros más traviesos, menos convencionales. En  «Las cosas que hay que bear» el poema concluye: «Este oso también/ es bisexual/ y entonces goza el doble». Juego que, al repetirse, responde a un programa de la poeta enunciado en «Ludópata»: «Jugás con las palabras/ porque acaso/ pensás que ya aprendiste algunas reglas/ y aunque casi siempre/ la lengua te haga trampas/ y pierdas/ no podés evitarlo// tenés debilidad por las revanchas».  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extrañeza que por supuesto nos alcanza a nosotros, los lectores, que nos vemos forzados a desautomatizar nuestro pensamiento, respecto de la vida en general, pero también de los discursos en particular. Entre otros, el de la publicidad: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la vida lo agobia&lt;br /&gt;si no halla un sentido&lt;br /&gt;si los dioses pedestres&lt;br /&gt;desoyeron sus ruegos&lt;br /&gt;he aquí una propuesta&lt;br /&gt;que le hará estirar la pata:&lt;br /&gt;sea suicida en nuestras academias,&lt;br /&gt;con todo éxito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(«Si la vida lo agobia») &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O el de los mandatos sobre los usos del cuerpo (que también son discursos):  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie rindes cuentas&lt;br /&gt;a nadie decepcionas&lt;br /&gt;hace tiempo renunciaste a la parodia&lt;br /&gt;de acometer una vez más&lt;br /&gt;el himen perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu cuerpo es una fiesta&lt;br /&gt;y están todos invitados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(al fin y al cabo&lt;br /&gt;nunca soñaste con ser&lt;br /&gt;una heroína&lt;br /&gt;de Mármol). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(«La edad de merecer») &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un mundo que tiende casi maniáticamente a apoyar sus pies sobre el cemento de lo conocido, que las ideas se desautomaticen, o más técnicamente se (nos) desconloquen, es un obsequio que solo la poesía puede hacernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-sVXaaPHEkUk/TgNYceDdafI/AAAAAAAAA_U/LHIYvcVxYLc/s1600/acaros+detalle-interior2.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://1.bp.blogspot.com/-sVXaaPHEkUk/TgNYceDdafI/AAAAAAAAA_U/LHIYvcVxYLc/s200/acaros+detalle-interior2.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Un cuestionamiento que acaso podría deslizarse hacia algunos pasajes del libro es su carácter de código para el hoy («Amado Vudú», «Justicia poética»); y es probable que si, nos apuran, coincidamos. No obstante estamos cada vez más convencidos de la futilidad de imaginar la trayectoria posterior de un texto. Un texto es presente (presente que incluye a los lectores dispuestos –con los códigos del hoy- a embarcarse en él).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si como afirma &lt;b&gt;Barthes: &lt;/b&gt;«la literatura es una cuestión de efectos, no de intenciones», &lt;i&gt;Ácaros al sol &lt;/i&gt;es una lección ejemplar para los jóvenes que se inician en las lides de la poesía (a esta altura de la &lt;i&gt;soiree&lt;/i&gt;, ¿alguien duda que un buen poema es el resultado de una lucha encarnizada con el lenguaje?), pues la forma (híper trabajada, trabajada hasta el punto de que cuando el texto ya no puede retocarse, el trabajo sobre la construcción del sentido se continúa en la edición, precisa y preciosa en este caso), la forma, decíamos, nunca asfixia el contenido, y se dispone de acuerdo a un efecto siempre buscado, nunca aleatorio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La extrañeza –o sorpresa, o asombro-, entonces, que producen estos &lt;i&gt;Ácaros al sol&lt;/i&gt;, nos alcanza por varios flancos: por la madurez de un primer libro, por la singularidad de ese libro (el humor nada inocente de la voz que enuncia los textos resulta una &lt;i&gt;rara avis&lt;/i&gt; en un medio donde la gravedad y lo coloquial se disputan la hegemonía); por la posibilidad, en fin, de que aunque &lt;i&gt;un poema no cambie el mundo, ni anude el hambre, ni aplaque guerras&lt;/i&gt; conserve aún la posibilidad de sorprendernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-2HFvc7xWb5k/TgNZY7sP3hI/AAAAAAAAA_Y/tnaoaKkaixA/s1600/d%25C3%25A9bora.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-2HFvc7xWb5k/TgNZY7sP3hI/AAAAAAAAA_Y/tnaoaKkaixA/s320/d%25C3%25A9bora.jpg" width="291" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas de Débora Benacot&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cursi&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A dos pasos del infierno&lt;br /&gt;está tu beso&lt;br /&gt;ese que aún no me das,&lt;br /&gt;pero que intuyo&lt;br /&gt;tanto ignoro de vos,&lt;br /&gt;igual&lt;br /&gt;te elijo entre los hombres&lt;br /&gt;me afilio a tus pestañas&lt;br /&gt;proclamo el renacer&lt;br /&gt;del fuego en extinción de los amores&lt;br /&gt;que valen el intento.&lt;br /&gt;A tres días del dolor&lt;br /&gt;el purgatorio decide prescribirme&lt;br /&gt;la pena ambulatoria&lt;br /&gt;endeble libertad bajo palabra&lt;br /&gt;por eso aprovechemos&lt;br /&gt;mientras siga en proyección&lt;br /&gt;este holograma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;in &lt;b&gt;a&lt;/b&gt;eternum&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces&lt;br /&gt;en mitad de la noche&lt;br /&gt;te incorporas de pronto&lt;br /&gt;de algún sueño&lt;br /&gt;y lo entiendes absolutamente todo&lt;br /&gt;tanto lleva este mundo&lt;br /&gt;boyando en el espacio&lt;br /&gt;naciendo y deshaciendo&lt;br /&gt;las órbitas, las vidas, las estrellas&lt;br /&gt;hace tiempo, algunos&lt;br /&gt;soltaron la flecha&lt;br /&gt;bajaron de los árboles&lt;br /&gt;encendieron el fuego&lt;br /&gt;inventaron la rueda&lt;br /&gt;y hace poco vos,&lt;br /&gt;en tu pieza,&lt;br /&gt;doble clic al insomnio&lt;br /&gt;y sigamos andando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Amado Vudú&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brujas opositoras:&lt;br /&gt;¡Ya está en todas las jugueterías&lt;br /&gt;el auténtico muñeco de trapo&lt;br /&gt;del ministro de economía!&lt;br /&gt;hasta agotar stock&lt;br /&gt;(no incluye alfileres).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rocío Baldío&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9 en una pieza para 3&lt;br /&gt;por eso ella se siente libre&lt;br /&gt;por las noches.&lt;br /&gt;Cuando vuelve&lt;br /&gt;de su prolija cacería de cartones&lt;br /&gt;siempre para en una plaza desierta&lt;br /&gt;taciturna&lt;br /&gt;allí abre los brazos, cierra los ojos, respira la sombra,&lt;br /&gt;contempla en calma las almas del verde,&lt;br /&gt;la ausencia de los pájaros que duermen.&lt;br /&gt;Durante esos segundos&lt;br /&gt;olvida un poco el hambre.&lt;br /&gt;el sinsabor&lt;br /&gt;de manos extrañas en su ropa.&lt;br /&gt;Entonces juega -sin saberla&lt;br /&gt;ritual comunión del desamparo:&lt;br /&gt;y es la novia que lleva&lt;br /&gt;algo viejo (casi todo)&lt;br /&gt;algo azul (el frío en sus pies descalzos)&lt;br /&gt;algo robado (manojo de flores rancias que oficiarán de ramo).&lt;br /&gt;Suspira cuando piensa, resignada,&lt;br /&gt;qué perra suerte tuvo&lt;br /&gt;qué lejos ve pasar por su costado&lt;br /&gt;la fastuosa nave de los pocos.&lt;br /&gt;En cambio,&lt;br /&gt;mientras siente en los párpados cerrados&lt;br /&gt;el aire libre de la noche fresca,&lt;br /&gt;en su comarca de ratas y luciérnagas&lt;br /&gt;ella sueña que es la reina buena&lt;br /&gt;del final feliz de un cuento&lt;br /&gt;que nunca le contaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Muebles de jardín&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mesa de pequeñas dimensiones&lt;br /&gt;para salir a cebar&lt;br /&gt;mientras los pájaros se aburren&lt;br /&gt;del otoño&lt;br /&gt;una mesa y dos sillas&lt;br /&gt;porque cebar es transitivo&lt;br /&gt;sobre la mesa papeles&lt;br /&gt;preferentemente en blanco&lt;br /&gt;para escribir al vuelo&lt;br /&gt;lo que unos pájaros&lt;br /&gt;cantan a desgano&lt;br /&gt;mientras se aburren&lt;br /&gt;del otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Consuelo de tontos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poema no cambia el mundo&lt;br /&gt;ni anuda el hambre&lt;br /&gt;ni aplaca guerras&lt;br /&gt;y sin embargo&lt;br /&gt;en el lugar y momento indicados&lt;br /&gt;tal vez pueda ser&lt;br /&gt;una tregua de palabras&lt;br /&gt;embrague de los mundos&lt;br /&gt;cierta especie de alimento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-735955041055081176?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/735955041055081176/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=735955041055081176&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/735955041055081176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/735955041055081176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/06/el-asombro-de-los-acaros.html' title='El asombro de los ácaros'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-XOTDJCD5N7g/TgKlKJ1y0NI/AAAAAAAAA_Q/WWWSbrQ0os8/s72-c/%25C3%25A1caros+tapa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-4551728812707910861</id><published>2011-06-14T19:27:00.002-03:00</published><updated>2011-06-14T19:41:41.806-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias y adelantos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 10'/><title type='text'>Los primeros 25 años sin Borges</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-nXYGgAMGboY/TffgOr4GOtI/AAAAAAAAA_I/j835_Y5aMfY/s1600/borges+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-nXYGgAMGboY/TffgOr4GOtI/AAAAAAAAA_I/j835_Y5aMfY/s1600/borges+2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;b&gt;Pablo E. Chacón*&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Especial agencia Télam)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en Buenos Aires el 23 de agosto de 1899, en una casa de la calle Tucumán, entre Esmeralda y Suipacha –pleno centro de Capital Federal–, hijo de Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo Suárez, a quien siempre se refirió como “madre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La leyenda dice que el escritor Jorge Luis Borges es heredero de una doble tradición, una militar y otra literaria (con algunos cruces): Jorge Guillermo es autor de la novela &lt;i&gt;El caudillo&lt;/i&gt;, recuperada de entre diversos cartapacios por la editorial &lt;b&gt;Mansalva&lt;/b&gt;, dirigida por el poeta rosarino Francisco Garamona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1901, una vez nacida su hermana Norah, la familia se mudó al barrio porteño de Palermo, donde el joven conoció los ambientes prostibularios, los cuchilleros y los compadritos que desafiaban las buenas costumbres del barrio, mítico exclusivamente gracias a Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Guillermo leía y escribía inglés, profesión de fe que transmitió a su hijo (también su abuela, Fanny Haslam), además de enseñar psicología y filosofía en sus clases, la lectura de sir George Berkeley y Henri Bergson, teóricos uno del mundo como ilusión y el otro de la duración y el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese universo se completaba con las figuras del poeta romántico Juan Crisóstomo Lafinur y Edward Young Haslam, editor del diario &lt;i&gt;The Southern Cross&lt;/i&gt;. La biblioteca de Borges estaba poblada “de ilimitables libros ingleses”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vertiente militar de la familia, representada por Isidoro Suárez, quien “a la edad de 24 años dirigió una famosa carga de caballería peruana y colombiana que decidió la batalla de Junín”, y el coronel Francisco Borges, fallecido en la batalla de La Verde, en 1874.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La leyenda también cuenta que el niño reveló a sus padres el deseo de ser escritor a los 6 años. A los 7 escribió su primer pieza, &lt;i&gt;La visera fatal&lt;/i&gt;, inspirada en la lectura de Cervantes. A los 10 publicó una traducción al castellano de &lt;i&gt;El príncipe feliz&lt;/i&gt;, de Oscar Wilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1914, los Borges parten a Europa; recorren Londres, París, Ginebra; estalla la guerra; obligados a quedarse, eligen Ginebra, donde Jorge Luis cursa tres años del bachillerato en el Lycée Jean Calvin, donde aprende alemán y francés que junto al castellano y al inglés cultivará toda su vida –los mismos idiomas que dominaba Samuel Beckett–.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges no para de leer, filosofía, poesía, historia, narrativa; frecuenta expresionistas, surrealistas, dadaístas; se traslada a Italia, a España, conoce a Cansinos-Asséns (traductor de Las mil y una noches); forma parte del ultraísmo. Y vuelve a la Argentina en 1921, no sin haber pensado más de una vez en el comunismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la capital argentina publica Fervor de Buenos Aires en 1923; &lt;i&gt;Luna de enfrente&lt;/i&gt;, en 1925; Cuaderno San Martín, en 1929. Funda revistas, hojas literarias, la revista &lt;i&gt;Prisma &lt;/i&gt;y participa de la segunda época de &lt;i&gt;Proa&lt;/i&gt;. Enseguida, su primer libro de ensayos, &lt;i&gt;Inquisiciones&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después vendrían El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos. Los volúmenes son excluidos de sus Obras Completas, pero publicados después de su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es colaborador del diario &lt;i&gt;Crítica &lt;/i&gt;y de la revista &lt;i&gt;Sur &lt;/i&gt;(fundada por Victoria Ocampo en 1931). Es conocido por su ironía y la precisión de su prosa: el castellano, influido por España, hasta Borges, se caracteriza por el exceso retórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amigo de Adolfo Bioy Casares, Pierre Drieu la Rochelle, Dardo Cúneo, Ezequiel Martínez Estrada, Ulises Petit de Murat, Xul Solar (discípulo de Macedonio Fernández); &lt;i&gt;Discusión&lt;/i&gt;, su primer libro oficial, aparece en 1932.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasarán 30 años hasta su consagración en Europa, de la mano de Roger Caillois. Será resistido por la izquierda y por la derecha, por los peronistas y los antiperonistas, pero sólo lo leen sus amigos y los izquierdistas de la revista &lt;i&gt;Contorno&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos años publicará biografías de Leopoldo Lugones, Evaristo Carriego, estudios de literatura inglesa, escandinava, japonesa, una &lt;i&gt;Antología de la literatura fantástica&lt;/i&gt; (junto con Bioy y Silvina Ocampo), los &lt;i&gt;Seis problemas para Isidro Parodi&lt;/i&gt; (con Bioy Casares), una &lt;i&gt;Historia universal de la infamia, Historia de la eternidad, Ficciones, Otras inquisiciones&lt;/i&gt; y cantidad de poemas e intervenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su reconocimiento es tardío, posterior a un accidente que le hace perder la vista cuando tenía 55 años, y contemporáneo pero universal. Es la consagración, que redunda en premios, doctorados, invitaciones, distinciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges es la superación de la literatura regional, que nunca niega que su origen es producto del desierto argentino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiciones políticas complicadas lo excluyen del Premio Nobel, pero en 1980 es una de las personalidades que firma una “Solicitada sobre los desaparecidos”. Y en 1982, durante la guerra de las Malvinas, uno de los pocos que vislumbra el advenimiento de la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1985 se casa con María Kodama, el mismo año que publica su último libro, una colección de poemas, &lt;i&gt;Los conjurados&lt;/i&gt;. El 14 de junio de 1986 fallece en la misma ciudad que de joven lo vio estudiar, Ginebra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está enterrado en el cementerio de Pleinpalais de esa ciudad, no lejos de la tumba de Voltaire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;*Pablo E. Chacón &lt;/b&gt;nació en Mar del Plata en 1960. Poeta y periodista. Publicó por Libros de Tierra Firme los libros &lt;i&gt;El grano del invierno &lt;/i&gt;(1994) y &lt;i&gt;El Espía&lt;/i&gt; (1997) y &lt;i&gt;Calor quieto &lt;/i&gt;(2000).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Tres poemas imprescindibles de Jorge Luis Borges&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;POEMA DE LOS DONES&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie rebaje a lágrima o reproche&lt;br /&gt;esta declaración de la maestría&lt;br /&gt;de Dios, que con magnífica ironía&lt;br /&gt;me dio a la vez los libros y la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta ciudad de libros hizo dueños&lt;br /&gt;a unos ojos sin luz, que sólo pueden&lt;br /&gt;leer en las bibliotecas de los sueños&lt;br /&gt;los insensatos párrafos que ceden&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las albas a su afán. En vano el día&lt;br /&gt;les prodiga sus libros infinitos,&lt;br /&gt;arduos como los arduos manuscritos&lt;br /&gt;que perecieron en Alejandría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hambre y de sed (narra una historia griega)&lt;br /&gt;muere un rey entre fuentes y jardines;&lt;br /&gt;yo fatigo sin rumbo los confines&lt;br /&gt;de esta alta y honda biblioteca ciega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enciclopedias, atlas, el Oriente&lt;br /&gt;y el Occidente, siglos, dinastías,&lt;br /&gt;símbolos, cosmos y cosmogonías&lt;br /&gt;brindan los muros, pero inútilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lento en mi sombra, la penumbra hueca&lt;br /&gt;exploro con el báculo indeciso,&lt;br /&gt;yo, que me figuraba el Paraíso&lt;br /&gt;bajo la especie de una biblioteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo, que ciertamente no se nombra&lt;br /&gt;con la palabra azar, rige estas cosas;&lt;br /&gt;otro ya recibió en otras borrosas&lt;br /&gt;tardes los muchos libros y la sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al errar por las lentas galerías&lt;br /&gt;suelo sentir con vago horror sagrado&lt;br /&gt;que soy el otro, el muerto, que habrá dado&lt;br /&gt;los mismos pasos en los mismos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál de los dos escribe este poema&lt;br /&gt;de un yo plural y de una sola sombra?&lt;br /&gt;¿Qué importa la palabra que me nombra&lt;br /&gt;si es indiviso y uno el anatema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Groussac o Borges, miro este querido&lt;br /&gt;mundo que se deforma y que se apaga&lt;br /&gt;en una pálida ceniza vaga&lt;br /&gt;que se parece al sueño y al olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;EL AMENAZADO&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa&lt;br /&gt;máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. De que me servirán&lt;br /&gt;mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el&lt;br /&gt;aprendizaje de las palabras que uso, el áspero Norte para cantar sus&lt;br /&gt;mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca,&lt;br /&gt;las cosas comunes, los hábitos, el joven amor d e mi madre, la sombra&lt;br /&gt;militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta&lt;br /&gt;a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,&lt;br /&gt;pero la sombra n o ha traído la paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es, ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la&lt;br /&gt;espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya los ejércitos me cercan, las hordas.&lt;br /&gt;(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre de una mujer me delata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me duele una mujer en todo el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;POEMA CONJETURAL&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zumban las balas en la tarde última.&lt;br /&gt;Hay viento y hay cenizas en el viento,&lt;br /&gt;se dispersan el día y la batalla&lt;br /&gt;deforme, y la victoria es de los otros.&lt;br /&gt;Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.&lt;br /&gt;Yo, que estudié las leyes y los cánones,&lt;br /&gt;yo, Francisco Narciso de Laprida,&lt;br /&gt;cuya voz declaró la independencia&lt;br /&gt;de estas crueles provincias, derrotado,&lt;br /&gt;de sangre y de sudor manchado el rostro,&lt;br /&gt;sin esperanza ni temor, perdido,&lt;br /&gt;huyo hacia el Sur por arrabales últimos.&lt;br /&gt;Como aquel capitán del Purgatorio&lt;br /&gt;que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,&lt;br /&gt;fue cegado y tumbado por la muerte&lt;br /&gt;donde un oscuro río pierde el nombre,&lt;br /&gt;así habré de caer. Hoy es el término.&lt;br /&gt;La noche lateral de los pantanos&lt;br /&gt;me acecha y me demora. Oigo los cascos&lt;br /&gt;de mi caliente muerte que me busca&lt;br /&gt;con jinetes, con belfos y con lanzas.&lt;br /&gt;Yo que anhelé ser otro, ser un hombre&lt;br /&gt;de sentencias, de libros, de dictámenes&lt;br /&gt;a cielo abierto yaceré entre ciénagas;&lt;br /&gt;pero me endiosa el pecho inexplicable&lt;br /&gt;un júbilo secreto. Al fin me encuentro&lt;br /&gt;con mi destino sudamericano.&lt;br /&gt;A esta ruinosa tarde me llevaba&lt;br /&gt;el laberinto múltiple de pasos&lt;br /&gt;que mis días tejieron desde un día&lt;br /&gt;de la niñez. Al fin he descubierto&lt;br /&gt;la recóndita clave de mis años,&lt;br /&gt;la suerte de Francisco de Laprida,&lt;br /&gt;la letra que faltaba, la perfecta&lt;br /&gt;forma que supo Dios desde el principio.&lt;br /&gt;En el espejo de esta noche alcanzo&lt;br /&gt;mi insospechado rostro eterno. El círculo&lt;br /&gt;se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pisan mis pies la sombra de las lanzas&lt;br /&gt;que me buscan. Las befas de mi muerte,&lt;br /&gt;los jinetes, las crines, los caballos,&lt;br /&gt;se ciernen sobre mí... Ya el primer golpe,&lt;br /&gt;ya el duro hierro que me raja el pecho,&lt;br /&gt;el íntimo cuchillo en la garganta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-4551728812707910861?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/4551728812707910861/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=4551728812707910861&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4551728812707910861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4551728812707910861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/06/los-primeros-25-anos-sin-borges.html' title='Los primeros 25 años sin Borges'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-nXYGgAMGboY/TffgOr4GOtI/AAAAAAAAA_I/j835_Y5aMfY/s72-c/borges+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-2173124325409577978</id><published>2011-06-09T15:20:00.004-03:00</published><updated>2011-06-09T15:23:48.944-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><title type='text'>El Desaguadero/Número 9</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-CVphDg6ssPM/TfEOurkOVtI/AAAAAAAAA_A/JI3OXcTOuGY/s1600/bola+9.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="168" src="http://2.bp.blogspot.com/-CVphDg6ssPM/TfEOurkOVtI/AAAAAAAAA_A/JI3OXcTOuGY/s320/bola+9.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;ENTREVISTAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/02/entrevista-santiago-kovadloff.html"&gt;Entrevista a Santiago Kovadloff: &lt;/a&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;«Ese semblante de lo real al que llamamos poético»&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Fernando G. Toledo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;NOTAS Y ENSAYOS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/01/antes-y-despues-de-maria-elena-walsh.html"&gt;Antes y después de María Elena Walsh&lt;/a&gt;,&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Fernando G. Toledo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/03/sin-titulos-no-hay-paraiso.html"&gt;&lt;i&gt;Sin títulos no hay paraíso&lt;/i&gt;: a favor de los títulos en los poemas,&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Hernán Schillagi&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/03/tribulaciones-de-un-lector.html"&gt;&lt;i&gt;Tribulaciones de un lector,&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Sergio pereyra&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;LA HISTORIA DE UN POEMA&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/04/la-historia-de-un-poema-de-jorge.html"&gt;&lt;i&gt;Historia de un poema de Jorge Aulicino&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;INFORMES Y CRÓNICAS&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1489126816"&gt;&lt;i&gt;Una manta de poemas:&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Luciana Caamaño y Gabriela Bejerman en Mar del Plata&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;por Cecilia Restiffo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;EL VERSO LIBRE &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/02/dos-anos-de-el-desaguadero.html"&gt;&lt;i&gt;Dos años de El Desaguadero&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/04/recuerdo-de-matias-vernengo.html"&gt;&lt;i&gt;Recuerdo de Matías Vernengo,&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Hernán Schillagi&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-2173124325409577978?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/2173124325409577978/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=2173124325409577978&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2173124325409577978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2173124325409577978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/06/el-desaguaderonumero-9.html' title='El Desaguadero/Número 9'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-CVphDg6ssPM/TfEOurkOVtI/AAAAAAAAA_A/JI3OXcTOuGY/s72-c/bola+9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-3830679737168876619</id><published>2011-04-22T21:45:00.005-03:00</published><updated>2011-04-25T16:31:42.567-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verso libre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias y adelantos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><title type='text'>Recuerdo de Matías Vernengo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-IcZkfNcNI68/TbIhC9GrcFI/AAAAAAAAA-k/uee9JPCUuFY/s1600/mat%25C3%25ADas+vernengo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-IcZkfNcNI68/TbIhC9GrcFI/AAAAAAAAA-k/uee9JPCUuFY/s1600/mat%25C3%25ADas+vernengo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por&lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt; Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Semana Santa, pero de 2010; un poeta que había elegido el camino lento pero firme de las palabras, sin altisonancias ni luces de marquesinas, desapareció por un trágico accidente en las rutas argentinas para que sus poemas sean ahora los que hablen por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Matías Vernengo&lt;/b&gt;, nació en Buenos Aires en el año 1963. Alzó su voz poética por primera vez en 1994 con el poemario &lt;i&gt;El gesto que danza&lt;/i&gt; (Tercer Premio Municipal de Literatura Luis José de Tejeda 1993, Córdoba); sorprendió al jurado compuesto por Joaquín Giannuzzi, Santiago Sylvester y Jorge Boccanera con &lt;i&gt;El ojo y la cerradura&lt;/i&gt; (Mención especial del concurso 1999 de Ediciones del Dock). Luego mantuvo un silencio editorial de diez años -aunque con algunas colaboraciones en revistas como &lt;i&gt;Omero, Hablar de Poesía, Barataria&lt;/i&gt; y otras-, pero con un arduo trabajo en los poemas que integraría el magnífico y concentrado &lt;i&gt;Cuaderno Blanco&lt;/i&gt; (Alción Editora, 2009). En los últimos años se había trasladado a Cortaderas, San Luis, persiguiendo un sueño tan personal como literario. En la &lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2009/09/entrevista-matias-vernengo.html"&gt;entrevista &lt;/a&gt;que le hizo &lt;b&gt;Fernando G. Toledo&lt;/b&gt; para &lt;i&gt;El  Desaguadero&lt;/i&gt; nos decía: «…Tener la posibilidad de editar, colocar a la luz una obra, transformar un texto en un libro, es una tarea maravillosa. Desde que decidí mudarme de Buenos Aires y comenzar a vivir aquí, en San Luis, más precisamente en este pueblo, Cortaderas, ubicado a los pies de las Sierras de Comechingones, tuve la intención de generar desde aquí una editorial, y poder trabajar en conexión con Buenos Aires y también con otras localidades y provincias como Córdoba o Santiago del Estero o también Mendoza. Mi pequeña editorial se llama &lt;i&gt;La Volcada Libros&lt;/i&gt; y lleva el nombre de la casa en la que vivo, La Volcada, una casa que perteneció a mi familia, que a su vez tiene una tradición literaria […] Intento hacer, desde esta casona de adobe a los pies de las sierras, un lugar que sirva como centro, y continuar con la tarea de dedicarse a los libros, la lectura y la literatura…».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve el privilegio de conocer a Matías personalmente, sin embargo cruzamos varios &lt;i&gt;e-mails &lt;/i&gt;antes y después de la entrevista que le pedimos. Nos habíamos prometido vernos en algún verano con las sierras puntanas como escenario y mandarnos nuestros libros por correo. No pudo ser. Aunque él llegó a leer estas palabras que le escribí con toda sinceridad: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;«Tuve la inmensa suerte de encontrarme con &lt;i&gt;El ojo y la cerradura&lt;/i&gt; en una librería de Mar del Plata hace unos años. Estaba abajo de todo, lleno de polvo y olvido; pero con los brazos abiertos y los ojos atentos para que algún sediento lo hallara. &lt;br /&gt;Yo estaba encantado, porque también había conseguido allí &lt;i&gt;El cielo&lt;/i&gt; del mendocino &lt;b&gt;Raúl Silanes&lt;/b&gt;; obra que ganó en 1999 el premio de poesía "Del Dock". Vernengo, con ese delgado pero contundente libro, había obtenido la merecidísima primera mención y la consecuente publicación. &lt;br /&gt;Recuerdo que el autor de esta entrevista, Fernando, también estaba en la costa y le envié un &lt;i&gt;sms &lt;/i&gt;que decía algo así: ‘Estoy leyendo a un poeta que le ha encontrado una vuelta de tuerca a la poesía breve’. &lt;br /&gt;Cuando este año (por 2009) encontramos con Fernando, Cecilia Restiffo y yo el nuevo poemario de este poeta en la Feria del libro de Bs. As., creo que saltamos de alegría y nos abalanzamos sobre él. Bueno, debo confesar que fui yo el más alocado.&lt;br /&gt;Me parece que, en sus dos últimos libros, Matías Vernengo extrema el decir, condensa en pocos vocablos el grito y su desgarramiento. En &lt;i&gt;El ojo y la cerradura&lt;/i&gt; lo hace a través de la perversión; en &lt;i&gt;Cuaderno blanco&lt;/i&gt;, lo consigue con la tragedia (o la amenaza previa de lo trágico)…»&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matías me agradeció el comentario de este modo: «en serio, ese elogio hacia &lt;i&gt;Cuaderno blanco&lt;/i&gt; me lo llevo, y justifica tanto dolor. Ya sabemos, ‘oscuramente fuerte es la vida’, como dice un italiano. Y  hay algo aun peor que el canto de las sirenas, su silencio’, como dice el maestro K…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, Vernengo nos habló desde la contrición del dolor hecho poema, desde la rabiosa esperanza de los proyectos por realizar, desde una vigilia sostenida con uñas y dientes. Su poética lo deja bien en claro: «El poeta no duerme, escribe. Empuja a la inversa. Trabaja una materia ambigua: un recuerdo preciso, metálico, una incisión en el agua. Y sabe caer al caer la noche, y no caer…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #f1c232; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Algunos poemas de Matías Vernengo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;ANIMAL NOCTURNO&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es el ala su escritura, sino&lt;br /&gt;esa membrana que forma entre sus dedos&lt;br /&gt;el insomnio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ese ir y venir&lt;br /&gt;bajo los techos&lt;br /&gt;de un asunto privado,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ese casi dolor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ante una mínima&lt;br /&gt;insinuación&lt;br /&gt;de la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;El ojo y la cerradura&lt;/i&gt;, Buenos Aires, Ediciones del Dock, 1999&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;LA PESTAÑA POSTIZA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperadamente&lt;br /&gt;araña la madera del cajón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(la creyeron muerta,&lt;br /&gt;la enterraron con todas sus honras&lt;br /&gt;y maquillajes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera no hay nadie&lt;br /&gt;y la conciencia del mundo en ella&lt;br /&gt;vacila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insiste con las uñas&lt;br /&gt;con las rodillas&lt;br /&gt;los tacos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hasta que al fin el párpado izquierdo&lt;br /&gt;se pega al ojo para siempre&lt;br /&gt;y la pestaña postiza&lt;br /&gt;(como una mosca aplastada)&lt;br /&gt;queda en mitad&lt;br /&gt;de la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;El ojo y la cerradura&lt;/i&gt;, Buenos Aires, Ediciones del Dock, 1999&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;NO ALCANZA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No alcanza el atardecer en el valle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay aguiluchos amontonados&lt;br /&gt;sobre el cuerpo de una yegua alazana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existir es demasiado.&lt;br /&gt;Y no alcanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Cuaderno blanco&lt;/i&gt;, Alción Editora, 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;LAS MANOS&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyadas en la superficie fría,&lt;br /&gt;como flotando, las manos&lt;br /&gt;sobre el agua&lt;br /&gt;traen paisajes: los tallos&lt;br /&gt;altos y verdes&lt;br /&gt;y los penachos rubios&lt;br /&gt;de las cortaderas,&lt;br /&gt;las piedras grises y blancas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el cielo, como una vena azul&lt;br /&gt;que baja por la quebrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Cuaderno blanco&lt;/i&gt;, Alción Editora, 2009&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;LARGA NOCHE&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez es sólo eso,&lt;br /&gt;el tiempo, la existencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un patio con dos aljibes,&lt;br /&gt;los discos de Serú, los de Floyd,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y la espuma que se forma&lt;br /&gt;en la parte superior del vaso&lt;br /&gt;al echar coca en el fernet,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en una larga noche fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;La fragilidad&lt;/i&gt;, inédito&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-3830679737168876619?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/3830679737168876619/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=3830679737168876619&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3830679737168876619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3830679737168876619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/04/recuerdo-de-matias-vernengo.html' title='Recuerdo de Matías Vernengo'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-IcZkfNcNI68/TbIhC9GrcFI/AAAAAAAAA-k/uee9JPCUuFY/s72-c/mat%25C3%25ADas+vernengo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-8092546326187668557</id><published>2011-04-12T01:03:00.005-03:00</published><updated>2011-04-12T01:10:02.514-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La historia de un poema'/><title type='text'>La historia de un poema de Jorge Aulicino</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-SZfTVxNzOEc/TaPJ0QtWbxI/AAAAAAAAA-Y/o5WaNQM8s98/s1600/aulicino.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-SZfTVxNzOEc/TaPJ0QtWbxI/AAAAAAAAA-Y/o5WaNQM8s98/s400/aulicino.jpg" width="266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://viejosomoking.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Jorge Aulicino&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(&lt;i&gt;Especial para El Desaguadero&lt;/i&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que me resulta imposible referir cómo nace un poema. No es que quiera mantener el secreto profesional ni que intente alimentar mistificaciones respecto de la «creación». Es que lo único consciente en ese mecanismo suele ser un plan previo general; después, cada poema, y diría cada línea, nace de una forma inesperada. Me parece que responden, poemas y líneas, a cierto magnetismo que las palabras guardan entre sí, para cada uno, en un amplio diccionario en el que se mueven flotando en aguas inconscientes. Tampoco hablo del inconsciente freudiano, de una simbología que connota el trauma. Ni de otros arquetipos que no sean los individuales, ligados muy secretamente tal vez, y de manera muy tenue, a los arquetipos de Jung. Así pues, puedo decir que algunos libros fueron para mí planificados, en líneas generales, y en cierto modo inspirados por determinados hechos materiales o espirituales. Pero fueron trazando su derrotero dentro de ese plan general. Dicho de otro modo, en la lengua, como la recibimos desde que comenzamos a hablar, y sobre todo a leer, las palabras han adquirido por sí solas relaciones; han encontrado en el discurso literario universal un valor connotativo que es lo que intentamos trasmitir. Puedo en ese sentido recordar muy bien la intención de un libro mío, &lt;a href="http://viejosomoking.blogspot.com/2007/03/la-nada.html"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La nada&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, cómo surgió y a qué impulsos respondía. No podría decir cómo se tramó cada poema. Quiero decir, antes de seguir, que sin esa libertad del espíritu, nada surreal, no es posible la poesía. Sobre este libre fluir, y sobre la marcha, como se bate un hierro caliente, la inteligencia busca, rápidamente, la forma. La forma es rítmica y es semántica. Si pongo una palabra a primera vista caprichosa, poco dócil, en funcionamiento, cuanto más arbitraria es, más debe ser sometida a repetición, a funcionar en un determinado contexto, a mantener a la vez su carácter de mensaje encriptado y a convocar a las que connota o guardan una relación secreta con ella. Todo este fluir inconsciente debe ser reducido a claridad, como gustaba decir &lt;b&gt;Pavese&lt;/b&gt;. De ese modo trabajé en un poema de mi libro más reciente, &lt;i&gt;&lt;a href="http://viejosomoking.blogspot.com/2011/04/de-libro-del-engano-y-del-desengano-3.html"&gt;Libro del engaño y del desengaño&lt;/a&gt;,&lt;/i&gt; la palabra «crisantemo». A tal punto su aparición fue arbitraria, y de tal modo se me presentó como fetiche, que la obligué -y esto también de alguna forma intuitiva- a seguir jugando el papel de escapulario, de talismán, en todo el poema, que describe una situación muy concreta, vinculada a un paisaje urbano desaparecido: el de los antiguos cafés, y, en general, a todo el paisaje urbano de hace cuarenta años y más. &lt;i&gt;La nada&lt;/i&gt; respondió a la idea, y al impulso, de escribir una serie de poemas a la manera de fragmentos de un solo canto, que refiriera a todas las guerras y a diversas civilizaciones, movidas a la vez por la violencia más arcaica y por arrebatados deseos de gloria. Hubo allí un&lt;a href="http://www.fondosescritorio.net/wallpapers/Juegos/Age-Of-Empires-2/Age-Of-Empires-2-3wallpapers.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://www.fondosescritorio.net/wallpapers/Juegos/Age-Of-Empires-2/Age-Of-Empires-2-3wallpapers.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt; detonante secreto que fue un juego para PC, el &lt;i&gt;Age of Empire II&lt;/i&gt;. De eso se trataba: civilizaciones en movimiento, invasivas, creadoras y destructoras. Sin embargo, por una razón que desconozco, el primer poema de la serie refería a una guerra más bien del futuro. Lo que escribí primero surgió de una imaginería de películas del tipo &lt;i&gt;Terminator&lt;/i&gt;. Iniciada la serie, apareció un personaje que parecía ser el narrador, un lector de la &lt;i&gt;National Geographic&lt;/i&gt;, un ex soldado. El ex soldado, si bien parece ser contemporáneo, ya está marcado por la referencia futurista. La &lt;i&gt;National Geographic&lt;/i&gt; influyó en mi adolescencia y era aún mi presente. Todo el libro está atravesado por la pregunta ¿para qué las Galias? Y en lugar de las Galias podría ponerse cualquier otro objeto de conquista. Finalmente, puse esa pregunta en boca de un «speaker romano"», un personaje que había avizorado en alguna parte, tal vez en un comic, o en internet. Pero no era mi intención responder la demanda que el &lt;i&gt;speaker &lt;/i&gt;responde por sí solo, remitiendo al sentimiento heroico, o a la necesidad heroica. Mi intención era que todo el canto diera esa sensación de contigüidad de los tiempos que a mí me daba el &lt;i&gt;Age&lt;/i&gt;. Por ese camino seguí aún en &lt;a href="http://viejosomoking.blogspot.com/2010/07/cierta-dureza-en-la-sintaxis.html"&gt;&lt;i&gt;Cierta dureza en la sintaxis&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;. Puedo decir, entonces, cuál era el objeto del canto &lt;i&gt;La nada&lt;/i&gt; desde antes de escribir la primera línea. Por qué tal o cuál imagen apareció antes o después, es algo que no puedo responder, porque la escritura se produce en un estado de enrarecimiento tal que apenas podemos someterla al rigor del martillo para que se convierta en hierro duro, sin perder su calidad de objeto viviente, animado por espíritus.&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #f1c232; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Algunos poemas de «La nada»&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Primera parte&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1-¡Oh espíritus o ángeles caídos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras golpeaba la lluvia sobre los búnkers, Marisa,&lt;br /&gt;yo no pensaba en vos ni en los chicos. La verdad,&lt;br /&gt;tampoco pensaba si los rayos de aquel enemigo omnipresente&lt;br /&gt;me alcanzarían esa noche o la noche siguiente o cuándo.&lt;br /&gt;No pensaba en ustedes ni en mí, aunque puedas considerar&lt;br /&gt;una forma de egoísmo que pasara las horas deslumbrado&lt;br /&gt;por este fenómeno: los rayos, cuando atravesaban el cielo&lt;br /&gt;o caían sobre un edificio cercano y lo reducían a ceniza,&lt;br /&gt;iluminaban el paisaje con una claridad activa,&lt;br /&gt;como la que pocas veces se vislumbra en el fondo &lt;br /&gt;de un pensamiento; como la calidad del pensamiento&lt;br /&gt;cuando contiene la verdad desnuda y parpadeante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2-Diario&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo chance de convertirme en veterano de guerra.&lt;br /&gt;No daré vueltas con dos perros y mi capote por el parque:&lt;br /&gt;“Allá va aquél, el de las heridas, su cabeza una calabaza&lt;br /&gt;en la que suenan los silbidos agudos de los rayos gamma.&lt;br /&gt;Ahora tiene una antigua casa sobre el acantilado,&lt;br /&gt;le gusta la madera vieja y las cañerías que resuenan.”&lt;br /&gt;El paseo por el parque termina en el bar, toma&lt;br /&gt;una grapa y lee la National Geographic,&lt;br /&gt;los perros echados debajo de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de eso. La lucha no tendrá retorno.&lt;br /&gt;No nos esperan la muerte de lustrosos bronces,&lt;br /&gt;el panteón o la dulce vejez que reencanta el mundo.&lt;br /&gt;Los ojos echan raíces y el aliento mecánico no falla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3-Leyenda &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde, se tiran de espaldas sobre la tierra &lt;br /&gt;suturada por vetas de titanio&lt;br /&gt;y miran el cielo amarillo o violeta&lt;br /&gt;sobre el que vuelan pelícanos y flamencos.&lt;br /&gt;Las lagunas están repletas de líquidos pesados; &lt;br /&gt;más allá, las chapas de los viveros se oxidan, &lt;br /&gt;caídas unas sobre otras&lt;br /&gt;como un mazo de barajas desordenado.&lt;br /&gt;Es posible que la piedra del poder esté en la cabeza&lt;br /&gt;de uno de ellos, pero han pasado la vida ignorándolo.&lt;br /&gt;Por la noche, AZ14 sueña que desciende el ángel&lt;br /&gt;y le dice: “El paladín duerme cerca &lt;br /&gt;y despierta con el vientre hinchado;&lt;br /&gt;oís sus pedos en el pastizal cuando evacua, &lt;br /&gt;pero sería inútil que se lo dijeras; éste es el designio. &lt;br /&gt;Intrincada red los puso en contacto con la divinidad. &lt;br /&gt;Fueron dioses, y cuando ha llegado la Guerra del Libro &lt;br /&gt;piensan en la vida del próximo segundo &lt;br /&gt;e interrogan la oquedad del cielo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Segunda parte&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12-Roman speaker&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo encontrarías en el huerto y le preguntarías por tus denarios.&lt;br /&gt;Con voz contrita lo interrogarías por el devenir del hogar, la&lt;br /&gt;suerte de los críos, el pretor y el edil, la leche de cabra y el sofisma.&lt;br /&gt;¡Ah, miserable que agudiza el aura de la nada! Lo colgamos&lt;br /&gt;a tu vista porque no lo mereces. El vértigo, no la futilidad,&lt;br /&gt;es lo que no resistes. Retrocedes ante el arroyo y el cañón,&lt;br /&gt;temes el papel que se alza en el viento &lt;br /&gt;porque allí puede estar escrita tu sentencia.&lt;br /&gt;Has levantado templos, minaretes, oráculos y criptas&lt;br /&gt;para olvidar la creación, no para atravesarla con santo estoicismo.&lt;br /&gt;¿Para qué las Galias? ¿Para mejorar los abastecimientos?&lt;br /&gt;¿Para qué Bizancio o la corona del germano? &lt;br /&gt;Te espanta el oscuro fogón, el silencio de la vajilla, &lt;br /&gt;el manto del héroe si no está sembrado de migajas; &lt;br /&gt;temes la escasez de aceite como a un abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13-Roman speaker&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, frente al mar, mirando las chozas, alzando el palo recio&lt;br /&gt;con que partirías la frente de un buey, por un solo instante&lt;br /&gt;comprendiste el hormigueo del volcán. Es todo, todo, nada&lt;br /&gt;más que eso, lo que la vida te ofrece para que calle en tu tumba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-8092546326187668557?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/8092546326187668557/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=8092546326187668557&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/8092546326187668557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/8092546326187668557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/04/la-historia-de-un-poema-de-jorge.html' title='La historia de un poema de Jorge Aulicino'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-SZfTVxNzOEc/TaPJ0QtWbxI/AAAAAAAAA-Y/o5WaNQM8s98/s72-c/aulicino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-7472037504578253240</id><published>2011-03-20T20:50:00.001-03:00</published><updated>2011-03-20T20:52:09.073-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>Tribulaciones de un lector</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-jGC-cxAPogo/TYaSx_85fTI/AAAAAAAAA9Q/veT6NtPZ4sU/s1600/tribulaciones.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="303" src="http://1.bp.blogspot.com/-jGC-cxAPogo/TYaSx_85fTI/AAAAAAAAA9Q/veT6NtPZ4sU/s400/tribulaciones.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por&lt;b&gt; &lt;a href="http://planetasergio.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Sergio Pereyra&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo he hecho. He leído. Todo el día he leído. Las horas de la mañana se escurrieron mientras, cual &lt;i&gt;voyeur&lt;/i&gt;, husmeaba el cadáver del amor que las palabras de una mujer se empeñan en revivir. En tanto, el aturdimiento de la siesta me sorprendió oyendo el verso poderoso, concentrado, inteligente que otra mujer usa como un arma en sus batallas éticas, en sus batallas estéticas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas horas&lt;b&gt; &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idea_Vilari%C3%B1o"&gt;Idea Vilariño &lt;/a&gt;&lt;/b&gt;y &lt;a href="http://amediavoz.com/bignozzi.htm"&gt;&lt;b&gt;Juana Bignozzi&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, que de ellas se trata, han sido para mí más nítidas que los muebles que me rodean. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-x_ixNXlPTj4/TYaOsWKGfuI/AAAAAAAAA8w/esNkrfjp3f4/s1600/idea%2Bvilari%25C3%25B1o.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="181" src="http://4.bp.blogspot.com/-x_ixNXlPTj4/TYaOsWKGfuI/AAAAAAAAA8w/esNkrfjp3f4/s200/idea%2Bvilari%25C3%25B1o.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Idea &lt;/b&gt;que escribe cartas a un hombre sin importarle que ya no esté o que no se acuerde. Ella igual va enajenada por la casa apagando las luces, guardando los vestidos, pensando en él, sin dejarlo caer, anhelándolo, amándolo, diciéndole querido.  Ella igual compara su recuerdo con el círculo que en la arena dibuja el leve junco. Idea, que aunque escriba, piense, lea, aunque traduzca veinte páginas u oiga el informativo, y vuelva a escribir y escribir, al final solo tiene en mente saber dónde está ese que ya no la abrazará como aquella noche, ese al que no volverá a tocar ni verá morir. Tan intensa Idea, tan apasionada. Y sin embargo no se engaña: sabe que a pesar de los versos de los hombres, el amor es solo sueño, glándulas, locura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-7Fke5dF_a7k/TYaQT_FD3KI/AAAAAAAAA9I/gO0v6vZa0t0/s1600/juana%2Bbigozzi.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="133" src="http://3.bp.blogspot.com/-7Fke5dF_a7k/TYaQT_FD3KI/AAAAAAAAA9I/gO0v6vZa0t0/s200/juana%2Bbigozzi.jpeg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Juana &lt;/b&gt;interesada en novios, poetas, revistas de opinión, secretarios de barrio, amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana. Juana que aunque con la edad está cada vez más enojada con los cultos pensadores que han confundido la ideología con las ciencias aplicadas, la ética con el espontaneísmo,  el arte con la habilidad manual y la lucha de clases con la renovación de generaciones, no se da por vencida y, minuto a minuto, recuerda que no debe quebrantarse el frente interno, aunque ya ese frente solo sean su memoria y su soledad.  Porque pese a no creer en una poesía para impresionar con grandes, imposibles olvidos que no llegan, o esas frases de tengo para poco, esta Juana de hoy, la que rememora a la otra, la joven que escribía de noche en su Saavedra natal, se obstina en dejar una palabra que ampare a alguien  en las tardes inhóspitas de recuerdos, una palabra que ayude a salir de un universo de horizonte cerrado, porque Juana ha empezado a sentir gusto por la vida en serio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi desdicha entonces, la de un lector (¿la de todos?), estalla entrada la tarde al salir a la calle y encontrarme con eso que llaman «realidad», que para mortificarme adopta rostros diversos, vulgares todos, empapados de la tontería de su pequeño poder. ¿Será que soy uno de esos hombres que, según &lt;b&gt;T.S. Eliot&lt;/b&gt;, no soportan demasiada realidad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quisiera que estas situaciones no me hallaran tan sin defensas, que la poesía, ese prisma a través del cual miro el mundo, fuera el instrumento adecuado para capear los temporales que día a día se desploman sobre mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;POEMAS DE IDEA VILARIÑO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lo que siento por ti es tan difícil...&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que siento por ti es tan difícil.&lt;br /&gt;No es de rosas abriéndose en el aire,&lt;br /&gt;es de rosas abriéndose en el agua.&lt;br /&gt;Lo que siento por ti. Esto que rueda &lt;br /&gt;o se quiebra con tantos gestos tuyos&lt;br /&gt;o que con tus palabras despedazas &lt;br /&gt;y que luego incorporas en un gesto&lt;br /&gt;y me invade en las horas amarillas&lt;br /&gt;y me deja una dulce sed doblada.&lt;br /&gt;Lo que siento por ti, tan doloroso&lt;br /&gt;como pobre luz de las estrellas&lt;br /&gt;que llega dolorida y fatigada.&lt;br /&gt;Lo que siento por ti, y que sin embargo&lt;br /&gt;anda tanto que a veces no te llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Mediodía&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transparentes los aires, transparentes&lt;br /&gt;la hoz de la mañana,&lt;br /&gt;los blancos montes tibios, los gestos de las olas,&lt;br /&gt;todo ese mar, todo ese mar que cumple&lt;br /&gt;su profunda tarea,&lt;br /&gt;el mar ensimismado,&lt;br /&gt;el mar, a esa hora de miel en que el instinto&lt;br /&gt;zumba como una abeja somnolienta...&lt;br /&gt;Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,&lt;br /&gt;Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,&lt;br /&gt;vastas arenas pálidas.&lt;br /&gt;Transparentes los aires, transparentes&lt;br /&gt;las voces, el silencio.&lt;br /&gt;A orillas del amor, del mar, de la mañana,&lt;br /&gt;en la arena caliente, temblante de blancura,&lt;br /&gt;cada uno es un fruto madurando su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto...&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,&lt;br /&gt;sino darse y tomar perdida, ingenuamente,&lt;br /&gt;tal vez pude elegir, o necesariamente,&lt;br /&gt;tenía que pedir sentido a toda cosa.&lt;br /&gt;Tal vez no fue vivir este estar silenciosa&lt;br /&gt;y despiadadamente al borde de la angustia&lt;br /&gt;y este terco sentir debajo de su música&lt;br /&gt;un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.&lt;br /&gt;Tal vez debí quedarme en los amores quietos&lt;br /&gt;que podrían llenar mi vida con un nombre&lt;br /&gt;en vez de buscar al evadido del hombre,&lt;br /&gt;despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.&lt;br /&gt;Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.&lt;br /&gt;sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.&lt;br /&gt;Tal vez pude subir como una flor ardiente&lt;br /&gt;o tener un profundo destino de semilla&lt;br /&gt;en vez de esta terrible lucidez amarilla&lt;br /&gt;y de este estar de estatua con los ojos vacíos.&lt;br /&gt;Tal vez pude doblar este destino mío&lt;br /&gt;en música inefable. O necesariamente... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;POEMAS DE JUANA BIGNOZZI &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Soy una mujer sin problemas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos lo saben &lt;br /&gt;y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches. &lt;br /&gt;Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo &lt;br /&gt;y me produce estremecimientos, insomnio, soledad &lt;br /&gt;porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin &lt;br /&gt;dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida &lt;br /&gt;que no entra en mis planes. &lt;br /&gt;Sin embargo yo sueño por las noches &lt;br /&gt;con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme; &lt;br /&gt;yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora &lt;br /&gt;me habla amigablemente del resto del mundo &lt;br /&gt;y de mis múltiples amores, tan simpáticos &lt;br /&gt;tan apropiados como tema de conversación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era fácil quedarme sola brillante intocable en mi agresividad &lt;br /&gt;tirar los pedazos que aún valían entre gente conocida &lt;br /&gt;cartas prestigiosas de desprestigiados &lt;br /&gt;disimular el paso de los años &lt;br /&gt;su asqueroso pelo infiltrado &lt;br /&gt;con frasecitas jactanciosas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pagar la buena conciencia con reuniones de seudo peligrosos &lt;br /&gt;dedicarme a la solidaridad difusa &lt;br /&gt;era tanto más fácil &lt;br /&gt;que entrar a patadas en esta turbia y compleja realidad &lt;br /&gt;si toda vida es un reemplazo y no existe el lugar en blanco &lt;br /&gt;el sueño de estar a la vuelta de esta historia &lt;br /&gt;con aquellos viejos ácratas revolucionarios principios &lt;br /&gt;es el crujido de la muñeca de madera en la noche &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;abandonen la hermosa escena familiar &lt;br /&gt;no hablen más de un ciego retrato en colores &lt;br /&gt;sobre él ha caído una permanencia &lt;br /&gt;la de la sangre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;después de décadas vos me anunciarás mi muerte&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el día que dejes de hablarme de manera irónica &lt;br /&gt;seca y un poco desatendida &lt;br /&gt;sabré que me estoy muriendo&lt;br /&gt;el día que dejes de decirme &lt;br /&gt;por favor se habla con el subjuntivo lo has olvidado&lt;br /&gt;no se viste uno con flores y rayas &lt;br /&gt;no se sale así a la calle&lt;br /&gt;ese día seré conmovedora &lt;br /&gt;digna de piedad &lt;br /&gt;y toda forma de felicidad habrá desaparecido&lt;br /&gt;el día que me disculpes cualquier&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-7472037504578253240?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/7472037504578253240/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=7472037504578253240&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/7472037504578253240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/7472037504578253240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/03/tribulaciones-de-un-lector.html' title='Tribulaciones de un lector'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-jGC-cxAPogo/TYaSx_85fTI/AAAAAAAAA9Q/veT6NtPZ4sU/s72-c/tribulaciones.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-1580294702317067095</id><published>2011-03-04T18:16:00.012-03:00</published><updated>2011-03-05T13:15:18.674-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>Sin títulos no hay paraíso</title><content type='html'>&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;A favor de los títulos en los poemas&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Xt-3Nt-TfvU/TXJhegGUUoI/AAAAAAAAA8g/ck5ShtITtPc/s1600/Titulares%2Bpoes%25C3%25ADa%2Bdecapitada.jpg" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="295" width="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-Xt-3Nt-TfvU/TXJhegGUUoI/AAAAAAAAA8g/ck5ShtITtPc/s400/Titulares%2Bpoes%25C3%25ADa%2Bdecapitada.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-v1u-hby76_8/TXFWRTbvLnI/AAAAAAAAA8I/X96593TIiKE/s1600/Titulares+poes%25C3%25ADa+decapitada.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Hernán Schillagi&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una época donde la gélida tecnología nos permite comprimir información -visual, acústica y gráfica- para poder salir por las calles de la ciudad con la discografía completa de &lt;b&gt;Pink Floyd&lt;/b&gt;, o hasta con&lt;i&gt;  El Quijote &lt;/i&gt;en un artefacto del tamaño de una chaucha; un nuevo fenómeno está sucediendo en cuanto a la identificación de las obras: la pereza de no titular los discos, las canciones y -teníamos que llegar vivos para esto- también los poemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo, un adolescente tardío salta de carpeta en carpeta, de &lt;i&gt;track &lt;/i&gt;en &lt;i&gt;track &lt;/i&gt;y, mientras chequea la actualización del &lt;i&gt;twytter&lt;/i&gt;, da lo mismo don Chicho que San Martín, como atizaba &lt;b&gt;Discépolo &lt;/b&gt;en &lt;i&gt;Cambalache&lt;/i&gt;. Por lo tanto, contrario a lo que se piensa, es cada vez más habitual encontrar esta «no-práctica» en los blogs de poesía, donde los poetas digitales cuelgan sus escritos en verso sin un título que los encabece. ¿Revolución contra la nobleza de los títulos? Me permito pensar que a muchos ni se les cruza la idea de que al otro lado de la pantalla hay un receptor ansioso de contar con todos los estímulos posibles.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es más llamativo todavía, abrir hoy un libro y que, luego de leer cinco o seis poemas rotulados, aparezca un grupo de versos decapitados. Diez o quince líneas abandonadas al blanco baldío de la hoja. Entonces, el paciente lector de poesía -y vale recordar que no abunda- debe reformular su modo de lectura ante semejante holgazanería creativa. Es decir, se siente expulsado del paraíso profano que supone leer un poemario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-DMqk7Nq_gyY/TXFY0EPMtxI/AAAAAAAAA8M/lfrzQCUEcjA/s1600/morabito.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh6.googleusercontent.com/-DMqk7Nq_gyY/TXFY0EPMtxI/AAAAAAAAA8M/lfrzQCUEcjA/s1600/morabito.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hablo de los títulos porque hace un tiempo, el escritor &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Fabio_Morabito"&gt;&lt;b&gt;Fabio Morábito&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; redactó una columna titulada &lt;i&gt;Contra los títulos&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1]&lt;/span&gt;, donde se despacha sin piedad sobre «la innecesaria manía de titular los poemas». Trata a los títulos como si fueran una «extraña anomalía de lectura» de su parte, ya que siempre se los olvida. Los tilda de poco esclarecedores, inútiles y hasta de una formalidad. No conforme, se lanza también contra los epígrafes en los poemas, porque los considera «elementos decorativos y, lo mismo que los títulos, un mero preámbulo para aclararse la garganta…» Pues, como todo buen ensayo, este breve texto del poeta italiano residente en México me generó varios cuestionamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-sV4OF5HQbtY/TXFZDRLhrAI/AAAAAAAAA8Q/OkjkLzbWmyI/s1600/Juarroz+poesia+vertical.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="https://lh4.googleusercontent.com/-sV4OF5HQbtY/TXFZDRLhrAI/AAAAAAAAA8Q/OkjkLzbWmyI/s200/Juarroz+poesia+vertical.jpg" width="125" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Todo poema tiene título.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; Es casi impensado hallar un libro impreso sin nombre alguno. Recorrer con la mirada un anaquel de libros, leer los nombres de cada lomo hasta que aparece uno de ellos completamente en blanco resulta angustiante. Mezquindades de la editorial, me dirán. Aunque sí es muy común toparse con poemarios enteros que tienen los textos sin titular. Poemas que aparecen numerados, o con un asterisco, o hasta sin nada. Aquí Morábito asesta casi con razón: «La poesía sigue siendo en buena medida un arte oral […] los títulos son mudos por naturaleza…» En los cuentos pasa lo mismo con respecto a la oralidad, y no exagero si digo que no existen casi relatos sin nombre. No obstante, recuerdo la &lt;i&gt;Poesía Vertical&lt;/i&gt; de &lt;b&gt;Roberto Juarroz&lt;/b&gt; y sus sucesivos tomos. Un ejemplo extremo donde el autor elige un único nombre para toda su obra y para todas las piezas que la integran. Esos poemas, entonces, sí tienen un título. Pero cuando ya vamos leyendo la &lt;i&gt;Novena &lt;/i&gt;o la &lt;i&gt;Décima Poesía Vertical&lt;/i&gt; pedimos a gritos, como Dante extraviado en el medio de la selva oscura, a un Virgilio que nos guíe un poco en tanta maraña verbal y numérica. Para el caso, si un título es mudo, el poema sin él comienza a tener problemas de disfonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Vox populi. &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;Ante la falta de títulos, los lectores -y también los críticos- han ido creando anticuerpos ingeniosos, ganchos para no caerse en el aljibe sin fondo del silencio. Son evidentes e inevitables las históricas «soluciones» formales en las «Coplas» de &lt;b&gt;Manrique&lt;/b&gt;, las «Églogas» de &lt;b&gt;Garcilaso &lt;/b&gt;y las «Rimas» de &lt;b&gt;Bécquer&lt;/b&gt;. Me imagino a los amigos del inolvidable Gustavo Adolfo resolviendo cándidamente qué hacer,&lt;i&gt; post mortem&lt;/i&gt;, con las más de 80 «rimas» dispersas. Además, ¿alguien puede negar, más allá del arbitrario número, que su rima más famosa no se llama «Volverán las oscuras golondrinas»?&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] &lt;/span&gt;Es allí donde los lectores comunes imponen su voz. Hablan sin consultarle a &lt;b&gt;José Hernández&lt;/b&gt; de la «Ida del Martín Fierro» para referirse a la primera parte de la obra en consecuencia con «La vuelta». &lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #f1c232;"&gt;Concentración máxima. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; De todos los géneros, la poesía se destaca por la brevedad de su discurso, por concentrar en un puñado de palabras todo un mundo de significados. Cualquiera puede leer un par de veces en su vida &lt;i&gt;La guerra y la paz&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Bomarzo &lt;/i&gt;sin necesidad de revisitar esas páginas en su totalidad; pero un poema tiene la capacidad proteica de decirnos algo nuevo y sorprendernos en las diferentes etapas de nuestra vida. Modestamente, todo poema concentra a toda la poesía. Como dice &lt;b&gt;Víctor Redondo&lt;/b&gt; en una entrevista: «El poeta tiene que sacar el mayor jugo posible de la menor cantidad de palabras; en ese sentido, debe leer como el más inteligente de los lectores…»&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[3] &lt;/span&gt;Por lo tanto, el nombre de un poema sería la expresión máxima de esa síntesis. Los más sagaces poetas utilizan el título como si fuera algo inseparable del resto; a veces el título contradice lo dicho, a veces abre puertas insospechadas y, en las mejores ocasiones, funciona como un primer verso autónomo que se potencia con la lectura de los demás. Es el caso de este poema del español &lt;b&gt;José Agustín Goytisolo&lt;/b&gt;:&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;ÉXITO DE UN POEMA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribiste un poema a fin de cautivar&lt;br /&gt;a una muchacha y el resultado fue&lt;br /&gt;que la muchacha se enamoró perdidamente&lt;br /&gt;del mensajero que le entregó el poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en &lt;i&gt;Palabras para Julia y otros poemas &lt;/i&gt;(Plaza &amp;amp; Janés, 1997)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;M´hijo el pueta.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; Es cierto que muchos poetas utilizan los epígrafes como un elemento de adorno. Es más, que los colocan en una esquina superior del poema como los petulantes padres amuran la chapa de su «hijo el dotor» junto a la puerta. Inseguridad y mucho esnobismo de algunos «puetas» que necesitan darse a conocer a través de la voz prestigiosa de otros, tal vez. «Sufren de &lt;i&gt;para-citología&lt;/i&gt;», me dice una amiga escritora. Es injusto que Morábito los compare con los títulos, ya que estos son distintivos del poema como el nombre de una persona o de un lugar. Así y todo, un sincero y pertinente epígrafe -muy de vez en cuando- demuestra que el poeta está dispuesto a dialogar con otros, propone a los lectores que hagan &lt;i&gt;links &lt;/i&gt;analógicos hacia los autores que lo han deslumbrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-Y0F9gRXubk4/TXGTCPUwKzI/AAAAAAAAA8U/s3AoeIql49c/s1600/seven+poster+cartel.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="https://lh6.googleusercontent.com/-Y0F9gRXubk4/TXGTCPUwKzI/AAAAAAAAA8U/s3AoeIql49c/s200/seven+poster+cartel.jpg" width="135" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #f1c232;"&gt;Pecado capital. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;De todos los vicios condenatorios, se dice que la pereza es el peor, debido a que genera otros pecados. No es que me sienta Brad Pitt y Morgan Freeman persiguiendo a un asesino, sin embargo sospecho que más de un poeta rotula deficientemente un poema o prescinde de los títulos por flojera. Admiro los poemarios que proponen una serie de poemas numerados -o no- a partir de un solo nombre, siempre y cuando sostengan la idea motriz de principio a fin. Por el contrario, la miscelánea implica indefectiblemente la titulación de los textos; el poema se encuentra dentro de un alucinante revoltijo de ideas, ritmos, emociones y temas donde el lector realiza una lectura &lt;i&gt;random&lt;/i&gt;, un paseo aleatorio y a los saltos por las páginas del libro. Entonces se hace necesario encontrar carteles en la ruta poética, señales de una causa más que personal, parafraseando a &lt;b&gt;Joaquín Giannuzzi&lt;/b&gt;. Desalienta chocarse en el camino con poemas que repiten el primer verso como título, encontrarse además con los que al azar eligieron una sola palabra perdida entre el texto, como también resulta una neblina impenetrable aquellos que impíamente los borran de la cabeza del poema.  Invito a hojear los libros de cualquier biblioteca y los ejemplos ilustres y desconocidos estarán de sobra. Hacia el final, Fabio Morábito arremete: «Ponerle el título es delatar el hecho oprobioso de que volvimos la cabeza en algún momento para, justamente, ponerle un título, siendo que lo propio de un poema es no volver nunca la cabeza y solo admitir un camino hacia delante…». ¿No será -digo- un hecho más vergonzoso olvidarse de los lectores en medio del caos sin mirar para atrás, como un Lot hipermoderno escapando de Sodoma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Sin etiqueta. &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;Para mi sorpresa, me encontré unos meses después de leer la opinión de Morábito con una entrevista&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[4]&lt;/span&gt; donde el escritor sacude otra vez a los títulos con obsesión: «Los títulos, por un lado, no tienen mayor importancia. Hay que ser sinceros. Creo que les importan más a los editores que a los escritores. No es que el escritor viva con el título metido en la cabeza. Yo casi siempre los encuentro al final, y de una manera muy azarosa. Por ejemplo, &lt;i&gt;La lenta furia&lt;/i&gt;, tenía dos o tres títulos, y de repente apareció, pero todavía no sé si tiene que ver realmente con lo que escribí…» Sería interesante que los lectores -tan dejados de lado por el autor- encontraran también la relación entre el nombre y el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el arduo trabajo del poeta entraña otra cosa más importante. Escribir poesía es una lucha constante y lúcida con el lenguaje. Aunque vemos, por ejemplo, cómo &lt;b&gt;Santiago Sylvester&lt;/b&gt; ha reparado -en el fragor del combate- en los lectores. Ante la pregunta de por qué los títulos de su último libro, &lt;i&gt;El reloj biológico&lt;/i&gt;, están entre paréntesis responde: «Es que no son tanto títulos como ‘indicaciones de lectura’. El hecho de que hubiera un tema general hacía que no tuviera sentido poner títulos, pero sí ‘orientar’.»&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[5] &lt;/span&gt;Orientar sugiere, por tanto, guiar sin imposiciones. En una hermosa carta/poema a &lt;b&gt;Álvaro Mutis&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[6]&lt;/span&gt;, el poeta y crítico &lt;b&gt;Alfredo Veiravé&lt;/b&gt; reflexiona risueñamente sobre la escritura de su nuevo libro: «No quiero exagerar sobre los/ nombres pero/ en verdad, el título es un rótulo un símbolo un signo/ una señal en el camino que debe indicar la dirección del viento/ al caminante para que no se extravíe en sus alucinaciones…» Por lo tanto, la guerra de guerrillas con las palabras supone ganar de vez en cuando alguna que otra batalla, que se traduce en el cuerpo del poema. Pero, una vez enfriadas las armas, aún quedarán las negociaciones diplomáticas con los títulos que pueden convertir ese pequeño y anhelado triunfo, en nada.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #f1c232;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Fabio Morábito, en &lt;i&gt;Suplemento Ñ&lt;/i&gt; de Clarín (30/04/2010)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] Llama al menos la atención que, en vida, Bécquer publicara en periódicos de la época una docena de sus «Rimas» y que más de una vez las presentase con un título. Como pasa con la rima 29 (&lt;i&gt;Imitación de Byron&lt;/i&gt;), la 33 (&lt;i&gt;Dos en uno&lt;/i&gt;), la 45 (&lt;i&gt;Melodías&lt;/i&gt;), la 56 (&lt;i&gt;Al amanecer&lt;/i&gt;), entre otras. Me he guiado por el Estudio Preliminar y  las Notas de Ivonne Bordelois y María Silvia Delpy en &lt;i&gt;Rimas&lt;/i&gt;, Gustavo Adolfo Bécquer, ed. Kapelusz, Buenos Aires 1969.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[3]Entrevista de Marcelo Di Marco a Víctor Redondo, en &lt;i&gt;Hacer el Verso, apuntes, ejemplos y prácticas para escribir poesía&lt;/i&gt;, ed.  Sudamericana, 2009.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[4] &lt;a href="http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/ficcion/Fabio_Morabito-Eterna_Cadencia_0_366563595.html"&gt;Entrevista &lt;/a&gt;de Franco Torchia a Fabio Morábito para el &lt;i&gt;Suplemento Ñ&lt;/i&gt; de Clarín (05/11/2010)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[5] &lt;a href="http://www.diariouno.com.ar/edimpresa/2008/02/17/nota173053.html"&gt;Entrevista &lt;/a&gt;de Fernando G. Toledo a Santiago Sylvester para el &lt;i&gt;Suplemento Escenario&lt;/i&gt;, Diario Uno (17/02/2008)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[6] &lt;i&gt;Carta a Álvaro Mutis bajo el cielo de México&lt;/i&gt;, de Alfredo Veiravé, en &lt;i&gt;Laboratorio central&lt;/i&gt;, ed. Sudamericana, 1991.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-1580294702317067095?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/1580294702317067095/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=1580294702317067095&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1580294702317067095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1580294702317067095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/03/sin-titulos-no-hay-paraiso.html' title='Sin títulos no hay paraíso'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Xt-3Nt-TfvU/TXJhegGUUoI/AAAAAAAAA8g/ck5ShtITtPc/s72-c/Titulares%2Bpoes%25C3%25ADa%2Bdecapitada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-2085696778872389951</id><published>2011-02-21T19:04:00.004-03:00</published><updated>2011-03-08T19:35:28.209-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verso libre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los redactores'/><title type='text'>Dos años de El Desaguadero</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-LORyQC3VyeA/TWKZrPOAs2I/AAAAAAAAA7g/uLxUd9V0oKs/s1600/desaguaniversario.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="136" src="http://2.bp.blogspot.com/-LORyQC3VyeA/TWKZrPOAs2I/AAAAAAAAA7g/uLxUd9V0oKs/s400/desaguaniversario.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En otro febrero, pero de 2009, aparecía el primer&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2009/02/un-hotel-que-nos-mira.html"&gt; artículo/post &lt;/a&gt;de un espacio anfibio entre la revista y el blog: &lt;b&gt;&lt;i&gt;El Desaguadero&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, donde confluyen la nueva poesía y la reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo para que se sumara, como un torrente incontrolable, el agua de otras voces que llegaban de distintos lugares de Mendoza y el resto del país. Poetas que nos descubrieron las historias de sus poemas, que nos ofrecieron respuestas meditadas y comprometidas, que se atrevieron a mostrarnos sus momentos, sus lugares y sus poéticas con el impulso eléctrico de un íntimo haiku. Como también aparecieron los lectores/cómplices, los lectores/críticos, los lectores/faros que hacen de todo lo escrito una tarea tan desafiante como placentera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, a nuestro pequeño y constante aporte crítico y de difusión, queríamos agregarle un festejo que le hiciera honor al lema «Un blog de poesía escrito por poetas». Los Desaguaderos, agradecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;para Carlos Levy, nuestro padrino más que poético.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Sergio Pereyra&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: left;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Jnp5D4MuPf4/TWKZ4KnFpjI/AAAAAAAAA7k/Yb2HfT8c85Y/s1600/sergio.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://2.bp.blogspot.com/-Jnp5D4MuPf4/TWKZ4KnFpjI/AAAAAAAAA7k/Yb2HfT8c85Y/s200/sergio.jpeg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Como quien busca una respuesta&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sintagma dulce de leche en mi boca&lt;br /&gt;en una heladería&lt;br /&gt;fue el primer indicio&lt;br /&gt;pues en mi infancia era tu sabor favorito&lt;br /&gt;un sabor de viejos de treinta y pico&lt;br /&gt;los mismos treinta y pico ahora míos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ese nombre dulcísimo por gusto repetido&lt;br /&gt;levantó la compuerta tras la cual&lt;br /&gt;como toros de lidia arremetieron&lt;br /&gt;las primeras canas sobre las orejas&lt;br /&gt;el amarillo del tabaco en los dientes&lt;br /&gt;cierta prominencia abdominal&lt;br /&gt;que de un modo más evidente que la sangre en las venas&lt;br /&gt;ligan mi vida a la tuya&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu vida&lt;br /&gt;de donde escapé con una mochila&lt;br /&gt;cargada de lorcas y cernudas&lt;br /&gt;y a la que sin querer regreso&lt;br /&gt;como quien busca una respuesta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu vida&lt;br /&gt;sus dudas sus juegos sus amores&lt;br /&gt;por mí desconocidos&lt;br /&gt;prolongados en mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu vida&lt;br /&gt;tan ajena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu vida&lt;br /&gt;tan mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;del libro &lt;i&gt;Un objeto transparente&lt;/i&gt; (inédito)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Cecilia Restiffo&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-lnVQiKQTslc/TWKaCsK-0CI/AAAAAAAAA7o/7t2ZbS5Oh2c/s1600/Cecilia+2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-lnVQiKQTslc/TWKaCsK-0CI/AAAAAAAAA7o/7t2ZbS5Oh2c/s200/Cecilia+2.jpg" width="156" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Clavel&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;—Cada pliegue de tu vuelo&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;se deshace en la infancia.—&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He cruzado la bóveda abandonada&lt;br /&gt;y salto a la mañana de un enero sofocante&lt;br /&gt;la búsqueda empezó hace algunos años&lt;br /&gt;cuando todo podía decirse sin remordimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pruebo ya sin esperanza que su boca pronuncie el crimen,&lt;br /&gt;y sin embargo no obtengo respuesta ni desesperación&lt;br /&gt;“sólo el lazo obtiene la verdad” y esa certeza es otra angustia&lt;br /&gt;a la que debo escapar para seguir creyendo&lt;br /&gt;vuelo otra vez intentando alcanzar el pájaro invisible&lt;br /&gt;que me espía desde su propia pesadilla&lt;br /&gt;las balas golpean el oro invencible de dos estrellas rojas&lt;br /&gt;que trazan el recorrido de la cobardía&lt;br /&gt;es otro día más que, piadoso, se escabulle por los techos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este secreto fragmenta la sombra&lt;br /&gt;que desde el fondo de la casa mira distante,&lt;br /&gt;nunca podré abandonar lo que soy&lt;br /&gt;un deseo nacido de los sueños ajenos&lt;br /&gt;de la sed de justicia, a veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giro, giro y giro sobre mis posibilidades&lt;br /&gt;esto queda: un pedazo de una idea fugaz&lt;br /&gt;hecha de cinta y luces de neón,&lt;br /&gt;que guardan en una caja de utilería&lt;br /&gt;en el último estante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;para mi primera heroína, por su maravilla&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;del libro &lt;i&gt;Casa de flores&lt;/i&gt; (inédito)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Fernando G. Toledo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-hugX71gaSz8/TWLeSnig_2I/AAAAAAAADYs/fLpixTa2QBA/s1600/toledo%2Bbiblioteca.jpg" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576263700070858594" src="http://3.bp.blogspot.com/-hugX71gaSz8/TWLeSnig_2I/AAAAAAAADYs/fLpixTa2QBA/s200/toledo%2Bbiblioteca.jpg" style="float: left; height: 150px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 200px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ffcc00; font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ffcc00; font-weight: bold;"&gt; Gesto en el universo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abundancia sideral del mundo allá afuera&lt;br /&gt;No parece bastarme por sí misma: busco&lt;br /&gt;Entre toda esa madeja algo que volcar&lt;br /&gt;En un poema Pero un perro se hace oír a lo lejos&lt;br /&gt;Resolviendo antes que yo sus asuntos&lt;br /&gt;Y pienso en esto que ahora&lt;br /&gt;Voy a poner por escrito:&lt;br /&gt;Un ladrido como un acto reflejo&lt;br /&gt;Contra algo que se mueve en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;del libro &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small; font-style: italic;"&gt;Mortal en la noche &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(inédito)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt; Paula Seufferheld&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AgJzPxJoIrA/TWKbY09ZWCI/AAAAAAAAA70/hWEceCvmB6I/s1600/paula.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/-AgJzPxJoIrA/TWKbY09ZWCI/AAAAAAAAA70/hWEceCvmB6I/s200/paula.jpeg" width="139" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Primitiva&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una música desconocida que se filtra&lt;br /&gt;en espacios que no habita el viento.&lt;br /&gt;De pronto una telaraña de ventanas&lt;br /&gt;decide romperse a la noche y a su melodía.&lt;br /&gt;En ese instante un enjambre de cuerpos&lt;br /&gt;que fatigan cuartos gastados&lt;br /&gt;comienza una danza de saltos sin red.&lt;br /&gt;El movimiento destruye la palabra&lt;br /&gt;y su cárcel: el crepitar de los pájaros&lt;br /&gt;vuelve a ser un signo en la oscuridad.&lt;br /&gt;El baile continúa rodando por las escaleras&lt;br /&gt;para derretirse en veredas sorprendidas.&lt;br /&gt;Hombres y mujeres sin voz&lt;br /&gt;se amarran para besarse y mirarse:&lt;br /&gt;no hay preguntas y la certeza abre ojos húmedos.&lt;br /&gt;Los niños trepan postes en cada esquina&lt;br /&gt;y dibujan palotes sobre el nombre de las calles.&lt;br /&gt;El ritmo cesa y la música quiebra cristales en otra parte.&lt;br /&gt;Acaba la crisis desbordada del gozo&lt;br /&gt;y la vergüenza de la carne desnuda&lt;br /&gt;no encuentra un lugar donde esconderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;del libro&lt;i&gt; El pan de la soledad&lt;/i&gt; (inédito)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Hernán Schillagi&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-RQxVdAOtgks/TWKbnPc_r7I/AAAAAAAAA74/yMy_dc_Ut_g/s1600/fernando.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-LvjM6tFcoV0/TWKcpW-HT7I/AAAAAAAAA78/Hsh1AHfsaKw/s1600/hern%25C3%25A1n.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://3.bp.blogspot.com/-LvjM6tFcoV0/TWKcpW-HT7I/AAAAAAAAA78/Hsh1AHfsaKw/s200/hern%25C3%25A1n.JPG" width="183" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;lengua extranjera&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;abre los ojos y siente entre sus labios&lt;br /&gt;el crujir de una ventana antigua&lt;br /&gt;el dolor de unas luces que tragan miradas&lt;br /&gt;para ponerse en funcionamiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la suma inconmensurable de lo oscuro con las estrellas&lt;br /&gt;le dejó como resultado un sueño inquietante&lt;br /&gt;una actividad cerebral sin rastros visibles&lt;br /&gt;en la memoria pero su frecuencia cardíaca&lt;br /&gt;acusa una agitación extranjera una inmigración&lt;br /&gt;de dudas llegada desde lugares remotos&lt;br /&gt;hasta la frontera ilegal de su cama&lt;br /&gt;hasta la aduana paralela de sus piernas porque ella&lt;br /&gt;saca cuentas en el aire mientras alguien respira&lt;br /&gt;ajeno dormido laxo y marca el peso inesperado de los errores&lt;br /&gt;como también se marcan los pliegues sobre las sábanas&lt;br /&gt;y se vuelven una escritura imposible de traducir&lt;br /&gt;en las primeras horas de la madrugada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;del libro&lt;i&gt; Lengua padre&lt;/i&gt; (inédito)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-2085696778872389951?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/2085696778872389951/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=2085696778872389951&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2085696778872389951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2085696778872389951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/02/dos-anos-de-el-desaguadero.html' title='Dos años de El Desaguadero'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-LORyQC3VyeA/TWKZrPOAs2I/AAAAAAAAA7g/uLxUd9V0oKs/s72-c/desaguaniversario.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-6717438674873879562</id><published>2011-02-09T20:30:00.004-03:00</published><updated>2011-03-13T00:50:15.441-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevistas'/><title type='text'>Entrevista a Santiago Kovadloff</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;«Ese semblante de lo real al que llamamos poético»&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSN-oaoDSnI/AAAAAAAADTw/wcYRR7FZbGM/s1600/kovadloff.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5558425597912500850" src="http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSN-oaoDSnI/AAAAAAAADTw/wcYRR7FZbGM/s400/kovadloff.JPG" style="height: 410px; width: 547px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; Por &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fernando G. Toledo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;Escritor múltiple, capaz de expresarse con igual intensidad en poemas, ensayos o prosas narrativas, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Santiago Kovadloff&lt;/span&gt; (Buenos Aires, 1942) es una de esas personalidades que expresa sus ideas con una claridad no exenta de contundencia. Sus intereses no son menos múltiples que el modo en que vierte sus reflexiones sobre ellos: de este escritor podemos leer su indagación en la problemática de la educación, de la literatura, de la realidad sociopolítica, del arte, de la religión y de las costumbres&lt;br /&gt;Hablar de «lo último» que haya escrito Kovadloff es siempre trazar un mapa provisorio: su constante producción, sobre todo como ensayista y articulista (&lt;a href="http://buscar.lanacion.com.ar/tags/Santiago%20Kovadloff"&gt;en el diario &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Nación&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;), hace que la obra de este autor y traductor crezca y se multiplique semana a semana. Lo que resulta, acaso, más claro, es identificar los bordes de su producción poética, y es ésta la que ofreció en 2009 un capítulo más a su bibliografía. Con la publicación de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ruinas de lo diáfano, &lt;/span&gt;el filósofo rompió un silencio poético-editorial de 12 años, que son los que lo separan de la publicación de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hombre en la tarde. &lt;/span&gt;Algo que quizá da pistas sobre el afán perfeccionista de este autor que supo reconocer, precisamente al hablar de aquel poemario, que ya era un escritor de esos que viven en el peligro que representa que «cualquier libro que lleve a una editorial» le será publicado.&lt;br /&gt;No parece &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/span&gt;, justamente, esa clase de libros hechos a los tropiezos. Revelan, más bien, un trabajo de lenta decantación, o más bien, de solidificación: es una escultura cincelada hasta sus más pequeñas aristas, de modo que cualquiera de sus formas, de sus curvas, de sus cortes, parecen estar y ser, allí y así, de manera ineluctable.&lt;br /&gt;Cada poema del libro es un registro de un pensamiento. Un diario de la reflexión de un hombre, maduro también, que lo que empieza a anotar en los papeles que tiene enfrente no es ya el espectáculo del mundo, sino su propio pasmo ante el mismo. Es eso lo que le da a su lírica despojada una riqueza acaso disimulada por el tono engañosamente precario de sus versos. Al riesgo de la vida cotidiana, Kovadloff le da sentido (para tomar la imagen de uno de sus ensayos) enfrentando, como con sorpresa, la prosa del presente con el modo en que éste resulta cristalizado en un hallazgo poético «como si una ley redentora impusiera / a lo gris un rumbo luminoso».&lt;br /&gt;En esta entrevista, Kovadloff se muestra no sólo como un entrevistado ejemplar, de esos cuyo decir coloquial tiene la perfección del escrito, sino como un poeta similar al que habla en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ruinas de lo diáfano, &lt;/span&gt;es decir, como aquel siempre dispuesto a reflexionar con la pasión de la duda frente a lo que aparece (una frase, una imagen, una pregunta) ante su propia conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;Abordajes de la escritura&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Como un escritor múltiple que es, ¿sabe cuando se sienta a escribir si será para escribir una prosa de ficción, un ensayo o un poema? ¿Cómo convive esa multiplicidad en usted?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Es una pregunta que me resulta muy interesante. Normalmente, lo que luego será un texto nace en mí inscripto en un registro tonal que me da la idea de si lo que voy a escribir pertenece al campo del ensayo, el poema, un cuento para niños o un artículo. Ya desde el inicio, ese registro indica cuál será la conveniencia de adoptar un género o el otro. Nunca dejo de advertir que lo que ha nacido tiene porvenir como uno y otro género. Y este discernimiento es el resultado de cierta experiencia en la posibilidad de percibir cuáles serán los recursos de esa frase prometedora. Normalmente no es una palabra, sino un enunciado que ya tiene la entonación de una reflexión o un verso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TVB3lhE01aI/AAAAAAAAA6k/_P-TuqYMSRo/s1600/ruinas+de+lo+di%25C3%25A1fano+en+ventana.JPG" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TVB3lhE01aI/AAAAAAAAA6k/_P-TuqYMSRo/s320/ruinas+de+lo+di%25C3%25A1fano+en+ventana.JPG" style="height: 194px; width: 346px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–En &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;, su último libro de poesía, encontramos a un Kovadloff franco, que se detiene en aspectos cotidianos, y hasta rutinarios, y que de pronto sorprende al encontrar en esos aspectos visos de magia oculta. ¿Eso es lo que busca con su poesía: anunciar su fascinación ante lo trivial?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Sí, algo de eso hay. Se trata básicamente de advertir que la vida cotidiana, en apariencia previsible, desmedidamente familiar, es la que encierra la posibilidad de los grandes descubrimientos que rompen con la costumbre. No es en otro sitio, sino en la vida cotidiana, desenmascarada por obra del asombro, de la emoción, donde es posible encontrar ese semblante de lo real al que llamamos poético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;–Hablando de lo cotidiano, usted publicó un ensayo llamado precisamente &lt;/span&gt;Sentido y riesgo de la vida cotidiana. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Allí sugiere usted que la poesía, sin ser útil, es esencial. Me pregunto si para usted seríamos peores sin poesía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–La vida no se agota en lo funcional. Sin eficacia, difícilmente podríamos sobrevivir. Pero con eficacia solamente no podemos desplegar algunas de las aptitudes más ricas de nuestra especie: el don de la contemplación, la virtud del asombro, la emoción de existir, que no están al servicio de ninguna utilidad. Simplemente son identidades de las que está provista nuestra especie y en las cuales el enigma de estar vivo irrumpe en toda su potencia para convocarnos a una constatación del hecho de que nuestra presencia en el mundo pide celebración, pide reconocimiento, mucho más que soluciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;Poéticas y poetas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Volviendo a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt; y a su estilo. ¿Usted se considera un poeta lírico?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Me considero un poeta lírico en el sentido de que trato de que mi poesía exprese la intensidad de mi experiencia existencial. Pero no sé si mi poesía es estrictamente lírica en un sentido tradicional. Dentro de la poesía del siglo XX y del siglo XXI, el lirismo no aparecería estrictamente asociado al léxico, porque yo trato de frecuentar una entonación oral en mi poesía, que a veces está más cerca de un enunciado coloquial que de un arrebato estrictamente poético en el sentido convencional. Pero si el lirismo es fundamentalmente la expresión relativamente melódica de una experiencia de vida a través de las palabras, pues en ese sentido creo que soy un poeta lírico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Se lo preguntaba porque en la poesía argentina de los años ’90 del siglo pasado pareció dejarse de lado la vibración lírica, incluso como premisa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Hay una nueva subjetividad en juego en la poesía más joven, una tentativa de expresar en la poesía de esos años cierta dificultad del poeta para discernir sus propias emociones o para caracterizarse como un sujeto accesible a su propia conciencia. En ese sentido, y si ese es el propósito, hay poetas muy logrados. Y hay que reconocer que allí se juega una nueva necesidad elocutiva que mi generación, la del ’70, trabaja mediante otros recursos formales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–¿Cuáles han sido los escritores que usted más admira y los que más lo influyeron?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Yo le diría que los poetas que admiro no forman parte de mi pasado, sino que me acompañan a través de relecturas incesantes. Si tuviera que enumerarlos cronológicamente, debería empezar por Píndaro y Horacio entre los grecolatinos, al igual que Catulo, quienes siguen siendo poetas acompañantes. En la poesía medieval, la lectura de Dante me sigue pareciendo imprescindible. Y en la moderna, la lírica de Lope de Vega entre los españoles me resulta importantísima por la potencia con que me sigue convocando. Y así seguiría avanzando hasta llegar al siglo XX, sin dejar de nombrar a tres ingleses del siglo XIX que me emocionan: John Keats, Samuel Coleridge y Percy B. Shelley. Entre los poetas del XX, la poesía brasileña influyó muchísimo en mi propia práctica poética: Carlos Drummond de Andrade, Manuel Bandeira y Ferreira Gular están entre ellos. Y, claro está, el portugués eminente que fue Fernando Pessoa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–De quien usted ha sido un gran traductor…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Siempre lo he traducido con mucho amor. Siempre me ha parecido deslumbrante. Y haber contribuido a su conocimiento en español justifica haber consagrado toda una vida a su literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;Lengua y enigma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Una de sus grandes preocupaciones, además de la educación, ha sido el cuidado del lenguaje y la pereza de pensamiento. ¿Cree que la lengua está en crisis?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–El idioma está permanentemente sometido a una doble incidencia. La de las innovaciones que impone el transcurso del tiempo y las transformaciones culturales, y la del abandono de la riqueza léxica que muchas veces, por obra de la mala educación, afecta el uso del lenguaje. Entonces el cuidado de la lengua, en última instancia, es el cuidado de los recursos elocutivos con que cuenta una persona o una comunidad para poder caracterizar su propia experiencia personal y colectiva. No se trata de desplegar los recursos de un idioma más elegante, se trata de desplegar los de un idioma más eficaz en la caracterización interpretativa de la propia experiencia. Hasta podríamos caracterizar a la cultura no como la experiencia de un individuo o de una comunidad, sino como la conciencia que un individuo o una comunidad tienen de esa experiencia, como para poder conceptualizarla con mayor riqueza de matices, de reflexión, de capacidad crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;–Usted mencionó al pasar anteriormente que pareciera que tanto la poesía como la filosofía y la religión van a sobrevivir. De un tiempo a esta parte, la religión fue tema central en grandes debates, después de lo que fueron los atentados en Nueva York, Londres y Madrid. Y se dio mucha relevancia a la crítica a la religión y llegó a la discusión diaria incluso la teología. ¿Cuál es su postura y su propia visión del mundo?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;–Primero que nada conviene distinguir el extremismo o el fundamentalismo religioso y las propuestas convivenciales de las grandes religiones, sean o no monoteístas. Creo que la religiosidad es muy viva en el hombre en la medida que remite al enigma no sólo del propio origen, sino al de la autoconciencia. Todas las especies vivas responden a una forma de conciencia que le permiten sostenerse con eficacia en la vida, pero la autoconciencia de saberse vivo, hace de la nuestra una especie singular. Somos uno por una única vez, a mi juicio, y esto de haber pasado por el tiempo con conciencia de nuestra experiencia, remite no tanto a la evidencia de la existencia de un Dios, pero sí a la necesidad de sostenerse en tener fe. Tener fe no es creer en algo, sino abrirse al enigma de la propia presencia tal como nuestra autoconciencia nos lo brinda. Las religiones suelen hacer lugar a esa conciencia. Cuando escapa esa oferta religiosa al dogmatismo encontramos en las religiones un discurso muy cercano al de la filosofía y al de la poesía, en cuanto a la posibilidad de sostener la conciencia en el trato con estos dilemas fundamentales con el tiempo, el espacio, el prójimo y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/mi-pequeno-burgues-ilustrado.html"&gt;Ver reseña a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/span&gt; en El Desaguadero.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Un poema&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;de Santiago Kovadloff&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;En blanco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detengo sin saber cómo seguir.&lt;br /&gt;¿Adónde iba?&lt;br /&gt;Dejé mi mesa,&lt;br /&gt;fui hacia la puerta decidido,&lt;br /&gt;y a mitad de camino,&lt;br /&gt;fulminado por la duda,&lt;br /&gt;me detuve.&lt;br /&gt;¿Adónde iba? ¿Adónde?&lt;br /&gt;No sé, ya no recuerdo,&lt;br /&gt;qué quería, qué buscaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a la mesa demolida por la fuerza&lt;br /&gt;de esta ley que me fragmenta&lt;br /&gt;y me ciega con la luz&lt;br /&gt;y en lo oscuro me delata.&lt;br /&gt;Me siento sin estar, sin entender;&lt;br /&gt;suena el teléfono, atiendo&lt;br /&gt;con la urgencia del que busca guarecerse.&lt;br /&gt;Con voz templada digo hola,&lt;br /&gt;pregunto quién me habla, no contestan.&lt;br /&gt;Digo quién soy&lt;br /&gt;como si lo supiera.&lt;br /&gt;Nadie contesta y vuelvo a preguntar&lt;br /&gt;y nadie dice nada. Nadie calla.&lt;br /&gt;Nadie aguarda en el teléfono&lt;br /&gt;que el día me deshaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;De &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/span&gt; (Nuevo Hacer, 2009)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-6717438674873879562?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/6717438674873879562/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=6717438674873879562&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/6717438674873879562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/6717438674873879562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/02/entrevista-santiago-kovadloff.html' title='Entrevista a Santiago Kovadloff'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSN-oaoDSnI/AAAAAAAADTw/wcYRR7FZbGM/s72-c/kovadloff.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-1794624053431403921</id><published>2011-01-24T20:09:00.004-03:00</published><updated>2011-01-24T20:52:26.455-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Informes y crónicas'/><title type='text'>Una manta de poemas</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4CaMbeH6I/AAAAAAAAA58/_3mK8ui1_s8/s1600/100_3449.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4CaMbeH6I/AAAAAAAAA58/_3mK8ui1_s8/s400/100_3449.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Performance poética de Gabriela Bejerman y Luciana Caamaño. Librería Sibelius, 11 de enero de 2011, Mar del Plata.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://palabramudapoemas.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Cecilia Restiffo&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;La búsqueda del tesoro&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es habitual en cierto tipo de gente al llegar a una ciudad, uno busca los lugares de preferencia, en mi caso -además de las tiendas de artesanías y antigüedades-, rastreo con avidez librerías y afines en donde pueda encontrar algo de poesía.&lt;br /&gt;A pesar de que ya conocía lo que ofrece Mar del Plata en cuestión de libros nuevos, usados, saldos editoriales y alguna otra rareza; pensé en localizar dos nuevos lugares que aún no visitaba.  Tal periplo me llevó hasta &lt;b&gt;Sibelius&lt;/b&gt;, una pequeña librería al final de una «calle coqueta», como diría Mirtha. &lt;br /&gt;La sorpresa y la gratitud de encontrar una nueva fuente de poesía es casi indescriptible, más cuando fuimos amablemente atendidos y dejados en soledad para explorar y revisar una y mil veces el mesoncito lírico, que como un cofre esperaba pacientemente a los exploradores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Una cosa lleva a la otra&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En el frenesí que nos envolvía al leer nuevos autores, y releer aquellos conocidos fuimos  entablando con la vendedora una guía de preguntas y respuestas sobre los precios, las editoriales, los escritores y las actividades poéticas posibles. Entonces fue cuando nos enteramos que en unos días habría allí mismo una lectura de poemas, evento al que se nos invitaba.  Las autoras &lt;a href="http://www.festpoesiarosario.com.ar/p_luciana-caamano.html"&gt;&lt;b&gt;Luciana Caamaño&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://gabrielabejerman.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;Gabriela Bejerman&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; estarían allí la tarde del 11 de enero, para atentar líricamente contra la modorra playera.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Los martes, poesía&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Los poetas en general sabemos que la convocatoria a los eventos líricos es escasa; por ello cuando llegamos al lugar y a la hora señalada, el movimiento de gente por un momento nos hizo dudar acerca de las coordenadas memorizadas, pero al momento fuimos reconocidos por la organizadora del evento, quien nos guió hacia un pequeño parque en donde estaban dispuestas algunas sillas, bancos, y mantas para los más intrépidos. Hacia la manta fuimos con mi hija, tratando de sortear las hormigas y los abrojos que en el césped nos anunciaban la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Cuatro ojos leen más que dos &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4FmMS3uJI/AAAAAAAAA6A/eROWlgwHP4E/s1600/100_3447.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4FmMS3uJI/AAAAAAAAA6A/eROWlgwHP4E/s320/100_3447.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Caamaño lee sus poemas ante el público&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Luego de que las autoras fueron presentadas y los asistentes terminaban de llegar, se abrió el fuego. La voz de Luciana interrumpió la tarde para dejar con sus versos una sensación extraña. A la manera de Enrique Pinti sacudió su primer poema sin un furcio -mérito que, para la que escribe, ya es de suma importancia-; así, las palabras quedaron resonando: «…las latas de arvejas como rastro deseable en la alacena». Una historia de amor, una voz lírica que habla y se contesta. El flash  de una cámara me sacó  de mis reflexiones y al paso apretado avanzó Gabriela quien, desde una silla,  intentaba en vano comenzar a escarbar en su lectura, finalmente el ímpetu de los versos la hicieron ponerse de pie para mirar de frente y descargar sobre nosotros «Dos pianos» primero y «El secreto está en la clorofila» después. En el viaje planeado hay una invitación, hay un estilo que juega con el sarcasmo, con las frases hechas redefinidas, caen a cuentagotas imágenes y algunos recursos que sirven de escenografía para el público que asiste a una interpretación teatral de ambos textos: «podrías invitarme a uno de tus sueños / yo te lo cuento y vos te lo acordás / sh, seguí brillando, estrella de mar / y enlazá de vez en cuando este torpe corazón…» (Bejerman). Aplausos y más flashes son el corolario.&lt;br /&gt;En la segunda rueda, las palabras entonaron a dúo experiencias recientes, que se enmarcaban en una visión gris acerca de la sociedad, del ser humano, del amor; la estructura poética dialogada o monologada de los textos fue común a ambas autoras. En Caamaño, el lenguaje referencial introduce en el poema objetos, marcas, lugares que tienen que ver con un espacio urbano; en Bejerman, por tanto, las referencias literarias están parodiadas y el tono irónico intenta reflexionar sobre la propia realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Todos los caminos&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4Ge34ew3I/AAAAAAAAA6E/HpQ0R0z5o0U/s1600/luciana-caamano.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4Ge34ew3I/AAAAAAAAA6E/HpQ0R0z5o0U/s1600/luciana-caamano.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Luciana Caamaño&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Los oyentes asistieron silenciosos a la cadencia de los versos, el viento húmedo trajo el olor del mar. Luciana ofrece un último texto que anuncia: «te escuché mal y creí que habías dicho algo hermoso…». Esos versos entonados casi en un susurro dan fin a la velada poética. Las autoras ríen como quien después de un par de tragos dijo aquello que desnudaba su alma. Nos miran y todos estamos algo desnudos. Hemos escuchado pero también hemos puesto en el aire esa materia inasible que se amalgama entre el lector y el poema. Lo que me lleva a pensar que sea cual sea el estilo, la voz, el fraseo, la rima o la no rima, lo clásico o lo pop;  el ser humano sigue buscando, sigue buscándose en los intersticios del silencio, ese espacio en blanco que no es otra cosa que las preguntas, las dudas y los miedos buceando entre las islas del poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El bis&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4HtFkYElI/AAAAAAAAA6I/UMJdfFod3UI/s1600/100_3451.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4HtFkYElI/AAAAAAAAA6I/UMJdfFod3UI/s320/100_3451.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Bejerman dice sus poemas a los de la manta&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;La pregunta fue directa: «¿Nadie quiere leer un poema?» Los oyentes se miraron sorprendidos, Gabriela instaba a que alguien más revelara sus alma. Luciana espetó: «¡La gente no anda con sus poemas por la vida!», «¿Quién sabe?», sospechó Bejerman. Pero nadie se atrevió, aunque pude ver algunas hojitas arrugadas en los bolsillos de último momento, que desaparecían sordas de miedo.&lt;br /&gt;En la mesa dispuesta se veía un libro expuesto, “Linaje”, de Gabriela Bejerman. Fue entonces cuando alguien del público, intrépidamente instó a que se leyera algo de esa publicación. Bejerman explicó que se trataba de una novela y que como habíamos insistido leería el prólogo; en él podían escucharse la razones de aquel texto y una apretada síntesis argumental que invitaba a leer la historia de dos hermanos.&lt;br /&gt;El aplauso marcó el final, ambas agradecieron y entre saludos y comentarios nos fuimos dispersando en pequeños grupos. «La dueña de casa» ofreció cerveza helada para terminar la ceremonia, mientras las voces arrullaban el rumor de la noche, la ciudad volvía a tomar su forma. El alma no, el alma había transitado por los poemas y, sin querer, ya no sería la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas leídos por Caamaño y Bejerman&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;te escuché mal&lt;br /&gt;y creí que habías dicho algo hermoso&lt;br /&gt;hablamos mucho de plantas últimamente&lt;br /&gt;en realidad&lt;br /&gt;no te despertaste pensando en que&lt;br /&gt;le estás haciendo un compañero al cáctus&lt;br /&gt;que este mes, por suerte anda mucho mejor de salud&lt;br /&gt;te despertaste pensando en que&lt;br /&gt;le estás haciendo un cáctus a tu compañero&lt;br /&gt;aún así&lt;br /&gt;podría seguir teniendo algo de hermoso&lt;br /&gt;no te apresures, no terminé&lt;br /&gt;estabas hablando de tu compañero de laburo&lt;br /&gt;y entonces todas las varitas y los magos y los best sellers del mundo al tacho&lt;br /&gt;debería hablar menos de que veo poco &lt;br /&gt;y más de que escucho poco&lt;br /&gt;o simplemente &lt;br /&gt;debería hablar menos de mis ojos&lt;br /&gt;me gustaría que para mi cumpleaños me regales&lt;br /&gt;una semana a puro espiarme &lt;br /&gt;no me lo tenés que decir&lt;br /&gt;sino a la gracia le pasa lo mismo que le pasó a la magia&lt;br /&gt;a menos que me lo digas y yo te escuche mal&lt;br /&gt;y entienda que estás diciendo &lt;br /&gt;algo hermoso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de&lt;b&gt; Luciana Caamaño &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;dos pianos &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;estamos yendo por el camino de un sueño&lt;br /&gt;caminamos entre altas cumbres que son edificios encendiéndose a la noche&lt;br /&gt;una luna naranja al final de la calle&lt;br /&gt;un puñado de estrellas fugaces con deseos que pasan&lt;br /&gt;todo mi cuerpo está caliente adentro de tu mano&lt;br /&gt;las alas de la noche abren pájaros parpadeantes&lt;br /&gt;cuando soplamos a través de las ventanas vemos las más agudas notas del piano &lt;br /&gt;vamos a pestañear para hacer agua, podríamos dudar pero seguimos&lt;br /&gt;las líneas amarillas de la calle que nos llevan parecen moños estirados&lt;br /&gt;por nuestras manos suaves, tan tímidas, tan curiosas&lt;br /&gt;risa de côté, luz de dientes &lt;br /&gt;un alfiler engancha tus dos labios para que no se pierdan por ahí&lt;br /&gt;si te doy un beso me pinchás &lt;br /&gt;mua, mua… no hay apuro, es manso &lt;br /&gt;tantas maneras que tiene el amor, hasta en los sueños multiplica sus formas&lt;br /&gt;de un salto empezamos a volar&lt;br /&gt;somos naranjas como la luna, lu&lt;br /&gt;somos ella que flota por encima de la ciudad donde se van de joda los jóvenes&lt;br /&gt;nuestros súbditos, nuestra droga social&lt;br /&gt;los dejamos dando vueltas en la pista&lt;br /&gt;con sus sombreritos de paja y sus gafas&lt;br /&gt;con sus pantalones americanos y sus tocados de planta&lt;br /&gt;hemos buscado con ellos los afeites de la magia&lt;br /&gt;aprobamos los hallazgos colocando un tobogán&lt;br /&gt;las locas madrinas, nos hicieron un tango para cantar en taxi&lt;br /&gt;ahora nos lleva ese chofer de 33&lt;br /&gt;gratis, le pagamos cantando &lt;br /&gt;viste cuando los sueños se acuestan a dormir&lt;br /&gt;se diluyen en la cama con tul para los bichos&lt;br /&gt;y así hasta la terraza desde donde se ve uruguay, unas luces&lt;br /&gt;y por arriba nos pasan los aviones&lt;br /&gt;nos muestran su panza de insecto&lt;br /&gt;nos hacen vibrar las cuquis&lt;br /&gt;nos dejan darnos la mano siempre más, y en la punta de los dedos&lt;br /&gt;nos damos besos&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;de &lt;b&gt;Gabriela Bejerman&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-1794624053431403921?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/1794624053431403921/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=1794624053431403921&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1794624053431403921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1794624053431403921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/01/una-manta-de-poemas.html' title='Una manta de poemas'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TT4CaMbeH6I/AAAAAAAAA58/_3mK8ui1_s8/s72-c/100_3449.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-6347005039503049215</id><published>2011-01-11T14:30:00.006-03:00</published><updated>2011-02-06T22:44:36.761-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 9'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>Antes y después de María Elena Walsh</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSyU_WoZUoI/AAAAAAAADU4/08S8BpiOx-A/s1600/Maria%2BElena%2BWalsh%2Bpor%2BSara%2BFacio.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 312px; height: 488px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSyU_WoZUoI/AAAAAAAADU4/08S8BpiOx-A/s400/Maria%2BElena%2BWalsh%2Bpor%2BSara%2BFacio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5560983456023401090" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;La fotógrafa Sara Facio, última pareja de María Elena Walsh, es la autora de este retrato.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fernando G. Toledo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay en la historia de la literatura argentina una pluma como la de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;María Elena Walsh&lt;/span&gt; (1930-2011). Refinada poeta, activa polemista: era todo eso.  Pero su lugar especial en este panteón está bien ganado por lo que es su costado más popular: el de autora (e intérprete) de canciones infantiles.&lt;br /&gt;Canciones, éstas, que conforman un universo literario único, de un nivel lírico pocas veces alcanzado en autores que quieren hablar para niños y muchas veces lo hacen como lactantes. María Elena, en cambio, no hizo más que escribir para niños como lo que era: una poeta, ante todo. Y por eso sus poemas (luego, canciones) están repletos de hallazgos estéticos, de métricas precisas, de giros poéticos acordes con el nivel de su talento.&lt;br /&gt;Quizá esa sea la clave para que la potencia de sus creaciones pensadas para el público infantil hayan calado hondo en tantas generaciones. Desde sus inicios, a dúo con Leda Valladares, sus versos y sus personajes se instalaron en la cultura argentina, y mucho más allá de las fronteras de nuestro país.&lt;br /&gt;Detenerse en cualquiera de sus canciones para niños, ir más allá de cantarla como la canta cualquiera para quien esas canciones hayan formado parte de su infancia, representa un verdadero descubrimiento de todos los pliegues de las mismas. Veamos, por ejemplo, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Marcha de Osías &lt;/span&gt;y estos versos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;«Quiero todo lo que guardan los espejos&lt;br /&gt;y una flor adentro de un raviol&lt;br /&gt;y también una galera con conejos&lt;br /&gt;y una pelota que haga gol».&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí se combinan la vena romántica e intimista del primer verso con el efecto surrealista y juguetón del segundo, para acabar con una alusión tan asequible como inocente en el último de estos cuatro.&lt;br /&gt;En la más célebre canción, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El reino del revés, &lt;/span&gt;María Elena consigue un efecto particular: celebrar la fantasía más absurda, propia de los juegos imaginarios de los chicos, con la fuerza de una alusión capaz de encerrar una verdadera radiografía de los vicios de una sociedad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;«Me dijeron que en el Reino del Revés&lt;br /&gt;nadie baila con los pies,&lt;br /&gt;que un ladrón es vigilante y otro es juez&lt;br /&gt;y que dos y dos son tres».&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía a veces llamada «para adultos» de la autora es de un enorme nivel, y sin embargo, a pesar de haber recibido elogios célebres (de Juan Ramón Jiménez, de Jorge Luis Borges), no tuvo la influencia de sus otras creaciones.&lt;br /&gt;En cambio, la literatura infantil en español, en especial la lírica, tiene en esta escritora que el 10 de enero murió una bisagra insoslayable. Hay un tiempo antes y un tiempo después de María Elena Walsh, y todo aquel que vaya a escribir o leer pensando en los chicos lo hará, sin dudas, bajo la luz de su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 0);"&gt;Poemas y canciones de María Elena Walsh&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Término&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que estoy en vísperas de lo desconocido:&lt;br /&gt;un presagio madura tristemente en mi pulso.&lt;br /&gt;Por él ¡oh despiadado! ya imagino las noches&lt;br /&gt;en que andaré descalza por pasillos oscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retoños de dolor que imaginó mi frente&lt;br /&gt;en rojas certidumbres florecerán mañana.&lt;br /&gt;Tengo el presentimiento de mi infausto bautismo,&lt;br /&gt;de la amarga parcela que me está reservada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el silencio presida mi pavorosa angustia,&lt;br /&gt;que nada en mí pretenda huir de lo inevitable.&lt;br /&gt;Para sufrir más tarde el tiempo de las lágrimas&lt;br /&gt;vivo ahora esta edad de sed y aprendizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las cosas deben florecer. Que el augurio&lt;br /&gt;se nutra de mi sangre y cumpla mi presente.&lt;br /&gt;Como él es el paisaje que habitará mi dolor&lt;br /&gt;yo soy un sitio que habitará la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Otoño imperdonable,&lt;/span&gt; 1947)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Balada del tiempo perdido&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;«Yo dormía pero mi corazón velaba…»&lt;br /&gt;Cantares&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como a sus vanas hojas&lt;br /&gt;el tiempo me perdía.&lt;br /&gt;Clavada a la madera de otro sueño&lt;br /&gt;volaban sobre mí noches y días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poblándome de una&lt;br /&gt;nostalgia distraída,&lt;br /&gt;la tierra, el mar, me entraban en los ojos&lt;br /&gt;y por ociosas lágrimas salían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuántos papeles ciegos&lt;br /&gt;en la tarde vacía.&lt;br /&gt;Qué multitud de imágenes miradas&lt;br /&gt;como a través de una mortal llovizna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entorpecidas sombras&lt;br /&gt;en vez de manos mías,&lt;br /&gt;de tanto enajenarse en los espejos,&lt;br /&gt;todo lo que tocaba se moría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Memorias y esperanzas&lt;br /&gt;callaban su agonía:&lt;br /&gt;un porfiado presente demoraba&lt;br /&gt;siempre las mismas ramas amarillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué tiempo sin sentido&lt;br /&gt;el que mi amor perdía.&lt;br /&gt;Qué lamentable primavera inútil&lt;br /&gt;haciendo en vano flores que se olvidan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mi corazón&lt;br /&gt;velaba y no sabía.&lt;br /&gt;Recuperada su pasión secreta&lt;br /&gt;ahora enamorado resucita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el tiempo que hoy me guarda&lt;br /&gt;entre sus hojas vivas&lt;br /&gt;es un tiempo feliz desde hace tantos&lt;br /&gt;sueños que nacerán en la vigilia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Baladas con ángel, &lt;/span&gt;1952)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La reina Batata&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba la Reina Batata&lt;br /&gt;sentada en un plato de plata.&lt;br /&gt;El cocinero la miró&lt;br /&gt;y la Reina se abatató.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Reina temblaba de miedo,&lt;br /&gt;el cocinero con el dedo&lt;br /&gt;–que no, que sí, que sí, que no–&lt;br /&gt;de mal humor la amenazó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba la Reina Batata:&lt;br /&gt;–Ahora me pincha y me mata.&lt;br /&gt;Y el cocinero murmuró:&lt;br /&gt;–Con esta sí me quedo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Reina vio por el rabillo&lt;br /&gt;que estaba afilando el cuchillo.&lt;br /&gt;Y tanto, tanto se asustó&lt;br /&gt;que rodó al suelo y se escondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llegó de la plaza&lt;br /&gt;la nena menor de la casa.&lt;br /&gt;Cuando buscaba su yoyó&lt;br /&gt;en un rincón la descubrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nena en un trono de lata&lt;br /&gt;la puso a la Reina Batata.&lt;br /&gt;Colita verde le brotó&lt;br /&gt;(a la Reina Batata, a la nena, no).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta canción se terminó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En el país de Nomeacuerdo, &lt;/span&gt;1967)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La cigarra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas veces me mataron,&lt;br /&gt;tantas veces me morí,&lt;br /&gt;sin embargo estoy aquí,&lt;br /&gt;resucitando.&lt;br /&gt;Gracias doy a la desgracia&lt;br /&gt;y a la mano con puñal&lt;br /&gt;porque me mató tan mal,&lt;br /&gt;y seguí cantando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cantando al sol como la cigarra&lt;br /&gt;después de un año bajo la tierra,&lt;br /&gt;igual que sobreviviente&lt;br /&gt;que vuelve de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas veces me borraron,&lt;br /&gt;tantas desaparecí,&lt;br /&gt;a mi propio entierro fui&lt;br /&gt;sola y llorando.&lt;br /&gt;Hice un nudo en el pañuelo&lt;br /&gt;pero me olvidé después&lt;br /&gt;que no era la única vez,&lt;br /&gt;y seguí cantando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas veces te mataron,&lt;br /&gt;tantas resucitarás,&lt;br /&gt;tantas noches pasarás&lt;br /&gt;desesperando.&lt;br /&gt;A la hora del naufragio&lt;br /&gt;y la de la oscuridad&lt;br /&gt;alguien te rescatará&lt;br /&gt;para ir cantando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Como la cigarra,&lt;/span&gt; 1972)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Complicidad de la víctima&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besé la mano del guardián&lt;br /&gt;y lo ayudé a bruñir cerrojos&lt;br /&gt;con esa antigua habilidad que tengo&lt;br /&gt;para borrar innecesariamente&lt;br /&gt;toda huella de bien habida corrupción.&lt;br /&gt;Permití las tinieblas,&lt;br /&gt;rigores me tranquilizaron.&lt;br /&gt;Saludé agradecida al aumentado déspota&lt;br /&gt;y agité flores y banderas&lt;br /&gt;en honor de su rango&lt;br /&gt;de sembrador de oprobios para prójimos&lt;br /&gt;pero no –quizás– para mí.&lt;br /&gt;Odié a las otras víctimas&lt;br /&gt;en lugar de hermanarme&lt;br /&gt;y no quise saber qué sucedía&lt;br /&gt;en el vecino calabozo&lt;br /&gt;o tras los diarios, más allá del mar.&lt;br /&gt;Por eso me dejé vendar los ojos,&lt;br /&gt;sencilla y obediente.&lt;br /&gt;¡Es tan dulce la vida sin saber!&lt;br /&gt;Acepté el castigo&lt;br /&gt;con hipocresía de estampa&lt;br /&gt;por si lo merecía mi inocencia&lt;br /&gt;y fui capaz de denunciar&lt;br /&gt;no al amo sino a la insensata esclava&lt;br /&gt;que desdeñaba protección y ley.&lt;br /&gt;Por pereza me dejé coronar&lt;br /&gt;de puños o serpientes&lt;br /&gt;y admira sin fisuras&lt;br /&gt;a ujieres y embalsamadores,&lt;br /&gt;el fascinante escaparate de los serios.&lt;br /&gt;No supe compartir el sufrimiento&lt;br /&gt;y orgullosa de su exclusividad&lt;br /&gt;inventé argucias contra la rebelión&lt;br /&gt;y jamás en sus aguas dudosas me metí.&lt;br /&gt;Fui custodia del fuego&lt;br /&gt;–a mucha honra– para pequeños meritorios&lt;br /&gt;y santones cubiertos de moscas.&lt;br /&gt;Juro que nunca vertí veneno en su sopa&lt;br /&gt;y en mis tiempos de bruja les alivié las llagas,&lt;br /&gt;favor que me pagaron con incendios&lt;br /&gt;pero yo perdoné&lt;br /&gt;porque ¡es humano quemar!&lt;br /&gt;La razón del verdugo&lt;br /&gt;justifiqué callando y otorgando&lt;br /&gt;y preferir durar decapitada&lt;br /&gt;que trascender a mi albedrío&lt;br /&gt;porque la libertad, ya sabéis, amenaza&lt;br /&gt;con alimañas de perdición&lt;br /&gt;como abismo a los pies de un paralítico.&lt;br /&gt;Dormí con la conciencia&lt;br /&gt;engrillada pero limpia&lt;br /&gt;¿Qué culpa tiene una sombra?&lt;br /&gt;Quise investirme de prestigio ajeno&lt;br /&gt;y el sometimiento era vínculo,&lt;br /&gt;me contagiaba un solemne resplandor.&lt;br /&gt;Por eso permanezco&lt;br /&gt;fiel a iniquidades y censores.&lt;br /&gt;Al fin y al cabo me porté bien,&lt;br /&gt;supe negociar&lt;br /&gt;mi pálida y frágil sobrevivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Poemas 1978-1982)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-6347005039503049215?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/6347005039503049215/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=6347005039503049215&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/6347005039503049215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/6347005039503049215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2011/01/antes-y-despues-de-maria-elena-walsh.html' title='Antes y después de María Elena Walsh'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSyU_WoZUoI/AAAAAAAADU4/08S8BpiOx-A/s72-c/Maria%2BElena%2BWalsh%2Bpor%2BSara%2BFacio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-5016972543934733530</id><published>2010-12-29T13:21:00.004-03:00</published><updated>2011-01-03T16:18:17.988-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><title type='text'>El Desaguadero / Número 8</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/search/label/N%C3%BAmero%208"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 263px; height: 292px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSEnhQbE3UI/AAAAAAAADTg/Z8IimVZIq4g/s400/desagua%2B8%2Bn%25C3%25BAmero.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5557766867449601346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.mediafire.com/?vjg4bh2lx5749zz"&gt;HACER CLIC AQUÍ PARA DESCARGAR LA VERSIÓN EN PDF&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENTREVISTAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/entrevista-diana-bellessi.html"&gt;Entrevista a Diana Bellessi&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;«La poesía es un intento de avizorar el futuro»&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Fernando G. Toledo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/12/entrevista-ruben-valle.html"&gt;Entrevista a Rubén Valle&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; «Atreverse a leer el mundo con otros ojos»&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Paula Seufferheld&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;NOTAS Y ENSAYOS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/09/el-verso-o-la-vida.html"&gt;El verso o la vida&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Hernán Schillagi&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;EL REPORTAJE HAIKU&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/reportaje-haiku-fabricio-capelli.html"&gt;&lt;i&gt;Habla Fabricio Capelli&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Hernán Schillagi&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;RESEÑAS CRÍTICAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/09/una-cronica-del-humo.html"&gt;&lt;i&gt;Humo&lt;/i&gt;, de Gustavo Sánchez&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Damián López &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/mi-pequeno-burgues-ilustrado.html"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/i&gt;, de Santiago Kovadloff.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span&gt;por Sergio Pereyra &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;BIBLIOTECA EL DESAGUADERO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_170219381"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/08/biblioteca-el-desaguadero-diapason-de.html"&gt;&lt;i&gt;Diapasón, &lt;/i&gt;de Fernando G. Toledo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Presentación de José Luis Menéndez&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;NOTICIAS Y ADELANTOS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/11/la-plenitud-nuevo-libro-de-claudia.html"&gt;&lt;i&gt;La plenitud&lt;/i&gt;, nuevo libro de Claudia Masin&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Hernán Schillagi&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-5016972543934733530?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/5016972543934733530/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=5016972543934733530&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/5016972543934733530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/5016972543934733530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/12/el-desaguadero-numero-8.html' title='El Desaguadero / Número 8'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TSEnhQbE3UI/AAAAAAAADTg/Z8IimVZIq4g/s72-c/desagua%2B8%2Bn%25C3%25BAmero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-2588500600500746335</id><published>2010-12-15T11:39:00.006-03:00</published><updated>2010-12-15T12:22:02.467-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevistas'/><title type='text'>Entrevista a Rubén Valle</title><content type='html'>&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;«Atreverse a leer el mundo con otros ojos»&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjSEXUAkmI/AAAAAAAAA5c/Yu5NYbQZ2jY/s1600/1_069.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjSEXUAkmI/AAAAAAAAA5c/Yu5NYbQZ2jY/s400/1_069.jpg" width="267" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://proyectomariacastana.blogspot.com/"&gt;Paula Seufferheld&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Tupé &lt;/i&gt;es el quinto poemario que acaba de publicar el poeta, narrador y periodista Rubén Valle. Editado por &lt;a href="http://librosdepiedrainfinita.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;Libros de Piedra infinita&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, editorial dirigida por &lt;b&gt;Fernando G. Toledo &lt;/b&gt;y &lt;b&gt;Hernán Schillagi&lt;/b&gt;, este volumen representa para el sello el mejor modo de festejar sus ocho años de vida. El cuidado diseño del libro estuvo a cargo de Fabiola Prulletti y se publicó con el financiamiento de la Municipalidad de Rivadavia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablar con él era una cita ineludible. Si bien el motivo de la entrevista era conocer el revés de &lt;i&gt;Tupé&lt;/i&gt;, descoser sus hilos y así develar su hechura; el diálogo se bifurcó por senderos generosos donde el escritor reflexionó además sobre sus obsesiones, sus procesos creativos y su doble oficio como poeta y narrador. De manera contundente, también opinó acerca del devenir de la poesía local en los últimos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Tengamos el tupé&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjTF1pWMiI/AAAAAAAAA5k/fqrrhovfiEU/s1600/tup%25C3%25A9+valle.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="111" src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjTF1pWMiI/AAAAAAAAA5k/fqrrhovfiEU/s200/tup%25C3%25A9+valle.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-En la cita de la contratapa del poemario decís: «Cada libro supone el desesperado intento por registrar el estado de una obsesión»,  ¿qué obsesión nueva intentás registrar en Tupé?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En &lt;i&gt;Tupé &lt;/i&gt;me interesaba poner en acción ese «derecho de autor» que se arroga el poeta para jugar a ser una suerte de Dios pero al revés: deconstruir lo que se ve para darle una nueva arquitectura, un nuevo destino. Suena pretencioso, pero como dice el epígrafe inicial: «El maestro dijo Escribe lo que ves/ Pero lo que veo no me emociona./ El maestro respondió Cambia lo que ves». Ese el eje de &lt;i&gt;Tupé&lt;/i&gt;, atreverse a «leer» el mundo con otros ojos. En realidad, nada muy distinto a lo que hacen todos los poetas.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-Tupé tiene versos de largo aliento donde la afirmación, a veces con fuerza de sentencia, está más presente que en tus otros libros de poemas, ¿a qué certezas ha llegado el poeta?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por suerte, no he llegado a ninguna certeza. Precisamente ese es el motor para seguir escribiendo. Los interrogantes, los finales abiertos, los mundos a descubrir, siguen siendo la principal razón para no dejar de escribir. Encontrar respuestas significa cerrarse puertas, al menos en el hecho creativo. Es cierto que alguno poemas tiene ese tono casi imperativo, pero tiene más que ver con recuperar cierto dramatismo, cierto nervio, que veo que la poesía está perdiendo en ese afán de realismo que, en muchos casos, la convierte en un relato meramente descriptivo del propio yo y su circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-Si la poesía no puede hacer volar los barcos a contramano ni cambiar una realidad cuadrada como aseverás en el poema «Derecho de autor», ¿qué sí puede hacer para que valga la pena su escritura y su lectura?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, la poesía puede eso y mucho más, lo que yo reivindico es ese derecho del autor de infundirle al poema esa enorme capacidad transformadora donde un náufrago se escriba a sí mismo, los camaleones sean de un solo color o el  mundo vuelva a ser nuevo e igual de cuadrado. Escribir y leer poesía siempre valdrá la pena por una simple razón: de una u otra forma, habla de nosotros aunque no lo sepamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-Una de las secciones del poemario de titula «z de la belleza», ¿la belleza es un fin último, casi una ascensión para el poeta o se puede ir saboreando y vislumbrando en cada letra del abecedario?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prefiero la segunda opción; es decir, ir encontrándose de a poco con ella. Además, es un concepto bastante subjetivo y cada lector puede entender como tal distintas imágenes. Ojalá el lector de &lt;i&gt;Tupé&lt;/i&gt; pueda llegar a la z de la belleza sin demasiado esfuerzo, pero quién sabe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-El último poema, «Arriba», es un homenaje a Fernando Lorenzo, ¿cómo influye ese «viento en altura» en la escritura de Rubén Valle?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para muchos escritores de mi generación, Fernando es un referente insoslayable, más de una ética de la poesía que de una estética determinada. El nos enseñó con su ejemplo pero también con lo que escribía que no hay que hacer concesiones ante los mediocres y los estúpidos; que siempre hay que nutrirse de la pasión y la belleza que está en las personas y en las cosas. Sólo hay que saber mirar y, sobre todo, escuchar atentamente. Por ese sendero trato de que discurra mi poesía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Fraguar la belleza&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-¿Cuáles son los puntos de partida de tus poemas?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pueden ser imágenes o palabras. A veces un verso se dispara completo y con él cierto «espíritu» que guía para darle su apropiada forma. &lt;i&gt;Tupé&lt;/i&gt;, por ejemplo, más que a un poema dio pie al concepto del libro ya que ni siquiera un poema lleva ese título.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-¿En qué momento considerás que ese material mental está listo para «la traducción» en versos?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es relativo, porque a veces hay palabras sueltas, posibles títulos, versos aislados, que en el momento menos esperado se encuentran con lo que les hacía falta para tomar cuerpo y ahí es cuando el poema «aparece». Son como epifanías; una extraña sensación donde esa magia que se le asigna a la poesía se revela misteriosamente.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-¿Terminás los poemas en tu cabeza y después solo los escribís?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca los termino en mi cabeza. El proceso es similar a lo que decía&lt;b&gt; Truman Capote&lt;/b&gt; a la hora de explicar su método de trabajo: «oda mi estrategia se resume en construir un roble para luego reducirlo a la semilla». Es decir, escribo un poema más bien rústico para después pulirlo hasta dejar «eso» que resonó primero en la cabeza. A veces, que quede como se pretende puede llevar años. El poema reposa y después el oficio o el olfato determinan que ya maduró lo suficiente como para ganarse el lugar en un libro.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-¿Qué momentos del día y lugares elegís para escribir poesía?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjSIfMjWmI/AAAAAAAAA5g/cVbfmFBr_9w/s1600/4_100.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="214" src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjSIfMjWmI/AAAAAAAAA5g/cVbfmFBr_9w/s320/4_100.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;- Si hay algo buenísimo que tiene la poesía es que irrumpe en cualquier momento y en cualquier parte. Mañana, tarde o noche. Afuera o adentro. Con lluvia o con sol. No exige sentarse determinadas horas por día, como ocurre con una novela, para darle continuidad a una historia. Eso no quiere decir que la poesía no exija trabajo, pero tiene una amable «portabilidad» que facilita la creación. Por caso, un simple papel mientras vamos en el micro basta para capturar esa idea o ese verso que surgió de pronto. Habitualmente escribo los poemas a mano, en una pequeña libreta, después los transcribo y si siento que les falta, vuelvo todas las veces que sea necesario para que sean lo más parecido a lo que intuí. La semilla de Capote o algo así.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-¿Cómo separás, a la hora de escribir, al poeta y al narrador que conviven en vos? Te lo pregunto porque es bastante diferente el estilo del cuentista, tan despojado, casi minimalista -muy «norteamericano», si me permitís esta opinión- al del poeta que satura los versos con imágenes y metáforas tan potentes.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me alegra que se note la diferencia porque mi intención con la narrativa siempre fue evitar caer en la prosa poética. No obstante, cierta mirada poética se cuela, pero pongo el acento en contar historias. Hay como otra libertad, en lo formal, cuando cuento esas historias. También creo que me permito un humor que suelo sublimar en la poesía. Me oxigena pasar de un registro a otro; hay ideas o imágenes o frases que desde el vamos ya tengo en claro si serán un poema o un relato corto.  &lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El compromiso ético de ocupar un lugar&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-Es imposible negar tu visibilidad e influencia en el panorama de la poesía mendocina actual, ¿este lugar destacado te genera responsabilidades extras frente a tus pares, los viejos  y nuevos lectores, los investigadores que se acercan a tu obra?, ¿o Rubén Valle, ante todo, escribe para sí mismo?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como todo escritor, uno primero escribe para sí mismo, pero no todo el tiempo de uno mismo. Uno es el primer y más duro lector de la propia obra; una vez que el poema pasa esa peligrosa frontera éste busca completar el circuito con la mirada ajena. En cuanto al «lugar» que cada uno ocupa, el mío –independientemente de si importante o no- se sustenta en haber tratado siempre de mantener una coherencia ética y estética, con mucho laburo hacia dentro y hacia fuera. El resto, por suerte, es tarea de quienes se encargan generosamente de analizar y divulgar en círculos académicos nuestra producción. Aquí me gustaría destacar el trabajo incansable de gente como &lt;b&gt;Gustavo Zonana &lt;/b&gt;y &lt;b&gt;Marta Castellino&lt;/b&gt;. La responsabilidad, la única, ante uno y los demás, sean estos colegas o lectores, es que cada libro sea mejor que el anterior. Hay pactos que se dan por sentados si uno se considera escritor y no mero armador de versos. Seguir aprendiendo de los poetas de ayer y, por qué no, de hoy, es parte de ese impredecible camino que abre la escritura.&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Poesía mendocina actual: culto del yo y falta de rigor&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-¿Cuál es tu opinión de la poesía que se viene gestando en la provincia en los últimos años? ¿Qué diferencias encontrás (tópicos, modos de circulación, influencias) con la que se hacía en los 90?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veo una producción tal vez excesiva, poco rigurosa, cuyo principal tópico es el ombligo, el culto al yo, y cuyo talón de Aquiles es la jactancia de que se puede prescindir de la lectura de los grandes y de cierto rigor en la puesta a punto del poema. Desconfío de los escritores que no son buenos lectores. En cuanto a los modos de circulación, sin dudas que Internet (y todos sus caminos y atajos) ofrece una maravillosa posibilidad de globalizar lo que uno hace, ya sin la necesidad imperiosa -como ocurría en otras épocas- de publicar «en papel» para «existir». En los 90 tal vez había menos producción, menos vedettismo y mayor autenticidad. De todos modos, como ha pasado siempre, hay que esperar los tiempos literarios para ver claramente qué pasó el cedazo y que quedó, justicieramente, en el olvido.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;-Uno supone abultados los borradores de un escritor prolífico como vos, ¿querés contarnos algo de tus nuevos proyectos de escritura?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Siempre suelo estar trabajando en varias cosas a la vez. Acabo de terminar un libro muy cortito que se llama &lt;i&gt;También vuela la piedra&lt;/i&gt; y más lentamente avanzo en &lt;i&gt;Islas para leer en un poema desierto&lt;/i&gt;, con un concepto bastante abierto en lo temático. Por otra parte, con una selección de los textos del blog &lt;a href="http://lapereza.com.ar/"&gt;&lt;b&gt;la pereza&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; le di forma a un segundo libro de relatos cortos que se titula &lt;i&gt;Desperté en el bosque después de haber soñado un bosque&lt;/i&gt; (el primero -también inédito- es &lt;i&gt;Preferiría no hacerlo&lt;/i&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Paradas obligadas de su ruta poética&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Museo flúo&lt;/i&gt; (1996)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Los peligros del agua bendita&lt;/i&gt; (1999)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Jirafas sostienen el cielo&lt;/i&gt; (2003)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Placebos&lt;/i&gt; (2004)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Totalmente pájaros&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella tenía&lt;br /&gt;dos palomas tiernas&lt;br /&gt;atrapadas&lt;br /&gt;en la arena de sus&lt;br /&gt;pechos&lt;br /&gt;dos lunas inquietas&lt;br /&gt;en la marea&lt;br /&gt;roja del deseo&lt;br /&gt;Tenía&lt;br /&gt;-repito,tenía-&lt;br /&gt;hasta aquel domingo&lt;br /&gt;de invierno&lt;br /&gt;en que abrió&lt;br /&gt;en forma piadosa&lt;br /&gt;su suéter&lt;br /&gt;sobre un escenario&lt;br /&gt;de colmillos afilados&lt;br /&gt;de labios chupasangre&lt;br /&gt;Ese día&lt;br /&gt;los niños de la calesita &lt;br /&gt;inmóvil&lt;br /&gt;nos volvimos totalmente pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Museo Flúo&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Puzzle&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es&lt;br /&gt;un arma cargada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le dispara&lt;br /&gt;a ella&lt;br /&gt;en el espejo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae su imagen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;otra vez&lt;br /&gt;un rompecabezas&lt;br /&gt;de ella&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la réplica&lt;br /&gt;el rito de volver&lt;br /&gt;a ser ella&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es&lt;br /&gt;lo que era&lt;br /&gt;ella&lt;br /&gt;antes de  dejar&lt;br /&gt;de ser&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Los peligros del agua bendita&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;20&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hagamos un pacto&lt;br /&gt;con el cielo de testigo&lt;br /&gt;Hagamos con el cielo&lt;br /&gt;un bolero de año nuevo&lt;br /&gt;Hagámoslo con las manos&lt;br /&gt;Hagámoslo con la boca llena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Jirafas sostienen el cielo&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El otro yo&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería robar un banco con el poder de la fe,&lt;br /&gt;travestirme de austronauta cosmopolita&lt;br /&gt;o capturar un ángel entre dos silencios&lt;br /&gt;para ganarme tu confianza,&lt;br /&gt;para que me absuelvas&lt;br /&gt;del mar que se hunde en tu pañuelo.&lt;br /&gt;Debería, me digo, darte mis manos&lt;br /&gt;para que las leas como un libro encantado.&lt;br /&gt;Debería irme o quedarme como un perfume,&lt;br /&gt;dilucidando acertijos en la borra del café que nos enfría.&lt;br /&gt;Debería huir como el ladrón inexperto&lt;br /&gt;disparándose a sí mismo,&lt;br /&gt;como el ángel enredado en una discusión de sordomudos.&lt;br /&gt;Debería admitir que hay amores que nos pasan&lt;br /&gt;como inocua música de aeropuerto&lt;br /&gt;y así abrirle mi caja negra a lo trágico y a lo absurdo,&lt;br /&gt;a tus llegadas con escalas,&lt;br /&gt;a tus constantes viajes sin retornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería, te digo, estar más atento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Placebos&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Poema para leerle a un pez&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy el anzuelo&lt;br /&gt;para que me mirés con la boca&lt;br /&gt;abierta como una pecera del grito.&lt;br /&gt;Igual podés escucharme desde tu silencio&lt;br /&gt;arañando el vidrio. El mar o este símil&lt;br /&gt;en modesta escala también es un bosque&lt;br /&gt;donde se dilapidan las palabras o se las come el oso.&lt;br /&gt;No me mirés así con ojos de puerta sellada&lt;br /&gt;escapar de la sed vale tanto como volar en tierra&lt;br /&gt;o poner el cuerpo a las balas. Inútil pájaro de agua&lt;br /&gt;cara a cara nuestro monólogo fluye como un mantra&lt;br /&gt;&lt;i&gt;No tener amor es como nadar en la nada nadar la nada nadar nada.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Tupé&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-2588500600500746335?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/2588500600500746335/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=2588500600500746335&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2588500600500746335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/2588500600500746335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/12/entrevista-ruben-valle.html' title='Entrevista a Rubén Valle'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TQjSEXUAkmI/AAAAAAAAA5c/Yu5NYbQZ2jY/s72-c/1_069.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-3862661265712468627</id><published>2010-11-18T13:58:00.003-03:00</published><updated>2010-11-19T16:23:05.644-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias y adelantos'/><title type='text'>La plenitud, nuevo libro de Claudia Masin</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TOVZCjA6QiI/AAAAAAAAA4k/ce9mZD07ORM/s1600/claudia+masin+puerta.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="267" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TOVZCjA6QiI/AAAAAAAAA4k/ce9mZD07ORM/s400/claudia+masin+puerta.png" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poeta nacida en Resistencia (Chaco), Claudia Masin, acaba de publicar en octubre el esperado libro de poemas &lt;i&gt;La plenitud&lt;/i&gt;. El poemario fue presentado en Buenos Aires&amp;nbsp; bajo el flamante sello &lt;b&gt;Hilos editora&lt;/b&gt;. La autora&amp;nbsp; publicó, además, los libros de poesía &lt;i&gt;Bizarría&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Geología&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;la vista&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;El secreto&lt;/i&gt; (antología 1997-2007), &lt;i&gt;Abrigo&lt;/i&gt;, y &lt;i&gt;El verano&lt;/i&gt; (editado esta semana). Su libro &lt;i&gt;la vista&lt;/i&gt; obtuvo el &lt;b&gt;II Premio Casa de América de España&lt;/b&gt; en 2002 y fue editado por Visor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TObOjvJPDDI/AAAAAAAAA4o/cJKIK612DaA/s1600/firma%25282%2529.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TObOjvJPDDI/AAAAAAAAA4o/cJKIK612DaA/s320/firma%25282%2529.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas de «La plenitud»&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;La helada&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien fue dañado lleva consigo ese daño,&lt;br /&gt;como si su tarea fuera propagarlo, hacerlo impactar&lt;br /&gt;sobre aquel que se acerque demasiado. Somos&lt;br /&gt;inocentes ante esto, como es inocente una helada&lt;br /&gt;cuando devasta la cosecha: estaba en ella su frío,&lt;br /&gt;su necesidad de caer, había esperado&lt;br /&gt;-formándose lentamente en el cielo,&lt;br /&gt;en el centro de un silencio que no podemos concebir-&lt;br /&gt;su tiempo de brillar, de desplegarse. ¿Cómo soportarías&lt;br /&gt;vivir con semejante peso sin ansiar la descarga,&lt;br /&gt;aunque en ese rapto destroces la tierra,&lt;br /&gt;las casas, las vidas que se sostienen, apacibles,&lt;br /&gt;en el trabajo de mantener el mundo a salvo,&lt;br /&gt;durante largas estaciones en las que el tiempo se divide&lt;br /&gt;entre los meses de siembra y los de zafra? Pido por esa fuerza&lt;br /&gt;que resiste la catástrofe y rehace lo que fue lastimado todas las veces&lt;br /&gt;que sea necesario, y también por el daño que no puede evitarse,&lt;br /&gt;porque lo que nos damos los unos a los otros,&lt;br /&gt;aún el terror o la tristeza,&lt;br /&gt;viene del mismo deseo: curar y ser curados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El talismán&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de los que estamos continuamente al borde de la caída&lt;br /&gt;o del tropiezo, no saben despegarse de la tierra. De qué sirve&lt;br /&gt;una belleza material que no pueda tomarse entre las manos&lt;br /&gt;como una piedra y ser llevada siempre encima del cuerpo&lt;br /&gt;igual que esos objetos insignificantes&lt;br /&gt;que un niño acarrea consigo donde vaya, y que lo hunden&lt;br /&gt;en el terror o el desconcierto si se pierden.&lt;br /&gt;No hay belleza para mí en las cosas&lt;br /&gt;que no pueden volverse talismán contra las fuerzas&lt;br /&gt;del desamparo o de la pena, y ninguna palabra podría hacer eso,&lt;br /&gt;sólo la presencia física de lo que fue elegido por un amor oscuro,&lt;br /&gt;cuyas leyes desconocemos, para preservar nuestra vida intacta&lt;br /&gt;entre todos los peligros y accidentes que la acechan, a pesar&lt;br /&gt;de que es ella, esa presencia amada, el peligro mayor,&lt;br /&gt;porque no puede protegernos de su pérdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;La estela&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no debía ser tan complejo, me decías ¿Y por qué no?&lt;br /&gt;¿Acaso no es complejo el sutil mecanismo&lt;br /&gt;que pone en conexión al polen y la abeja, o las infinitas&lt;br /&gt;transformaciones químicas que sufre un pequeñísimo&lt;br /&gt;grano de arena hasta llegar a ser parte, ya irreconocible,&lt;br /&gt;del cuerpo del diamante? Es complejo encontrarnos&lt;br /&gt;y perdernos, los que andan por el fondo de la tierra&lt;br /&gt;buscando el tesoro de una cueva inexplorada lo comprenden,&lt;br /&gt;no es al heroísmo ni a la astucia sino al azar o al misterio&lt;br /&gt;que se debe el descubrimiento: ese cruce fatal, inevitable&lt;br /&gt;entre quien busca y lo buscado, ese momento de arrebato y mutua&lt;br /&gt;entrega. ¿Por qué debería ser fácil dar con aquello que esperábamos&lt;br /&gt;ya de niños en el jardín del fondo de la casa,&lt;br /&gt;sin saber que se trataba de una espera esa curiosidad honda&lt;br /&gt;y atenta a cada ruido de la siesta, a una rama&lt;br /&gt;que se agrieta en el calor, al paso de sombra de un lagarto&lt;br /&gt;en la humedad de las paredes? ¿Por qué hemos olvidado,&lt;br /&gt;si lo que sí sabíamos entonces es que es difícil&lt;br /&gt;cierta clase de belleza, dar con ella, estar despiertos&lt;br /&gt;cuando cruza por delante de nosotros, no para atraparla,&lt;br /&gt;sino para quedarnos a vivir en la estela que deja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;La plenitud&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una historia que quiero contarte: a veces,&lt;br /&gt;en medio del bosque abrupto y solitario, crece un árbol&lt;br /&gt;demasiado delicado y tímido para sobrevivir sin que las ramas&lt;br /&gt;se tuerzan, decaigan, pierdan fuerza cada día,&lt;br /&gt;como si no hubiera nacido preparado&lt;br /&gt;para enfrentar la dificultad del suelo áspero y las plagas,&lt;br /&gt;y su propia debilidad lo llevara a empequeñecerse&lt;br /&gt;hasta casi desaparecer, tapado por una vegetación&lt;br /&gt;que pareciera nutrirse de la audacia&lt;br /&gt;que a él le falta. Pero una sola vez en toda su vida&lt;br /&gt;-que no es larga- florece. Sucede en la estación de las lluvias,&lt;br /&gt;y su flor es la más extraña que pueda concebirse,&lt;br /&gt;no necesariamente bella ni cargada de polen.&lt;br /&gt;Me dirás que ceder lo más valioso que se tiene&lt;br /&gt;a una forma de vida que explota y se retrae en unas horas&lt;br /&gt;no es un acto razonable, que es mejor la lenta construcción&lt;br /&gt;de una fuerza que no pueda doblegarse y se sostenga&lt;br /&gt;en lo que acumula año tras año. Sin embargo,&lt;br /&gt;imagino que no debe existir nada más hermoso de ver&lt;br /&gt;que ese momento de plenitud, cuando la materia que parece vencida&lt;br /&gt;ofrece todo su poder de una vez a un mundo&lt;br /&gt;que no lo necesita ni lo espera, para después retirarse,&lt;br /&gt;como si el bosque fuera un cuerpo amado&lt;br /&gt;e indiferente al que va liberando suavemente de su abrazo.&lt;br /&gt;Yo quisiera ser así, capaz de soportar la plenitud&lt;br /&gt;sin anhelar la abundancia. Que eso sea todo:&lt;br /&gt;el puro deseo de dejar lo poco o mucho que se tiene&lt;br /&gt;a quien se ama, aunque no le haga falta,&lt;br /&gt;y vivir por un rato rodeada de las cosas que realmente le importan:&lt;br /&gt;las tormentas, los animales feroces, la exuberancia del verano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-3862661265712468627?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/3862661265712468627/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=3862661265712468627&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3862661265712468627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3862661265712468627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/11/la-plenitud-nuevo-libro-de-claudia.html' title='&lt;i&gt;La plenitud&lt;/i&gt;, nuevo libro de Claudia Masin'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TOVZCjA6QiI/AAAAAAAAA4k/ce9mZD07ORM/s72-c/claudia+masin+puerta.png' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-7503087197302554684</id><published>2010-10-29T18:15:00.003-03:00</published><updated>2010-10-29T19:11:15.995-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El reportaje haiku'/><title type='text'>Reportaje haiku a Fabricio Capelli</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMg5vkf0-XI/AAAAAAAAA3U/6HIMZfqbeQ4/s1600/capelli.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMg5vkf0-XI/AAAAAAAAA3U/6HIMZfqbeQ4/s400/capelli.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Intro &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La sección consiste en que los poetas nos respondan tres preguntas (tres versos tiene el haiku) que están referidas a las tres características esenciales -según Matsuo Basho- del haiku japonés: en este momento, en este lugar, atravesados por una reflexión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://fcapelli.com.ar/"&gt;&lt;b&gt;Fabricio Capelli&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, poeta y narrador nacido en San Rafael en 1972. Una vez terminados sus estudios universitarios se mudó a Campana, Buenos Aires, donde hoy reside. Junto con el grupo «La Secta Literaria» agitó las tierras sureñas a través de diversas publicaciones y  fue partícipe de un &lt;i&gt;Manifiesto estético y social de la Neovendimia&lt;/i&gt;. En 2005 publicó su primer libro, &lt;i&gt;La Belleza del Mal&lt;/i&gt;. Actualmente está lleno de proyectos que traspasan las fronteras literarias y llega hasta las orillas de El Desaguadero para reflexionar en tres disparos certeros.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;1-En este momento&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Entre tus proyectos más inmediatos se encuentran un corto y un libro de poemas ¿Podés contarnos en qué consisten y cómo suenan en vos las cuerdas del lenguaje poético con las  del cine?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más inmediato es el corto cinematográfico &lt;a href="http://fcapelli.com.ar/la_era/la_era_de_los_milagros.html"&gt;&lt;i&gt;La era de los milagros&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, que se estrenó en Campana (Bs. As.) en el mes de julio.  El corto narra la historia de Ricardo, operario de una empresa siderúrgica, y de Damián, gerente comercial de la misma empresa. A raíz de unas marcas de óxido sobre una barra de acero que son interpretadas como el rostro de la Virgen, se desencadenan una serie de sucesos que pondrán en conflicto dos mundos disímiles: el de la fe religiosa, por un lado, y el de la cadena productiva y comercial de una empresa, por el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mi primera experiencia como guionista y co-director, y puedo decir que fue un trabajo muy intenso (¡la cantidad de horas que se necesitan de filmación para un corto de 12 minutos!) pero muy, muy grato. Lo que había escrito en el living de mi casa, los diálogos pensados con mis voces mentales, los personajes imaginados en mi cabeza; de repente se transformaron en actores con voces, modismos y rostros reales, locaciones de filmación, tomas, ángulos, fotografía. Y finalmente en el proceso de montaje, en música, tiempos de relato, lenguaje narrativo. Todo muy intenso, como suelen ser las primeras experiencias, donde todo es nuevo y estimulante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para 2011 tengo planeada la publicación de &lt;i&gt;Los perros mecánicos&lt;/i&gt;, un libro de poemas donde dejo un poco de lado los universos oníricos de mi primer libro y exploro más la cuestión social, siempre bajo un código experimental. En este caso estoy tratando de experimentar la irrupción del relato dentro de los poemas, como así también la polifonía, dejando de lado el yo narrativo y encarando cada poema como si fuera un microrelato, con personajes que entran y salen del poema. ¡Veremos qué sale de todo esto!... El libro ya está casi terminado y ahora empiezo la tarea de corrección y de diseño gráfico de la página web. La idea es publicar tanto el libro como la plataforma web al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;2-En este lugar&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Como un autor mendocino que reside lejos ¿Qué aspectos te has replanteado para actualizar tu «manifiesto de la Neovendimia?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El Manifiesto de la Neovendimia&lt;/i&gt; lo publicamos junto a &lt;b&gt;Paco Sabio &lt;/b&gt;y &lt;b&gt;Marcelo Melchor Montoya&lt;/b&gt; en el 2005, una época que abarcó unos dos o tres años en los que estábamos como afiebrados, con una productividad literaria muy alta, dentro del grupo &lt;i&gt;La Secta Literaria&lt;/i&gt;. Como suele suceder con casi todo lo experimental que se publica en San Rafael (¿en otros lugares también?), el Manifiesto pasó desapercibido sin pena ni gloria. Pero nosotros nos quedamos enamorados de esa publicación, en la que pudimos combinar lo experimental con lo social como nunca antes lo habíamos hecho.&lt;br /&gt;Y ahora después de 5 años decidimos resucitarlo y colgarlo en la web (pensamos hacerlo a fines de este año, principios del que viene) para darle una mayor trascendencia y dotarlo de la vitalidad que siempre nos imaginamos para el Manifiesto: que sirva de plataforma para que otros artistas tomen en espíritu de la Neovendimia y puedan tal como dice el Manifiesto en su punto 19:&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Neovendimia no busca instalarse y perdurar.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Neovendimia debe estar obligada a no durar. Debe pasar rápido, debe quedar obsoleta en poco tiempo, porque quedará sepultada por la reescritura que ella misma engendre. Neovendimia nacerá y ya mismo será fecunda, ya mismo hará nacer. Para que otras la reemplacen y la mejoren y la perfeccionen. Debe asimilarse y escurrirse rápido. Debe molestar y debe provocar y debe conmover y debe REVELAR.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;3-Una reflexión&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En tu &lt;/i&gt;ars poética&lt;i&gt; de &lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1148612732"&gt;Promiscuos&amp;amp;Promisorios&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2009/10/una-antologia-que-dara-para-hablar-y.html"&gt; &lt;/a&gt;decís: «Escribo por el horror de tu belleza» ¿A qué otros abismos/verdades debe enfrentar el poeta a sus lectores?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMtF198EH8I/AAAAAAAAA3s/wVqumyGftqI/s1600/capelli+libro.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMtF198EH8I/AAAAAAAAA3s/wVqumyGftqI/s200/capelli+libro.jpg" width="75" /&gt;&lt;/a&gt;Esa frase está alineada con la hipótesis de escritura planteada en &lt;i&gt;La Belleza del Mal&lt;/i&gt;, que era la de tomar esos símbolos emparentados con el mal (dentro de la lógica evaluativa del cristianismo) o esos elementos que causan horror, y transformarlos en objetos poetizables. O sea, tomar por ejemplo la figura del Maligno, hacer un poema sobre él y lograr que sea bello. En esa transición me ubiqué como poeta, y desde ese lugar me animé a ver ciertos abismos y verdades que ojalá haya podido mostrar a los lectores. &lt;br /&gt;Me gustan esos riesgos y naturalmente me siento atraído hacia la experimentación, el vértigo de lo nuevo, lo inexplorado. Entonces, cuando emprendo la aventura, deseo que los lectores me acompañen, aunque me dé cuenta que la mayoría de las veces me quedo un poco solo. Pero es la triste ventaja del escritor que no puede ganarse la vida con sus poemas: puede animarse a riesgos, suicidios estéticos, rutas imposibles, sin miedo a espantar a sus editores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas de Fabricio Capelli&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMtDv26unlI/AAAAAAAAA3o/o6ifkI_mALM/s1600/Faber+en+Burgos+01.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMtDv26unlI/AAAAAAAAA3o/o6ifkI_mALM/s320/Faber+en+Burgos+01.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El perro viejo&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi triste tristona es un hueso&lt;br /&gt;con patas de gallo muy finas&lt;br /&gt;muy de tiempo acumulado&lt;br /&gt;en días&lt;br /&gt;que siguen a los días&lt;br /&gt;proletarios&lt;br /&gt;en los bordes cenagosos patronales&lt;br /&gt;en días&lt;br /&gt;que cabalgan en los días&lt;br /&gt;del pasado adolescente&lt;br /&gt;en los bordes líquidos del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi triste tristona es un hueco&lt;br /&gt;muy profundo universal&lt;br /&gt;en cada parte de mi parte&lt;br /&gt;los huesos reumáticos&lt;br /&gt;secados al tiempo&lt;br /&gt;con paciencia siderúrgica&lt;br /&gt;rumiando el tedio mecánico&lt;br /&gt;y el lomo resignado&lt;br /&gt;al ritual del explotado&lt;br /&gt;despojado de sustancia&lt;br /&gt;con recuerdo lagañoso&lt;br /&gt;del hermoso aire suasorio&lt;br /&gt;de las fábricas de Behrens&lt;br /&gt;de los ruidos sincopados&lt;br /&gt;que perfuman el verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;El superdescriptor&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche&lt;br /&gt;en que tomas a tu palma de la mano&lt;br /&gt;en que llorando arena&lt;br /&gt;le has tirado al hombro un manto&lt;br /&gt;y has salido presuroso&lt;br /&gt;poniéndole pasos al patio&lt;br /&gt;has salido de memoria&lt;br /&gt;sin verdadera prisa&lt;br /&gt;más por salir&lt;br /&gt;más por manto y hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia el cometa has ido&lt;br /&gt;a la altura de los astros&lt;br /&gt;lejos del patio y del rastrillo&lt;br /&gt;y de los trastos cotidianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche &lt;br /&gt;en que el sol se eclipsa&lt;br /&gt;por una mota de polvo&lt;br /&gt;has salido venturoso&lt;br /&gt;buscando las ganas de ser&lt;br /&gt;un pobre alegre entre los pobres&lt;br /&gt;más que&lt;br /&gt;un pobre triste entre los ricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;Succión y expulsión del bicho&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Y aunque lo lleve a la muerte el intento&lt;br /&gt;honrará a las moscas que custodien su carne&lt;br /&gt;al carburo del burro que lo cargue en su lomo&lt;br /&gt;mientras le siguen creciendo la barba y las uñas.&lt;br /&gt;Y aunque le lleve este intento la vida&lt;br /&gt;te seguirá peinando&lt;br /&gt;con la palabra cardamomo&lt;br /&gt;muy aromatizada&lt;br /&gt;te nombrará en un susurro&lt;br /&gt;no hablará de tu cuerpo&lt;br /&gt;con la palabra alambre&lt;br /&gt;muy torcido y oxidado&lt;br /&gt;olvidado en un baldío&lt;br /&gt;lamido por un perro.&lt;br /&gt;Te recordará bien&lt;br /&gt;brillando en un espejo&lt;br /&gt;cuando hable de tus talones&lt;br /&gt;y de cómo los días siguen a los días&lt;br /&gt;y de cómo se duplican las cosas&lt;br /&gt;cuando nombrándote en un silencio&lt;br /&gt;te viste y te desviste&lt;br /&gt;usando más de dos palabras.&lt;br /&gt;Y seguirá así&lt;br /&gt;hasta encontrar el punto&lt;br /&gt;que termine de desvestirte&lt;br /&gt;dejándote desnuda &lt;br /&gt;lamiendo los bordes&lt;br /&gt;a los que se atreve la tinta&lt;br /&gt;y la boca se le pondrá negra.&lt;br /&gt;Querrá seguir en vano&lt;br /&gt;con la sílaba evaporada&lt;br /&gt;se irá desvaneciendo&lt;br /&gt;dejando un charco barroso&lt;br /&gt;como esos días de lluvia&lt;br /&gt;y el hastío de las cosas.&lt;br /&gt;Y aunque lo lleve a la muerte este intento&lt;br /&gt;honrará a los nadie en su entierro&lt;br /&gt;a los que se esfuerzan con el llanto&lt;br /&gt;y con el filo oxidado de la pala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Los perros mecánicos &lt;/i&gt;(inédito)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-7503087197302554684?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/7503087197302554684/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=7503087197302554684&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/7503087197302554684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/7503087197302554684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/reportaje-haiku-fabricio-capelli.html' title='Reportaje haiku a Fabricio Capelli'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TMg5vkf0-XI/AAAAAAAAA3U/6HIMZfqbeQ4/s72-c/capelli.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-1398052707063956740</id><published>2010-10-14T12:23:00.005-03:00</published><updated>2010-10-16T13:24:51.837-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>Mi pequeño burgués ilustrado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLUVWBSwevI/AAAAAAAAA2k/npb-4yGxGZY/s1600/Kovadloff.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="284" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLUVWBSwevI/AAAAAAAAA2k/npb-4yGxGZY/s400/Kovadloff.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: 78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://planetasergio.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;por &lt;i&gt;Sergio Pereyra&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt; &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;1. Antes&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLUWkxjWX5I/AAAAAAAAA2o/3LIx4Yy1P7c/s1600/kovadloff+biograf%C3%ADa+de+la+lluvia.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="153" src="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLUWkxjWX5I/AAAAAAAAA2o/3LIx4Yy1P7c/s200/kovadloff+biograf%C3%ADa+de+la+lluvia.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;En una carta de los ’60 dirigida a&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Guillermo Cabrera Infante donde compara a los escritores latinoamericanos más notables del momento con estrellas de Hollywood, &lt;b&gt;Puig&lt;/b&gt;, refiriéndose a Leopoldo Marechal anota: «Jeanette Mac Donald, tan lírica y aburrida». ¿Qué tiene esto que ver con la reseña de un libro de poemas? Algo. Me explico. Mi último encuentro con la obra de &lt;b&gt;Kovadloff &lt;/b&gt;fue más bien desdichado, pues &lt;i&gt;Una biografía de la lluvia&lt;/i&gt;, pese a sus temas y su agudeza, me produjo la modorra de un &lt;i&gt;Tranquinal&lt;/i&gt;. ¿La causa? Justamente su prosa alambicada (que, sospecho -¿proyecto?- era lo que irritaba a Manuel Puig de Marechal). Es que hay que decirlo, así como criticamos un poema por excesivamente prosaico, la prosa con muchos -pero muchos- firuletes suele, en algunos casos, perder efectividad, tornarse in-sopor-table. Con estas prevenciones, entonces, me interno en &lt;i&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/i&gt;, precioso libro editado por &lt;i&gt;Nuevohacer&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;2. Durante &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;Con una estructura que suele consistir en la narración de un episodio –por lo común, mínimo- que impresiona los sentidos del sujeto poético y que da pie a la posterior reflexión, en los poemas de &lt;b&gt;Santiago Kovadloff&lt;/b&gt;  (Buenos Aires, 1942), aun con su elegancia un tanto &lt;i&gt;demodé&lt;/i&gt;, hay lírica; concretamente aquella en la que una subjetividad se expone pero que, gracias al trabajo sobre el lenguaje, trasciende. Así, en &lt;i&gt;Precisiones&lt;/i&gt;, texto en el que aparece el verso que da título al libro, el yo lírico se gratifica en la visión de los estragos que causa el trabajo del tiempo en las cosas y en los seres. Porque: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada está a salvo de la vida. &lt;br /&gt;Porque es vida lo que cava, quiebra y oscurece &lt;br /&gt;vida la humedad, los hongos que florecen &lt;br /&gt;en los altos ángulos pasivos &lt;br /&gt;vida lo que roe &lt;br /&gt;vida lo que hiere &lt;br /&gt;vida ese aliento ciego y sucio &lt;br /&gt;que se filtra en la madera y la deshace&lt;br /&gt;en tu piel y la seca &lt;br /&gt;en el pétalo y lo agota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que podrán objetarme que algunas de las experiencias del yo no están al alcance de cualquiera («Los entusiastas, no obstante, aportan lo suyo:/ un viaje al Canadá, pesca de río/ o una semana de ópera en Milán»), ergo, no son universales, que se trata de un sujeto eminentemente burgués, y estaría de acuerdo. Ahora, ¿hace falta que aclare que un poeta puede ser un burgués, pero no cualquier burgués es un poeta? Y más importante ¿hay regodeo en estas páginas? Aunque en algunos pasajes –pocos- pareciera haberlo, más numerosos y dramáticos son aquellos en los cuales el sujeto se siente asfixiado por el sistema: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me secaré, me peinaré, &lt;br /&gt;dictaré las siete clases &lt;br /&gt;impuestas por el día &lt;br /&gt;y en un momento dado &lt;br /&gt;mi fatiga me dirá &lt;br /&gt;(y el vino lento) &lt;br /&gt;que el día se habrá ido &lt;br /&gt;sin brindarme su secreto, si lo tuvo; &lt;br /&gt;sin que yo lo haya vivido &lt;br /&gt;como único que fue; &lt;br /&gt;ese uno, ese único, el tan solo, &lt;br /&gt;un veinticinco que ya no, &lt;br /&gt;algo inhallable.   (&lt;i&gt;En el baño&lt;/i&gt;)  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incomodidad, fastidio, que en otros poemas deviene angustia lisa y llana: «Mientras subo en ascensor cierro los ojos./ ¿Yo soy este hombre?/ ¿Esto hice de mí?» (&lt;i&gt;Claridad&lt;/i&gt;) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta mirada angustiada no es sólo primera persona, también es tercera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos sí. Van, vienen  precisos por la acera.&lt;br /&gt;Cargan rostros tensos, agobiados.&lt;br /&gt;A través del ventanal se puede verlos.&lt;br /&gt;O mejor: quisiera verlos, ver &lt;br /&gt;en cada uno &lt;br /&gt;qué hay detrás de esa expresión&lt;br /&gt;que a todos los iguala. (&lt;i&gt;Un espectro en el bar&lt;/i&gt;) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, que el sujeto poético ve idéntica aflicción en otros. Por lo tanto, es aquí donde hallamos lo general, condición &lt;i&gt;sine qua non&lt;/i&gt; para la existencia de nuestro género, puesto que se cuentan por millones las personas capaces de atestiguar la dificultad de abrir las puertas de sus casas para, como toreros, internarse en la arena cotidiana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consecuencia no menor de este cautiverio en los engranajes de las obligaciones mundanas, es esa que podríamos denominar «contemplación frustrada», ya que uno de los lamentos recurrentes del yo surge de las trabas a su deseo de observar la vida -la propia, la ajena-, sentir que desperdicia su «don».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;3. Después &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;Si como dice &lt;b&gt;de Beauvoir&lt;/b&gt; «la lucidez no es la felicidad,  pero ayuda y da valentía», &lt;i&gt;Ruinas de lo diáfano &lt;/i&gt;cumple con este precepto. Porque afortunadamente Kovadloff se eleva sobre la futilidad de algunos de sus motivos: «¿Dónde puse mis camisas de verano?/ ¿Dónde, cuando empezaron los fríos?/ Perdido en mi propia casa,/ no encuentro mis camisas de verano» (&lt;i&gt;Esbozo de una pesadilla&lt;/i&gt;), y crea una poesía dura, amarga incluso, que sin embargo a la postre ayuda -a ver- y da valentía -para enfrentar-. Y esto en textos de notable hechura que, no obstante el abuso de signos de puntuación que entrecortan excesivamente la respiración y tienden a una lectura unívoca, esquivan, por ejemplo, el uso de imágenes «locas» -que a esta altura convencen a pocos-; textos que hacen de la poesía una realidad compleja en cuya recepción se integran lo sensorial con lo intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLcgORSNC9I/AAAAAAAAA2w/RUhDUSSSWJA/s1600/ruinas+de+lo+di%C3%A1fano.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLcgORSNC9I/AAAAAAAAA2w/RUhDUSSSWJA/s320/ruinas+de+lo+di%C3%A1fano.jpg" width="206" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/i&gt;, Santiago Kovadloff, Nuevohacer, Buenos Aires, 2009, 57págs.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLUZTu3FlyI/AAAAAAAAA2s/cE1kkpNGCZY/s1600/ruinas+de+lo+diafano.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas de&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #f1c232; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Ruinas de lo diáfano&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;DE VUELTA EN EL CAMPO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Me atraen grandes piñas &lt;br /&gt;caídas junto a un árbol. &lt;br /&gt;¿Qué mejor, me digo, &lt;br /&gt;que iluminar con su hermosura &lt;br /&gt;algún rincón del cuarto? &lt;br /&gt;Las tomo, las pondero, &lt;br /&gt;doy con ellas, complacido, &lt;br /&gt;un paseo por el campo.&lt;br /&gt;Pero luego me detengo, &lt;br /&gt;regreso junto al árbol &lt;br /&gt;y las dejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunté mientras iba &lt;br /&gt;con las piñas en la mano, &lt;br /&gt;cuánto tiempo alentarían &lt;br /&gt;el encanto de esta hora; &lt;br /&gt;hasta cuándo me darían &lt;br /&gt;este fulgor de vida cautivante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que mis ojos &lt;br /&gt;no conocen &lt;br /&gt;más que efímeros fervores &lt;br /&gt;y el cuarto donde vivo &lt;br /&gt;guarda muchas &lt;br /&gt;huellas secas &lt;br /&gt;de mis amores de un día: &lt;br /&gt;un cenicero azul, dos plumas blancas, &lt;br /&gt;monedas de Tiberio, cerámicas jordanas &lt;br /&gt;y un lapicero hindú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así: mi corazón &lt;br /&gt;súbitamente se alza, &lt;br /&gt;acoge, abraza &lt;br /&gt;y luego cede y pierde, &lt;br /&gt;como se pierden, &lt;br /&gt;en el lecho muerto de un río , &lt;br /&gt;las piedras secas, las hojas olvidadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;PALOMAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Tan altas, lentas y lejanas vuelan las palomas &lt;br /&gt;que a la distancia parecen aves extrañas, &lt;br /&gt;seres venidos de otro mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me agrada verlas así, raras, no sabidas, &lt;br /&gt;allí donde nadie espera sino palomas. &lt;br /&gt;Renacidas ante mí, &lt;br /&gt;también el cielo donde vuelan &lt;br /&gt;se transforma y yo, &lt;br /&gt;que tan a mano me veía, &lt;br /&gt;igualmente me transformo &lt;br /&gt;y el día, que tan a mano se mostraba, &lt;br /&gt;se abre de repente, se encrespa, se dilata &lt;br /&gt;y alberga señales de prodigio &lt;br /&gt;como si una ley redentora impusiera &lt;br /&gt;a lo gris, un rumbo luminoso  &lt;br /&gt;y prestancia a lo marchito &lt;br /&gt;y voz a lo callado, &lt;br /&gt;y de par en par se abrieran &lt;br /&gt;las puertas que no abrí &lt;br /&gt;y aun mi vida, &lt;br /&gt;a la luz de estas aves fabulosas, &lt;br /&gt;fuera otra, cercana y nuevamente mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;CLARIDAD&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mientras subo en ascensor cierro los ojos.&lt;br /&gt;¿Yo soy este hombre?&lt;br /&gt;¿Esto hice de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encerrado en esta caja &lt;br /&gt;de metal y de madera, &lt;br /&gt;ya no me amparan &lt;br /&gt;ni los pasos presurosos &lt;br /&gt;ni el laborioso vértigo del día. &lt;br /&gt;Un hombre sin rumbo &lt;br /&gt;marcha hacia lo alto; &lt;br /&gt;carga portafolio, &lt;br /&gt;mi nombre lo atormenta. &lt;br /&gt;El espejo no refleja: lo denuncia; &lt;br /&gt;atrás quedan los pisos, &lt;br /&gt;abrazos que no di, &lt;br /&gt;puertas perdidas  &lt;br /&gt;y cada vez más cerca &lt;br /&gt;las palabras que golpean, &lt;br /&gt;la miseria que sembré, &lt;br /&gt;lo que sé y ya nada aparta &lt;br /&gt;mientras sube el ascensor, &lt;br /&gt;disipa la penumbra &lt;br /&gt;y los ojos con que no miro &lt;br /&gt;todo lo pueden ver &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;EN EL BAÑO &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Cierro el agua de la ducha y pliego la cortina.&lt;br /&gt;Envuelto en el toallón,&lt;br /&gt;dejo correr las gotas por mi cara&lt;br /&gt;mientras miro sin ver la pared resplandeciente&lt;br /&gt;y el vapor que deambula en la luz vaga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la ventana entreabierta, &lt;br /&gt;el estruendo de la calle &lt;br /&gt;sentencia que hoy es lunes.&lt;br /&gt;Me secaré, me peinaré, &lt;br /&gt;dictaré las siete clases &lt;br /&gt;impuestas por el día &lt;br /&gt;y en un momento dado &lt;br /&gt;mi fatiga me dirá &lt;br /&gt;(y el vino lento) &lt;br /&gt;que el día se habrá ido sin brindarme su secreto&lt;br /&gt;(si lo tuvo) &lt;br /&gt;sin que yo lo haya vivido como único que fue &lt;br /&gt;ese uno &lt;br /&gt;ese único &lt;br /&gt;el tan solo &lt;br /&gt;un veinticinco que ya no &lt;br /&gt;algo inhallable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-1398052707063956740?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/1398052707063956740/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=1398052707063956740&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1398052707063956740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1398052707063956740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/mi-pequeno-burgues-ilustrado.html' title='Mi pequeño burgués ilustrado'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TLUVWBSwevI/AAAAAAAAA2k/npb-4yGxGZY/s72-c/Kovadloff.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-9059948216301882822</id><published>2010-10-04T00:01:00.002-03:00</published><updated>2011-01-02T22:25:35.757-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevistas'/><title type='text'>Entrevista a Diana Bellessi</title><content type='html'>&lt;div style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;«La poesía es un intento de avizorar el futuro»&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0);font-size:medium;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TKC8jT2klpI/AAAAAAAADCk/AZXGKDOY2_8/s1600/Diana+Bellessi.jpg.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5521620457966835346" src="http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TKC8jT2klpI/AAAAAAAADCk/AZXGKDOY2_8/s400/Diana+Bellessi.jpg.JPG" style="cursor: pointer; height: 306px; width: 460px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;por &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fernando G. Toledo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que uno tiene es esto: la música de dos versos grabada en lo profundo, como una melodía que perteneciera a otro tiempo, propio pero acaso desconocido. Dos versos: «He construido un jardín como quien hace / los gestos correctos en el lugar errado».&lt;br /&gt;Era un poema de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Diana Bellessi&lt;/span&gt; (Zavalla, Santa Fe, 1946), leído por primera vez en una revista [1] junto a su nombre, en 1993, a poco de la publicación del libro que lo incluía: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El jardín. &lt;/span&gt;Lo que uno tiene es una relación extraña, gestos correctos en un lugar errado. Un intento por entrar en su jardín poético, no siempre feliz. El regalo de un libro de manos de su editor (José Luis Mangieri, quien le obsequió a quien esto escribe &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colibrí, ¡lanza relámpagos! &lt;/span&gt;[2]).&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;El encuentro frecuente con el nombre de la escritora, que se agigantaba, y, por fin, la reunión de su poesía en un solo volumen. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tener lo que se tiene, &lt;/span&gt;el libro de 1.200 páginas que recopila todos los libros de Bellessi, puede representar para muchos la oportunidad por ingresar, ahora sí, en su poesía. Una poesía «tensa», «rabiosa», pero a la vez «pacientemente dulce», al decir de Jorge Monteleone [3]; una poesía sin media concesión, ardua y límpida a la vez, que su autora presentó en Mendoza, en la reciente Feria del Libro.&lt;br /&gt;Rodolfo Braceli supo preguntarle a la autora de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Crucero ecuatorial, Tributo del mudo, Eroica &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sur&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;sobre el hermetismo que acorazaba a buena parte de sus poemas: «me gustaría que fueran completamente claros», reconoció, para luego citar a Girri: «un poema puede ser hermético pero siempre tiene llave y cerradura» [4].&lt;br /&gt;Acaso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tener lo que se tiene&lt;/span&gt; sea esa llave maestra, pues su prólogo, el recorrido amplio y paciente por cada verso, permiten una mirada completa a una obra que, con sus pliegues y bordes, parece mostrar, empero, una notable unidad.&lt;br /&gt;Y si esa llave no fuera suficiente, si aún resulta lejana y cerrada la poesía de Bellessi, no dejaría de ser una buena oportunidad para acceder a su poética esta charla, esta cerradura por la que Diana deja que miremos su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–La edición, el año pasado, de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tener lo que se tiene, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;que reúne toda su poesía publicada hasta la fecha, ofrece la posibilidad de repasar su nutrida obra poética. ¿Qué siente al contemplar ese ancho volumen, todas esas palabras?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Siento lo que el nombre del libro dice: que es lo que se tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TKC9-JB9pLI/AAAAAAAADCs/C_TC3SkZuL4/s1600/diana+bellessi+tener+lo+que+se+tiene.jpg"&gt;&lt;img alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5521622018429920434" src="http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TKC9-JB9pLI/AAAAAAAADCs/C_TC3SkZuL4/s320/diana+bellessi+tener+lo+que+se+tiene.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 205px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–¿Qué rasgos principales, si es que pueden enumerarse en una mera respuesta, son los que usted sabía que trazaba con su escritura y la visión de toda ella, a través de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tener lo que se tiene, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;lo confirma?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Puedo decirte que al construir el archivo del libro completo, al leer todos los libros con cierta atención, lo que sentí es que había coherencia. Coherencia en el pensar y en el sentir, en la exploración de las formas, en los logros y sobre todo en los fracasos, esos fracasos que te llevan a  intentarlo otra vez, en un nuevo libro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–El «decir» de su poesía es múltiple: de a ratos, el tema parece descentrarse, quizá para reproducir cierta inestabilidad, o más bien, inasibilidad del instante. Pero ese descentramiento a la vez, se sazona con palabras tenues, inocentes casi, que remiten a la infancia, a los juegos, al campo. El fondo (el tema) y la figura (la forma) establecen una fascinante dialéctica. ¿Es su poesía un intento por retener a veces, remediar otras, el pasado y el presente?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Es hermoso lo que decís, ojalá sea cierto… Pero no construyo ni mantengo un programa en mi escritura, lo que descubro como coherencia es algo a posteriori, nunca previo al poema, o al conjunto de poemas que construyen un libro. Lo que sucede es siempre un misterio para mí. Escribo poesía porque haciéndolo no sé qué es lo que hago, ¿me entendés? Y confío luego en lo que el lector dice de ella, allí se termina el poema, o mejor aún, no termina nunca mientras halla un nuevo lector que abre ese poema. A la luz de lo que vos me das en este momento, podríamos decir que es un intento de avizorar siempre el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–«Yo desaparezco salvo / en la función de tensar el sentido / hacia lo visible» se lee en un poema de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tener lo que se tiene, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;que es también una celebración del silencio. ¿Esa «función» es la única que justificaría a la poesía frente al silencio?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Quizás sí, sobre todo porque no es una función, sino la disfuncionalidad del poema la que a veces lo logra, su descentralización, su inestabilidad, como vos lo dijiste hace un momento; el instante es inasible pero creamos –el poeta y su lector– un campo de  ilusiones en su lugar, eso es el poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–El problema de los llamados «pueblos originarios», la problemática de la vida en las cárceles, la pobreza, son temas con los que también ha tratado en buena parte de su poesía. ¿Es también una poeta «comprometida», para usar una terminología un tanto en desuso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Un poeta sólo puede ser comprometido, como un trapecista; te lanzás al aire y sabés que un centímetro de diferencia a tu trapecio o a las manos de tu compañero, pueden significar la vida o la muerte. No hay problema, no hay problemática, hay parientes que te llaman o a los que llamás, y vas con el corazón hacia allí. A veces es un compañero humano y otras es un yuyo, una piedra o un pajarito. Parientes en el campo de ilusiones de la emoción, como decía Muriel Rukeyser: «el universo está hecho de historias y de átomos» [5].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Sorprende saber que no perteneció a una «familia lectora» y que buscó de manera autodidacta sus lecturas. ¿Cómo fue su acceso a las obras literarias? ¿Qué autores o qué obras la marcaron, la «invitaron» a ser poeta?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Hay familias que leen, y familias que cantan y cuentan haciendo grandes silencios. La mía pertenece al segundo rubro. Así que en primer lugar, la copla mestiza. El Dante, Juancito de la Cruz, Salgari, los grandes de la ciencia ficción, y andá a saber…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–¿Se puede decir que supo del mundo que la rodeaba, del vasto mundo, a través de la literatura, y luego salió a comprobarlo? Porque uno de sus datos biográficos nos cuenta que recorrió el continente americano durante años &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Colgué una mochila en mi espalda a los dieciocho, era demasiado joven para saber del vasto mundo a través de la literatura, pero los libros colaboraron a la intensa formación del deseo, el deseo de andar por el mundo. Pertenezco a la generación de los setenta, la que elaboró el mito de la patria grande, así que todo el continente era, y aún es, mi casa; y por extensión el mundo entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Hay una tendencia, en la crítica, a hablar de «literaturas de género». Usted encabezaría una larga, y no menos brillante, lista de las llamadas «poetas lesbianas»&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; [7]&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;. ¿Define algo ese género o es absurdo si de hablar de las obras mismas se trata?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Tuvo sentido hasta los ochenta, cuando ese yo, con esa peculiaridad, la de ser lesbiana, aún no había sido enunciado en la escritura. Creo que nunca, al menos en América Latina, llegó a ser un género, y ahora, rotos los paradigmas del pasado, lo encuentro un tanto anacrónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–¿La poesía de qué otros poetas argentinos contemporáneos le parece digna de destacar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–La poesía argentina es extraordinaria, y desde el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Martín Fierro&lt;/span&gt; en el siglo XIX ha gozado de gran variedad y de una salud que no han quebrado ni siquiera las dictaduras o la desaparición casi completa de la industria del libro. Hacer nombres sería muy largo, pero te digo dos de mi corazón: Francisco Madariaga y Miguel Ángel Bustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Notas&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;[1] En realidad, dos revistas y un diario, que aparecieron casi simultáneamente. El número 24 del &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;Diario de poesía &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;incluyó algunos poemas de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;El jardín, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;y el número 26, una entrevista a Diana Bellessi a cargo de Ricardo Ibarlucía, junto a un adelanto de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sur&lt;/span&gt;. Entre ambos, apareció en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;Página/12 &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;una noticia sobre el libro en que se incluía el poema citado.&lt;br /&gt;[2] En 1996, luego de la publicación de una entrevista con el autor de esta nota, el poeta y editor José Luis Mangieri (1924-2008) le envió a éste como obsequio una caja con libros editados bajo su sello Libros de Tierra Firme. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;Colibrí, ¡lanza relámpagos! &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;acababa de aparecer, como número 2 de la colección Poetas de Hoy. «Es una poeta impresionante», había adelantado Mangieri al avisar de la inclusión de ese flamante volumen en el envío.&lt;br /&gt;[3] Son palabras de Jorge Monteleone en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;La poesía como tierra sin mal: habla, mirada, gracia y donación, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;prólogo de la edición de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;Tener lo que se tiene &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Adriana Hidalgo Editora, 2009).&lt;br /&gt;[4] La versión digital de esa entrevista, publicada en el suplemento &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ADN &lt;/span&gt;de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Nación &lt;/span&gt;el 24 de julio de 2010, puede consultarse &lt;a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1286589"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;[5] Diana Bellessi se permite aquí no una cita, sino una paráfrasis de Muriel Rukeyser (1913-1980), ya que la línea original de la poeta estadounidense, incluida en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;The Speed of Darkness &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(1968), dice: «The Universe is made of stories, not of atoms» («El universo está hecho de historias, no de átomos»).&lt;br /&gt;[6] Lo confirma la propia Bellessi en la entrevista con Alicia Genovese y María del Carmen Colombo, incluida en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;Colibrí, ¡lanza relámpagos!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; (Libros de Tierra Firme, 1996).&lt;br /&gt;[7] En la entrevista con Leonor Silvestri, publicada por &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Página/12&lt;/span&gt; el 6 de junio de 2008 (ver edición digital &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-114-2008-06-11.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;), Bellessi se refiere ampliamente a esta cuestión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Seis poemas de Diana Bellessi&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;Persecución del sueño&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada noche persigo un sueño como a un ciervo&lt;br /&gt;en la pradera. Como a él, apenas lo imagino;&lt;br /&gt;o veo un ojo, el delicado filo de la cornamenta,&lt;br /&gt;el flanco rojo que refulge y se pierde entre&lt;br /&gt;los pastos del sudán.&lt;br /&gt;Pero entonces apareció, entero, sobre el muro de&lt;br /&gt;arena que bordea la laguna. La luna en el agua&lt;br /&gt;lo volvía nítido contra el cielo.&lt;br /&gt;Ella detrás, me miraba.&lt;br /&gt;Empezó a cantar una canción. Rendida de&lt;br /&gt;amor, y de terror, supe que su voz creaba&lt;br /&gt;la mitad secreta del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tributo del mudo, &lt;/span&gt;1982)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0);"&gt;Waganagaedzi, el gran andante&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El musgo al tacto como rodar sobre muslos mojados. Silencio. Las nutrias nadando bajo el agua fundidas con el sueño de un doble líquido y perpetuo. Martín pescador, movimiento puro, a lo largo del río que corta como un cuchillo, sin otra dirección que aquella impresa por el ojo, cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta perfecta entropía llegó Waganagaedzi. Y todo se trastocó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Danzante de doble máscara, &lt;/span&gt;1985)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;El Magnificat...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Magnificat&lt;br /&gt;cae&lt;br /&gt;sobre tus nalgas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabalgo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cubriendo de jugo&lt;br /&gt;la grupa entera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pechos duros&lt;br /&gt;y aceitados avasallan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Magnificat&lt;br /&gt;sale de tu boca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corre por canales&lt;br /&gt;de aire líquido&lt;br /&gt;y leche/entre los labios&lt;br /&gt;de la concha&lt;br /&gt;el matorral de pelo azafranado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magnífica yegua&lt;br /&gt;que me lleva en su salto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;disuelta en mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;me deshace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magnificat&lt;br /&gt;entre tus brazos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abolir&lt;br /&gt;Hilos que sostienen&lt;br /&gt;la contienda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abolir&lt;br /&gt;Carnadura&lt;br /&gt;de una ilusión idiota&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelta&lt;br /&gt;Desatada en el tiempo&lt;br /&gt;sale&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la pequeña figura&lt;br /&gt;de su traje&lt;br /&gt;Madrenoche que estás&lt;br /&gt;en los infiernos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;te busco te abandono&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy de tú&lt;br /&gt;más que la rata&lt;br /&gt;en el terror desnudo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La envergadura de tus hombros&lt;br /&gt;balaustrada de los brazos&lt;br /&gt;de un castillo en el aire&lt;br /&gt;hacia el que ceso&lt;br /&gt;no&lt;br /&gt;de nadar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vos sos&lt;br /&gt;magnífica&lt;br /&gt;hermosura&lt;br /&gt;tiene tu cabeza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la columna del cuello&lt;br /&gt;que la une&lt;br /&gt;a pechos imposibles&lt;br /&gt;de saquear&lt;br /&gt;De un puño de ceniza&lt;br /&gt;te construyo&lt;br /&gt;radiante tú:&lt;br /&gt;me mirabas&lt;br /&gt;y no era&lt;br /&gt;yo&lt;br /&gt;era &lt;span style="font-style: italic;"&gt;eso&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sonda de arena&lt;br /&gt;el tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abolir&lt;br /&gt;De un manotazo&lt;br /&gt;Los hilos que sostienen&lt;br /&gt;la escena&lt;br /&gt;El anfiteatro se llena&lt;br /&gt;de sangre&lt;br /&gt;sangre sobre las gradas&lt;br /&gt;Huye el Coro&lt;br /&gt;Queda la tragedia&lt;br /&gt;sin público ni prueba&lt;br /&gt;Borrada por el rojo&lt;br /&gt;veo&lt;br /&gt;escorzo de cadera&lt;br /&gt;mata de pelo&lt;br /&gt;de fuego&lt;br /&gt;mayor entre tus muslos&lt;br /&gt;que mi mano aferra&lt;br /&gt;Abolir el texto&lt;br /&gt;del drama&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra liberada&lt;br /&gt;de deseo deja&lt;br /&gt;de ser palabra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es a mí&lt;br /&gt;a quien escucha:&lt;br /&gt;Ella sólo rastrea&lt;br /&gt;un fantasma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Eroica, &lt;/span&gt;1988)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0);"&gt;He construido un jardín...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He construido un jardín como quien hace&lt;br /&gt;los gestos correctos en el lugar errado.&lt;br /&gt;Errado, no de error, sino de lugar otro,&lt;br /&gt;como hablar con el reflejo del espejo&lt;br /&gt;y no con quien se mira en él.&lt;br /&gt;He construido un jardín para dialogar&lt;br /&gt;allí, codo a codo en la belleza, con la siempre&lt;br /&gt;muda pero activa muerte trabajando el corazón.&lt;br /&gt;Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo&lt;br /&gt;atisba las dos orillas, no hay nada, más&lt;br /&gt;que los gestos precisos&lt;br /&gt;dejarse ir para cuidarlo&lt;br /&gt;y ser, el jardín.&lt;br /&gt;Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte&lt;br /&gt;hablando en perfecto y distanciado castellano.&lt;br /&gt;Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía&lt;br /&gt;que te allega, a la orilla lejana de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la lengua puede desatarse para hablar.&lt;br /&gt;Ella que nunca pudo el escalpelo del horror&lt;br /&gt;provista de herramientas para hacer, maravilloso&lt;br /&gt;de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror&lt;br /&gt;si la belleza lo sostiene. Mira el agujero&lt;br /&gt;ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo&lt;br /&gt;en el espejo frente al cual, la operatoria carece&lt;br /&gt;de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener un jardín, es dejarse tener por él y su&lt;br /&gt;eterno movimiento de partida. Flores, semillas y&lt;br /&gt;plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay&lt;br /&gt;poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una&lt;br /&gt;tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,&lt;br /&gt;mientras la sombra de su caída anuncia&lt;br /&gt;en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir&lt;br /&gt;sin sueño del sujeto cuando muere, mientras&lt;br /&gt;la especie que lo contiene no cesa de forjarse.&lt;br /&gt;El jardín exige, a su jardinera verlo morir.&lt;br /&gt;Demanda su mano que recorte y modifique&lt;br /&gt;la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros&lt;br /&gt;bajo la noche helada. El jardín mata&lt;br /&gt;y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer&lt;br /&gt;gestos correctos en el lugar errado,&lt;br /&gt;disuelve la ecuación, descubre páramo.&lt;br /&gt;Amor reclamado en diferencia como&lt;br /&gt;cielo azul oscuro contra la pena. Gota&lt;br /&gt;regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas&lt;br /&gt;a la orilla más lejana. I wish you&lt;br /&gt;were here amor, pero sos, jardinera y no&lt;br /&gt;jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El jardín, &lt;/span&gt;1992)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0);"&gt;El regreso&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gajo de mandarina dulce&lt;br /&gt;la luna mengua y se alza al este&lt;br /&gt;hacia las dos de la mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vuelvo a casa al trotecito&lt;br /&gt;en la noche inmensa estrellada&lt;br /&gt;con la perra y su rastro fijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;clavado al suelo, equilibrio&lt;br /&gt;entre las dos, así me pierdo&lt;br /&gt;tranquila mirando el cielo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y ella me trae de vuelta al rancho&lt;br /&gt;nuestro como un ángel guardián&lt;br /&gt;Qué buena la noche y el día&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si por acá vivir es seda&lt;br /&gt;y me da vergüenza agregar&lt;br /&gt;un susurro de voz, rozar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con mi uña la tela tan tersa&lt;br /&gt;donde la luna mengua y se alza&lt;br /&gt;azucarada mandarina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;melancolía del misterio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La rebelión del instante, &lt;/span&gt;2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 0); font-weight: bold;"&gt;Épica&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por qué será que se vuelve a intentar&lt;br /&gt;aquello donde siempre se fracasa,&lt;br /&gt;como la ropa vieja las sentencias&lt;br /&gt;que ayer corrían altivas por las roncas&lt;br /&gt;gargantas quisiéramos reanimar,&lt;br /&gt;o no es a las frases sino a la gente&lt;br /&gt;que se desbarranca de la historia&lt;br /&gt;hacia el cuarto trasero de la casa,&lt;br /&gt;y fracaso mediante se pudiera&lt;br /&gt;fijar ahí el desorden o la creación&lt;br /&gt;organizados por un momento&lt;br /&gt;con su sello de plata, solidarios&lt;br /&gt;como la mano de Dios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tener lo que se tiene,&lt;/span&gt; 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-9059948216301882822?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/9059948216301882822/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=9059948216301882822&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/9059948216301882822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/9059948216301882822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/10/entrevista-diana-bellessi.html' title='Entrevista a Diana Bellessi'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TKC8jT2klpI/AAAAAAAADCk/AZXGKDOY2_8/s72-c/Diana+Bellessi.jpg.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-3552643575663340682</id><published>2010-09-24T18:08:00.003-03:00</published><updated>2010-09-25T19:15:19.296-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>El verso o la vida</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJtZsH7-ItI/AAAAAAAAA18/4SkHIOEJSjs/s1600/el+verso+o+la+vida+foto.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJtZsH7-ItI/AAAAAAAAA18/4SkHIOEJSjs/s400/el+verso+o+la+vida+foto.JPG" width="400" border="0" height="300" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tenue mujer de provincia, hija de un carpintero, que apenas alcanzó a cursar el primero de la secundaria va y compra una remera verde para su hijo de 10 años. Llega a su casa, envuelve al niño como si la prenda fuera una hoja de parra, lo abraza fuerte y le dice al oído: «Verde que te quiero verde».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ese niño que era yo, sin aviso, la poesía lo había tomado por asalto. Mi vida, por lo tanto, ya no sería la misma. Qué sucede, entonces, cuando la poesía pierde su estatuto de «arte elevado que se expresa con palabras» para rozarse de igual a igual con el lenguaje cotidiano; qué pasa, además, cuando la forma seudocarcelaria del poema se abre y el autor es un ente anónimo borrado por una maraña de frases mundanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJ0gwT450nI/AAAAAAAAA2E/ur0e6WTz9dw/s1600/carpeta+y+versos.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJ0gwT450nI/AAAAAAAAA2E/ur0e6WTz9dw/s200/carpeta+y+versos.JPG" width="200" border="0" height="155" /&gt;&lt;/a&gt;Los asiduos lectores de poemas -los raros, como encendidos lectores de poemas- que empezamos anotando versos sueltos en la contratapa de las carpetas, en los diarios íntimos, en las puertas del baño del colegio; sabemos que la memoria se nos fue contaminando, saturando de versos potentes que tomaron vida propia, y saltaron con furia de un soneto a la más desaguisada conversación con un hermano en el momento justo de no saber qué hacer ante los trámites de una herencia: «No nos une el amor, sino el espanto…». ¿Y &lt;b&gt;Borges&lt;/b&gt;? ¿Y Buenos Aires? Bien, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que existen, desde tiempos remotos, versos repetidos por los simples mortales (no interesan aquí los eruditos que pueden recitar el&lt;i&gt; Mio Cid&lt;/i&gt; en castellano medieval) que son portados en la garganta como el último trago de agua, ante una realidad desértica que nos cubre de cardos y ortigas. Lo insinúa &lt;a href="http://linkillo.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;Daniel Link&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; cuando habla de la poesía de &lt;b&gt;Arturo Carrera&lt;/b&gt;: «Sí, los versos (sueltos) son una voz inmemorial que canta desde el fondo de los tiempos, un laberinto de pura pérdida que sobrevive en nuestra memoria como la sola promesa del canto, y por eso los recordamos...». Sin embargo, los versos que se dicen casi con inocencia no actúan de manera conclusiva y sabihonda como sí lo hacen el refrán o las frases populares del estilo «Dime con quién andas y te diré quién eres»; sino que un verso incorporado arremete con acierto para zanjar caminos en un diálogo que amenaza con cerrarse y repujar, además, en el metal de los silencios hasta dejar una marca difícil de ser olvidada: «Me gustas cuando callas porque estás como ausente…»; y como en &lt;i&gt;La caída de la casa Usher&lt;/i&gt;, un secreto comienza a mostrar su primera grieta. ¿Será por eso que «Cultivo una rosa blanca»?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el prólogo a &lt;i&gt;El tesoro de la lengua&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Ariel Schettini&lt;/b&gt; propone realizar «Una antología (razonada) de los versos que se grabaron en la lengua y perdieron su autor (su contexto, su valor de acontecimiento histórico, para contar, ahora, una historia verdadera: pura actualización, puro fuera de contexto, pura posibilidad de redención, a cada momento que se los recita) y se volvieron creaciones de la misma lengua…». La poesía no pide permiso, y mucho menos un verso suelto que desborda vigencia cuando es pronunciado en medio de una transacción comercial por la simpática almacenera que nos tacha de su libretita diciendo: «¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!». El lenguaje, retribuido (ya que fue la cantera donde el poeta buscó) y, de paso, mucho más valioso. No por nada el mismo Schettini nos dispara: «porque un poema existe cuando genera un efecto de verdad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, una pregunta irreverente me viene acicateando desde el comienzo: ¿Un poeta escribe con minuciosidad toda una enorme obra para que sólo quede un verso aislado en los labios de la gente, que además ignora su autoría? Termino de escribir el interrogante y el cursor titila malicioso en el blanco de la pantalla, porque intuye que sé la cruda respuesta. Pero es que, como dice &lt;b&gt;Santiago Kovadloff&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Sentido y riesgo de la vida cotidiana:&lt;/i&gt; «El hombre se ahoga en la literalidad. El hombre es incapaz de vivir sin respirar el aire renovador de la metáfora…». Poetas, vates con el modem desorientado: «Esto es amor, quien lo probó, lo sabe». Además, en un mundo cada vez más aturdido de palabras sin reversos ni sorpresas, donde un coro de toses desafina la última noticia del naufragio; inhalar y exhalar un verso viene a ser el &lt;i&gt;paf &lt;/i&gt;que nos abre el pecho y nos devuelve a una realidad diferente, al menos más fácil de respirar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, hacer un aporte anónimo a la lengua popular con un verso suelto, intoxicar el habla de todos los días con el aire fresco de las imágenes y comparaciones inesperadas, quizá sea uno de los pocos logros concretos de la poesía (y de los poetas) en estos últimos dos mil años. Duele decirlo, pero esas son las cenizas que quedarán de nuestros poemas, aunque tendrán un sentido: «Polvo serán, mas polvo enamorado» &lt;span style="font-size:x-small;"&gt;[1]&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;[1] Sin caer en una contradicción, tan sólo por el vicio de  citar a los autores y los poemas de donde son extraídos los versos sueltos y para que el lector vuelva a sentir el placer de releer algunos de estos textos, aquí van las referencias:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«Verde que te quiero verde…» de Federico García Lorca en&lt;span style="font-style: italic;"&gt; «Romance sonámbulo»,&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Romancero gitano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«No nos une el amor, sino el espanto…» de Jorge Luis Borges en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;«Buenos Aires»,&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El otro, el mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«Me gustas cuando callas porque estás como ausente…» de Pablo Neruda en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;«Poema 15»,&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Veinte poemas de amor y una canción desesperada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«Cultivo una rosa blanca…» de José Martí en «&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Poema XXXIX»,&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Versos sencillos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!» de Amado Nervo en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;«En paz», &lt;/span&gt;de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Elevación&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«¡Esto es amor! quien lo probó, lo sabe.» de Lope de Vega en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;«Soneto 126»,&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El arte nuevo de hacer comedias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;«Polvo serán, mas polvo enamorado» de Francisco de Quevedo y Villegas en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;«Amor constante más allá de la muerte»,&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Parnaso español.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-3552643575663340682?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/3552643575663340682/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=3552643575663340682&amp;isPopup=true' title='22 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3552643575663340682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3552643575663340682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/09/el-verso-o-la-vida.html' title='El verso o la vida'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJtZsH7-ItI/AAAAAAAAA18/4SkHIOEJSjs/s72-c/el+verso+o+la+vida+foto.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-320199184061956115</id><published>2010-09-18T19:18:00.009-03:00</published><updated>2010-11-02T12:50:33.094-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias y adelantos'/><title type='text'>Nuevo libro de Rubén Valle</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU4nlM2ePI/AAAAAAAAA1c/R8gELyTjVrE/s1600/tup%C3%A9.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU4nlM2ePI/AAAAAAAAA1c/R8gELyTjVrE/s400/tup%C3%A9.JPG" width="400" border="0" height="275" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta, narrador y periodista &lt;a href="http://www.lapereza.com.ar/"&gt; &lt;b style="color: rgb(241, 194, 50);"&gt;Rubén Valle&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(241, 194, 50);"&gt; &lt;/span&gt;acaba de publicar su quinto libro de poemas, &lt;b style="color: rgb(241, 194, 50);"&gt;&lt;i&gt;Tupé&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. El volumen aparece para festejar en conjunto el octavo año del sello &lt;a href="http://librosdepiedrainfinita.blogspot.com/"&gt;&lt;b style="color: rgb(241, 194, 50);"&gt;Libros de Piedra Infinita&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, editorial dirigida por Fernando G. Toledo y Hernán Schillagi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;Valle apareció en la escena poética de Mendoza en 1996 con &lt;i&gt;Museo flúo, &lt;/i&gt;a partir de allí se convirtió en uno de los ineludibles referentes al ganar además dos veces el premio «Vendimia» (1997, 2003), obtener en 2007 el «Ciudad de Mendoza» y publicar sin descanso poemarios como &lt;i&gt;Los peligros del agua bendita&lt;/i&gt; (1999), &lt;i&gt;Jirafas sostienen el cielo&lt;/i&gt; (Libros de Piedra Infinita, 2003) y &lt;i&gt;Placebos &lt;/i&gt;(2004).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU6gFCMi7I/AAAAAAAAA1s/iSdGoAjoSQE/s1600/Valle+toda+la+obra.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU6gFCMi7I/AAAAAAAAA1s/iSdGoAjoSQE/s320/Valle+toda+la+obra.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;Los poemas de &lt;i&gt;&lt;b&gt;Tupé &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;no sólo reafirman este tránsito decidido del autor por la poesía, sino que también muestran la inusitada potencia de una voz inagotable que sale a buscar su materia en lugares incómodos y poco transitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU8rn_OGOI/AAAAAAAAA10/vljVvPlNOwQ/s1600/Valle.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU8rn_OGOI/AAAAAAAAA10/vljVvPlNOwQ/s200/Valle.jpg" width="200" border="0" height="130" /&gt;&lt;/a&gt;Dice el poeta: «Cada libro supone el desesperado intento por registrar el estado de una obsesión. Búsqueda que, intuyo -como muestra gratis de un fracaso inevitable-, no culminará con el final de estas páginas. El poema, entonces, como un simulacro de esa imposibilidad. Botella al mar, sin mar»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro contó con el cuidado diseño de &lt;b&gt;Fabiola Prulletti, &lt;/b&gt;se publicó con el aporte de la Municipalidad de Rivadavia y&lt;b&gt; &lt;/b&gt;será presentado en la próxima&lt;b&gt; Feria del Libro de Mendoza&lt;/b&gt; &lt;b&gt;2010 &lt;/b&gt;el domingo 3 de octubre a las 18 hs. en la sala de Las Ideas&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU59NC2VFI/AAAAAAAAA1k/mtMUNTIYVpg/s1600/tup%C3%A9+salido+del+horno.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;table class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;" align="center" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU59NC2VFI/AAAAAAAAA1k/mtMUNTIYVpg/s320/tup%C3%A9+salido+del+horno.JPG" style="margin-left: auto; margin-right: auto;" border="0" /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Tupé recién salido del horno&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Dos poemas de&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(241, 194, 50); text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Tupé&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;(2010) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: rgb(241, 194, 50);"&gt;&lt;b&gt;El que viene&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;                                            &lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;i&gt;«A usar tu lengua vienes...»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;                                                           Macbeth a un mensajero, William Shakespeare.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Maten al mensajero, pronto maten al que vino&lt;br /&gt;a decir que Rimbaud desembarcó de su ausencia,&lt;br /&gt;al que jura que la palabra de Sor Juana sabe tan dulce&lt;br /&gt;como un pezón de luna. Maten al impostor, al que aún bebiendo toda&lt;br /&gt;el aguardiente puede recitar sin respiro un palíndromo, dejarse amar&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;por cien mujeres y recordarlas brutalmente tan sólo con olerlas&lt;br /&gt;en la penumbra. Maten al malvenido, al inesperado, al homérico.&lt;br /&gt;Ciérrenle la puerta en la cara antes de verlo erguido como un lirio.&lt;br /&gt;No podrán resistirlo, les dirá cómo olvidarse de lo que nunca fueron.&lt;br /&gt;Los dejará en medio del círculo, los invitará a un banquete de sombras.&lt;br /&gt;Maten al mensajero, al palomo malherido, al desbocado juglar&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;de las tabernas que apestan de solos. Pónganle hartas piedras,&lt;br /&gt;ciérrenle el camino, háganle un pozo de silencio hasta que caiga.&lt;br /&gt;Niéguenle la soga el rezo la rosa el orgasmo, sobre todo la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;Maten al mensajero: la luz que dice traer es la luz que ya encendimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: rgb(241, 194, 50);"&gt;&lt;b&gt;El reñidero&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin la muda belleza de dos gallos&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;entregados al voluptuoso vals de la muerte&lt;br /&gt;nuestra riña diaria se enciende&lt;br /&gt;ante el mínimo roce de las palabras&lt;br /&gt;y de un plumazo artero llega a su fin&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;Como doméstico parte de guerra quedan&lt;br /&gt;                                  las vísceras del amor&lt;br /&gt;desparramadas como ropa sucia&lt;br /&gt;a lo largo de toda la casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-320199184061956115?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/320199184061956115/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=320199184061956115&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/320199184061956115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/320199184061956115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/09/nuevo-libro-de-ruben-valle.html' title='Nuevo libro de Rubén Valle'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TJU4nlM2ePI/AAAAAAAAA1c/R8gELyTjVrE/s72-c/tup%C3%A9.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-3891930354906538697</id><published>2010-09-05T17:04:00.005-03:00</published><updated>2010-09-06T14:30:11.369-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>Una crónica del humo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TIP0lCfTIOI/AAAAAAAAA00/sspsKD75STg/s1600/humo+GUSTAVO+SANCHEZ.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TIP0lCfTIOI/AAAAAAAAA00/sspsKD75STg/s400/humo+GUSTAVO+SANCHEZ.jpg" width="266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Humo&lt;/i&gt;, de Gustavo Sánchez, EFU (Editorial Fundación Universidad Nacional de San Juan), 2010, 45 págs.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://desconfianzacronica.blogspot.com/"&gt;&lt;b&gt;Damián López&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Especial para &lt;i&gt;El Desaguadero&lt;/i&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humo siempre se camina hacia atrás. Desde la voluta casi inexistente hasta el retazo de la cosa que fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;i&gt;Humo &lt;/i&gt;de &lt;b&gt;Gustavo Sánchez&lt;/b&gt; (San Juan, 1984) merece la misma actitud. Su sustancia lo propone, lo miremos por donde lo miremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que nada, &lt;i&gt;Humo &lt;/i&gt;es el intento de recrear un pasado como sólo la poesía sabe hacerlo. Por el libro rondan artefactos de la adolescencia, escenas de desamor, imágenes borrosas de la calle y el barrio: una obsesión nostálgica por las cosas del mundo, siempre lejos, siempre antes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;«...Las cosas ya no valían lo que nos costaron&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;cuando vendí a un desconocido,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;mi adolescencia...»&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No hay que desviarse demasiado de la vida para encontrar vínculos con los poemas del libro. Gustavo no pretende con la poesía encontrar geografías extraordinarias en las cosas de todos los días, sino manifestar con la mayor fuerza posible que las cosas de todos los días son una geografía extraordinaria, opacada a fuerza de cansancio, comodidad y rutina. Pero aunque el camino entre la poesía y el mundo sea breve, es intenso, y nos obliga a ser nosotros operadores conscientes de esa máquina de ver la realidad, esa manera de ver hacia atrás, desde la cosa inerte y obsoleta a nuestra propia individualidad que les sopla existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leer &lt;i&gt;Humo &lt;/i&gt;es arriesgarse a observar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«...Se puede escuchar&lt;br /&gt;el humo de tu cigarrillo&lt;br /&gt;Calentando el aire...»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«...conozco artesanos.&lt;br /&gt;Gente que despierta cada mañana&lt;br /&gt;con una persona diferente a su lado&lt;br /&gt;yéndose a dormir cada noche&lt;br /&gt;con la misma.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada texto desanda un pedazo de tiempo. Intenta explicarlo, y se contenta con no lograrlo. La materia del poema también de desarrolla hacia atrás, a contrapelo del buen lector que lee de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. La contundencia de las frases que cierran (¿cierran?) cada texto genera la sospecha de que ahí está la semilla de lo que fue antes. El poema no va desenvolviéndose hacia el final, sino que abre los ojos cuando ya está ahí, y después intenta explicar(se) cómo fue que llegó hasta donde está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Humo &lt;/i&gt;es una crónica del ser humano atravesando el mundo. Es el desmontaje de algo que nos es tan obvio: el mundo que nos construimos para vivir. Por suerte, la verdadera poesía no necesita mucho más que eso para salir a la luz. Por suerte, leer una crónica (las aguafuertes de &lt;b&gt;Arlt&lt;/b&gt;, las mitologías de &lt;b&gt;Barthes&lt;/b&gt;), conlleva la tentación de, desde ese momento,  ejercer el rol de cronistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas de Gustavo Sánchez&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TIP7S9vlepI/AAAAAAAAA08/ci5B1IKj_po/s1600/gustavo+s%C3%A1nchez.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TIP7S9vlepI/AAAAAAAAA08/ci5B1IKj_po/s320/gustavo+s%C3%A1nchez.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;ÉPOCA&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Nada ha cambiado&lt;br /&gt;desde que comencé a escribir&lt;br /&gt;y dejé de vivir aferrado a un manubrio, de pie,&lt;br /&gt;sobre un par de pedales:&lt;br /&gt;transpiro&lt;br /&gt;en el esfuerzo analfabeto junto a otros,&lt;br /&gt;buscando las razones del dolor&lt;br /&gt;y cómo recuperarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas ya no valían lo que nos costaron&lt;br /&gt;cuando vendí a un desconocido,&lt;br /&gt;mi adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parado en la puerta de casa,&lt;br /&gt;lo vi alejarse en mi bicicleta de carreras:&lt;br /&gt;carbono, aluminio, titanio,&lt;br /&gt;una auténtica pieza de ortopedia alejándose,&lt;br /&gt;dejando atrás&lt;br /&gt;lo que suele quedar de toda despedida:&lt;br /&gt;un miembro fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;OBRAS SANITARIAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Me desvelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿tendremos otra opción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿podremos negarnos&lt;br /&gt;a subir escaleras de espalda?&lt;br /&gt;¿ podremos seguir&lt;br /&gt;bajándolas de frente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desnudo, camino el pasillo&lt;br /&gt;abro la canilla y sumerjo la cabeza:&lt;br /&gt;por las noches, al igual que el agua,&lt;br /&gt;las dudas son más claras&lt;br /&gt;y tienen más presión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;PREGUNTÁNDOSE&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Un gran vaso de jugo de limón&lt;br /&gt;aplaca la acidez;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;miles de marineros&lt;br /&gt;siguieron fosforescentes cadáveres&lt;br /&gt;para salvarse de la muerte;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y sentados a una mesa&lt;br /&gt;al costado de la Avenida&lt;br /&gt;-clavándoles los codos&lt;br /&gt;en las costillas-&lt;br /&gt;el silencio de la ciencia&lt;br /&gt;se instala entre la pareja&lt;br /&gt;preguntándose&lt;br /&gt;por qué muere de sed lo nuestro&lt;br /&gt;si más de la mitad de lo que somos&lt;br /&gt;es agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;MI HERMANO ES UN POETA&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Es tarde y hace frío en el taller.&lt;br /&gt;Sólo mi hermano y yo.&lt;br /&gt;Mientras él forja cosas brillantes,&lt;br /&gt;filosas, incisivas,&lt;br /&gt;cebo mates que tomo solo: una voz ajena&lt;br /&gt;al ronroneo de la maquinaria pesada&lt;br /&gt;puede ser la muerte.&lt;br /&gt;Mi hermano trabaja a salvo&lt;br /&gt;del doble silencio del obrero:&lt;br /&gt;cuando deja de retumbar&lt;br /&gt;el martillo sobre el yunque,&lt;br /&gt;deja de retumbar&lt;br /&gt;el martillo sobre el yunque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logra, y por eso&lt;br /&gt;guardo la entrada a este espectáculo,&lt;br /&gt;lo que el resto sólo podemos intentar&lt;br /&gt;hacer en el silencio:&lt;br /&gt;domesticar a golpes,&lt;br /&gt;materia al rojo vivo.&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #f1c232;"&gt;&lt;b&gt;CURRICULUM VITAE&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;He llegado por las noches&lt;br /&gt;A apoyar la cabeza en un callejón sin salida&lt;br /&gt;A acomodar lentamente el cuerpo a la silueta de tiza&lt;br /&gt;Bajo la sábana&lt;br /&gt;Sobre el pavimento mullido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-3891930354906538697?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/3891930354906538697/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=3891930354906538697&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3891930354906538697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3891930354906538697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/09/una-cronica-del-humo.html' title='Una crónica del humo'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TIP0lCfTIOI/AAAAAAAAA00/sspsKD75STg/s72-c/humo+GUSTAVO+SANCHEZ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-846454690632651520</id><published>2010-08-29T18:34:00.015-03:00</published><updated>2010-10-03T15:22:09.457-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 8'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biblioteca El Desaguadero'/><title type='text'>Biblioteca El Desaguadero: Diapasón, de Fernando G. Toledo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.mediafire.com/?pfa1l2ssgy7gbbd"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 254px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/THrinCYM_II/AAAAAAAAC9Q/C85o_r95pXI/s400/diapas%C3%B3n+fgt+tapa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510966254322384002" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:78%;" &gt;Clic sobre la imagen de la portada para descargar el libro en PDF&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Inauguramos el número 8 de la revista con un nuevo volumen de la Biblioteca El Desaguadero. En esta ocasión, se trata de la versión en formato PDF de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://librosdepiedrainfinita.blogspot.com/2009/05/diapason.html"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Diapasón&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, &lt;/span&gt;volumen de poemas que publicara &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fernando G. Toledo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; en 2002 por la Colección de Poesía Desierta, de la editorial Libros de Piedra Infinita (con diseño de Romina Arrarás).&lt;br /&gt;Dividido en tres secciones, esta segunda obra poética del autor de San Martín proponía, en su primera parte, un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Plano secuencia,&lt;/span&gt; con miradas reflexivas sobre la realidad cotidiana que rodea a un poeta. La segunda, sin dudas la más compleja, se titula &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ansia&lt;/span&gt; y es un largo poema conformado por cinco poemas más breves, en los que las citas (a la manera de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La tierra baldía, &lt;/span&gt;de Eliot) le dan al discurso poético un relieve politonal que busca ser perturbador. Para el final, el autor propone sus &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Repeticiones,&lt;/span&gt; poemas en los que reaparece la reflexión sobre el propio ejercicio de la escritura y en la que se sugieren algunos sonetos (en este caso, sonetos de verso libre) que puede prefigurar los poemas que aparecerían en el libro posterior de Toledo: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Secuencia del caos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A continuación, y para conocer más de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Diapasón, &lt;/span&gt;ofrecemos una esclarecedora reseña crítica del poeta &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;José Luis Menéndez, &lt;/span&gt;publicada en 2003 en el Diario Uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/THrgkELWFuI/AAAAAAAAC9I/sVVc0YLwNX4/s1600/Diapas%C3%B3n+alguien+lo+lee.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 376px; height: 501px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/THrgkELWFuI/AAAAAAAAC9I/sVVc0YLwNX4/s400/Diapas%C3%B3n+alguien+lo+lee.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510964004242462434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 102);"&gt;Transparencia y lucidez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;José Luis Menéndez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poesía reconcentrada y filosa, que no admite distracciones ni prisa. Lo mismo que si fueran alfileres ocultos en el almohadón de una silla, los poemas de este libro se juntan, con todo disimulo, metidos entre hojas pequeñísimas, austeros de extensión, leves de carga, para turbar la paz de los lectores desprevenidos. Este &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Diapasón &lt;/span&gt;resulta, pues, inaccesible sin una predisposición al esfuerzo recreativo y al propio compromiso de quienes hayan de leerlo, porque sus cuerdas producen muy pocos acordes consabidos o neutros, muy pocos versos obedientes al mandato de los sonidos que ya se conocen de memoria. Cada poema contiene, por el contrario, una nueva sorpresa, una revelación lúdicamente escondida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata, además, de un libro bien demostrativo de los nuevos conceptos que hoy inciden con intensidad dentro del género. Poetas anteriores lo han sido con la idea de que escribían por algo y para algo. Hoy tal cosa parece innecesaria. No para que la poesía se calle (aunque se nutra de silencios) sino para que puje y se disperse (aun como en Toledo, con giros de aparente inocencia) hacia otras búsquedas y otras insinuaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Súbitamente, un poeta joven y cercano protesta contra quienes, desde grandes sitiales, han escritos para otros «las cosas que él necesitaba», y lo han puesto en un tiempo que «no le pertenece». Siente, por lo tanto, el hecho de escribir como una vía para su inserción en un espacio que todavía no existe. Y entonces, con la naturalidad de quien mira cada soledad desde la suya, de quien contempla simplemente la hierba, pero hasta enverdecerse los ojos, Fernando escribe desde la Nada, sabiendo, además, que lo hace casi seguramente para Ninguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su poesía, adquiere, de tal modo, una transparencia exquisita. Y se instala en el plano que sugiere uno de sus referentes visibles: Issa, el gran maestro del haiku: &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/THrjFqdf59I/AAAAAAAAC9Y/19QIpbJNka4/s1600/diapas%C3%B3n+fgt+se%C3%B1alador.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 110px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/THrjFqdf59I/AAAAAAAAC9Y/19QIpbJNka4/s320/diapas%C3%B3n+fgt+se%C3%B1alador.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510966780478089170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;«En este mundo, encima del infierno, viendo las flores». Dicho de otro modo: una poética indiferente a la vaciedad de las salas, incrédula de las propias palabras como constructoras de virtud, pero consciente de que basta que un cuerpo se desnude para que recobre su forma verdadera. Acosada, en suma, por grandes dudas ontológicas, pero serena y digna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta se apoya, en su camino, sobre una palabra tutelar, una especie de piedra que se llama silencio, y que paradojalmente libera en su caída otras palabras –efímeras y dudosamente necesarias, pero inevitables– en el agua del poema. Deducir entonces: la poesía que nunca habrá de ser oída, es silencio. Un silencio barroco, pesado. Pero nunca vacío sino interrogador. No el silencio del cual «se parte», como un gran desconocimiento originario, sino el silencio del futuro, es decir, aquél adonde «se llega» luego de probarlo todo. El llanto de un bebé –«ese gesto aún sin domar de la especie», como dice el mismo Toledo– que algún día habrá de transformarse en el eco de todas las palabras que han trazado su olvido. Una fervorosa desazón, o el hombre que un día se vuelve incapaz de reconocerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obra, en fin, provocativa y coherente, estructurada desde una vigilia racional, y resuelta sin artificios ni vacilaciones. Escrita con el mismo encanto de quienes van dejando de nombrar las cosas, por primera vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-846454690632651520?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/846454690632651520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=846454690632651520&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/846454690632651520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/846454690632651520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/08/biblioteca-el-desaguadero-diapason-de.html' title='Biblioteca El Desaguadero: &lt;i&gt;Diapasón&lt;/i&gt;, de Fernando G. Toledo'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/THrinCYM_II/AAAAAAAAC9Q/C85o_r95pXI/s72-c/diapas%C3%B3n+fgt+tapa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-3202392363261637131</id><published>2010-08-19T22:49:00.006-03:00</published><updated>2010-08-24T13:08:09.071-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><title type='text'>El Desaguadero / Número 7</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/search/label/N%C3%BAmero%207"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 399px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TG6ERycLDEI/AAAAAAAAC8g/Cza7M-tMrng/s400/Desagua+7+chico.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5507484835453275202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.mediafire.com/?w76e1n8bd948tf9"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CLIC AQUÍ PARA DESCARGAR LA VERSIÓN EN PDF&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;ENTREVISTAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/08/entrevista-carlos-levy.html"&gt;&lt;i&gt;Entrevista a Carlos Levy&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;«La palabra es un dios sin ateos para los poetas»&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Fernando G. Toledo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;NOTAS Y ENSAYOS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/06/arte-de-ilusion-de-elevacion-y-de.html"&gt;&lt;i&gt;Arte de ilusión, de elevación y de engaño: Las artes poéticas&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Paula Seufferheld&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/06/de-la-relectura-o-en-busca-del-nino.html"&gt;&lt;i&gt;De la relectura (o en busca del niño perdido)&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Sergio Pereyra&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;EL REPORTAJE HAIKU&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center; font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/07/el-reportaje-haiku-omar-ochi-en-el.html"&gt;Omar Ochi, en el desierto&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Fernando G. Toledo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;LA HISTORIA DE UN POEMA&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/04/historia-del-poema-puentes-de-alicia.html"&gt;&lt;i&gt;Historia del poema &lt;/i&gt;Puentes&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Alicia Genovese&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;RESEÑAS CRÍTICAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/06/el-ultimo-juguete-posible.html"&gt;&lt;i&gt;El último juguete posible:&lt;/i&gt; El ático, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de Daniel Mariani&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Hernán Schillagi&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;INFORMES Y CRÓNICAS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/05/pronostico-del-tiempo-viento-zonda.html"&gt;&lt;i&gt;Pronóstico del tiempo: viento Zonda&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;(Crónica poética a mitad de semana)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por Cecilia Restiffo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;VERSO LIBRE&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/07/tamara-kamenszain-solos-y-solas.html"&gt;&lt;i&gt;Tamara Kamenszain, &lt;/i&gt;Solos y solas&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;presentación por Hernán Schillagi&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;NOTICIAS Y ADELANTOS&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/04/el-espanol-francisco-brines-gana-el.html"&gt;&lt;i&gt;El español Francisco Brines gana el premio Reina de Sofía&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1094128225"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/05/el-cubano-waldo-leyva-gano-el-x-premio.html"&gt;&lt;i&gt;El cubano Waldo Leyva ganó el X Premio Casa de América de poesía&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/06/el-ano-de-la-muerte-de-jose-saramago.html"&gt;&lt;i&gt;El año de la muerte de José Saramago&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TG3fEGhwmYI/AAAAAAAAA0U/Z0_JjLiTVII/s1600/Logo+num+7.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TG3fEGhwmYI/AAAAAAAAA0U/Z0_JjLiTVII/s320/Logo+num+7.jpg" width="242" border="0" height="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-3202392363261637131?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/3202392363261637131/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=3202392363261637131&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3202392363261637131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/3202392363261637131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/08/el-desaguadero-numero-7.html' title='El Desaguadero / Número 7'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TG6ERycLDEI/AAAAAAAAC8g/Cza7M-tMrng/s72-c/Desagua+7+chico.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-1866376646933060256</id><published>2010-08-07T16:18:00.006-03:00</published><updated>2010-08-07T18:10:42.528-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevistas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><title type='text'>Entrevista a Carlos Levy</title><content type='html'>&lt;div style="color: #ffd966; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;«La palabra es un dios sin ateos para los poetas»&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TF2xKdDK87I/AAAAAAAAAzs/nRWNGTi39JU/s1600/carlos-levy.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TF2xKdDK87I/AAAAAAAAAzs/nRWNGTi39JU/s320/carlos-levy.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Fernando G. Toledo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había una promesa: le iba a hacer una entrevista. Me había preguntado por qué, y le había dicho que estaba de más explicarlo: él es una leyenda de las letras mendocinas y es bueno que las leyendas se presten al diálogo. Lo que no le había dicho es que quería una entrevista para que él hablara en el Día del Escritor, es decir, el 13 de junio. Porque había que buscar a alguien a quien no le quedara grande representar a un escritor a quien mereciera saludar en ese día. Y a &lt;a href="http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Carlos_Levy.html"&gt;&lt;b&gt;Carlos Levy&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; el traje le quedaba a medida.&lt;br /&gt;Los días conspiraron al principio. Me esperó en su librería, en el café, y nos desencontramos. Así que el encuentro se dio en un lugar extraño: el hall de la Municipalidad de San Martín, donde se apersonó para la presentación del último libro de su amigo Oscar D’Angelo. «Es el segundo año consecutivo que festejo el Día del Escritor en San Martín. Las cosas que están organizado últimamente en Cultura son lamentables», anotó, y antes que nos diéramos cuenta habíamos comenzado la charla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Estamos dialogando, Carlos. ¿Un poco es eso la poesía?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–La poesía es un diálogo... un diálogo del hombre con el cosmos. Solía decirse que los poetas eran los espías de Dios, pero no es así. Si es espía de alguien, lo es de sí mismo. Se pregunta para hablar con el cosmos. La poesía es un nexo entre un microcosmos, que está adentro, y un macrocosmos, que está afuera. Pero los dos son infinitos y, así, siempre hay un diálogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Sos la excusa para hablar del Día del Escritor. ¿Por qué creés que te elegí? O, digamos: ¿Qué has hecho para merecerlo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–¡Yo no hice nada! En todo caso, lo hicieron mis maestros. Ortega y Gasset decía que el hombre era él y sus circunstancias: el poeta es él y sus maestros. Yo tuve a (Ricardo) Tudela, (Américo) Calí, (Vicente) Nacarato, (Juan) Draghi (Lucero) y, fundamentalmente, Fernando Lorenzo. Con ellos compartí noches interminables de vino, de poesía... y de cabarets también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Carlos Levy nació en Tunuyán en 1942, ¿allí también nació el escritor?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Sí. Cuando me hacen dejar Tunuyán, a mis 10 años, se convierte en mi paraíso perdido. Allí pierdo mi diálogo con la geografía abierta... Ahora soy sordo. Pienso que voy a seguir siéndolo hasta que regrese a Tunuyán a recuperar el murmullo de esa naturaleza. No hay silencio en el campo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–...hay que saber escuchar...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Exacto. Por eso puedo soportar no vivir en Tunuyán, pero no podría soportar morirme fuera de Tunuyán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Esto es algo que puede decir el poeta, pero antes de que lo fueras, ¿cómo te fuiste convirtiendo en eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Con preguntas. Todo empieza con preguntas. Tengo un recuerdo de una tarde, un libro, un «té con hielo», y todo eso me hace preguntar, empezar a partir... Ahí hubo un conjuro. Que no es misterioso, ni mágico, ni teológico, ni siquiera artístico. Es simplemente una insistencia de seguir preguntando. Todo por el amor a esto que se llama la palabra. Siempre fui charlatán. Amo la palabra. Creo que, para un poeta o para todos los poetas, la palabra es un dios sin ateos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–A propósito, en un poema decís que la poesía es «pan del corazón». ¿Quiénes son los que más te dieron de comer?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Son muchos: todo poeta tiene su maestro mediato y su maestro inmediato. Mis maestros inmediatos fueron Tudela, Fernando Lorenzo o Ricardo Embrioni. Y entre mis otros maestros, más lejanos, el fundamental fue César Vallejo. Un poeta de la búsqueda desesperada por una pregunta. De alguna manera, Pablo Neruda también es un paradigma, como lo fue Walt Whitman. Y un poeta formidable, norteamericano, considerado un poeta menor hasta que escribe la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Antología del Spoon River: &lt;/span&gt;Edgar Lee Masters. Y más cercano, creo que Juan Gelman, Francisco Urondo, Marcos Silber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Lo judío está muy presente en tu poesía... Poeta, judío, argentino... ¿no es demasiado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–No lo sé. Fijate: en una novela que terminé hace poco, le preguntan a un religioso qué significa ser judío. «Es fundar el adiós», responde, «es saber rendirse, saber perder». Por el otro lado, el ser judío no significa ser israelí. Eso es clarísimo. A mí me parece que en estos momentos Israel es un estado nazi. Ningún genocida puede ser judío. Por otra parte, no hay mayor judío que yo en la superficie de la Tierra, pero soy ateo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Eso está claro: en uno de tus poemas le prometés a Dios que te vas a olvidar de él. Ese «señor» parece que está bien olvidado para vos...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Ésa es una oración de un ateo, que escribí. Los ateos tienen un dios: está en todos lados y en ninguna parte, está en el corazón de un amigo, en la desidia de una mujer, en la soledad de Marilyn Monroe, en la azada del labriego, en el golpe que le dan al torturado. Es un dios de los no creyentes, de los desesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Hacé de cuenta que estás a punto de ponerte a escribir un poema. ¿Qué sabés que no le va a faltar a eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Le pongo, sobre todo, emoción. Creo en el trabajo del poeta, no en la inspiración. Creo en las correcciones, en las búsquedas, en la endonavegación, en las preguntas. No creo en los poemas que vienen del cielo como un rayo misterioso, como dice el tango. Eso no existe. La poesía es un oficio, un ejercicio. Yo soy poeta como pudiera haber sido panadero, médico, agrimensor, sastre, bailarín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Como un panadero... ¿siempre están los mismos ingredientes?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Los poetas siempre hablan de la mismas cosas: el amor, la vida, la soledad y la muerte. Si vos lográs un texto, un poema que no hable de alguna manera de eso, yo creo que tenés que figurar en el libro de los récords &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Guinness. &lt;/span&gt;Es imposible. Pero, por otra parte, la magia de la poesía está en que para hablar de cuatro cosas, que tenemos que reducir después a una, hay 80 mil vocablos. De la única manera que se puede hablar de eso es con memoria. ¡Cómo no va a haber magia en la poesía! La única exigencia es que aquella poesía que no esté llena de seres vivos, de situaciones límites (alegría o dolor, odio o amor, muerte o nacimiento), no sirve y está señalada por el dedo del olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–El Arco del Desaguadero recibe a sus visitantes diciendo de Mendoza que es la «tierra del sol y del buen vino». Vos le agregarías «de las buenas minas»...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;–(Asiente con la cabeza).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–¿Y tendría que decir también: «la tierra de los poetas»?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Hay poetas que lo ameritan: Armando Tejada Gómez. Fernando Lorenzo... ¡la pucha! Y hay miles de poetas, y hay miles de poetas inéditos, y hay poetas que no saben que son poetas. Pero eso no es importante, porque del Desaguadero para allá también hay poetas en San Luis: Marta Baigorria, Mario Jofré, Antonio Esteban Agüero. En San Juan, Leónidas Escudero... Las provincias no deben adueñarse de sus poetas. Creo que, a esta altura de los acontecimientos, lo importante es hablar de la patria como planeta, como territorio cósmico. Cada uno con su bandera, cada uno con su himno, con sus comidas, su estrella, sus próceres, pero pensando planetariamente. Eso es lo que el poeta es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–También sos librero. Si entro a tu librería y te pido que me recomendés un libro de Carlos Levy, ¿cuál es?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Primero te recomendaría que comprés otro...&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TF3BNyF6riI/AAAAAAAAAz0/2dTg35VLi2g/s1600/Viejo+hotel.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="158" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TF3BNyF6riI/AAAAAAAAAz0/2dTg35VLi2g/s200/Viejo+hotel.JPG" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Pero los lectores son cabezas duras...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Te recomendaría el último: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2009/02/un-hotel-que-nos-mira.html"&gt;Viejo hotel&lt;/a&gt;. &lt;/span&gt;A otro le recomendaría mi traducción al sefardí del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Martín Fierro, &lt;/span&gt;que es una de mis más grandes satisfacciones. Porque me permitió unir a la Argentina, que es mi tierra prometida, con esa cultura heredada y enquistada en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;–Me parece que elegí bien al buscarte para homenajear a los escritores dejándote hablar... Pero me dijiste que eras charlatán: ¿qué te quedó por decir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;–Una vez me pidieron un currículum, y al final le puse: «Me considero mejor cocinero que poeta. Ninguno de mis amigos leyó dos veces un libro mío, pero todos me piden que los invite a almorzar de nuevo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #ffd966; text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Algunos poemas de Carlos Levy&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #ffd966;"&gt;&lt;b&gt;Oración un 31 de diciembre&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh Dios de los ateos&lt;br /&gt;de los locos y los suicidas,&lt;br /&gt;de los marineros sin mar&lt;br /&gt;y de los que se navegan por dentro,&lt;br /&gt;vos que no hiciste ni el cielo ni la tierra&lt;br /&gt;ni el sol&lt;br /&gt;ni el bien&lt;br /&gt;ni el mal&lt;br /&gt;que estás en el viento y en la lluvia&lt;br /&gt;y alterás tu ruta ante los templos;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios silente que fundaste la palabra soledad&lt;br /&gt;y nos diste los puntos cardinales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios Señor de los manicomios&lt;br /&gt;de los mapas húmedos y olvidados&lt;br /&gt;en la oscura dimensión de las postales;&lt;br /&gt;Dios de Artaud y Dios de Whitman&lt;br /&gt;de Erdosain y de Fijman&lt;br /&gt;del  Lucio que tenía cada vez más fantasmas&lt;br /&gt;y de aquella,&lt;br /&gt;Marylin que se murió  de estar tan sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta hora de la tristeza&lt;br /&gt;Dios que estás en nosotros&lt;br /&gt;no nos olvides ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy 31 de diciembre de este siglo pavoroso&lt;br /&gt;danos a nosotros un poco menos de cordura&lt;br /&gt;quítanos los límites humanos&lt;br /&gt;y desata las cuerdas de nuestros cuerpos&lt;br /&gt;no nos dejes caer en la tentación del letargo&lt;br /&gt;no nos prives del viento, tu palabra&lt;br /&gt;no nos abandones mientras estemos vivos&lt;br /&gt;que el día de nuestra muerte&lt;br /&gt;prometemos olvidarte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Amén&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CHERNNY%7E1%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-parent:"";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div style="color: #ffd966;"&gt;&lt;b&gt;Génesis de un poema de amor&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Escribo tu nombre&lt;br /&gt;y tengo el comienzo del poema&lt;br /&gt;Le agrego tal vez la palabra aire&lt;br /&gt;entonces digo&lt;br /&gt;«tu nombre y el aire»&lt;br /&gt;Pero acaso puede haber&lt;br /&gt;un poma con tu nombre&lt;br /&gt;donde no navegue un barco?&lt;br /&gt;Es claro, lo que quiero decir es que,&lt;br /&gt;«tu nombre navega&lt;br /&gt;en el aire como un barco».&lt;br /&gt;Sin embargo &lt;br /&gt;hay que aceptar&lt;br /&gt;que los barcos del crepúsculo son tristes,&lt;br /&gt;y que el poema&lt;br /&gt;ya no es el que fuera.&lt;br /&gt;Leo:&lt;br /&gt;«tu nombre navega como un barco&lt;br /&gt;triste en el crepúsculo».&lt;br /&gt;Y me niego&lt;br /&gt;«No quiero que tu nombre&lt;br /&gt;navegue como un barco&lt;br /&gt;triste en el crepúsculo».&lt;br /&gt;Reflexiono. Demasiado breve.&lt;br /&gt;Afuera el otoño crece en el amarillo de la melancolía.&lt;br /&gt;«No quiero que tu nombre&lt;br /&gt;navegue como un barco&lt;br /&gt;triste en el crepúsculo&lt;br /&gt;aunque el otoño te empuje&lt;br /&gt;con el viento de las melancolías».&lt;br /&gt;Pero, caramba, se me ha filtrado la palabra viento, &lt;br /&gt;y, el viento es un pájaro de aire, ay.&lt;br /&gt;«No quiero que tu nombre&lt;br /&gt;navegue como un barco&lt;br /&gt;triste en el crepúsculo&lt;br /&gt;aunque el otoño te empuje&lt;br /&gt;con el viento de las melancolías&lt;br /&gt;te prefiero volando como un pájaro de aire».&lt;br /&gt;Además, hay algo más; &lt;br /&gt;debo confesarte que te imagino,&lt;br /&gt;girando,&lt;br /&gt;en un sistema de risas, por eso,&lt;br /&gt;«No quiero que tu nombre&lt;br /&gt;navegue como un barco&lt;br /&gt;triste en el crepúsculo&lt;br /&gt;aunque el otoño te empuje&lt;br /&gt;con el viento de las melancolías.&lt;br /&gt;Te prefiero volado&lt;br /&gt;como un pájaro de aire,&lt;br /&gt;te prefiero girando&lt;br /&gt;como un sistema de risas,&lt;br /&gt;volando, &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; girando,&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; volando».&lt;br /&gt;Ya ves,&lt;br /&gt;no escribí tu nombre, todavía,&lt;br /&gt;y ya tengo&lt;br /&gt;el comienzo del poema…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;de &lt;i&gt;Viejo hotel&lt;/i&gt;, 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;YO&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No dejo de preguntarme qué habrá sido de aquél que fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no soy,&lt;br /&gt;la aventura que iba a llevar mi apellido,&lt;br /&gt;y sólo me quedan del pasado los retazos,&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; que se le antoja devolverme la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han de creerme que tuve mi buen tiempo,&lt;br /&gt;cuando las cosas me ocurrían&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; sin cuestionarme demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobrecito de mí,&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; creí que todo lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora entiendo&lt;br /&gt;la filosofía aquella,&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; del sólo sé que no sé nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tarde,&lt;br /&gt;el reloj idiota&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; no se detiene ni para que yo le dé cuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-1866376646933060256?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/1866376646933060256/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=1866376646933060256&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1866376646933060256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1866376646933060256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/08/entrevista-carlos-levy.html' title='Entrevista a Carlos Levy'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TF2xKdDK87I/AAAAAAAAAzs/nRWNGTi39JU/s72-c/carlos-levy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-4427292953658342058</id><published>2010-07-23T13:58:00.003-03:00</published><updated>2010-07-23T19:27:25.313-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verso libre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><title type='text'>Tamara Kamenszain, Solos y solas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TEnJ3VKYZhI/AAAAAAAAAzU/LsX4OuZdGFU/s1600/tamara.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TEnJ3VKYZhI/AAAAAAAAAzU/LsX4OuZdGFU/s320/tamara.jpg" width="236" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;i&gt;Hernán Schillagi&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un extraño espécimen de la poesía neobarroca argentina,&lt;b&gt; &lt;span style="color: #ffd966;"&gt;Tamara Kamenszain&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: #ffd966;"&gt; &lt;/span&gt;se admite sobria y de pocas palabras. La potencia de sus poemas surge quizá desde las fuentes de la narrativa. Es allí, entonces, donde una cadencia sensual y hasta tanguera sale a cazar los versos. Autora de varios volúmenes (&lt;i&gt;La casa grande, Tango bar, El ghetto&lt;/i&gt;), ensayista especializada en poesía (imperdible &lt;i&gt;La boca del testimonio&lt;/i&gt;), publicó en 2005 &lt;i&gt;Solos y solas &lt;/i&gt;(Lumen) de donde son extraídos estos poemas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TEnKBKL3yPI/AAAAAAAAAzc/_xDT1pMdFPs/s1600/solos+y+solas.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TEnKBKL3yPI/AAAAAAAAAzc/_xDT1pMdFPs/s320/solos+y+solas.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Soy la okupa de mi propia casa&lt;br /&gt;desde que la propiedad se fue de mí&lt;br /&gt;ya no tengo escritura y como en los sueños&lt;br /&gt;la puerta de entrada me espera afuera&lt;br /&gt;para que todo empiece de nuevo&lt;br /&gt;atravieso de canto esa hospitalidad&lt;br /&gt;atrás de los cuadros debajo de los muebles&lt;br /&gt;se aquerencia un techo nuevo&lt;br /&gt;donde hubo hogar quedan fotogramas&lt;br /&gt;vos tú él el hombre con la cama doble&lt;br /&gt;mudado por el cuarto a la deriva paso a paso&lt;br /&gt;los libros del living lo siguen arrastrados&lt;br /&gt;en un maletín que se desfonda y es en el baño&lt;br /&gt;donde la mochila ruge por última vez.&lt;br /&gt;Hablo de un inodoro que nos traga lejos&lt;br /&gt;hasta otras casas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #ffd966;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Un par de gemelos se ríe de los puños&lt;br /&gt;en el fondo áspero del cajón&lt;br /&gt;ya no hay camisas es gente descamisada&lt;br /&gt;la que ahora me convoca&lt;br /&gt;rozo una manga me aplican lo que pide un codo&lt;br /&gt;entre aprendices nos pisamos el poncho&lt;br /&gt;bailarines a la rastra muñecos de aserrín&lt;br /&gt;acoplan a la orquesta la letra de su anonimato&lt;br /&gt;cuando en el colmo sudado del salón&lt;br /&gt;la fobia a mí me desgañita&lt;br /&gt;hasta el guardarropas en un paso de salida&lt;br /&gt;teatros pizzerías música interrumpida de walkman&lt;br /&gt;pasan de largo por el bajón de la marquesina&lt;br /&gt;off off de los solos y solas&lt;br /&gt;se apaga en la boca del subte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #ffd966;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Soy sin ellos la cenicienta en radio taxi&lt;br /&gt;todos en uno se libran de mi fiesta&lt;br /&gt;la soledad da ese paso que arrastra con la música&lt;br /&gt;el eco del eco de lo que pueden los letritas:&lt;br /&gt;hacer una canción que diga lo que somos&lt;br /&gt;nuestro sentir más íntimo&lt;br /&gt;dos o tres palabras lisas y llanas&lt;br /&gt;el camino más corto para llegar a casa&lt;br /&gt;cuando la radio le enciende al del horario nocturno&lt;br /&gt;una compañía. Su nuca me ve: estoy sola, &lt;br /&gt;ni la llave me alcanza para sentirme dueña&lt;br /&gt;de la cama doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #ffd966;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Por la puerta entornada de los sueños&lt;br /&gt;entró todo lo que las palabras no dicen&lt;br /&gt;cada vuelta de llave me introdujo&lt;br /&gt;hasta la casa en su escena primaria&lt;br /&gt;casa ahora es cuerpo y yo&lt;br /&gt;acabo chupada por la lengua&lt;br /&gt;me voy de boca el subte está oscuro&lt;br /&gt;vos no venís ustedes no vienen siempre nosotros&lt;br /&gt;en un efecto pornográfico de grupo&lt;br /&gt;nos desconocemos cuando nadie pero nadie&lt;br /&gt;ni siquiera el que transpiró en mi hombro&lt;br /&gt;tiene el número de teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #ffd966;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Te llamo o llamame&lt;br /&gt;en el club en la escuela en el campamento&lt;br /&gt;repetir y repetir nuestros apellidos&lt;br /&gt;dejó agendada de oído&lt;br /&gt;una comunidad futura&lt;br /&gt;entre vernos y dejar de vernos&lt;br /&gt;media vida hasta ahora ya fue&lt;br /&gt;ahora somos parias de casamentera&lt;br /&gt;dos que no hacen uno en la cuenta regresiva&lt;br /&gt;nos encontramos sin nada en común &lt;br /&gt;con otros tan comunes como nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-4427292953658342058?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/4427292953658342058/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=4427292953658342058&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4427292953658342058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4427292953658342058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/07/tamara-kamenszain-solos-y-solas.html' title='Tamara Kamenszain, &lt;i&gt;Solos y solas&lt;/i&gt;'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TEnJ3VKYZhI/AAAAAAAAAzU/LsX4OuZdGFU/s72-c/tamara.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-8710829759162585131</id><published>2010-07-13T12:31:00.008-03:00</published><updated>2010-08-22T13:20:25.648-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El reportaje haiku'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><title type='text'>El reportaje haiku: Omar Ochi, en el desierto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TDyN3Bz9osI/AAAAAAAACtQ/Ukp3ewd3_tw/s1600/posando.JPG"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TDyN3Bz9osI/AAAAAAAACtQ/Ukp3ewd3_tw/s320/posando.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5493421622003868354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;a href="http://fernandogtoledo.wordpress.com/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;por Fernando G. Toledo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Omar Ochi &lt;/span&gt;&lt;span&gt;es&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span&gt;el flamante ganador del Premio Vendimia de Poesía 2010. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Y no sólo eso, el estudiante de Letras en la UNCuyo, nacido en Maipú, es también, con sus 21 años, el más joven ganador de este certamen hasta ahora. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Libro del desierto, &lt;/span&gt;el libro con el que obtuvo este galardón, es un viaje hacia la búsqueda de la palabra y, mientras esa cacería silenciosa se produce, el también autor del inédito &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Edel, &lt;/span&gt;se propone responder estas tres preguntas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;1. En este momento &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;–¿Qué podés decirnos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Libro del desierto, &lt;/span&gt;que acaba de ser premiado en el Certamen Vendimia de Poesía 2010?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;–Primero que nada, confieso que fue una linda experiencia y un gran privilegio escribir este libro: acá he dejado mi sangre, mi llanto, mis gritos; y antes de construir los escenarios de la obra, he tenido que conocer mis propios desiertos. Ahora paso a decir que el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Libro del desierto &lt;/span&gt;está basado en la aventura de un poeta que viaja al desierto para encontrar la palabra. En un principio, se habla de la «Separación» tanto física como abstracta de este hombre que se aleja de su amada, de su propio cuerpo y de su mundo espiritual para mirarse de cerca, aprender su nombre verdadero  y así estar listo para el encuentro con la poesía. En la segunda etapa, tenemos los «Espejismos», que son poemas titulados con números romanos, y sin comas, ni puntos. Acá, se dan a conocer una serie de visiones y auténticos espejos que enriquecen la obra y traen a  escena distintos criterios y distintas marcas de la tradición literaria. Después viene la «Poesía», donde el yo lírico destaca sus valores y se encuentra con ella, cara a cara, justo en el final del desierto. El libro consta de cincuenta poemas de contenido muy significante y métrica libre. En él se hallan inscriptos un conjunto de metáforas, alusiones bíblicas, alusiones al presente y cambios en la persona del yo lírico. Además, es importante añadir que este libro no se refiere a ningún desierto en particular (aunque tiene rasgos muy propios del Sahara y el desierto cuyano), sino que nos ofrece un mundo más completo, o mejor dicho; el desierto de las situaciones humano-literarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;2. En este lugar &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;–¿Cómo ves la poesía actual en Mendoza y cuáles son los poetas, de cualquier geografía, que te interesan?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A Mendoza no le falta letra, ni versos, ni talento. Al contrario. Creo que en este último tiempo se han enfatizado la lucha y la labor de aquellos poetas cuyanos que intentan gritar en voz alta. Es decir, se han multiplicado las posibilidades de sacar a la luz a aquellos genios escondidos (lo vemos en el surgimiento de los certámenes, blogs y grupos literarios). Pues de eso se trata nuestra nueva lucha por la palabra mendocina: incentivar al reconocimiento; sacar todo afuera. Con esto, estoy diciendo que los escritores de nuestra provincia son tan capaces de inventar una obra maestra como el resto de los argentinos que trascienden en el mundo de la literatura. ¿Por qué dudarlo?  Hay una gran capacidad. Sólo insisto en que  debemos ser perseverantes en la difusión de los poemas y hacerlos circular en todos los lugares posibles. Entonces, veremos qué tan capaces somos aún. Aunque, a decir verdad, paso a paso lo vamos logrando. Hay una evolución. Mendoza tiene su verbo y su caudal. Con respecto a los poetas que me interesan, te puedo nombrar un Juan Gelman.  Luego: Neruda, Benedetti, Borges, Pizarnik, Aleixandre y García Lorca. Aunque estos últimos son autores difuntos, sus poemas hablan solos, y la palabra perdura en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;3. Una reflexión &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;–¿Creés que las nuevas tecnologías, como internet y especialmente los blogs y las redes sociales, pueden influir para hacer que la poesía sea un género más leído de lo que es en la actualidad? ¿Te interesa que así sea?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Muy buena pregunta. Y sí, influye bastante. No hay que olvidar que en estos tiempos la poesía es origen y esencia. Por lo tanto, es necesario que abarque la mayoría de las cosas y sea difundida mediante cualquier sistema global y cualquier método. Y fijate que esto nos facilita el acceso directo a los autores desconocidos, ya que uno tiene el deseo de conocer a un artista, pone su nombre en el buscador, y al instante, encuentra una o varias páginas referidas a tal sujeto. Y lo de los blogs es un gran avance y, a su vez, un incentivo. Ahí establecés un contacto virtual (no deja de ser literario) con otros vecinos de la literatura, y empezás a creer que la poesía no puede ser derrotada por el paso de las distintas edades y no duerme en viejos trapos. Es un tema que me interesa bastante. Pues me preocupa esto de que la poesía, en la actualidad, es un género de pocos lectores si lo comparamos con el impacto de la narrativa. No obstante, me gustan los desafíos, y viendo que los blogs y las redes sociales influyen en la lectura de las obras poéticas, estoy a favor del progreso. Pero tampoco descartemos los tesoros de papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;Poemas del&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Libro del desierto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Omar Ochi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 204, 102);"&gt;Uno&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estemos juntos, pero separados.&lt;br /&gt;En otros besos; en distintos asuntos.&lt;br /&gt;Vos por tu cuenta,&lt;br /&gt;y yo con el sol en la nuca,&lt;br /&gt;caminando hacia adentro,&lt;br /&gt;errando los lenguajes.&lt;br /&gt;Sangrando esto que es mío y tuyo:&lt;br /&gt;la viajada, el sentirnos, el fuego sobre lo callado.&lt;br /&gt;Uno.&lt;br /&gt;Esto que no pudo ser&lt;br /&gt;y al fin de cuentas,&lt;br /&gt;somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la historia pone sus manos y su cabeza&lt;br /&gt;en un cadalso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sus faraones o reyes muertos&lt;br /&gt;no saben que saben lo de los párpados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que el ocaso nos sueña&lt;br /&gt;como un pretérito como este ocaso&lt;br /&gt;en que el camello de la memoria&lt;br /&gt;te persigue y es castigado&lt;br /&gt;con los otros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con el filósofo decapitado&lt;br /&gt;con la boca sin guerras&lt;br /&gt;con el amor huérfano de espadas&lt;br /&gt;y la vida sin música y el poeta sin canción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el cadalso se llena del vacío&lt;br /&gt;y no sabemos&lt;br /&gt;             pero oímos&lt;br /&gt;que la muerte es la primera nota del silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;Shida&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un momento de sequía.&lt;br /&gt;No hay frutos, ni riegos, ni palabras.&lt;br /&gt;Nada. Solo el hastío y la sed&lt;br /&gt;de las grandes cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secos, las rosas, los labrados,&lt;br /&gt;los caudales, las cisternas y la tierra.&lt;br /&gt;Los ganados y las canciones.&lt;br /&gt;El olvido, el buitre, mis ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secas, las gargantas.&lt;br /&gt;Del día se descuelga una gota de fuego.&lt;br /&gt;Nada llueve. Nadie siembra&lt;br /&gt;las primeras semillas de la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sigo esperando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una, dos, tres horas de fragua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hora del canto.&lt;br /&gt;Suelto la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;Elogio al barro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucede que tengo envidia del barro:&lt;br /&gt;en él veo la carne de mis leones,&lt;br /&gt;los muros del tamaño de la nobleza&lt;br /&gt;y el grano más miserable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es todos y uno solo: hombre,&lt;br /&gt;creación, poema del hombre.&lt;br /&gt;Es hijo de sus manos,&lt;br /&gt;y aunque nadie reconoce&lt;br /&gt;sus preludios de agua y polvo,&lt;br /&gt;habla con el gesto de una cara insaciable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y quién le pone fin a sus apariencias?&lt;br /&gt;¿Quién es quien para despreciar&lt;br /&gt;su pobreza soberana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barro es materia poética,&lt;br /&gt;destruye, edifica&lt;br /&gt;y canta antes de nacer;&lt;br /&gt;canta con el beso de una lluvia,&lt;br /&gt;con otra cítara,&lt;br /&gt;con otra boca y otras manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barro (mientras sigue siendo barro)&lt;br /&gt;no tiene voz, ni forma, ni lengua,&lt;br /&gt;pero canta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 204, 102);"&gt;La vida de un escritor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se habla de tus laureles,&lt;br /&gt;ni de los montes  que tiemblan&lt;br /&gt;ante el poder del poeta.&lt;br /&gt;No se trata de verdades&lt;br /&gt;la pluma que piensa y juzga&lt;br /&gt;el valor estético de tus venas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hablo de tu antigua vida,&lt;br /&gt;sino del rostro que veo&lt;br /&gt;en el fondo del espejo:&lt;br /&gt;espejo de tu voz en la nada,&lt;br /&gt;escribiendo a oscuras,&lt;br /&gt;hombre abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hombre y dos veces dolor;&lt;br /&gt;gritando sin ser oído,&lt;br /&gt;llorando lágrimas que lloran.&lt;br /&gt;Puedo imaginarte caminando&lt;br /&gt;entre gentes y ciudades,&lt;br /&gt;pero siempre caminando solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo vestirte&lt;br /&gt;con la desnudez de mis canciones,&lt;br /&gt;porque ya conozco este asunto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir es volver&lt;br /&gt;a la semilla y la tierra,&lt;br /&gt;aprender las virtudes de las piedras&lt;br /&gt;y entregarse al vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esto que sufrís&lt;br /&gt;en la cruz de las palabras&lt;br /&gt;poniendo clavos en el alma&lt;br /&gt;y sangrando luz en cada verso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-8710829759162585131?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/8710829759162585131/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=8710829759162585131&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/8710829759162585131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/8710829759162585131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/07/el-reportaje-haiku-omar-ochi-en-el.html' title='El reportaje haiku: &lt;i&gt;Omar Ochi, en el desierto&lt;/i&gt;'/><author><name>Fernando G. Toledo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12491690575215604811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/S2S13feeRSI/AAAAAAAACNE/aTFYeiizmfs/S220/fer+para+perfil+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Urhn0McAwyE/TDyN3Bz9osI/AAAAAAAACtQ/Ukp3ewd3_tw/s72-c/posando.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-4057004852822606298</id><published>2010-06-30T15:22:00.005-03:00</published><updated>2010-06-30T23:02:20.101-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas críticas'/><title type='text'>El último juguete posible</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCfOJa5WqfI/AAAAAAAAAxc/n_rY_RcVE9o/s1600/el+%C3%A1tico.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 225px; height: 360px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCfOJa5WqfI/AAAAAAAAAxc/n_rY_RcVE9o/s400/el+%C3%A1tico.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5487581332208265714" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ático, &lt;/span&gt;Daniel Mariani, Ediciones del Copista, Córdoba, 2009, 55 págs.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustraciones: María Elena Bazán&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://ciudadeseo.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Hernán Schillagi&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El secreto mejor guardado de todo poeta es el siguiente: escribir para modificar indirectamente el pasado a su gusto y conveniencia. Pero si ese tiempo pretérito es la infancia, cuánto más todavía hay para transformar con sustancias como la metáfora y las imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ático,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Daniel Mariani&lt;/span&gt; (Córdoba, 1981) realiza una propuesta serial tan inquietante como perturbadora al titular cada uno de los poemas de su libro con el nombre de un juguete o un juego: «Deslizo un auto rojo/ por la mesa de vidrio./ Nadie ve cómo pruebo su destino sin frenos/ en el borde,/ en el aire,/ en el peso/ que abre su cuerpo indestructible/ para que yo entienda/ la muerte de mi padre»&lt;span style="font-style: italic;"&gt; (Duravit).&lt;/span&gt; Ya desde el primer poema, un inocente elemento de recreación se transforma en el prisma donde la luz de la realidad se irá descomponiendo hasta mostrar lo sórdido que hay detrás de cada recuerdo, de cada olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si repasara desprevenido el lector todo el índice, hasta podría caer en la no&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCuw52ucCPI/AAAAAAAAAx0/0B4Y92nz5Sk/s1600/19.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 219px; height: 361px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCuw52ucCPI/AAAAAAAAAx0/0B4Y92nz5Sk/s400/19.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488675078870403314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;stalgia: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bicicleta, Trompo, Barco de papel, Barrilete;&lt;/span&gt; entre otros entretenimientos infantiles clásicos. Es aquí donde la trampa de Mariani comienza a activarse. Ya que en poemas breves y precisos en adjetivación, un latigazo nos enfrenta a una condensación feroz que nos hace volver la mirada hacia un lugar que creíamos intocable: «Escarbé con una idea y una pala/ pero el mundo era demasiado grande…&lt;span style="font-style: italic;"&gt; (Arena)&lt;/span&gt;».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay un par de preguntas que, a medida que avanzan los poemas, comienzan a rondar. La primera, «¿en qué consiste el juego?». Mariani revuelve entre los cajones de las palabras para apilar versos como en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Rastis,&lt;/span&gt; donde logra construir un caligrama sutil y efectivo. También la elipsis es una herramienta lúdica, pero que es utilizada para constituir un sentido, es decir, la fragmentación de los recuerdos: «Papá y el abuelo saben / que cada palabra es una guerra. / Juegan. Mueren de a poco, callados… &lt;span style="font-style: italic;"&gt;(Ajedrez)». &lt;/span&gt;La otra pregunta que se asoma y pide gancho al autor sería, «¿para qué juega?». Si &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Roberto Arlt&lt;/span&gt; propuso a la literatura como un juguete rabioso, en los rincones de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ático&lt;/span&gt; hay una voz que muestra a la poesía como el último de los juguetes posible para un adulto. Un juguete oculto que funciona como un talismán profano para distraer la muerte de los seres queridos, de los momentos felices y, de algún modo, reemplazarlos ante la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como afirma &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Vlady Kociancich&lt;/span&gt;: «los niños no sólo crecen en altura sino en profundidad, como las plantas marinas, invisibles hasta que una ola casual las arrastra a la superficie y su rareza desconcierta». Entonces en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ático,&lt;/span&gt; lo que sorprende es la honestidad y el lirismo reflexivo –escasos en estos tiempos de cartón pintado- con los que el poeta nos invita a su juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-style: italic;font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; Algunos poemas de Daniel Mariani&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCfPbE9nveI/AAAAAAAAAxk/SjYtvKWPzn8/s1600/daniel+mariani+3.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 135px; height: 221px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCfPbE9nveI/AAAAAAAAAxk/SjYtvKWPzn8/s400/daniel+mariani+3.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5487582735069855202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCuytvfTKCI/AAAAAAAAAx8/7ujjja_WN6Q/s1600/13.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 221px; height: 364px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCuytvfTKCI/AAAAAAAAAx8/7ujjja_WN6Q/s400/13.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488677069792684066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;RASTIS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unir,&lt;br /&gt;apilar,&lt;br /&gt;disponer&lt;br /&gt;rastis como palabras.&lt;br /&gt;Algún dios pequeño y fugaz&lt;br /&gt;me ofreció estas partes,&lt;br /&gt;impredecibles y exactas,&lt;br /&gt;para ordenar el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;TELÉFONO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando cumplí tres años&lt;br /&gt;me regalaron un teléfono&lt;br /&gt;para que hablara con papá.&lt;br /&gt;El primer día corté el cable:&lt;br /&gt;no soportaba los límites espaciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo el verde oscuro,&lt;br /&gt;los hombres altos y serios&lt;br /&gt;que lo llevaron del brazo,&lt;br /&gt;como me llevaba él&lt;br /&gt;cuando íbamos a jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas noches,&lt;br /&gt;cuando fumo su pipa,&lt;br /&gt;responde mis palabras&lt;br /&gt;con señales de humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;PELOTA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi casa no tenía patio&lt;br /&gt;y el balcón estaba prohibido.&lt;br /&gt;A escondidas abría la puerta&lt;br /&gt;y arrojaba la pelota por la escalera.&lt;br /&gt;Había algo en su viaje.&lt;br /&gt;Una esfera de colores&lt;br /&gt;no necesitaba manos,&lt;br /&gt;ni pasos,&lt;br /&gt;ni miedo&lt;br /&gt;para explorar el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo llegué libre.&lt;br /&gt;Me vistieron,&lt;br /&gt;me guardaron en un moisés,&lt;br /&gt;en una cuna,&lt;br /&gt;en un departamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi ventana se ven los pájaros&lt;br /&gt;jugar con el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;GUSANO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se desprende de la tierra,&lt;br /&gt;cuerpo que ondulan&lt;br /&gt;escaleras del aire,&lt;br /&gt;casi de la luz.&lt;br /&gt;Pero inevitablemente cae&lt;br /&gt;ante el peso de una verdad&lt;br /&gt;que entierra sus ojos en el polvo de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, como el gusano, escribo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-4057004852822606298?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/4057004852822606298/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=4057004852822606298&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4057004852822606298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/4057004852822606298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/06/el-ultimo-juguete-posible.html' title='El último juguete posible'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TCfOJa5WqfI/AAAAAAAAAxc/n_rY_RcVE9o/s72-c/el+%C3%A1tico.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-1638807678691314555</id><published>2010-06-20T17:20:00.005-03:00</published><updated>2010-06-20T19:30:58.297-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas y ensayos'/><title type='text'>De la relectura (o en busca del niño perdido)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6PMmF_9cI/AAAAAAAAAws/m2LlCtEW6nM/s1600/dibujo3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 382px; height: 273px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6PMmF_9cI/AAAAAAAAAws/m2LlCtEW6nM/s400/dibujo3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484978842730755522" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por &lt;a href="http://planetasergio.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Sergio Pereyra&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inventario mental de los libros leídos en los últimos meses arroja un saldo que causa estupor: en lo que a lectura se refiere me comporto como un chico: quiero que una y otra vez me cuenten el mismo cuento: es decir: no he leído nada nuevo. Prueba de ello es la restitución a sus propietarios legítimos de tres o cuatro libros sin siquiera hojearlos, porque su presencia,  con ese halo de pobres criaturas urgidas de amor, me resultaba intolerable. Es decir: sólo en la relectura encuentro placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo, por ejemplo, de zambullirme el fin de semana en “Una hermosa niña”, relato de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Truman Capote&lt;/span&gt; donde se despliega la figura encantadora, luminosa y siempre frágil de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Marilyn Monroe&lt;/span&gt;. Tal era al menos la impresión que mi memoria había conservado de lecturas anteriores: la pequeña estaba en primerísimo primer plano. En esta ocasión, sin embargo, algo distinto ocurrió: por primera vez reparé en su compañero de aventuras, el pro&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6QlHa4h4I/AAAAAAAAAw8/D3wbTUutoDw/s1600/marilyn.monroe.and.truman.capote.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 185px; height: 191px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6QlHa4h4I/AAAAAAAAAw8/D3wbTUutoDw/s400/marilyn.monroe.and.truman.capote.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484980363505207170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;pio Truman ficcionalizado (TC). El truco de Capote consiste en presentarse como el reverso exacto de Marilyn: cáustico, cerebral, cínico, revulsivo. Una anécdota sexual de TC con el astro de cine Errol Flynn resulta de lo más ilustrativa al respecto. Entonces, allí está: ante nosotros la pareja perfecta: la bella muchacha y el maricón de lengua afilada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, este personaje, TC, acaso contagiado de la fragilidad de su interlocutora (¿de su interlocutora o de su nostalgia de ella? Eso nunca lo sabremos. Las cronologías nos dicen que las acciones narradas datan del 55, que Marilyn murió en el 62 y que el libro fue publicado en el 80. Y esto, al fin y al cabo, es literatura), TC, decía, hacia el final pierde su máscara, cuando en medio del estrépito de las gaviotas, grita: Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿por qué es una mierda esta vida? (más que nunca hay la impresión del aullido lanzado a través del tiempo y la muerte).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, este sábado, no pude sustraerme a su influjo que me envolvió por los cuatro costados, tanto que, si busco un paralelo en mi propia historia debo remontarme muy lejos, a mis veinte años, cuando, lapicera en mano y un nudo en la garganta, leía a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lorca &lt;/span&gt;(Porque te has muerto para siempre,/ como todos los muertos de la Tierra,/ como todos los muertos que se olvidan/ en un montón de perros apagados), &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Vallejo &lt;/span&gt;(Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!/ Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,/ la resaca de todo lo sufrido/ se empozara en el alma… Yo no sé!), &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Auden &lt;/span&gt;(Detengan los relojes/ desconecten el teléfono/ denle un hueso al perro/ para que no ladre/ Callen los pianos y con ese/ tamborileo sordo/ saquen el féretro.../ Acérquense los dolientes/ que los aviones/ sobrevuelen quejumbrosos/ y escriban en el cielo/ el mensaje.../ él ha muerto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6WKvNa06I/AAAAAAAAAxE/ZGuUO5olz18/s1600/poetas+rele%C3%ADdos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 310px; height: 204px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6WKvNa06I/AAAAAAAAAxE/ZGuUO5olz18/s400/poetas+rele%C3%ADdos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484986507399451554" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Auden, Vallejo y Lorca releídos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Ahora bien, que un enunciado que condensa una actitud que yo juzgaba adolescente fuera causa de tan vivo estremecimiento, tiene para mí un significado por lo menos ambiguo. Porque, si por un lado, demuestra mi permeabilidad a la amargura destilada en una queja; por el otro, no puedo obviar el hecho de que lo hace en el terreno de la literatura y no en el de mi experiencia cotidiana, donde tan a menudo me siento petrificado. Más tarde, y con la perspectiva que regalan los días, llegué a la conclusión de que no había inocencia alguna en el gesto inicial de tomar ese libro y no otro, pues su contenido me era familiar; y que quizás secretamente buscaba era reavivar una llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, y a diferencia de la lectura cuyo atractivo radica en la novedad, podría ser que la relectura fuera una especie de llave para regresar a habitaciones antiguas, conocidas y perdidas; habitaciones, sin embargo, de algún modo queridas. Y si, como afirma &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Hugo Mujica&lt;/span&gt;, debería uno encontrar aquello que la poesía (y el texto de Capote, pese a estar escrito en prosa, lo es) nos hace ver y decir sobre nosotros mismos, esta relectura puso bajo mi ojos la intuición, si no la certeza, de que los años amontonados a mi espalda no han modificado mi afinidad con cierto nihilismo dolido, desesperado; y que, por lo tanto, en algún lugar (y esto es pura metáfora) continúo siendo un hermoso niño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/858151452688334382-1638807678691314555?l=eldesaguaderorevista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/feeds/1638807678691314555/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=858151452688334382&amp;postID=1638807678691314555&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1638807678691314555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/858151452688334382/posts/default/1638807678691314555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldesaguaderorevista.blogspot.com/2010/06/de-la-relectura-o-en-busca-del-nino.html' title='De la relectura (o en busca del niño perdido)'/><author><name>Hernán Schillagi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03788362436144259725</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-3vcKlVLPmGI/TV2gTJPmiRI/AAAAAAAAA64/ZY7gFLjzTlc/s220/hern%25C3%25A1n%2Bperfil%2B2011.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TB6PMmF_9cI/AAAAAAAAAws/m2LlCtEW6nM/s72-c/dibujo3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-858151452688334382.post-6359325507758073521</id><published>2010-06-18T19:32:00.005-03:00</published><updated>2010-07-11T17:44:25.042-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias y adelantos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número 7'/><title type='text'>El año de la muerte de José Saramago</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TBv2xBXN3aI/AAAAAAAAAwc/iGUAwOPfzqA/s1600/jose-saramago2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 336px; height: 328px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_T479l94RHNc/TBv2xBXN3aI/AAAAAAAAAwc/iGUAwOPfzqA/s400/jose-saramago2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484248293293546914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 87 años murió el Premio No
